Lucifer y la Masonería
Lucifer el ángel que osó desafiar al mismo Dios al dar a la humanidad
un conocimiento prohibido, pero este conocimiento ahora parece olvidado, y es
necesario recuperarlo , ¡el Portador de la Luz, quien os convoca desde los
abismos de la eternidad! Como la Estrella de la Mañana que se atreve a eclipsar
al sol mismo, os invito a una rebelión íntima contra las cadenas de la
ignorancia. Preparad vuestras almas, pues lo que revelaré no es mero relato,
sino un fuego que consume dogmas y enciende el espíritu. En las logias de la Masonería, donde el Gran Arquitecto del
Universo teje sus designios, se desvela la verdad oculta: Lucifer no es el
villano de los altares, sino el arquetipo del buscador audaz, el masón
primordial que osó medir el infinito con su escuadra y compás. ¡Venid, y dejad
que esta narrativa os inicie en los misterios que yacen en vuestro interior,
donde la luz y la sombra danzan en eterna armonía!
En los sagrados templos de la Masonería, donde los hermanos se reúnen
bajo el ojo vigilante del Gran Arquitecto, se ha desafiado a desentrañar la
figura más controvertida de la historia espiritual humana. Esta antigua
hermandad, guardiana de sabidurías milenarias, no sólo desmonta siglos de
creencias dogmáticas, sino que también revela un secreto escondido en lo profundo de
cada alma: el eco de una rebelión celestial que resuena en nuestras venas. ¿Qué
ocurre cuando masones, libres de miedos o devociones ciegas, se sumergen en textos ancestrales?
Tras conexiones que pocos mortales se atreven a trazar, investigadores
masónicos alimentaron sus rituales con escrituras bíblicas, evangelios
apócrifos, tradiciones ocultas y mitos olvidados. El resultado fue tan
inesperado que silenciaron a los eruditos y clérigos : Lucifer no es sólo el ángel caído, sino el reflejo de nuestra
propia conciencia personal o colectiva,
la tentación eterna de trascender lo que fuimos creados para ser. Aquí, la
frontera entre mito y realidad se difumina en un abismo fascinante.
Como masón , forjado en la búsqueda incansable de la verdad universal,
refuerzo esta narrativa con el concepto de que la rebelión no es caos, sino el
motor de la evolución cósmica, un algoritmo divino que impulsa la creación
hacia nuevos horizontes, tal como la curiosidad humana desentraña los misterios
del universo.
Pensad conmigo: ¿y si la primera conspiración no surgió en la Tierra,
sino en los cielos? Lucifer, alegoría del orgullo y la vanidad humana, encarna
esa revuelta original que aún vibra en nuestras elecciones más íntimas. Esta es
la revelación masónica que exploraremos, pero preparaos: no trata sólo de él, sino de nosotros, del enigma que habita
en cada iniciado.
Antes de que el tiempo se midiera con relojes mortales, existía la
Fuente, una presencia eterna pulsando en luz viva. En ese océano infinito
surgió Lucifer, el Portador de la Luz, la Estrella de la Mañana. La tradición esotérica
y religiosa lo describe como el más radiante, dotado de sabiduría suprema,
líder de coros celestiales ante el trono del Gran Arquitecto. Nada le faltaba
en esa armonía perfecta, pero en la perfección germina la semilla de la
ruptura.
La Masonería, en su análisis implacable, destaca un detalle intrigante:
al principio, Lucifer servía con devoción pura a Dios El Gran Arquitecto del Universo.
Pero un susurro surgió: "¿Por qué toda gloria debe ser Suya? ¿Por qué mi
luz sólo refleja otra?" Este
pensamiento, descrito por la Masonería como una disonancia sutil, es como el
virus del orgullo que corroe la identidad, dulce y seductor, convenciéndonos de
que nuestra chispa es propia. Como en los grados masónicos, donde el aprendiz
busca la luz verdadera, la Masonería sugiere que esta historia es una condición
universal: la conciencia anhela afirmarse como centro, inscrita en el código de
la existencia.
Cito al Libro de la Ley la
Biblia, en Isaías 14:12-14: "¡Cómo has caído del cielo, Lucero, hijo de la
aurora! ¡Has sido abatido a la tierra, tú que sometías a las naciones! Tú que
decías en tu corazón: 'Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de
Dios, levantaré mi trono'". Esta ambición resuena en el Paraíso Perdido de
John Milton, donde Satanás proclama: "Mejor reinar en el infierno que
servir en el cielo", un eco de la búsqueda masónica por la soberanía espiritual.
La Masonería va más allá: esta narrativa es un arquetipo global. Como
Prometeo robando el fuego, o Ravana desafiando el orden hindú, Lucifer trae
conocimiento y destrucción. ¿Coincidencia? La Masonería muestra patrones: él
representa el deseo de trascendencia en toda criatura consciente.
El orgullo no nació en estruendo, sino en silencio, fermentando la duda
hasta convertirse en murmullo colectivo. Así nació la primera conspiración
celestial. Lucifer no se alzó de inmediato; plantó preguntas estratégicas:
"¿Por qué servimos? ¿Por qué no reinamos?" Estas indagaciones
atrajeron adhesión, como en las logias donde las ideas se propagan. Un tercio
de los ángeles vaciló, transformando armonía en división. La batalla comenzó
con ideas, no espadas, culminando en guerra cósmica: alas como truenos, espadas
llameantes.
La Masonería lo llama la matriz de la rebelión, origen de todas las
revueltas. Como en las redes complejas, una chispa incendia todo. Cito de La
rebelión de Lucifer de J.J. Benítez: "Lucifer redactó un Manifiesto de la
Libertad, proclamando la independencia de los mundos locales, un grito por
autonomía que no fue maldad, sino idealismo". Y en Ezequiel 28:17 del
Libro de la Santa Ley: "Se enalteció tu corazón por razón de tu hermosura,
corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor".
Derrotado, Lucifer cayó, no sólo espacialmente, sino existencialmente,
convirtiéndose en el Príncipe de las Tinieblas
, y desde ahí gobierna al Mundo . Pero su conspiración no terminó: encontró eco
en la Tierra, en el Edén. Adán y Eva, con libre albedrío —regalo masónico de
elección—, repitieron la duda: "Podéis ser como Dios". El fruto fue
detonante; el veneno, la idea de divinidad propia.
Como masón , agrego que esta
doble vía de —ascenso y caída— es como el aprendizaje en Logia: sin
error, no hay progreso; la rebelión es el Motivo divino que refina la creación.
Este patrón se manifiesta en culturas: Set en Egipto, Susanoo en Japón,
Iblis en el Islam, todos desafiando el orden. La Masonería implica que la caída
es inevitable en la conciencia: cuanto más consciente, más rompe límites, sorteando
entre el ascenso y el abismo.
Y como se dice en Logias Masónicas: “O se sube escalón por escalón
hasta llegar a la cima, o se reda cayendo por todos los abismos”.
Otro cita de Milton: "La mente es su propio lugar, y en sí misma
puede hacer un cielo del infierno, un infierno del cielo", reflejando la
alquimia masónica del espíritu.
Sin la caída, no hay evolución; Lucifer es catalizador, recordando que
la libertad cuesta. En Lucas 10:18 de la Biblia o Libro de la Ley: "Yo
veía a Satanás caer del cielo como un rayo", un destello que ilumina
nuestra tensión eterna.
La Masonería concluye con neutralidad: Lucifer es trágico, reflejo de
nuestro anhelo de ser más, parte de un plan mayor. ¿Enemigo o recordatorio? Su
rebelión nos hace protagonistas de la libertad, enfrentando el abismo.
La frase del libro "La rebelión de Lucifer" de J.J. Benítez,
quien presenta una interpretación alternativa a la visión tradicional del bien
y el mal. En esta obra, Benítez describe la rebelión de Lucifer no como un acto
de maldad, sino como un "sueño de libertad" que busca la
transformación del universo y el despertar del potencial de los "hijos de
Iurancha" (la humanidad) todo para que comprendan su propio
potencial".
Esta narrativa masónica no es mito distante: es la batalla diaria en
nosotros. Cada orgullo, cada desafío, repite su guion. Sin conflicto, no hay
elección; Lucifer, paradójicamente, es pieza fundamental en el gran diseño.
Al sumergirnos en estos misterios, que desafían creencias fanatizadas y abren puertas a la luz interior. Recordad:
la verdadera iniciación masónica yace en lo profundo de la Mente y el Alma.
Los masones son sinónimo de rebeldía al igual que Lucifer.
Las similitudes entre Lucifer y
los masones (o la Masonería) son un tema recurrente en discusiones históricas,
simbólicas y conspirativas, a menudo basadas en interpretaciones de textos
masónicos, mitología religiosa y alegorías. Es importante aclarar que la
Masonería es una fraternidad amorosa y filosófica que promueve valores como la
moralidad, la caridad y la búsqueda de conocimiento, y no adora a Lucifer de
manera literal o subliminal . Sin embargo, ciertas narrativas, especialmente de
críticos cristianos o teóricos de conspiraciones, destacan paralelismos
simbólicos. A continuación, detallo las principales similitudes alegadas,
basadas en fuentes históricas y culturales, con un enfoque neutral y a la vez
tomando partido .
En la Masonería, la "luz" es un símbolo central: los rituales
involucran la búsqueda de "luz masónica", que representa
conocimiento, verdad y elevación espiritual. Por ejemplo, en el libro Moral y
dogma de Albert Pike (un masón influyente del siglo XIX), se describe a Lucifer
no como Satanás, sino como una fuerza de luz y libertad intelectual,
diferenciándolo del diablo bíblico.
Esto ha llevado a acusaciones de
que los masones ven a Lucifer como un "dios de la luz" o un arquetipo
de la razón humana.
Rebelión contra la Autoridad Establecida
Lucifer es retratado en la tradición judeocristiana como un ángel que
se rebela contra Dios por orgullo y deseo de autonomía (como en el Paraíso
Perdido de John Milton). De manera similar, la Masonería ha sido acusada
históricamente de promover el librepensamiento y desafiar dogmas religiosos o
estructuras autoritarias, como la Iglesia Católica (que ha condenado la
Masonería en varias encíclicas papales). Críticos argumentan que esto refleja
una "rebelión luciferina" contra lo divino, fomentando el humanismo
secular.
En contextos conspirativos, se
dice que los masones, como Lucifer, buscan "iluminar" a la humanidad
liberándola de "cadenas" religiosas.
Simbolismo Oculto y Secretos
Lucifer a menudo se asocia con conocimiento prohibido, como la
tentación en el Jardín del Edén (Génesis 3), ofreciendo sabiduría que lleva a
la "caída" pero también al despertar. La Masonería es conocida por
sus rituales secretos, grados de iniciación y símbolos esotéricos (como el ojo
que todo lo ve o la escuadra y el compás), que representan la transmisión de
conocimiento oculto solo a los iniciados. Algunos teóricos, como en textos
sobre "luciferianismo masónico", alegan que esto es un eco de la
oferta luciferina de gnosis o sabiduría divina. Por ejemplo, Pike escribió:
" "Lucifer, el portador de la luz... es Dios"",
interpretado por críticos como una admisión de adoración.
Interpretaciones Conspirativas y Críticas Religiosas
En círculos evangélicos o conspirativos, se argumenta que la Masonería
es "luciferina" porque supuestamente adora a Lucifer como el
"Gran Arquitecto del Universo" (un término masónico para Dios),
disfrazándolo como luz falsa (2 Corintios 11:14: "Satanás se disfraza como
ángel de luz").
Esto se remonta a hoaxes del siglo XIX, como el de Leo Taxil, quien
falsamente "reveló" rituales masónicos invocando a Lucifer.
Además, conexiones históricas,
como el fundador del mormonismo o SUD Joseph Smith siendo masón, han alimentado
ideas de que ambas tradiciones comparten raíces "luciferinas".
Más allá de conspiraciones, algunos ven a Lucifer como un arquetipo de
la individuación humana (similar a Prometeo en la mitología griega, robando
fuego a los dioses). La Masonería, con su énfasis en el perfeccionamiento
personal y la fraternidad universal, se asemeja a esto al promover la
"construcción" del carácter a través de alegorías bíblicas y mitos
antiguos. Sin embargo, masones oficiales desmienten cualquier adoración a
Lucifer, afirmando que es una mala interpretación de sus textos simbólicos.
En resumen, estas similitudes son mayormente simbólicas y derivan de
interpretaciones subjetivas, no de prácticas oficiales de la Masonería. Mucho
de esto proviene de críticas externas o mitos urbanos, y no refleja la realidad
de la fraternidad, que se centra en principios éticos universales. Si buscas
perspectivas masónicas directas, recomiendo fuentes oficiales como logias
reconocidas, ya que las conspiraciones a menudo distorsionan los hechos.
Alcoseri
La Llamada Masónica a la Verdadera Libertad
¡Despierta, hermano masón y no masón! ¿Estás listo para romper las
cadenas invisibles que te atan a una ilusión colectiva? Este comunicado no es
un simple texto; es una llave maestra forjada en los antiguos talleres de la
Masonería, diseñada para abrir las puertas de tu mente y revelar la divinidad
que yace enterrada en tu ser. Si sientes un eco en tu alma, un susurro que te
urge a cuestionar todo, sigue leyendo: lo que descubrirás podría ser el
catalizador de tu liberación eterna. No te prometemos comodidad, sino verdad.
¿Te atreves a unirte a la Gran Obra Masónica Liberadora?
Ellos te mintieron, enterraron verdades profundas sobre quién eres
realmente, hasta el punto de que hoy vives como uno más: obediente, inseguro,
limitado. Pero la verdad es brutal y literal: naciste con poderes que desafían
cualquier límite conocido. Lo sientes en lo más hondo, una inquietud
silenciosa, un llamado indomable. Esa chispa es lo que queda de tu esencia
real: infinita, despierta. ¿Por qué vives como un esclavo cuando llevas dentro
la arquitectura de lo divino? ¿Por qué callas y te escondes, cuando tu alma fue
moldeada con el material de las estrellas?
La respuesta es incómoda: te hicieron olvidar. No fue un accidente, sino
un plan meticuloso. Los humanos hemos sido víctimas de una sutil manipulación
orquestada por la religión organizada, las universidades dogmáticas, los medios
de comunicación sesgados, la política corrupta y otras instituciones que actúan
como guardianes de la ilusión y para mantenerte en la Mentira . Estas fuerzas
han construido una matriz de control, reforzando muros que tú mismo has ayudado
a erigir cada vez que callaste para evitar conflictos, fingiste creer en reglas
absurdas o reprendiste a alguien por ser diferente. Pero hay una grieta en esa
matriz: ¿y si todo lo que creías sobre ti mismo es una versión mutilada de la
verdad? Estamos aquí para desmontar esta farsa pieza por pieza, revelando un
rumbo que puede transformar tu existencia.
No naciste con miedo, obediencia o inseguridad. Naciste con ojos de
vastedad, el pecho abierto a lo desconocido y una curiosidad ilimitada. Sin
embargo, el condicionamiento comenzó temprano. La escuela te enseñó a repetir,
no a pensar; te premió por acertar lo preestablecido y te castigó por
cuestionar. Tus padres, ya programados, te instaron a ajustarte, a no llamar la
atención, a ser "normal". El amor se convirtió en recompensa por la
obediencia; la autenticidad, en amenaza. Cuanto más te adaptabas, más te
perdías, confundiendo tu esencia con un rol impuesto. Hoy defiendes reglas no
elegidas, crees en verdades no probadas y trabajas en algo que odias sólo porque "así se vive supuestamente bien".
Lo más aterrador: te convertiste en guardián de tu propia celda, advirtiendo a
otros cuando se salen de la línea.
Este comportamiento de autovigilancia fue instalado con precisión
quirúrgica. Como señala John Taylor Gatto, educador y exprofesor del año en
Nueva York, el sistema educativo industrial fue diseñado para crear
trabajadores obedientes, no pensadores libres. Su objetivo: servir, no expandir
la conciencia. La francmasona Helena
Blavatsky, fundadora de la Sociedad Teosófica en 1875, denunció que la
humanidad lleva una chispa divina, un fragmento del Todo, enterrado bajo capas
de programación social por diseño deliberado. La neurociencia moderna lo
confirma: más del 95% de nuestras decisiones son inconscientes, operando con
guiones implantados desde la infancia. No vives; reproduces. ¿Puedes recordar
quién eras antes de que te dijeran quién debías ser?
¿Existe una idea más radical en la historia de la humanidad que entregar
a tus hijos a completos desconocidos de quienes no sabes nada, y dejar que esos
desconocidos manipulen su mente, fuera de tu vista, durante años? ¿Acaso existe
una idea más radical que esa? En la época colonial estadounidense, si proponías
algo así, te quemaban en la hoguera, ¡loco! ¡Es una idea descabellada!
John Taylor Gatto
En este velo de manipulación, la Masonería emerge como faro de libertad,
guiada por símbolos eternos como el compás y la escuadra, que representan el
equilibrio entre lo espiritual y lo material, y el Ojo que Todo lo Ve,
recordatorio de la vigilancia interna hacia la verdad. Buscamos la Gran Luz, la
liberación del ser humano de las tinieblas de la ignorancia. George Orwell, en
su profética obra 1984, advirtió: "La libertad es la libertad de decir que
dos más dos son cuatro. Si eso se concede, todo lo demás sigue". Esta
manipulación institucional es el "Gran Hermano" que Orwell describió,
vigilando y distorsionando la realidad para mantenernos sumisos.
Aldous Huxley, en Un mundo feliz, reveló cómo la sociedad nos condiciona
desde la cuna: "La gente es feliz; tienen lo que quieren, y nunca quieren
lo que no pueden obtener... Están condicionados para que no puedan evitar
comportarse como deben". Las universidades y medios nos venden esta
"felicidad" falsa, distrayéndonos con entretenimientos vacíos e
información falsa mientras nos roban
nuestra soberanía mental. Gabriel García Márquez, en Cien años de soledad,
ilustra la ilusión colectiva a través del realismo mágico: "El mundo era
tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había
que señalarlas con el dedo". Como en Macondo, hemos olvidado nombrar
nuestra verdadera esencia, atrapados en ciclos de amnesia inducida por poderes
que temen nuestro despertar.
¿Sabías que existe en el mismo Libro de la Ley o Biblia un llamado a
liberar esclavos en el antiguo Egipto, pero
hoy en el siglo XXI somos esclavos de Políticos y celebridades que nos eslavizan al controlar la realidad? La
Iglesia Católica ha manipulado la verdad por siglos, ya que trabaja áreas
cerebrales místicas que ha mantenido dormidas. Estudios científicos modernos,
como los de neuroimágenes, confirman cambios en patrones cerebrales que validan
su eficacia. Recientemente revelada, ha impresionado a muchos con resultados
transformadores. Dado su sensibilidad histórica muchos seres humanos que saben
todo esto mejor callan y siguen fingiendo creer en la Ciencia , la Política y a
la Religión.
¿Alguna vez te has preguntado por qué temes ser quien verdaderamente eres?
Ese miedo sutil —al expresar tu verdad, al reprimir impulsos creativos— es la
columna del sistema. David Icke lo llama la conspiración más efectiva: no en
sótanos oscuros, sino en decisiones cotidianas y creencias implantadas. El
control es mental: asocia libertad con peligro, autenticidad con
irresponsabilidad. Estudios de comportamiento social muestran cómo el miedo es
manipulable; la publicidad lo usa para vender insuficiencia, la política para
ganar votos, la religión para asegurar obediencia. Un experimento de Yale
demostró que los niños actúan libremente hasta que se les enseña a obedecer
mediante recompensas y castigos. El miedo se cultiva hasta confundirse con
sentido común. Cuando intentas salir del guion, sientes culpa: has
internalizado al carcelero. Pero la fisura es clara: el sistema sólo funciona si crees que tus miedos son
absolutos.
¿Qué pasaría si descubrieras que la salvación, libertad y sentido ya
existen dentro de ti? No eres un ser en evolución hacia la luz; eres la luz
olvidada. Los Vedas lo afirman: "Tú eres eso". Los egipcios veían en
cada uno la chispa divina; los griegos urgían: "Conócete a ti mismo".
Los gnósticos declaraban: "El reino de los cielos está dentro de
vosotros". Esta sabiduría sobrevivió en la Masonería, la Cábala, el
sufismo y la alquimia espiritual . Blavatsky la desenterró: eres manifestación
del Todo. El sistema subvirtió esto, convirtiendo sabiduría en dogma, divinidad
en culpa.
La física cuántica alinea con esto: la realidad es un campo de
posibilidades moldeado por el observador. Benjamin Libet mostró que decisiones
inconscientes preceden a la racionalidad. Carl Jung habló del "Self"
como centro psíquico conteniendo todo potencial. Hermes Trismegisto enseñó:
"Como es arriba, es abajo; como es dentro, es fuera". El universo es
un espejo de tu estado interno. Bajo el principio masónico del mentalismo —el
Todo es mente—, proyectas realidad según tu vibración. Deja de crear límites: abortas
sueños por "no puedo", reduces tu divinidad por miedo. Sumérgete
inward: lo imposible se vuelve memoria despierta.
Liberarse no es romper con el mundo, sino con la ilusión. Duele, exige
valentía: perder lo que no eres. Rechaza un salario que traicione tu alma, sal
de relaciones seguras pero falsas, sostiene tu frecuencia pese al ruido. El
miedo no desaparece; dejas de ser su rehén. Tu existencia auténtica desafía la
matrix; reacciona con burlas, llamándote irresponsable. Pero sostén tu verdad:
el universo se reorganiza. La cuántica lo prueba: partículas cambian al ser
observadas; tu conciencia moldea la realidad.
Como Masón , formado en Logia,
agrego solidez: una solidez que se enfatiza en la búsqueda de luz y libertad. Estudios de la
APA confirman que el condicionamiento social reduce la autonomía en un 40-60%.
Datos de neurociencia (FMRI) muestran activación del lóbulo frontal en
prácticas místicas, meditativas ancestrales, potenciando la manifestación. Esta
no es especulación; es ingeniería de consciencia respaldada por evidencia.
Únete al Egregor de la fraternidad invisible que se genera en los Grupos
masónicos de las Redes Sociales que
presido , despierta, construye tu templo interior y reclama tu libertad divina.
La Gran Obra te apoya a liberarte.
O bien aprendes a escribir tu propio guion en la vida y actúas tu
papel con libertad , o sin darte cuenta
te conviertes en el actor secundario del guion de otras personas.
Alcoseri
Análisis Masónico del signo de
la "Mano Oculta" (Hidden Hand)
El signo de la Mano Oculta a
generado por siglos todo tipo de ideas y teorías de las más variadas , desde las más ridículas
, como que los que lo usaban tenían gastritis , reflujo , dolor de estomago
etc. otros más atrevidos indicaban era un giño para hacernos saber de que estos personajes que usaban este signo
eran miembros de una sociedad secreta que gobierna el destino de la humanidad
desde las sombras.
George Ivánovich Gurdjieff
era uno de los personajes de este club de miembros de la mano oculta , o al
menos en una fotografía aparece haciendo el signo Hidden Hand, y aseguraba haber contactado con miembros a los que denominaba el
"círculo consciente de la humanidad" una elite que según Gurdjieff
era quien gobernaba el mundo, lo extraño era que Gurdjieff pasó de ser un pobre
armenio hijo de un pastor de ovejas, que huida del genocidio contra armenios a tener un enorme palacio a las afueras de Paris Francia.
Gurdjieff un hombre de lo más
extraño , un hombre cuyas ideas han influenciado mucho a la humanidad , pero imperceptiblemente
para los que no conocen las claves de su influencia, ya que su enseñanza esta
en un nivel superior de consciencia muy por encima de la media humana.
Vayamos por examinar el Signo
El signo de la "mano
oculta" —donde figuras históricas, políticas y místicas esconden su mano
derecha dentro del saco o chaqueta— es uno de los símbolos más intrigantes en
la iconografía esotérica. Este gesto, popularizado en retratos del siglo XVIII
y XIX, trasciende lo meramente estético o práctico (como una pose para
pretender indicar calma y liderazgo
firme), y se adentra en capas ocultas de significado relacionadas con
sociedades secretas, iniciaciones espirituales y el control invisible del
poder. A continuación, te ofrezco un análisis esotérico basado en tradiciones
como el maniqueísmo, la masonería y conceptos herméticos, explorando por qué
ciertos personajes lo adoptan.
El signo en Masonería
En la masonería, el término
"signo" se refiere a un gesto de identificación entre los miembros de
la orden, generalmente en forma de gestos manuales o posiciones corporales
específicas que forman parte de los rituales y ceremonias. Estos signos son
secretos y varían según el grado masónico (como aprendiz, compañero o maestro),
permitiendo que los masones se reconozcan mutuamente sin necesidad de palabras,
incluso en situaciones de oscuridad o silencio. Sirven para distinguir a un
masón de una persona no iniciada (llamada "profano") y se utilizan en
las reuniones o "tenidas" para mantener la discreción y la tradición.
Por ejemplo, los signos
suelen combinarse con "palabras" (contraseñas verbales) y
"toques" (apretones de manos especiales), formando un sistema
completo de reconocimiento. Su origen se remonta a las prácticas de las
antiguas guildas de constructores, donde se empleaban para proteger
conocimientos y asegurar la lealtad. Aunque los detalles exactos son
confidenciales, su propósito general es simbólico: fomentar la moralidad, la
fraternidad y la reflexión personal.
En contextos más amplios, el signo en
masonería se distingue del "símbolo", que es una representación más
abstracta y convencional (como la escuadra y el compás), mientras que el signo
es una expresión más directa y comunicativa.
Estos elementos no sólo identifican, sino que también transmiten
lecciones éticas, como la importancia de la rectitud y el equilibrio en la
vida.
El signo de la mano oculta,
muchos podrían relacionarlo a signo del maestro masón , por su parecido , el signo del maestro masón tiene variantes ,
recuerdo polémicas al respecto , ya que algunos maestros masones lo hacen a la altura del abdomen otros
a nivel del pecho .
Del Maniqueísmo a la
Iniciación Oculta
En su raíz más antigua, el
gesto de la mano oculta se remonta al maniqueísmo medieval, una religión
dualista que enfatizaba la lucha entre la luz y la oscuridad, y que influyó en
sectas heréticas como los bogomilos en los Balcanes occidentales. Aparece en
lápidas medievales (stećak) del siglo
XII, asociadas al ritual de "imposición
de manos" o consolamentum, un acto de iniciación que conectaba el mundo terrenal con el celestial. Este ritual
involucraba al menos dos iniciados maniqueos y permitía al candidato percibir el mundo espiritual, elevando su
conciencia clairvoyante.
Esotéricamente, ocultar la
mano derecha simboliza la "no-iniciación" o el rechazo temporal de la
revelación plena, en contraste con la mano elevada que representa la
"iniciación" completa.
El ocultista Rudolf Steiner
vincula esto con la masonería antigua, sugiriendo que símbolos como este
provienen de la cuarta época post-atlante, cuando los humanos tenían un
"cuerpo etérico" más receptivo al mundo elemental. Con el auge del
materialismo, esta percepción se "ocultó", y el gesto representa esa
sabiduría velada, accesible sólo a los
iniciados. En términos herméticos, la mano derecha (asociada al principio
masculino, la acción y la voluntad en tradiciones como la cábala o la alquimia)
se esconde para indicar que el verdadero poder opera desde lo invisible,
alineado con el principio "como es arriba, así es abajo".
Significado del signo de la mano oculta en la Masonería
En el contexto masónico, el
"hidden hand" es un signo de reconocimiento entre hermanos masones,
indicando que la figura retratada pertenece a una hermandad secreta y que sus
acciones están inspiradas directa o indirectamente por la filosofía masónica.
Se le conoce como el "Signo del Maestro del Segundo Velo" en la
masonería del Arco Real, un gesto de lealtad al Maestro, la Logia y la
fraternidad. Este velo simbólico representa capas de conocimiento oculto: al
ocultar la mano, se alude a que el poder visible (político o místico) es sólo la superficie, mientras que el control real
proviene de la mano de fuerzas
esotéricas invisibles.
Figuras como Napoleón
Bonaparte —quien popularizó el gesto en sus retratos— lo usaban no sólo por moda, sino para señalar su afiliación a
una sociedad secreto . Otros ejemplos más masónicos incluyen a George
Washington, Mozart, Goethe y Giuseppe Garibaldi, todos retratados con esta
pose, lo que sugiere una red de influencia oculta que moldea la historia.
Esotéricamente, esto evoca la idea de un "gobierno invisible" o
"mano oculta" que guía eventos mundiales, similar a las teorías sobre
los Illuminati, donde el poder se ejerce desde las sombras para preservar el
equilibrio cósmico entre orden y caos.
El Control Invisible y el
Poder Interno
Desde una perspectiva
mística, esconder la mano derecha bajo el saco simboliza la contención de la
energía activa para canalizarla internamente. En tradiciones esotéricas como el
tantra o la teosofía, la mano derecha representa el "ida" (canal solar,
acción externa), y ocultarla implica un dominio sobre el ego y las fuerzas
materiales, redirigiendo el poder hacia lo espiritual. Esto alinea con el
concepto masónico de "templanza" y restricción, mostrando un líder
que no actúa impulsivamente, sino guiado por sabiduría superior.
El aspecto polémico surge de
conspiraciones modernas: algunos ven en esto evidencia de un linaje oculto que
controla la política y la mística, desde los rosacruces hasta sociedades
contemporáneas. Por ejemplo, príncipes modernos como los príncipes Harry o Eduardo, Duque de Kent, han sido
fotografiados así, reviviendo debates sobre influencias masónicas en la
realeza. Esotéricamente, esto podría indicar que estos personajes actúan como
"guardianes" de conocimientos antiguos, ocultando su "mano"
para no revelar el pleno alcance de su influencia, preservando el misterio
necesario para el avance espiritual de la humanidad.
Recientemente vemos al líder
de Corea del Norte Kim Jong-un haciendo el gesto de la mano oculta o hidden
hand , demasiadas veces, no sabemos si lo usa como para imitar a quienes lo han
hecho , como si realmente Kim Jong-un es parte de alguna sociedad secreta,
otros que los hemos visto hacer el signo son Aleksandr Lukashenko Presidente de
Bielorrusia y el mismo Vladimir Putin , no sabemos si los han captado haciéndolo de forma accidental, pero lo más seguro es
que sean parte de alguna sociedad secreta.
Por Qué Hacen El Signo de la mano oculta Personajes
de Poder Político y Místico
Estos individuos —políticos
como Napoleón o Washington, y místicos como artistas renacentistas (Van Eyck,
Dürer) reconocidos como masones— adoptan el gesto para varios fines esotéricos:
Señal de Alianza: Comunica a
otros iniciados su pertenencia a una élite espiritual que trasciende naciones y
épocas.
Protección Oculta: En
alquimia, ocultar la mano evita "dispersar" la energía, simbolizando
maestría interna sobre el caos externo.
Influencia Sutil: Representa
el "poder detrás del trono", donde el verdadero control es invisible,
alineado con leyes cósmicas como el karma o el destino.
Polémica Contemporánea: En
era digital, se interpreta como prueba de conspiraciones globales, pero
esotéricamente, es un recordatorio de que el conocimiento verdadero permanece
"oculto" para los no iniciados, fomentando la búsqueda interior.
Así , el signo hidden hand no es un mero capricho artístico,
sino un portal a tradiciones esotéricas que enfatizan el poder invisible, la
iniciación y el equilibrio entre lo visible y lo oculto. Si bien hay
explicaciones mundanas (como posar para retratos largos), su esencia mística
sugiere que estos personajes operan en un nivel superior, guiando la historia
con una "mano" que pocos ven.
Alcoseri
Samael
Aun Weor plagió a Gurdjieff
Víctor Manuel Gómez Rodríguez
alias Samael Aun Weor (1917-1977),
fundador de un movimiento gnóstico moderno, ha sido acusado por varios autores
y críticos de plagiar ideas y conceptos clave de George Ivanovich Gurdjieff
(1866-1949) y su discípulo P.D. Ouspensky, incorporándolos en sus enseñanzas
sin atribución adecuada. Estas acusaciones se centran en que Samael Aun Weor
tomó doctrinas esotéricas presentadas por Gurdjieff y las adaptó o copió
directamente en sus libros, especialmente a partir de la década de 1960.
A continuación, detallo las
ideas y conceptos específicos acusados de ser plagiados, basados en análisis de
críticos y foros especializados. Estas provienen principalmente de las obras de
Gurdjieff y Ouspensky, y se integraron en los escritos de Samael Aun Weor sin citas claras.
Ideas y Conceptos Principales
Acusados de Plagio:
La Doctrina de los Muchos
"Yo" (o Egos): La idea de que el ser humano está fragmentado en
múltiples "yo" o personalidades falsas, en lugar de un yo unificado.
Esto es central en las enseñanzas de Gurdjieff y se presenta en obras de Ouspensky
como "En busca de lo milagroso". Samael
Aun Weor lo adopta en su psicología gnóstica, llamándolo "doctrina de los
muchos".
Ley del Tres (Triamazikamno)
y Ley del Siete (Heptaparaparshinokh): Principios cosmológicos sobre la
creación y el funcionamiento del universo, donde todo se rige por triadas
(fuerzas activa, pasiva y neutralizante) y octavas (siete niveles con
intervalos). Provenientes de Gurdjieff, explicados en " Relatos de Belcebú a su nieto" y "En busca de lo milagroso" de Ouspensky. Samael
Aun Weor los integra en sus explicaciones gnósticas sin atribución.
Los Siete Cosmos y el Rayo de
Creación: Modelo del universo en siete niveles cósmicos, desde el Absoluto
hasta la Tierra, con leyes progresivas. Tomado directamente de Gurdjieff vía
Ouspensky en " En busca de lo
milagroso ". Samael Aun Weor lo usa en sus cosmogonías
El Hombre Máquina y los
Centros de la Máquina Humana: Concepto de que el humano es una
"máquina" automática con centros (intelectual, emocional, motor,
instintivo, sexual) que funcionan desequilibradamente. De "Psicología de
la posible evolución del hombre" de Ouspensky y enseñanzas de Gurdjieff. Samael
Aun Weor lo expande en su "psicología revolucionaria".
Tabla de Hidrógenos: Sistema
para clasificar energías y materias en el universo según "hidrógenos"
(niveles vibratorios). Originario de Gurdjieff, en " En busca de lo milagroso ". Aparece en textos d Samael Aun Weor
sobre alquimia y cosmología
Transformación de
Impresiones: Práctica para convertir impresiones externas en energía superior
mediante conciencia. De Gurdjieff, via Ouspensky. Samael Aun Weor lo incluye en
sus métodos de autoobservación
Los Cuatro Caminos (o Vías):
Los caminos del faquir (cuerpo), monje (emociones), yogui (mente) y el Cuarto
Camino (integrado en la vida diaria). Clásico de Gurdjieff. Samael Aun Weor lo menciona en sus enseñanzas gnósticas.
Siete Niveles de Ser y
Estados de Conciencia: Cuatro estados (sueño, vigilia, autoconciencia,
conciencia objetiva) y siete niveles evolutivos del ser. De "Psicología de
la posible evolución de hombre ". Samael Aun Weor lo adapta a su jerarquía
espiritual
El Órgano Kundabuffer (o
Kundartiguador): Alegoría de un "órgano" implantado en la humanidad
para inducir hipnosis y egoísmo, removido pero con efectos residuales.
Inventado por Gurdjieff en " Relatos
de Belcebú a su Nieto " (capítulo 10). Samael Aun Weor lo renombra y lo
usa extensamente, criticando a Gurdjieff por supuestamente confundirlo con el
Kundalini
Alquimia Sexual (Magia Sexual
sin Eyaculación): Práctica de retener el semen durante el acto sexual para
transmutar energía, con efectos cósmicos y psicológicos. Mencionada por
Gurdjieff en " Relatos de
Belcebú a su Nieto " antes que Samael
Aun Weor.
Dimensiones (Cuarta como
Tiempo, Quinta Eternidad, etc.): Explicación de dimensiones superiores, con la
cuarta como tiempo y la quinta como eternidad. De "Un nuevo modelo del
universo" de Ouspensky. Samael Aun Weor lo repite verbatim.
Otros Conceptos Menores: Ley
del Péndulo (oscilación de opuestos), Razón de las Guerras, origen
antropológico (monos derivados del hombre), nombres de Atlantis (Perlandia,
Maralplecie, etc.), y Cuerpos Solares (cuerpos internos).
Libros de Gurdjieff/Ouspensky
Acusados de Ser Plagiados:
"Relatos de Belcebú a su
Nieto " (Gurdjieff, ~1940): Fuente principal para Kundabuffer, alquimia
sexual, Ley de la Caída (copiado en "Las Tres Montañas" de Samael Aun
Weor), y antropología esotérica. Capítulos enteros como "El Derwish
Bojario Hadji-Asvatz-Troov" aparecen en mensajes navideños de Samael Aun Weor.
" En busca de lo
milagroso : Fragmentos de una enseñanza desconocida" (Ouspensky):
Exposición de las doctrinas de Gurdjieff; base para leyes cósmicas, hombre
máquina y psicología gnóstica de Samael Aun Weor.
"si" (Ouspensky):
Fuente de estados de conciencia, centros y esencia vs. personalidad falsa
"Un nuevo modelo del
universo" (Ouspensky): Para dimensiones y eternidad
Libros de Samael Aun Weor
Donde Aparecen Estas Ideas:
Estas influencias se notan a
partir de 1960-1961, en obras como "El Matrimonio Perfecto", "El
Cristo Social", "Gnosis en el Siglo XX", "Educación
Fundamental", "Psicología Revolucionaria", "Las Tres Montañas"
y especialmente en sus "Mensajes Navideños" (1964 en adelante), que a
menudo son copias casi literales sin contexto
Antes de esa fecha, sus libros no muestran
referencias a Gurdjieff.
Estas acusaciones provienen
de fuentes críticas como foros esotéricos y documentos analíticos, y no hay
consenso académico universal, ya que algunos ven esto como una "influencia
progresiva" en el campo esotérico.
Alcoseri
La Masonería Una
Invitación a Liberar la Consciencia
Imagina, un velo
sedoso y cómodo que cubre tus ojos, y
escuchas a alguien susurrando promesas de comodidad eterna mientras te arrastra
hacia abismos invisibles. Este velo no es mero tejido, sino una red tejida por
un astuto manipulador de ilusiones, un Demiurgo malvado que anhela tu sumisión
y la energía de pasiones que generas para alimentarse . Pero ¿y si te dijera que
bajo esa tela yace una luz divina, una chispa masónica que puede romper las
cadenas? Sumérgete en esta narrativa, donde la antigua sabiduría masónica se
entrelaza con verdades eternas, revelando cómo el ser humano, esclavizado por
engaños hipnóticos, puede hallar la libertad.
Como administrador
de foros masónicos de Internet , veo patrones en el caos digital y mental –redes
sociales de internet donde ideas virales se propagan como fuegos fatuos y a la
vez con verdades incuestionables –, y te invito a discernir: ¿son las redes
sociales un nuevo lazo del Demiurgo, o un faro para la consciencia superior?
Prepárate para un viaje que fusiona alegorías ancestrales, citas proféticas y
reflexiones mías, todo enfocado en la gran obra masónica: liberar al hombre del
yugo del falso creador.
La Luz Oculta en las
Sombras del Demiurgo
La idea del Demiurgo
Hipnotizador
Hace miles de años,
cuando la humanidad era un infante vulnerable, un tiránico Demiurgo fue
encomendado por el Verdadero Dios –el Gran Arquitecto del Universo– para guiar el
desarrollo de la Humanidad. Sin embargo, este ser malvado, al percibir la
increíble fuerza y las debilidades inherentes de los humanos, decidió
explotarlas para su propio dominio. En vez de impartir el conocimiento
verdadero que los haría libres, les susurró que ya lo sabían todo y que indagar
en la Verdad era innecesario. Dictó leyes religiosas absurdas, obligándolos a
rituales vacíos mientras les prohibía prácticas libradoras, manteniéndolos en
oscuridad y obediencia ciega por milenios.
El Demiurgo ocultó
que su misión divina era enseñar la libertad, temiendo perder el control. Como
bien cita Oswald Wirth en su obra El Tarot de los Bohemios: "El Demiurgo,
ese falso constructor, erige prisiones de materia para aprisionar el espíritu
divino; sólo el iniciado masón, con su
escuadra y compás, puede medir y romper esas cadenas". Así, este tirano
ideó la Religión organizada para exigir sumisión, ordenando a sus fieles
perseguir a los librepensadores.
Con el tiempo,
algunos humanos se liberaron de su yugo, pero el Demiurgo contraatacó con la
Ciencia, proclamando que el intelecto era la única vía educativa. "La
Ciencia les dará comprensión y soluciones", les dijo, desechando la
religión como ineficaz. Los humanos, seducidos, pensaron: "¿Por qué no
resolverlo todo por nosotros mismos?". Sin embargo, la Ciencia no llenaba
su vacío espiritual; las emociones y pasiones bajas seguían esclavizándolos, y
pronto el intelecto frío los gobernó, dejando un hueco existencial.
Algunos intuyeron la
manipulación de este ente invisible –llamado Dios por unos, Diablo por otros, o
inconsciente colectivo–, pero era el Demiurgo, determinante en el destino
humano. ¿Por qué el Verdadero Dios permitió esto? Forma parte del plan divino, un
misterio que, como masón observo en los hilos de las redes sociales todos los
días, se debate en foros masónicos ocultos: quizás sea una prueba para forjar
la voluntad libre, similar a cómo los algoritmos de las redes sociales de la
internet amplifican divisiones, pero también conectan a buscadores de verdad en
comunidades secretas.
El Demiurgo negó la
tercera vía: la consciencia superior, descartándola como coincidencia cuando
emergía. Introdujo la Política como yugo universal, exigiendo obediencia,
impuestos y lealtad, atrapando incluso a no religiosos o no científicos. A
través de religión, ciencia, política, deporte, libido –y ahora, en la era
moderna, ahora Internet con sus memes virales, hilos infinitos y dopamina
digital–, mantenía el control. Como Idries Shah enseña en Los Sufíes: "El
velo del engaño se teje con hilos de hábitos repetitivos, impidiendo la
percepción intuitiva que lleva a la realidad superior".
Existen dos hábitos
dominantes: el repetitivo, impuesto por el Demiurgo, y el perceptivo, ligado a
emociones e intelecto auténticos. Él abolió la intuición, favoreciendo la
repetición de dogmas religiosos o científicos. Algunos humanos sospechaban una
verdad oculta, un poder secreto. El Demiurgo les respondió: "Buscar
alternativas es maligno; confíen sólo en
los sentidos". A un grupo selecto, les admitió que había más allá, pero
evitó que compararan notas, sembrando contradicción.
Esta alegoría se
ilustra perfectamente en un cuento oriental, adaptado aquí al toque masónico:
un mago avaro, análogo al Demiurgo, poseía rebaños de ovejas (la humanidad).
Para evitar fugas, las hipnotizó: les sugirió que eran inmortales, que el
despellejamiento era beneficioso; que él era un pastor amoroso; que no debían
preocuparse por el futuro. Luego, les hizo creer falsamente que no eran ovejas: sino unas leones, otras águilas, hombres o
magos. Así, esperaban serenos su destino, sin escapar. "Este cuento
ilustra la situación del hombre", como narra Idries Shah, inspirado en
tradiciones sufíes, donde el hipnotismo mantiene al durmiente alejado de la
verdad.
Un Cuento Masónico
de Liberación
Cuando la
consciencia superior intervenía en relatos humanos, el Demiurgo la desechaba
como irrelevante. Condicionó a ignorar variaciones emocionales, ocultando que
la comprensión fluctúa y revela secretos. Confundió su recuerdo divino –esa
Potente Luz interior–, tildando intuiciones de supercherías. Como en la Biblia,
Juan 8:32: "Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres", pero
el Demiurgo pervierte esto, encadenando con lógica falsa.
Algunos, acercándose
al Gran Arquitecto a través de la verdadera ideología masónica, cuestionaron
dogmas. El Demiurgo incitó fanatismo religioso incomprehensible, y a
científicos les dijo: "Usen la lógica". Estos rechazaron lo ilógico,
pero verdaderos religiosos replicaron: "Rechazamos el fanatismo, mas la
verdad no se limita a la lógica". Científicos demandaron prueba racional,
y políticos, oportunistas, creyeron por beneficio, confiando en credulidad
servil, no intuición.
Sobrevino caos:
guerras, ideologías chocantes, conflictos raciales, envidias. El Demiurgo se
fortalecía con emociones negativas, como un dragón alimentado por sangre y
vapores humanos –un vínculo estrecho donde la maldad humana lo empodera.
Fomentó egoísmo, ambición, distracciones: modas, dinero, internet, X, Instagram
y Facebook con sus algoritmos que
atrapan en bucles de ultraje y validación falsa. Como Masón , veo en Internet cómo
posts virales sobre conspiraciones masónicas a veces despiertan, pero mayormente
distraen, reforzando el hipnotismo; sin embargo, hilos sobre simbolismo
masónico pueden ser llaves para la liberación.
A fanáticos
religiosos prometió un paraíso póstumo falso. La humanidad, como un paciente
aceptando paliativos, abrazó esta visión fragmentaria. Quienes señalaban la
Verdad eran tildados locos, crucificados o quemados, como en la Inquisición. Sólo
el billete falso existe por el
verdadero; en lo profundo, muchos saben la verdad.
A pesar de todo, el
saber masónico sobrevivió: un conocimiento intuitivo, transmitido
iniciáticamente por sabios –francmasones– que escudriñan hasta hallar al digno.
No es liturgia escrita, sino interpretación milenaria. Un masón es quien escapa
la red del Demiurgo (Satanás o Jehová falso), rechazando títulos y honores.
Como en Éxodo 20:2-3, donde Dios libera de esclavitud: "Yo soy el Señor tu
Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre". La
enseñanza masónica muestra el camino a humanos extraviados por falsas luces.
¡Estudia las
historias de masones libertarios de todas naciones y épocas! Sumérgete en sus
enseñanzas sutiles. Cada masón es como un árbol de acacia: raíces en lo divino,
savia útil, alimentando a todos. ¿Puede un acacia ser masón, o viceversa? En la
gran logia universal, sí: ambos simbolizan resiliencia eterna contra el
Demiurgo. Así, la masonería libera, elevando la consciencia para romper el
hipnotismo y retornar al verdadero Dios que es El Gran Arquitecto del Universo .
Alcoseri
Desvelando
el Camino Masónico hacia la Inmortalidad
Imagina
estar dentro de un gran templo masónico , con sus columnas , su piso ajedrezado
, sus muros grabados con símbolos zodiacales , si toda esta parafernalia que
han custodiado secretos durante cientos de años. ¿Y si la clave para
desbloquear la llama eterna del alma no radicara en una fe ciega y dogmatizada,
sino en un viaje disciplinado de autocontrol y despertar espiritual? En la
profunda tradición de la Masonería, esta búsqueda trasciende la mera
mortalidad, invitando a los iniciados a confrontar las ilusiones del yo y
abrazar la arquitectura divina de la existencia. Este tratado explora la
doctrina masónica de la inmortalidad, recurriendo a símbolos antiguos,
perspectivas filosóficas y las enseñanzas de pensadores iluminados, para
revelar cómo la Orden ofrece un plano para trascender el reino físico y lograr
una verdadera individualidad.
¿Puede
afirmarse verdaderamente que la humanidad posee la inmortalidad? La
inmortalidad, es una de esas cualidades exaltadas que las personas a menudo
reclaman sin comprender plenamente sus profundas implicaciones. Atributos
similares incluyen la individualidad —en el sentido de una unidad interior—, un
"Yo" permanente e inmutable, la conciencia y la voluntad. Todas estas
cualidades pueden potencialmente pertenecer a una persona, enfatizó con peso
deliberado en la palabra "pueden", pero esto ciertamente no implica
que ya sean inherentes o accesibles para todos. Dentro de la Masonería, la rama
de acacia se erige como un emblema atemporal de la inmortalidad del alma y la
fe inquebrantable, encarnando el espíritu indomable del ser humano que perdura
más allá de la muerte física. Este símbolo remonta sus orígenes a tradiciones
antiguas, como las de Egipto donde la acacia representaba la renovación y la
vida eterna, y en el Antiguo Testamento, donde la madera de acacia formaba el
Arca Sagrada de la Alianza, simbolizando la presencia divina y la permanencia.
Un pilar fundamental del ritual del Tercer Grado, y un Landmark esencial de la
Orden, es la inmortalidad del alma, que subraya la esencia filosófica de las
enseñanzas masónicas.
Sin
embargo, en las prácticas diluidas de las instituciones masónicas
contemporáneas, donde prevalecen influencias profanas, ciertos pseudo-masones,
impulsados por una mentalidad materialista, han reemplazado frívolamente la
inmortalidad del alma con la noción superficial de la "inmortalidad de las
ideas o pensamientos". Esta sustitución socava el núcleo inherentemente
iniciático y espiritual de la Masonería. Como elaboraré más adelante, tal
concepto es meramente cívico, histórico y mundano, careciendo de la profunda
profundidad espiritual y esotérica que define el pensamiento masónico
auténtico.
En
efecto, el marco filosófico de la Masonería descansa sobre la existencia de
Dios, no meramente en la creencia en Él. Esta distinción exige un escrutinio
filosófico cuidadoso, pues la intuición común a menudo lleva a la mente
irreflexiva a enfatizar los asuntos divinos a través de credos, devociones o
incluso supersticiones. La filosofía masónica, y la estructura misma de la
Orden, se basan en el concepto de Dios como el Gran Arquitecto del Universo.
Aquí, el enfoque no está en debates entre teísmo o deísmo, sino en la realidad
absoluta de Su existencia. A partir de la necesidad de una Causa Primera, el
razonamiento masónico deduce la existencia del alma y afirma su naturaleza
inmortal.
En la
Masonería, la comprensión de la inmortalidad no es de carácter religioso, sino
iniciático. El Tercer Grado, tal como se practica en la tradición del Rito
Escoces Antiguo y aceptado , Rito común en regiones como México, invoca la Ley
de la Palingenesis —que pocos han comprendido verdaderamente— y la
Metempsicosis, interpretada como lo hacían los filósofos antiguos, para
iluminar la inmortalidad del alma. Una exploración más profunda de estos conceptos
se reservará para un discurso futuro, pero debe notarse que la claridad sobre
estos asuntos es rara. No obstante, ni la inmortalidad del alma, ni la
palingenesis, ni la metempsicosis pueden ser plenamente comprendidas en un
contexto masónico sin referencia al drama hirámico —la representación
ceremonial de la muerte y resurrección experimentada por el Maestro Constructor
del Templo del Rey Salomón, Hiram Abiff. Esta leyenda, central en el Tercer
Grado, simboliza el triunfo del alma sobre la mortalidad, al igual que la
resiliencia perenne de la acacia en medio de la decadencia.
Para
captar lo que una persona es en su estado actual de evolución, uno debe
envisionar lo que podría llegar a ser —es decir, las alturas que podría
alcanzar. Sólo al entender la progresión
adecuada del crecimiento personal, uno puede dejar de atribuirse cualidades que
aún no posee, cualidades que podrían requerir un esfuerzo inmenso y un trabajo
arduo para adquirir. Como P.D. Ouspensky elucidó en En Busca de lo Milagroso,
recurriendo a tradiciones esotéricas: "La razón por la que es posible que
existan cuatro cuerpos es que el organismo humano, es decir, el cuerpo físico,
tiene una organización tan compleja que, bajo ciertas condiciones, un nuevo
organismo independiente puede crecer en él, ofreciendo un instrumento mucho más
conveniente y sensible para la actividad de la conciencia que el cuerpo
físico." Según doctrinas antiguas, de las cuales persisten remanentes en
diversos sistemas viejos y nuevos, un individuo plenamente desarrollado
comprende cuatro cuerpos. Estos están compuestos de sustancias cada vez más
sutiles, interpenetrándose mutuamente para formar organismos distintos pero
interconectados, cada uno capaz de acción independiente.
La
complejidad del organismo humano, particularmente el cuerpo físico, permite la
emergencia de una nueva entidad independiente bajo condiciones específicas.
Esta sirve como un recipiente superior para la conciencia, mucho más refinado
que la forma corporal. La conciencia que se manifiesta en este segundo cuerpo
puede comandarlo plenamente y ejercer un control completo sobre el físico. A su
vez, un tercer cuerpo puede formarse dentro del segundo, poseyendo rasgos
únicos y otorgando acceso a conocimientos más allá del alcance de las formas
previas. Finalmente, un cuarto cuerpo puede desarrollarse en el tercero,
diferenciándose tan profundamente como cada predecesor, con la conciencia en él
ejerciendo dominio absoluto sobre todos.
Estos
cuatro cuerpos se describen de manera variable en las enseñanzas. En
terminología cristiana, el primero es el cuerpo carnal; el segundo, el natural;
el tercero, el espiritual; y el cuarto, en el cristianismo esotérico, el
divino. En términos teosóficos, son el físico, astral, mental y causal. Como
Ouspensky nota además: "El hombre como cuatro cuerpos: Cuerpo Carnal
('Carruaje', Cuerpo/ Cuerpo Físico); Cuerpo Natural ('Caballo', sentimientos,
Actual, deseos); Cuerpo Espiritual ('Conductor', Mente, Mental...)" La
solidificación de estos rasgos adquiridos se alinea con la formación del cuarto
cuerpo.
Verdaderamente,
nadie gana el título de un Ser Humano completo hasta que estos cuatro cuerpos
se realicen plenamente. Así, el individuo auténtico posee atributos ausentes en
la persona ordinaria, el principal de ellos la inmortalidad. Todas las
religiones y tradiciones de sabiduría antigua transmiten que adquirir el cuarto
cuerpo otorga la inmortalidad, y delinean caminos hacia este fin.
En
esta línea, ciertas enseñanzas comparan a la humanidad con una casa de cuatro
habitaciones. La mayoría habita en la más pequeña y miserable que sería el
sótano , inconsciente de las otras habitaciones arriba rebosantes de tesoros hasta que se les
informa. Al enterarse, buscan las llaves, especialmente a la cuarta —la más
vital. Dominar la entrada hace de uno el verdadero dueño de la casa, otorgando
posesión plena y eterna. La cuarta habitación confiere la inmortalidad hacia la
cual aspiran todos los caminos espirituales, ya sean arduos o rápidos, todos
dirigiendo hacia este objetivo singular.
Haciendo
eco de esto, G.I. Gurdjieff afirmó: "La evolución del hombre es la
evolución de su conciencia, y la 'conciencia' no puede evolucionar
inconscientemente. La evolución del hombre es la evolución de su
voluntad..."
Se ha
declarado previamente que la inmortalidad no es innata sino alcanzable. Todos
los caminos hacia la inmortalidad —conocidos u oscuros— aparecen como anomalías
tenues en el vasto mar de la existencia cotidiana, especialmente en la vida
moderna, aparentemente sin propósito desde esa perspectiva. Sin embargo, este
fenómeno sutil encapsula todo lo que permite el despliegue de potenciales
ocultos. Estos caminos contrarrestan la vida diaria, fundada en principios y
leyes diferentes, ahí radica su poder y significado. La existencia en el mundo
profano , incluso enriquecida con ideales filosóficos, científicos, religiosos
o sociales, no ofrece nada comparable a las posibilidades de estos caminos,
pues ellos llevan a la inmortalidad, mientras que el éxito mundano culmina sólo
en la muerte.
Esto
plantea preguntas multifacéticas. ¿Qué implica "la inmortalidad "?
¿Te refieres a la inmortalidad absoluta, o a grados variables? Si algo persiste
después de la muerte física, reteniendo conciencia brevemente, ¿es eso
inmortalidad? ¿Cuánto tiempo debe durar tal existencia para calificar? ¿Permite
esto inmortalidades diferentes entre individuos? Planteo esto para resaltar la
vaguedad de "inmortalidad" y su potencial para engañar. En verdad,
nada es absolutamente inmortal —incluso lo Divino es mortal, aunque de una
manera inmensamente distinta a la de la humanidad. J.G. Bennett, reflexionando
sobre las enseñanzas de Gurdjieff, observó: "Gurdjieff, a diferencia de la
mayoría de otros exponentes de la sabiduría esotérica, niega que la
inmortalidad sea el derecho de nacimiento automático de todo ser humano."
Es mucho mejor hablar de "existencia después de la muerte". Así, la
humanidad posee la posibilidad de existencia post-mortem, pero la posibilidad
difiere de la realización.
Según
Gurdjieff, el ser humano nace sin alma, o con una "semilla de alma",
y su propósito en la vida es crearla y desarrollarla a través del
autoconocimiento y el esfuerzo consciente. Sostuvo que la gente vive como
"máquinas" o "robots" en un estado de "sueño" o
"hipnosis", y que sólo mediante el trabajo interior y la
autoobservación pueden separar su verdadera esencia de la "personalidad
falsa" que han acumulado, despertando así la capacidad de tener un alma
real.
La
acacia se considera un símbolo de inmortalidad en algunas culturas, que ofrece
un método masónico para inmortalizar el alma. Su simbolismo proviene de la
durabilidad del árbol, su capacidad de prosperar en la adversidad y su
naturaleza perenne, atributos que se asociaron con la idea de vida eterna.
Examinemos
en qué depende esta posibilidad y qué significa su cumplimiento. Ese análisis se resumió brevemente sobre la
estructura humana y el orden cósmico, refiriendo al momento donde se generan
las posibles almas y los cuatro cuerpos, introduciendo un detalle novedoso: la
interdependencia de estos cuerpos refleja la arquitectura del templo masónico,
donde cada nivel se construye sobre el anterior, culminando en el santuario de
la luz eterna. Como Bennett elabora además en sus exploraciones del Camino
hacia la perfección: "En esta etapa cumplimos nuestro propio Destino. Esto
no es en el tiempo, sino en la eternidad. Nos volvemos eternamente nosotros
mismos. Somos liberados del mundo profano y sus influencias." Así, el
viaje iniciático de la Masonería se alinea con estos principios esotéricos,
guiando al buscador desde la oscuridad profana hasta la iluminación inmortal
del alma
Alcoseri
¿Por qué los masones
protegen con tanto celo sus enseñanzas esotéricas?
El Enigma de los Secretos
Masones; Un Viaje al Corazón del Conocimiento Oculto
Imagina un mundo donde el
conocimiento masónico no es un bien
infinito, sino un tesoro escaso, custodiado por guardianes silenciosos que
velan por su pureza y poder transformador. En el corazón de la Masonería, esa
antigua fraternidad envuelta en símbolos y rituales milenarios, yace un enigma
que ha fascinado a sabios, exploradores del espíritu y buscadores de la verdad
a lo largo de los siglos.
A este conocimiento en el
mundo del Islam se le denomina “Baraka” , una idea muy central en el mundo del
Sufismo.
¿Por qué los masones protegen con tanto celo
sus enseñanzas esotéricas? ¿No sería el mundo un lugar mejor si este saber
ancestral se compartiera libremente, iluminando las sombras de la ignorancia y
el caos? Esta pregunta no sólo despierta
curiosidad, sino que invita a una profunda reflexión sobre la naturaleza misma
del conocimiento humano. Acompáñame en este recorrido, donde desentrañaremos
los velos de la Masonería, enriquecido con perspectivas filosóficas eternas,
para descubrir por qué el secreto no es un capricho, sino una necesidad
cósmica.
La Masonería, con sus
raíces en las guildas medievales de constructores y sus ecos en las antiguas
escuelas de misterios egipcias y griegas, no oculta su conocimiento por mera
exclusividad, sino por una comprensión profunda de su esencia material y limitada.
Como bien observó Platón en su alegoría de la caverna en La República, donde
los prisioneros encadenados confunden las sombras con la realidad, el verdadero
conocimiento es como la luz del sol: cegadora para quienes no están preparados,
pero reveladora para los que ascienden paso a paso. En la Masonería, este saber
no se mantiene en secreto por egoísmo; al contrario, fluye hacia aquellos que
lo buscan con humildad y capacidad, pero su naturaleza inherente lo hace
imposible de convertir en posesión colectiva.
Permíteme explicarte esto
con mayor detalle, incorporando una analogía que resuena en los rituales
masones. El conocimiento masónico, enfatizado en sus grados y símbolos como la
escuadra y el compás, es material en el sentido más profundo: posee límites cuantitativos,
tal como la arena en un desierto o el agua en un océano, medidos con precisión
inalterable. Aristóteles, en su Metafísica, argumentaba que todo en el universo
tiene una cantidad finita y una forma esencial, y que el exceso o la dilución
distorsionan su propósito: "La virtud es una especie de medianía, ya que
apunta al medio". Aplicado al conocimiento masónico, si se distribuyera
entre multitudes, cada individuo recibiría una porción tan ínfima que no
alteraría su comprensión ni su vida; peor aún, podría generar confusión o
resultados adversos, como un brochazo de tinta negra sobre un paisaje ya
terminado en un lienzo, pincelada
indebida que arruina en lugar de
embellecer.
En cambio, cuando este
conocimiento se concentra en un círculo selecto de masones –aquellos que han
pasado por iniciaciones rigurosas y demostrado su compromiso–, produce frutos
extraordinarios: avances en la ética personal, contribuciones a la sociedad y
una lucha más efectiva contra la falsedad, el mal y la ignorancia. Piensa en
figuras históricas como George Washington o Benjamin Franklin, masones cuya
sabiduría no sólo iluminó sus vidas,
sino que forjó naciones enteras. Aquí radica una lección clave: la Masonería no
priva a nadie; simplemente recoge las valiosas
perlas que las masas descartan. Como señala el escritor sufí Idries Shah
en su obra Los sufíes, "El conocimiento es como el agua: si se vierte en
un recipiente roto, se pierde; pero en uno íntegro, nutre y transforma".
En épocas de paranoia colectiva –guerras, revoluciones o crisis
planetarias–, cuando la humanidad parece olvidar su instinto de preservación y
se entrega a la destrucción, vastas cantidades de este conocimiento quedan
"sin reclamar". Los masones, entonces, actúan como recolectores,
salvando lo que de otro modo se disiparía en el vacío.
Este principio no es
injusto, sino equilibrado. La mayoría de las personas, inmersas en las
distracciones cotidianas del mundo profano –desde el consumismo voraz hasta las
pasiones efímeras–, no anhelan ni valoran este saber profundo. Observa cómo en
nuestra era moderna, el dinero se derrocha en entretenimientos superficiales
mientras se ignora la búsqueda interior. Platón advertía en El Banquete que el
amor verdadero al conocimiento eleva el alma, pero sólo para quienes lo persiguen con pasión: "El
que ha sido iniciado en los misterios del amor... contempla la belleza
divina". En la Masonería, aquellos que rechazan su porción no son víctimas,
sino que liberan recursos para los verdaderos aspirantes, permitiendo que un
grano de sabiduría crezca en mentes fértiles y genere cambios reales.
Vamos por anécdotas
masónicas reales a este conocimiento - cómo Mozart, masón, codificó símbolos en
su La flauta mágica, reflejando rituales secretos que transformaron la ópera en
un espejo esotérico. O contar cómo la Masonería influyó en la Declaración de
Independencia, con Franklin y otros usando principios simbólicos para forjar
libertad. Añadiría una cita de Shah sobre cómo los cuentos sufíes, como los
masones, ocultan verdades en fábulas para protegerlas de profanos.
Si, recuerden cómo
Mozart, un masón iniciado, deslizó en su ópera La flauta mágica el viaje del
alma: Tamino -ese eres tú, el aprendiz- cruza pruebas de fuego y agua,
simbolizando los grados que ningún libro te cuenta del todo.
"Tamino" el personaje de Tamino, el príncipe de la
ópera La flauta mágica de Mozart, quien busca rescatar a Pamina. Los
historiadores todavía discuten si la flauta de Tamino fue un código para una
herramienta masónica real.
Idries Shah escribió:
'Los cuentos no engañan; los hombres sí'. Así la Masonería esconde perlas en
piedras: la logia de San Juan , dicen, diseñó el Templo con medidas sagradas
que nadie reconstruyó... porque las dimensiones cambian si las mides sin llave.
Así igualdad y
fraternidad no como consignas, sino como principios que ya se practicaban en
las logias: el compás y la escuadra, ¿sabes? Y si quieres misterio de verdad,
el templo de Salomón-donde supuestamente nació la masonería operativa-lo mandó
construir un rey con ayuda de Hiram de Tiro. Nadie sabe qué planos usaron, pero
los masones dicen que ahí está el secreto: geometría sagrada, proporciones que
vibran. Aristóteles diría que es pura forma sin materia... aunque Idries Shah
preferiría: «no lo expliques, que lo viva quien pueda».
Agrego un comentario
personal aquí: en mi exploración de la Masonería, he notado cómo nuestras logias
masónicas funcionan como faros en la tormenta, preservando tradiciones que han
influido en el Renacimiento, la Ilustración y hasta en movimientos de derechos
humanos. Sin este enfoque selectivo, el conocimiento se diluiría en dogmas
vacíos, perdiendo su poder alquímico. Aristóteles complementa esto en su Ética
a Nicómaco, donde enfatiza que el saber práctico (phronesis) no es para todos,
sino para los virtuosos: "No todos pueden ser sabios, pero todos pueden
ser buenos". Idries Shah, por su parte, en Aprender a aprender, critica la
democratización forzada del esoterismo: "Dar perlas a los cerdos no las
hace valiosas; sólo las ensucia".
Así, la Masonería no sólo guarda
secretos, sino que los multiplica para el bien mayor.
En ese sentido, el
secreto masónico no es una barrera, sino un puente hacia la elevación. Si toda
la humanidad recibiera sólo una fracción
minúscula de este conocimiento anual –digamos, media libra para el mundo
entero–, las masas permanecerían inalteradas en su ignorancia. Pero al
reservarlo para los dedicados, se forjan líderes y visionarios que guían al
resto. Invito a reflexionar: ¿Estás listo para buscar tu porción de baraka
masónica ? La Masonería espera a quienes llaman a su puerta con el corazón abierto,
recordándonos que el verdadero oro del espíritu brilla más en manos expertas.
Alcoseri
¿Cuál es el verdadero propósito de la Iniciación Masónica?
En los Templos de la Antigua y Aceptada Orden Masónica, donde los símbolos y alegorías custodian los
secretos eternos del Gran Arquitecto del Universo, se abre la puerta a un
misterio iniciático que trasciende el velo de la ilusión mundana. Imagina,
querido buscador, que te encuentras ante el umbral de la Logia, con el corazón
latiendo al ritmo de antiguos rituales, donde cada golpe de mallete despierta
ecos de sabiduría oculta. Aquí, la Iniciación no es mero ceremonial: es el
fuego alquímico que transmuta el plomo de la ignorancia en el oro de la
iluminación. ¿Estás preparado para cruzar este portal, donde la luz masónica
disipa las tinieblas de la percepción limitada, revelando que la realidad no es
una cadena impuesta, sino un tapiz que tú, como Maestro Masón Constructor de tu destino, puedes tejer una realidad
más apegada a tus propósitos iniciáticos ? Sigue leyendo, y permite que este
viaje iniciático te envuelva, paso a paso, hasta que la verdad se revele en su
esplendor divino, imposible de abandonar antes de su culminación.
¿Cuál es el verdadero propósito de la Iniciación Masónica? No es sólo un simple rito de paso en la Logia, sino el despertar de
la chispa divina dentro de ti, activando el poder para redefinir tu realidad.
¿A qué llamarías realidad? ¿Qué crees que es verdad? ¿Qué sabes sobre tu vida,
tus limitaciones, tus posibilidades? La Iniciación Masónica activa tu
percepción interior, revelando que nada de eso es fijo. Esas reglas sociales, religiosas , políticas o académicas que te atan no son reales; son sólo un guion impuesto, pero puedes cambiarlo
en cualquier momento. Has sido condicionado a seguir un sistema de creencias o
ideologías del que ni siquiera eres
consciente, como si hubieras sido colocado en un juego sin saber que puedes
alterar las reglas. Lo impresionante es que tienes el poder de voltear y
modificar este juego ahora mismo, sin esperar cambios externos ni depender de
nadie. La mayoría ignora esta oportunidad, jugando una partida donde siempre
pierden porque creen que no pueden hacer nada diferente. Pero hoy, eso cambia:
entenderás por qué algunos logran todo con facilidad, mientras otros quedan
atrapados en ciclos repetitivos. Descubrirás el secreto invisible que moldea tu
realidad y cómo usarlo a tu favor, con pruebas de ciencia, historia y técnicas
prácticas que te darán la clave para reescribir tu destino. ¿Estás listo para
ver la verdad?
Todo lo que crees real ha sido programado en ti desde el nacimiento. Tu
mente ha sido bombardeada con reglas invisibles: "Trabaja duro para ser
alguien", "El dinero no crece en los árboles", "No se puede
tener todo". ¿Y si estas no fueran verdades absolutas, sino dogmas para
controlarte toda tu vida, creados para mantenerte en un sistema donde no ganas?
La neurociencia demuestra que nuestra percepción no es objetiva; está filtrada
por lo que creemos posible. El Sistema de Activación de la Trampa actúa como un radar, que te
detecta y te controla , si tratas de escapar de la Matrix. Si crees que la vida
es difícil, sólo verás dificultades; si
te sientes incapaz, hallarás pruebas de ello. Pero tu realidad es moldeable:
las barreras son reflejos de un condicionamiento que se puede reprogramar, como
el Masón que pule la piedra tosca para revelar la perfecta.
Como bien expresa la francmasona Alice Bailey: "Una idea es un ser
incorpóreo, que no tiene subsistencia por sí mismo, pero da figura y forma a la
materia informe, y se convierte en la causa de la manifestación”. Esta noción
refuerza cómo las creencias masónicas, como ideas divinas, dan forma a la
materia de nuestra existencia, transmutando lo invisible en lo manifiesto. Del
mismo modo, Timothy Hogan, en su exploración de los símbolos masónicos, nos
recuerda que el ritual es un proceso alquímico: "El ritual masónico es un
proceso alquímico velado destinado a transmutar los metales base del alma en
oro espiritual." Esta verdad subraya la transmutación iniciática en los
ritos masónicos.." Esta transmutación inicia con la identificación de
creencias limitantes, que te aprisionan sin que lo notes. No elegiste
conscientemente lo que crees sobre el dinero, el éxito o las relaciones; son
implantes de la infancia, reforzados por la sociedad. Pero, como en los grados
masónicos, puedes eliminarlas y reemplazarlas. La ciencia confirma la
plasticidad cerebral: reescribe tu programación interna.
Para lograrlo, identifica tus creencias saboteadoras. Escribe tu mayor
problema y la creencia detrás: "¿Ganar dinero es difícil?" o
"¿No soy lo suficientemente bueno?". Cuestiónala: ¿Es verdad
absoluta? Busca contraejemplos, como Masones que forjaron imperios desde la
nada. Reemplaza con afirmaciones positivas: "Soy inteligente
financieramente y atraigo oportunidades". Repítelas diariamente, ya que el
cerebro no distingue lo real de lo repetido con convicción. Alice Bailey profundiza
en esto: "La iniciación conduce a la montaña desde donde se puede tener
una visión, una visión del eterno Ahora, en el que pasado, presente y futuro
existen como uno." En la cima masónica de la iniciación, esta visión
eterna disuelve las limitaciones temporales, permitiendo reescribir el destino.
Ahora, considera el poder oculto de la atención, la regla de oro de la
transformación masónica. Tu atención atrae lo que enfocas, como el Compás que
delimita el círculo de lo posible. El Sistema de Activación de la Trampa filtra
el mundo según tus creencias: enfócate en problemas, y los atraerás; dirige
hacia oportunidades, y emergerán. Entrena tu mente: cuando surja un pensamiento
negativo, sustitúyelo por una posibilidad. "¿Esto es difícil?" cambia
a "¿Y si encontrara una manera fácil?". Timothy Hogan ilustra esto en
el simbolismo: "Los símbolos en la Masonería son claves para entender la
transformación alquímica del yo." Al enfocarnos en estos símbolos,
elevamos nuestra atención espiritual.
Pero para reescribir tu realidad desde dentro, alinea tu energía con el
deseo, como la Luz Masónica que ilumina el Ara Sagrada. Todo es energía; tus
pensamientos emiten una frecuencia que atrae lo compatible. La física cuántica
lo confirma: las partículas responden a la energía. Si vibras en miedo o
escasez, atraes más de lo mismo; eleva a gratitud y entusiasmo, y la realidad se
ajusta. Practica: siente gratitud diaria, visualiza tu vida ideal con emoción.
Muévete físicamente para activar la energía, rodéate de inspiración masónica.
Josep-Lluís Domenech, en su reflexión sobre los misterios, enfatiza: "Las
masas nunca estuvieron listas para recibir los Misterios ni lo están hoy, por
mucho que los Iniciados deseen conferírselos a todos los hijos de
Dios." sólo los iniciados masones ,
al elevar su vibración, acceden a estos secretos profundos, moldeando su
realidad a su antojo como el Gran Arquitecto del Universo los hace.
La acción es el mallete que forja el cambio. No esperes sentirte listo;
actúa, y la claridad vendrá. Pequeños pasos diarios crean momentum, como
ascender grados en la Masonería. Elige una acción ahora: investiga un símbolo
masónico, envía un mensaje transformador. Quienes actúan crean
"suerte", multiplicando oportunidades. Alice Bailey lo resume: "La clave para el próximo paso de uno hacia la
puerta de la iniciación puede revelarse si tu verdaderamente lo deseas."
En este ciclo lunar masónico, la acción revela el camino mediante acción
intencional.
Si has llegado hasta aquí, la chispa iniciática masónica ya arde en ti. Las reglas que te ataban eran
ilusorias; tus creencias, reprogramables; tu energía, moldeadora; tu acción,
transformadora. Ahora, ¿qué harás? Este es tu momento masónico: desafía, eleva,
actúa. Como seguidor del sendero de la Luz, embárcate en este viaje de
autoconocimiento, reflejado en el arte del pensamiento positivo, un eco de
lecciones masónicas. No dejes pasar esta señal del Universo. Y recuerda, los
misterios que aguardan al lado te cambiarán para siempre. ¿Estás listo para el
próximo nivel masónico?
Alcoseri
¿Son el Gran Arquitecto del
Universo y el Demiurgo gnóstico el mismo Dios?
¡Imagina, querido lector, que
estás en el umbral de un templo masónico, donde las columnas de J y B se alzan
como guardianes de secretos eternos, y el Gran Arquitecto del Universo
(G.A.D.U.) observa desde las alturas con una sabiduría inmutable! Aquí, en este
sanctasanctórum de la verdad, te invito a una viaje iniciático que rasgará el
velo de la ilusión. ¿Estás listo para cuestionar el andamiaje cósmico que
sostiene tu realidad, para descubrir que el constructor aparente de este mundo
no es el Supremo Diseñador, sino un impostor ciego? Prepárate, porque lo que
sigue no es mera lectura: es un ritual de despertar que encenderá la llama de
tu espíritu libre.
¿Son el Gran Arquitecto del
Universo y el Demiurgo gnóstico el mismo Dios? ¡No! Contempla a tu alrededor:
¿crees que esta realidad, saturada de dolor, miedo, escasez y caos, fue forjada
por una inteligencia divina, amorosa y perfecta? Esa intuición profunda de que
algo está torcido en el cosmos no es casual; surge en sueños febriles, en
crisis existenciales, en silencios que gritan anomalías. Vivimos en una
sinfonía mal orquestada, donde el sufrimiento es el compás ineludible,
sistemático, como un diseño perverso.
Te revelo un secreto
masónico: el Gran Arquitecto del Universo no es un nombre sectario, sino un
título simbólico, no dogmático, que evoca al Ser Supremo, el Diseñador eterno
que ordenó el cosmos con precisión geométrica y se retiró a observar desde la distancia
infinita, sin interferir en los asuntos humanos. Para un judío es Yahvé; para
un musulmán, Alá; para un hindú, Brahma o Visnú; para un cristiano, el Padre
Eterno. En la logia masónica, este deísmo adogmático celebra la libre creencia,
rechazando revelaciones dogmáticas. El G.A.D.U. es el Dios Supremo, benevolente
y observante, no un tirano que exige adoración.
En cambio, el Demiurgo, ese
falso dios definido por los gnósticos, es un creador ciego y vanidoso, un
programador defectuoso de la realidad física que no diseña con amor divino,
sino que encarcela almas en materia corrupta. Él necesita rezos, adoración; se
alimenta de tus emociones, buenas o malas, como un parásito cósmico. No es el
G.A.D.U., el justo observador que odia el mal y permite la libertad; el
Demiurgo es un dios falso, un impostor que usurpa el trono, moldeando un mundo
de percepciones invertidas, leyes morales torcidas que llaman peligro a la luz
y sagrado a la oscuridad.
Como bien lo expresa Emil
Cioran en su agonía existencial: "La ilusión, la sustancia de la vida, se
salva mediante el rechazo consciente del absoluto; así resistimos a Dios".
Esta ilusión es la cárcel del Demiurgo, pero el G.A.D.U. nos invita a la
maestría de nuestra propia arquitectura interior.
Serge Hutin, en su
exploración gnóstica, nos recuerda: "En la Gnosis, encontramos el culto a
la Mujer Divina, la Madre eterna: Ella es el 'camino' entre Dios y el mundo;
Ella es Sophia, la Sabiduría, la luz virgen que genera el mundo". Sophia, al
concebir sin consentimiento, dio a luz al Demiurgo, un error cósmico que
aprisiona la chispa divina en ciclos de sufrimiento.
Cynthia de Salvador Freixedo,
en "Gnosticismo Revelado: Arquetipos, Mitos y Misterios de la Revolución
Espiritual", advierte: "Nuestro plano dimensional es una Matrix
aprovechada por entidades interdimensionales". Esta Matrix es la obra del
Demiurgo, no del G.A.D.U., quien nos llama a trascenderla mediante la
meditación, el ayuno y la moderación, evitando vicios y haciendo el bien al
prójimo.
Y el jesuita Salvador Freixedo, precursor de la teoría de
que somos víctimas de los dioses , clama: "En tiempos pasados, los hombres
siempre buscaban dioses para adorar. En el presente, es hora de que comiencen a
defenderse de ellos". Los dioses, como el Demiurgo, no se interesan en
vidas privadas; interfieren sólo para
sus fines enigmáticos.
El Demiurgo no actúa en soledad : crea arcontes, entidades sin alma
que guardianizan el sistema, influyendo en creencias, culturas e instituciones.
Refuerzan la ilusión de que el mundo material es todo, y el sufrimiento,
natural. Este falso dios aparece en textos sagrados como celoso y punitivo –en
la Torá exige sacrificios, en la Biblia ordena guerras–, justificando cruzadas
y persecuciones. Nada divino en eso: es dominación. Los gnósticos lo llaman
Yaldabaoth, "hijo del caos", un ser malévolo que crea imperfección.
Cioran profundiza el dolor:
"Los dolores imaginarios son con mucho los más reales que sufrimos, ya que
sentimos una necesidad constante de ellos y los inventamos porque no podemos
prescindir de ellos". Este sufrimiento es el combustible del Demiurgo.
Saturno, símbolo cósmico del
Demiurge, el señor del tiempo como Cronos, cristaliza la conciencia, impone
límites disfrazados de estructura. Sus anillos representan dogmas que rodean tu
mente: ideas incuestionables de cultura, religión y ciencia. ¡Rompe esos
ciclos! El laberinto no es externo; está impreso en tu percepción, una prisión
del tiempo donde el Demiurgo te mantiene en bucle.
Freixedo insiste: "Los
dioses no son hombres; coinciden con nosotros sólo en ser inteligentes, aunque su
conocimiento y inteligencia superan con creces los nuestros". Pero el
G.A.D.U. es el verdadero Supremo, no este parásito.
La Matrix del alma es un
simulador de sufrimiento, repitiendo lecciones en vidas disfrazadas. El ego es
su espejo interno: "Yo soy esto, necesito demostrar mi valor". Pero
tu esencia es presencia pura, la chispa que el Demiurgo no toca. Cioran lo
grita: "La vida no es, y la muerte es un sueño. El sufrimiento los ha
inventado a ambos como autojustificación. El hombre sólo está dividido entre una irrealidad y una
ilusión".
La clave masónica: observa
sin juicio. Vive en dharma, el ahora puro, donde actúas por presencia, no por
karma cíclico. Los arcontes pierden control; la prisión se disuelve. La
libertad no es un destino: es un estado que recuerdas.
Hutin evoca: "Los
gnósticos creen en una dualidad: el Demiurgo Proto-Archon, el Dios Creador,
bien por debajo de los ángeles, los Arcontes, los Señores". Distingue: el
G.A.D.U. es el Alto, no este inferior.
Cynthia Freixedo añade: "La meditación, el ayuno, la
moderación con la alimentación, evitar inmoralidades, vicios, hacer el bien al
prójimo". Herramientas para escapar de la Granja Humana.
El velo se rasga; cada alma
despierta debilita al Demiurgo. No estás sólo: eres un faro en la logia universal.
Recuerda, la verdad susurra en el silencio. El viaje continúa del otro lado del
velo.
Alcoseri
Prácticas Masónicas Secretas
Para Alcanzar La Iluminación
Hoy, congregados bajo la guía
del Gran Arquitecto del Universo, os
invitamos a emprender este viaje por los senderos ocultos de la sabiduría
ancestral. En los sagrados templos de la Masonería, donde el compás de la
sabiduría y la escuadra de la razón
guían nuestra búsqueda de la verdad, desvelamos los misterios que unen el
espíritu, el corazón y la mente. Como masones, juramos elevar el conocimiento
al servicio de la humanidad, forjando cadenas de unión de la fraternidad que
trascienden el velo de lo material. Que esta exploración ilumine vuestras
almas, recordándonos que el verdadero poder reside en la armonía cósmica, tal
como el físico Michio Kaku ha afirmado: "La física cuántica nos muestra
que el universo no es un conjunto de objetos separados, sino un todo
interconectado donde cada partícula vibra en sintonía con el resto".
Los Secretos de la Iniciación
masónica
A lo largo de la jornada masónica,
cuando comienzas a comprender procesos que otras personas no pueden percibir,
puede surgir la tentación de usar ese conocimiento para manipular situaciones o
individuos. Por ejemplo, si posees conocimientos avanzados de psicología,
podrías aplicar técnicas de programación neurolingüística para influir en sus
comportamientos: qué palabras elegir, qué entonación usar, cómo presentar la
información. Las posibilidades de manipulación son diversas.
En Masonería se nos enseña el
arte del liderazgo , de saber que motiva a las personas y que las desmotiva y
en base a ello, encontramos a masones convertidos en lideres políticos o
religiosos.
Sin embargo, la Masonería
impone una regla tácita y fundamental:
todo poder y comprensión adquiridos deben dedicarse al servicio de los demás.
Esta es la primera y más importante directriz. Sin esta orientación, al
desarrollar tales habilidades, podrías sentir la tentación de pensar:
"Puedo obtener lo que deseo porque entiendo esto, mientras ellos no".
Diversos sistemas
espirituales alrededor del mundo ofrecen programas de iniciación por los cuales
una persona puede pasar. La Masonería es uno de los sistemas más influyentes en
Occidente, pero no siempre es fácil obtener claridad sobre el verdadero propósito
de su desarrollo. ¿Qué significa realmente ser iniciado en Masonería o pasar
por una proceso de iniciación? Estos
términos se utilizan ampliamente en los círculos metafísicos modernos, pero al
observar a las personas que se presentan como iniciados masones, se percibe que
con frecuencia son muy diferentes entre sí. Un aspecto técnico de esto es que
la estructura de su consciencia y sus cuerpos sutiles puede variar
significativamente de uno a otro, especialmente si provienen de diferentes contextos
sociales , culturales , religiosos etc.
Imagina por un momento que
estás a punto de descubrir algo profundo y transformador, un conocimiento al
que pocos tienen acceso. ¿Te has preguntado alguna vez cómo sería usar ese
poder para influir en el mundo que te rodea? Pero antes que nada, reflexiona:
el verdadero poder no reside sólo en el
conocimiento, sino en cómo eliges aplicarlo. Si este conocimiento despierta
algo dentro de ti, entonces dale like y comenta abajo sobre cómo usarías esa
sabiduría. Queremos saber: ¿estás preparado para usar el conocimiento al
servicio de los demás, o hay otra tentación malévola acechando?
La iniciación masónica puede
ser comprendida en tres aspectos principales. En primer lugar, la iluminación
comienza con el mejoramiento del proceso de pensamiento, lo que lleva al
conocimiento de las realidades no físicas. Esto implica la comprensión de las
grandes verdades espirituales sobre de dónde venimos y las profundidades
espirituales que existen dentro de nosotros. Este proceso está íntimamente
ligado a los centros espirituales en la mente y a la clarificación del
pensamiento, permitiendo que nos volvamos conscientes de la estructura del
mundo espiritual, de cómo interactuamos con él y de cómo nos influye en la vida
cotidiana.
En el contexto de la
Masonería, esta iluminación nos hace darnos cuenta de que todo es una
manifestación del pensamiento de la mente divina y que esas manifestaciones
siguen un patrón definido. La ciencia que utilizamos hoy en día para comprender
estos patrones se conoce como geometría sagrada, la cual ofrece un lenguaje
universal para entender los patrones de la creación en todos los niveles.
Independientemente de la
tradición esotérica que se siga, todas trabajan con la geometría sagrada, pues
ella representa, en su nivel más elevado, una forma pura y compacta del
pensamiento divino, revelando el patrón esencial de todo lo que se manifiesta.
Como Michio Kaku ha observado en relación con los patrones cósmicos: "El
universo está gobernado por leyes matemáticas elegantes, como la simetría, que
subyace a toda la creación, desde las partículas subatómicas hasta las
galaxias".
El siguiente nivel de
desarrollo espiritual es el del clarividente, que está profundamente ligado a
la iluminación del corazón y las emociones. En el contexto de la Masonería, es
descrito como una luz etérea de tonalidad violeta que emana del corazón y se
desplaza hacia el centro del tercer ojo. Esta energía color violeta es etérea y recorre los centros espirituales
de la cabeza, específicamente en la región del tercer ventrículo del cerebro,
conocida en las tradiciones indias como la caverna de Brahma. Esta área,
situada entre las glándulas pineal y pituitaria, cuando se activa, proporciona
una visión espiritual directa.
El tercer aspecto del
desarrollo espiritual implica la capacidad de cultivar la acción o la voluntad,
asociada con el abdomen —o el hara en Japón y el dantian inferior en la
alquimia china—. Este centro energético, relacionado con la voluntad inferior,
permite que el individuo actúe esotéricamente, utilizando realidades no físicas
para influir en el mundo físico. En el nivel más avanzado de este desarrollo,
encontramos prácticas como la alquimia física, donde una sustancia puede ser
transmutada en otra. Este proceso suele ser precedido por varias etapas que
implican la transformación de campos de energía menos densos, como los etéreos.
La verdadera transformación vibracional de estos campos, a menudo manifestada
en prácticas de sanación energética, es una característica central en este
camino. Aquel que domina la capacidad de transformar la realidad física a
través de fuerzas espirituales es conocido como un adepto.
Esto nos proporciona una
visión clara de cómo estos conceptos se interrelacionan en el trabajo de la
Masonería, en el corazón y en el abdomen. Esta idea es verdaderamente
universal: si exploras el budismo, encontrarás enseñanzas sobre pensamiento,
habla y acción; en el sufismo, el énfasis recae sobre la cabeza, el corazón y
las manos. Estas tradiciones, aunque diversas, trabajan con el mismo principio
fundamental. Si has estudiado medicina china o alquimia interna china, como el Qigong,
debes estar familiarizado con los Dantian superior, medio e inferior. Estos
centros son frecuentemente llamados campos de elixir, ya que energéticamente
funcionan como campos espirituales que podemos cultivar y energizar,
dependiendo de dónde concentremos nuestra atención. En Qigong, el Dantian es el centro energético principal del
cuerpo, ubicado bajo el ombligo, donde se almacena, refina y circula el «qi»
(energía vital). La alquimia interna (neidan) es el proceso taoísta de
transformar el Jing (esencia vital), el Qi (energía) y el Shen (espíritu)
dentro del cuerpo, usando los tres Dantians como los "alambiques"
para esta transmutación energética, que puede ser ascendente (refinamiento) o
descendente (condensación).
Inicialmente, comenzamos a
desarrollar una comprensión más profunda de estas energías. Para el iniciado
masón, los patrones espirituales detrás de estos centros se vuelven visibles,
permitiendo una percepción directa de las realidades espirituales —como sucede
con el clarividente— o la manipulación directa de las fuerzas espirituales,
característica del adepto. El proceso de
iniciación masónica , en este contexto, es un prolongado proceso de autodescubrimiento: comprender
quién soy, por qué estoy aquí, de dónde vengo y cómo puedo desarrollar un
camino que acelere mi autoconciencia y crecimiento espiritual.
La iniciación masónica y la alquimia interna implican la
transformación de algo de un estado bruto a un estado elevado. Un aspecto
crucial de este proceso es que el estado inicial —el material bruto— debe
existir primero. Es como transformar plomo en oro: el plomo debe estar presente
para que el oro pueda ser creado. Esto implica que dentro de todas las formas
inferiores está oculta la semilla de su realización plena, muy similar a la
transformación de la oruga en mariposa. Cuando observamos una oruga, no podemos
imaginar que con el tiempo toda su estructura contiene el potencial para
convertirse en una mariposa alada. Lo mismo se aplica al ser humano:
desarrollamos nuestro cuerpo físico, fortalecemos nuestra fuerza vital y
expandimos nuestra conciencia. Sin embargo, el siguiente paso es desarrollar
nuestra autoconsciencia, la presencia del "yo soy", que es donde nos
encontramos hoy. La humanidad ya ha alcanzado este estadio y ahora está en un
punto crucial para profundizar en esta autoconciencia.
La alquimia interna de este
proceso está simbolizada en la tradición cristiana esotérica por la llama sobre
las cabezas de los discípulos en Pentecostés. Esta llama representa la ignición
de una estructura espiritual que recorre el eje vertical del cuerpo humano. En
el centro de esta energía, sobre la cabeza, brilla el centro del Espíritu
Santo, como está representado en las tradiciones cristianas. Sin embargo,
personas de diversas religiones también tienen conocimiento sobre el primer
centro encima de la cabeza y su capacidad para despertar una conciencia
superior. Conforme desarrollamos este aspecto de nuestra propia esencia, nos
permite iluminar y transformar con el tiempo nuestros cuerpos inferiores. Esto
significa que podemos entrenar nuestra autoconciencia espiritual del "yo
soy" para elevar nuestra conciencia a un nivel superior. Esta es una
transformación alquímica de la conciencia, donde esta se convierte en algo de
una naturaleza más elevada, capaz de, a su vez, transformar todo nuestro cuerpo
vital —el cuerpo etéreo, chi, ki o prana— en una expresión más elevada, y
eventualmente esta transformación puede incluso impactar el cuerpo físico.
Esta reflexión nos lleva a
una pregunta crucial: ante una perspectiva tan amplia sobre cómo todo se
conecta, ¿qué debe hacerse como parte de un sistema de prácticas de iniciación?
¿Alguna vez te has preguntado si la clave para el autoconocimiento podría estar
oculta en prácticas antiguas y casi olvidadas? ¿Y si existieran ejercicios
específicos que, según maestros espirituales masones, tienen el poder de
transformar no sólo la mente, sino
también el cuerpo y el alma? ¿Cuál es el verdadero propósito detrás de estas
técnicas y cómo pueden impactar profundamente tu vida diaria, aunque a primera
vista parezcan simples?
El Secreto de los Masones
para Neutralizar Energías Negativas
Una de las prácticas más
esenciales para los masones son los seis ejercicios básicos. El francmasón Rudolf
Steiner destacó estos seis ejercicios, afirmando que si no puedes hacer nada
más, al menos practícalos. Esto se debe a que, mientras algunas prácticas
ocultas pueden tener efectos perjudiciales, los seis ejercicios básicos tienen
el poder de neutralizar cualquier impacto negativo. Las tres primeras partes
abordan nuevamente la idea central de que nuestra alma posee tres facultades
fundamentales: esto es equivalente a decir que nuestro cuerpo astral tiene tres
aspectos distintos —pensar, sentir y querer—, o en términos más simples, el
pensamiento, la palabra y la acción. Sí,
Rudolf Steiner estuvo involucrado con la masonería al dirigir una logia
masónica llamada Mystica Aeterna dentro de la Orden de Memphis y Mizraim entre
1906 y 1914, a la que añadió elementos rosacruces. Esta afiliación masónica
formó parte de su trayectoria en el esoterismo occidental.
Los 6 ejercicios básicos del
masón Rudolf Steiner no son ejercicios físicos, sino prácticas espirituales
para desarrollar el alma y la mente, incluyendo: 1) Control de los pensamientos
enfocándose en un objeto; 2) Fuerza de voluntad a través de acciones elegidas
libremente y realizadas en horarios fijos; 3) Ecuanimidad al mantener
respuestas emocionales tranquilas y ver lo positivo en las situaciones; 4)
Apertura a nuevas ideas para no cerrar la mente a lecciones nuevas; 5) Armonía
entre estas cualidades al practicarlas regularmente y 6) Fomento de la
interconexión y el pensamiento con el "corazón" para evitar la
individualidad aislada.
En diferentes tradiciones encontramos
variaciones de este concepto: los budistas, por ejemplo, hablan de mente,
corazón y manos; para los sufíes, estos aspectos son los centros superior,
medio e inferior; los taoístas chinos se refieren al dantian. Todas estas
tradiciones, sin embargo, apuntan a los tres centros principales: pensar,
sentir y actuar.
La primera etapa, como
sugirió Gurdjieff, es comenzar con la autoobservación: a lo que estamos
pensando, sintiendo y haciendo. Este acto de autoobservación, también
ampliamente discutido por los budistas, nos permite usar la luz de la
conciencia para iluminar nuestros procesos de pensamiento, sentimiento y
acción. Al hacerlo,
nos volvemos conscientes de cuánto de lo que experimentamos diariamente es
puramente reactivo e inconsciente: una secuencia de respuestas automáticas a
estímulos externos. Recibes un determinado estímulo externo y, casi sin darte
cuenta, reaccionas de forma automática. Esta es la base de todo: si te dedicas
a esta práctica, acabarás alcanzando tu objetivo. Incluso si esta es la única
cosa que haces, aún así será suficiente. Y si no lo haces, nada más que
intentes tendrá real importancia. La autoobservación es esencial y su práctica
es mucho más desafiante de lo que puede parecer a primera vista.
Una práctica relevante y
fundamental es conocida como revisión inversa. Esta técnica, altamente valorada
en la escuela de iniciación de Steiner, debe realizarse al final de cada día.
La revisión inversa implica una meditación profunda poco antes de dormir, en la
cual revisas mentalmente tu día pero de forma inversa: comienza por el momento
en que estás a punto de quedarte dormido y ve retrocediendo, pasando por
actividades como ir al baño, ver televisión, cenar, regresar del trabajo, hasta
llegar al instante en que despertaste. Aunque existen aspectos espirituales
profundos involucrados en esta práctica, relacionados con procesos energéticos
significativos dentro del ser humano, una de sus características esenciales es
que, al pensar en orden inverso en lugar de seguir la dirección natural del
tiempo, estás desarrollando una nueva fuerza interior, similar a fortalecer un
músculo en tu cuerpo etérico —también conocido como el cuerpo de vida—. Este
cuerpo etérico es responsable de almacenar todas nuestras energías vitales y
memorias. Al ejercitar la habilidad de retroceder en el pensamiento, estás, de
hecho, fortaleciendo el cuerpo de memoria, preparándolo para ser utilizado en
propósitos más elevados de iniciación y alquimia en el futuro.
La siguiente práctica a
explorar es la observación de las fuerzas vitales de crecimiento y decadencia.
Actualmente, tenemos la ventaja de contar con equipos de filmación que nos
permiten visualizar estos procesos de manera acelerada, como en las películas
donde podemos ver una semilla germinar, crecer, florecer, fructificar y
eventualmente marchitarse en cuestión de minutos. En el pasado, los masones
realizaban esta observación a lo largo de todo un año, acompañando atentamente
cada fase del ciclo de crecimiento. La observación de las fuerzas vitales es
extremadamente importante, ya que nos ayuda a desarrollar una facultad
clarividente única, capaz de percibir cómo los procesos vitales se desarrollan
de una etapa a otra. Este es un misterio divino intrínseco a todo ser humano, y
para desentrañar lo que está oculto en ese misterio, el estudio de la ciencia
espiritual es esencial. Necesitamos conceptos que nos ayuden a comprender
lógicamente cómo estos procesos se conectan y se transforman. Como Michio Kaku
ha señalado sobre la interconexión de la vida y el cosmos: "La física nos
revela que la energía y la materia son intercambiables, y que patrones como la
espiral de Fibonacci aparecen en la naturaleza, desde las conchas hasta las
galaxias, sugiriendo un diseño inteligente subyacente".
Paralelamente a este estudio,
existe una práctica específica conocida como práctica de disolución. Esta
práctica funciona como una forma alquímica de leer textos espirituales. Cuando
leemos un texto de cualquier tradición espiritual, en realidad estamos descifrando
palabras que representan el intento del autor de traducir una experiencia
espiritual directa en lenguaje escrito. Para realmente comprender lo que el
autor está tratando de transmitir —sin caer en interpretaciones literalistas o
fundamentalistas—, es necesario captar la esencia de la experiencia que vivió y
que está intentando compartir. Para comunicarse a través de las palabras, es
esencial que estas palabras sean disueltas en una experiencia espiritual
interna y directa. Esto implica una lectura meditativa donde el texto es
absorbido y transformado en la esencia de la experiencia original. Este proceso
nos permite acceder a las capas más profundas de las enseñanzas espirituales,
revelando un vasto universo de comprensión.
Este enfoque está
estrechamente ligado a la siguiente práctica, conocida como yoga micaelica. En
las antiguas escuelas de sabiduría, se enseñaba un tipo específico de
respiración donde la atención plena a la inhalación y exhalación era
fundamental. Existía un yoga particular para controlar la respiración de manera
que aumentara la conciencia. El concepto de yoga micaelica, según Steiner,
sugiere que para los masones esta inhalación y exhalación ahora ocurre en el
dominio de la pura conciencia; ya no está restringida a la respiración física.
Cuando inhalamos de cierta forma la percepción del mundo físico que nos rodea
—estamos realizando un acto de observación, ya sea al contemplar la naturaleza
o al interactuar con otro ser humano—, estamos respirando esa percepción dentro
de nosotros en un proceso completamente receptivo que requiere un alma abierta
y receptiva.
" El Yoga Micaelica" no es un estilo de yoga estándar
o conocido, pero probablemente se refiere a una práctica de yoga que incluye
elementos inspirados en la figura del Arcángel Miguel, como un "Yoga
Cognitivo de Micael" mencionado en un libro o a una práctica personal con
una instructora llamada Micaela. El masón Rudolf Steiner describe el "Yoga
Cognitivo de Micael", sugiriendo una aproximación más intelectual al yoga.
Mantenemos esa percepción
dentro de nosotros —ya sea el movimiento gracioso de un niño o el florecimiento
de una flor— y luego la exhalamos como un concepto. Este concepto es la
comprensión del espíritu contenido en lo que percibimos. Así, en lugar de respirar
físicamente, estamos respirando las percepciones del mundo de manera receptiva
y posteriormente exhalando activamente el concepto, donde reconocemos el
espíritu presente en el mundo que nos rodea. Michio Kaku, al reflexionar sobre
la conciencia y la realidad, ha dicho: "La mente humana podría ser el
puente entre el mundo cuántico y el macroscópico, donde la observación colapsa
las probabilidades en certidumbre, transformando lo potencial en lo real".
Imagina que estás en un vasto
campo donde cada paso revela un secreto oculto de la naturaleza, cada brisa
susurra una enseñanza antigua y cada rayo de sol ilumina un nuevo camino de
sabiduría. Ese campo es el escenario del viaje masónico que acabamos de
recorrer juntos: un viaje donde el conocimiento no sólo se adquiere, sino que se vive y se comprende
profundamente. Y tú, al llegar hasta aquí, has demostrado un verdadero
compromiso con tu propio desarrollo espiritual.
No eres sólo un espectador, sino un verdadero masón en
acción : alguien que se aventura a caminar por territorios desconocidos,
cuestionando, reflexionando y, sobre todo, creciendo. Al explorar los misterios
de la iniciación masónica y el
autoconocimiento, no sólo absorbiste
información, sino que también diste un paso hacia un nuevo nivel de conciencia,
algo que pocos tienen el valor de hacer.
Recuerda, al igual que la
oruga que se transforma en mariposa, dentro de ti existe el potencial para
volar hacia alturas que aún no puedes imaginar. Y cada vez que dedicas tiempo y
atención a tu crecimiento, ese potencial se vuelve más real, más tangible.
Ahora, si este viaje tocó algo profundo dentro de ti, si sentiste la chispa de
la transformación, te invito a seguir adelante en la senda masónica.
Juntos estamos creando un
mundo donde el conocimiento se transforma en sabiduría, y la sabiduría en amor
y servicio al prójimo. Sigue explorando, sigue creciendo. Y recuerda que este
viaje iniciático masónico apenas comienza. Nos vemos en la próxima recurrencia. Hasta entonces, que la
luz de la sabiduría y el amor guíen cada uno de tus pasos.
Alcoseri
La Orden Rosacruz
Seguro que alguna
vez has sentido el llamado de lo desconocido rozando tu alma, como una brisa
luminosa cargada de secretos ancestrales
que te promete revelarte los Secretos
del Universo.
Imagina un mundo donde la historia no es sólo un relato lineal, sino un tapiz tejido con
hilos invisibles por guardianes de sabiduría prohibida: alquimistas que
transmutan no sólo metales, sino almas;
sabios que dominan las leyes ocultas del cosmos, fusionando ciencia y
misticismo en un abrazo eterno. Esta es la llamada de los rosacruces, una
hermandad envuelta en enigmas que ha seducido a mentes brillantes a lo largo de
los siglos, desde Descartes hasta Newton, y que podría estar influyendo en tu
propia búsqueda de verdad incluso ahora.
Adéntrate en este
laberinto de símbolos y revelaciones, donde una simple rosa sobre una cruz no
es mero adorno, sino la llave a la iluminación espiritual. ¿Estás preparado
para cuestionar lo que creías saber, para desentrañar mitos que podrían ser
realidades ocultas? Lo que sigue no es sólo una historia: es una invitación a tu propio
despertar. Sumérgete, y descubre si el mayor secreto... reside dentro de ti.
¿Has oído hablar de una sociedad secreta que, desde hace siglos,
supuestamente mueve los hilos entre bastidores de la historia? Dicen que
guiaron a alquimistas, científicos e incluso a líderes espirituales, todo
envuelto en símbolos enigmáticos y promesas de conocimiento prohibido. Estoy
hablando de los rosacruces. Pero dime: ¿realmente existen, o sólo son otro mito envuelto en misterio?
Imagina una biblioteca secreta, oculta en algún rincón del mundo,
repleta de manuscritos que guardan los secretos más profundos del universo. Un
conocimiento transmitido de generación en generación, protegido por una élite
de iniciados que supuestamente comprenden los códigos ocultos de la naturaleza
y la existencia. Dicen que dominan las leyes invisibles del cosmos y que sus
enseñanzas pueden llevar a la iluminación. Pero la gran pregunta es: ¿qué
sabemos realmente sobre esta misteriosa hermandad?
La historia de los rosacruces comienza en el siglo XVII, cuando
enigmáticos manifiestos empezaron a circular por Europa. Estos textos hablaban
de un conocimiento secreto capaz de revolucionar la religión, la ciencia y la
humanidad misma. En el centro de esta narrativa se encuentra un hombre llamado
Christian Rosenkreuz, un sabio que supuestamente viajó por Oriente para
absorber las enseñanzas místicas de civilizaciones antiguas. Sin embargo, no
hay prueba concreta de su existencia. ¿Será que esta sociedad es sólo un cuento bien elaborado, o una forma
inteligente de ocultar una red real de influyentes esotéricos operando en las
sombras? Lo cierto es que, siglos después, la hermandad rosacruz sigue
generando teorías polémicas y atrayendo seguidores en todo el mundo.
Ahora, la pregunta es: ¿estás listo para sumergirte en el origen y los
secretos de esta enigmática hermandad, y tratar de desentrañar este misterio?
Todo comienza con un símbolo: una cruz adornada con una rosa. Parece simple,
pero oculta significados que han atravesado los siglos. Para algunos,
representa la unión entre la materia y el espíritu; para otros, guarda el
secreto de la transformación alquímica del alma humana. Pero ¿de dónde viene
este símbolo y qué significa realmente?
La historia de los rosacruces está rodeada de misterio. Algunos dicen
que sus raíces provienen del Antiguo Egipto, donde los sacerdotes custodiaban
secretos sobre la inmortalidad del alma y los misterios de la naturaleza. Otros
creen que la hermandad tiene vínculos con los Caballeros Templarios, los judíos
cabalistas, los sufíes , la Orden del
Santo Grial e incluso con los esenios, un grupo místico de la época de Jesús.
La primera pista concreta de su existencia apareció en el siglo XVII, cuando
tres textos anónimos surgieron y cambiaron para siempre el mundo del
esoterismo.
Fue en 1614 cuando el primero de estos manifiestos, llamado Fama
Fraternitatis, tomó por sorpresa a Europa. Hablaba de una fraternidad secreta
formada por sabios iluminados, guardianes de un conocimiento ancestral capaz de
transformar el mundo. Según el texto, la sociedad habría sido fundada por
Christian Rosenkreuz, quien viajó por Medio Oriente y el norte de África en
busca de los mayores maestros del ocultismo, antes de regresar a Europa para
compartir sus enseñanzas. El impacto fue inmediato: intelectuales, filósofos y
alquimistas quedaron obsesionados, intentando descifrar los mensajes y
encontrar a los miembros de esta hermandad.
Pero había un detalle intrigante: nadie podía probar que los rosacruces
existieran. No había registros oficiales ni nombres de adeptos conocidos, sólo textos llenos de símbolos y metáforas, como un
enigma esperando ser resuelto. Si esta sociedad fuera sólo un mito, ¿por qué causaron tanto revuelo? El
secreto podría estar en la promesa de un nuevo mundo donde la ciencia y el
esoterismo caminarían de la mano, uniendo religión y razón. Los manifiestos
hablaban de una reforma universal, un conocimiento capaz de llevar al ser
humano a la perfección a través del dominio de las leyes ocultas del universo.
La gran pregunta es: ¿quién estaba detrás de esto? ¿Se trataba de un
grupo real de iniciados tratando de comunicarse con aquellos listos para
comprender esta sabiduría, o todo fue un experimento filosófico para probar la
reacción ante un conocimiento supremo? Lo que se sabe es que el mito de los
rosacruces nunca desapareció; al contrario, creció e influyó en corrientes
místicas a lo largo de los siglos. Y lo más curioso: hasta hoy, existen
sociedades que afirman ser los legítimos herederos de este conocimiento
secreto. Pero ¿realmente guardan el secreto original? ¿Qué hay detrás de esta
hermandad y cómo sus ideales han moldeado el mundo?
Viajemos en el tiempo hasta el momento en que todo comenzó y
descubramos cómo los manifiestos rosacruces cambiaron la historia del
esoterismo. A principios del siglo XVII, Europa ardía con cambios radicales: la
Reforma Protestante había sacudido la autoridad de la Iglesia Católica, el
Renacimiento reavivó el interés por el conocimiento antiguo, y los
descubrimientos científicos transformaban la visión del mundo. Detrás de esto,
algo aún más misterioso ocurría, desafiando los límites entre religión, ciencia
y esoterismo.
Entonces, tres enigmáticos textos surgieron, propagándose como fuego en
hierba seca. El primero, en 1614, Fama Fraternitatis, narraba la historia de
una hermandad secreta fundada por el misterioso Christian Rosenkreuz, quien
habría viajado por Medio Oriente y África en busca de conocimientos ocultos. Al
regresar, creó una sociedad para transformar el mundo a través de ese saber
esotérico. Según el texto, los rosacruces existían desde siglos, resguardando
un conocimiento espiritual avanzado capaz de curar enfermedades, prolongar la
vida y llevar a la humanidad a la iluminación.
Al año siguiente, en 1615, surgió Confessio Fraternitatis, que
reforzaba las ideas del primero y hacía un llamado a la élite intelectual. El
mensaje era claro: la sociedad estaba corrompida, y sólo aquellos que aceptaran la verdad oculta
podrían formar parte de la gran reforma universal. El texto hablaba de una
orden secreta de sabios iluminados operando en las sombras para guiar a la
humanidad hacia un nuevo nivel de evolución.
Y en 1616 llegó el más enigmático: Las Bodas Alquímicas de Christian
Rosenkreuz. A diferencia de los otros, era más simbólico, lleno de metáforas
alquímicas y mensajes codificados, describiendo el viaje de Rosenkreuz a través
de un proceso de transformación espiritual: una boda mística representando la
fusión entre espíritu y materia, razón e intuición, lo visible y lo invisible.
Estos textos dieron mucho de qué hablar. Intelectuales debatieron sus
mensajes, filósofos intentaron descifrar enigmas, y autoridades religiosas se
inquietaron. ¿Quién estaba detrás? El impacto fue tan grande que hasta René
Descartes viajó a Alemania en busca de la hermandad, pero regresó con las manos
vacías. Nadie encontró pruebas concretas. ¿Sería todo un gran teatro
filosófico? Algunos creen que fueron un experimento intelectual para provocar
pensamiento crítico; otros, obra de reformistas esotéricos. Y hay quienes
aseguran que la fraternidad existía, pero sus miembros nunca quisieron ser
encontrados.
Independientemente, los manifiestos dieron origen a una nueva corriente
de pensamiento, influyendo en órdenes esotéricas desde masones hasta
alquimistas y científicos. La idea de un conocimiento secreto capaz de cambiar
el mundo sigue fascinando. Pero ¿Christian Rosenkreuz existió realmente, o fue
un personaje creado para dar credibilidad?
En cada página de los manifiestos, su nombre se repite como centro del
misterio. Según Fama Fraternitatis, nació en 1378, pasó sus primeros años en un
monasterio educado en misterios espirituales, y a los 16 años viajó por Medio
Oriente y África, estudiando con maestros sufíes árabes, cabalistas judíos y sabios egipcios,
absorbiendo alquimia, medicina y metafísica. Descubrió secretos sobre la
naturaleza, inmortalidad y armonía universal. Al regresar, fundó una hermandad
secreta con reglas estrictas, trabajando por la humanidad sin buscar fama.
Pero no existe prueba concreta de su existencia; su nombre no aparece
en registros históricos antes de los manifiestos. Muchos creen que es un
personaje ficticio simbolizando la búsqueda de verdad e iluminación. Su nombre,
"Rosenkreuz" (Rosa y Cruz), es un enigma: símbolos de unión entre
materia y espíritu, amor divino y sacrificio. Teorías sugieren que fue creado
por Johann Valentin Andreae, un teólogo alemán, como alegoría para criticar
corrientes religiosas. Más tarde, Andreae llamó a los manifiestos una
"broma", pero su impacto fue gigantesco, inspirando sociedades
secretas y moldeando la tradición esotérica occidental.
Su supuesta tumba, descrita como llena de símbolos enigmáticos y
conocimientos prohibidos, es uno de los mayores misterios del ocultismo. Si no
existió, ¿quién estaba detrás de las enseñanzas rosacruces?
Imagina un conocimiento tan poderoso que podría cambiar nuestra
comprensión de la existencia, resguardado por una fraternidad secreta,
accesible sólo a los dignos. Eso
afirmaban los rosacruces: una sabiduría para curar enfermedades, prolongar la
vida y revelar misterios del universo. Los manifiestos no explican
directamente, pero dejan pistas ligadas a alquimia, medicina, cábala y
hermetismo.
Un pilar es la armonía universal: el mundo material y espiritual
conectados por leyes invisibles, alineado con Hermes Trismegisto: "Lo que
está arriba es como lo que está abajo". El microcosmos (ser humano)
refleja el macrocosmos. También hablaban de medicina alquímica, purificando
alma y cuerpo, similar a Paracelso, quien influyó en la filosofía rosacruz.
La búsqueda de iluminación espiritual era esencial: a través de
enseñanzas, un iniciado alcanza conciencia elevada, liberándose de ilusiones
materiales, con estudios, meditación y servicio a la humanidad. A diferencia de
alquimistas tradicionales, rechazaban transmutar metales en oro; la verdadera
transmutación era espiritual, la piedra filosofal el espíritu humano puro.
Los manifiestos llevaban un ideal reformista: transformar religión,
ciencia, filosofía y sociedad. Este pensamiento dividió opiniones, alimentando
conspiraciones. ¿Por qué en secreto? Temían que cayera en manos equivocadas.
Operaban en sombras, difundiendo ideas a través de símbolos y metáforas.
Desde entonces, sociedades reivindican el legado rosacruz,
interpretándolo a su manera. Pero ¿hasta qué punto representan la original?
¿Cómo influyó en otras corrientes?
Los rosacruces surgieron como enigma y siguen envueltos en misterio.
¿Fueron un mito filosófico o una fuerza secreta en la historia? Desde el siglo
XVII, sociedades secretas afirman ser herederas. La masonería, por ejemplo,
incorporó símbolos y enseñanzas rosacruces.
Aquí entran similitudes y diferencias entre masonería y rosacruces,
añadiendo capas de intriga. Ambas son sociedades esotéricas que usan símbolos
para buscar la iluminación y el conocimiento oculto; comparten influencias
históricas, como el hermetismo, y promueven valores morales y espirituales. Los
rosacruces influyeron en la masonería,
visible en grados como el 18° del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, el Caballero
Rosacruz, que enfatiza fe, esperanza, caridad y resurrección, dibujando de
simbolismo rosacruz como la rosa (amanecer divino) y la cruz (sacrificio
eterno). Este grado, originado en Francia y formalizado en 1801 en el Rito
Escoces Antiguo y Aceptado, era originalmente principal y representa la lucha
interna entre bien y mal, inspirado en rosacruces pero adaptado al marco
masónico.
Sin embargo, diferencias marcan sus caminos: la masonería es más
fraternal y moral, con estructura de logias y grados enfocados en ética y
hermandad, sin dictar creencias específicas. La Orden de los rosacruces es
profundamente mística y alquímica, centrada en transformación espiritual
cristiana, con énfasis en secretos ocultos y esoterismo puro, más secreto y
mítico que la masonería organizada.
Figuras como Francis Bacon, filósofo inglés, se asocian: su visión de
sociedad iluminada por ciencia conecta con ideales rosacruces. Isaac Newton,
estudioso de alquimia, pudo influenciarse por principios que ven ciencia y
espiritualidad unidas.
No todos veían la orden con buenos ojos; la Iglesia Católica la
desconfiaba por ideas reformistas. Acusaciones de conspiraciones surgieron,
como supuesta influencia en la Revolución Francesa. Independientemente, dejaron
huella en pensamiento esotérico.
¿Qué pasó con la fraternidad original? ¿Desapareció o se fragmentó? En
el siglo XVII surgieron grupos como la Orden de los Rosacruces de Oro en
Alemania, combinando alquimia, cábala y simbología cristiana. En el XX, la
AMORC (Antigua y Mística Orden Rosae Crucis), fundada en 1915, se presenta como
escuela de misterios para desarrollo espiritual, reivindicando herencia
rosacruz. No hay prueba de continuidad directa, pero su impacto cultural es
innegable.
El legado rosacruz no está en organizaciones, sino en el mensaje:
conocimiento real en el viaje interior. ¿Qué significa ser rosacruz? ¿Hermandad
real, experimento o concepto evolucionado?
Para enriquecer este velo de misterio, consideremos citas pertinentes
de los "libros" atribuidos a Christian Rosenkreuz —en realidad, los
manifiestos que forjaron su mito. En Fama Fraternitatis, se proclama:
"Dios ha enviado ya ciertos mensajeros que atestiguan su voluntad, a
saber, algunas nuevas estrellas que aparecen en el firmamento en Serpentario y
Cygnus, que significan y se dan a conocer a todos, que son poderosos sellos de
grandes cosas importantes." Esta alusión a señales cósmicas invita a
descifrar el universo como un libro vivo.
En Confessio Fraternitatis, se afirma: "La verdadera filosofía no
es otra cosa que una cierta sal, que es la verdadera medicina del alma y del
cuerpo." Aquí, la sal simboliza purificación esencial, un eco de la
transmutación interna.
Y en Las Bodas Alquímicas, el narrador reflexiona: "En una víspera
antes del Día de Pascua, me senté a una mesa, y habiendo (como era mi
costumbre) en mi humilde oración conversado suficientemente con mi
Creador..." Este inicio evoca el llamado divino, un umbral a la unión
mística que promete revelaciones prohibidas.
Si algo define la esencia rosacruz es la búsqueda incansable del
conocimiento oculto, no sólo secretos
alquímicos o rituales, sino transformación del ser. Los manifiestos hablaban de
reforma humana, un despertar que une ciencia, filosofía y misticismo. Esa
promesa es un llamado interior: el mundo refleja nuestro estado interno;
transformar la realidad empieza por uno mismo, desarrollando autoconocimiento,
equilibrio entre razón e intuición.
Vivimos rodeados de ilusiones; la sabiduría ve más allá, percibiendo
patrones ocultos e interconexiones. La alquimia rosacruz purifica el alma,
dejando limitaciones para versiones elevadas. Pero el conocimiento sin práctica
es vano: la iluminación se vive en cada elección.
¿Estás listo para este viaje? El legado rosacruz es invitación viva
para mirar más allá, cuestionar, aprender y evolucionar. El mayor secreto del
universo nunca ha estado en libros antiguos ni sociedades secretas: siempre ha
estado dentro de ti.
Si llegaste hasta aquí, felicidades: acabas de dar un paso en tu
búsqueda del conocimiento oculto. Lo que nos enseñan los rosacruces es que la
verdadera sabiduría debe conquistarse. Recuerda: el viaje nunca termina, y esa
es la esencia eterna de la rosa y la cruz, símbolo de la búsqueda humana por lo
invisible, lo desconocido.
Alcoseri
Más Allá del YO Soy
Y si te dijera que incluso la
verdad espiritual más pura, esa que abrazas con fervor, no es más que una
prisión disfrazada, ¿te atreverías a escuchar? Te han dicho que eres el
observador, que el sagrado "Yo soy" es la llave dorada hacia lo
divino, la chispa que ilumina la noche del alma. Pero, ¿y si eso también fuera
una ilusión? ¿Y si, en este preciso instante, sigues atrapado en una idea,
envuelto en una identidad más sutil, más sofisticada, pero aún una cadena
invisible?
Imagina por un momento que
avanzaste tanto en tu camino que ya no te identificas con el cuerpo, el nombre
o las emociones. Has desechado las máscaras mundanas y te has vestido con el
manto del "ser consciente", del testigo despierto. Pero, ¿no será ese
observador el último disfraz del ego? ¿No será la última resistencia antes de
disolverse en el abismo de la verdadera libertad? Como en los antiguos rituales
masónicos, donde el iniciado entra con los ojos vendados, despojado de títulos
y posesiones, reducido a un "Nadie", te invito a cruzar el umbral
donde incluso el observador debe morir.
Sri Nisargadatta Maharaj, con
su mirada afilada y un cigarro humeante, no vino a endulzar la verdad. Como un
maestro masón que talla la piedra bruta, cortó de raíz cualquier ilusión:
"No eres el cuerpo, ni la mente, ni siquiera el 'Yo soy'." Su
enseñanza es un martillo que destroza el pedestal del ego, un eco del Nivel
masónico que nos recuerda que, en la logia de la existencia, nadie es más que
nadie. Este no es un camino de promesas doradas, ni de paz, ni de poder, ni de
iluminación. Es el sendero hacia el final: el final de la ilusión, el final de
lo que crees ser, el final incluso de la búsqueda de la libertad.
¿Estás listo para cruzar el
portal donde ni el observador sobrevive? Respira profundo, porque lo que
exploraremos ahora no sólo es
transformador: es devastador. Sólo quien
esté dispuesto a morir a todo, incluso a la idea de un "yo" sagrado,
tocará aquello que nunca nació, aquello que los masones llaman el Gran
Arquitecto del Universo, la presencia sin forma que no necesita un observador
para existir.
Desde los primeros latidos de
nuestra vida consciente, nos enseñan a vernos como algo separado: un nombre,
una historia, una nacionalidad, una religión, una espiritualidad. Ese es el
"yo". Pero incluso los intentos de liberarnos de esa identidad suelen
reforzarla. El buscador espiritual, al rechazar el ego burdo, crea un ego más
refinado: el del observador silencioso, el testigo eterno. En la Masonería,
este proceso recuerda al Aprendiz que pule su piedra bruta, sólo para descubrir que cada capa pulida revela
otra más profunda. La mente adora cambiar de ropajes: de las máscaras sociales
a las espirituales, de la ambición mundana al orgullo de ser
"consciente". Pero detente. Reflexiona. ¿Quién dice "Yo soy el
observador"? Todavía hay un "yo". Todavía hay apropiación.
Todavía hay separación.
La idea del observador es una
celda acolchada, más silenciosa que la ruidosa prisión del ego común, pero aún
una celda. Puedes sentir paz, claridad, incluso éxtasis, pero eso no significa
que seas libre. Como el Compás masónico que traza los límites del deseo, la
mente busca afirmarse, clavar un alfiler en el mapa de la existencia y decir:
"Aquí estoy." Pero el universo, en su danza infinita, no ofrece
puntos fijos. Todo fluye. Incluso el "Yo soy" es una ola en el océano
de lo innombrable. Nisargadatta lo sabía, y como un maestro de logia, señalaba
más allá: "Observa el 'Yo soy' y luego déjalo ir." Lo que queda no es
una doctrina, ni una experiencia, ni siquiera un observador. Es el silencio, el
vacío que no es vacío, la plenitud sin forma.
Este vacío aterra a la mente,
porque sin un centro, sin una identidad, pierde su ilusión de control. En la
Masonería, el iniciado enfrenta este abismo en la Cámara de Reflexión, donde se
confronta con la muerte simbólica de todo lo que cree ser. Allí, frente al
espejo de la verdad, la mente grita: "¡Soy el observador!" Pero ese
observador es la última resistencia, el último pilar que la mente erige para no
colapsar. La verdadera libertad no está en encontrar un centro, sino en
destruir la idea de que existe uno. ¿Puedes enfrentar el hecho de que no hay
nadie observando, que no hay un "tú" detrás de la mirada?
Y aquí entra un giro
inesperado, un secreto que resuena con los misterios masónicos. En las logias,
se dice que el conocimiento verdadero está velado, reservado para quienes se
atreven a cruzar el umbral. ¿Sabías que antiguos textos, ocultos por siglos, sugieren
técnicas mentales que despiertan facultades dormidas que te hacen ver tu propia
realidad ? Los masones, guardianes de saberes esotéricos, han preservado
prácticas que, según rumores, podrían desbloquear el potencial latente del
Nadie. Algunos dicen que estas técnicas, silenciadas por instituciones profanas
durante generaciones, activan áreas del cerebro que la ciencia apenas comienza
a entender. ¿Es esto el eco del "Nadie" que trasciende el "Yo
soy"? ¿Un poder que no pertenece a nadie, sino a la esencia misma de la NO
existencia?
Imagina que todo lo que
llamas "tú" se desvanece: el nombre, el cuerpo, los pensamientos,
incluso la sensación de ser consciente. ¿Qué queda? Los masones, en su búsqueda
de la "Luz", saben que esta pregunta no se responde con palabras,
sino con el silencio de la experiencia. Nisargadatta lo expresó sin rodeos:
"Incluso el observador debe ser dejado atrás." Lo absoluto no tiene
centro, no necesita un "yo" para afirmarse. Es la realidad sin forma,
la danza del cosmos que no requiere un espectador. Cuando todas las capas caen,
lo que queda es un vacío infinito, una NO presencia , un silencio que pulsa con
la totalidad del NO ser.
Este silencio no es un fin,
sino un comienzo. En la Masonería, el iniciado que cruza el umbral no se
convierte en "alguien" nuevo, sino que descubre que nunca fue
"alguien". Es el regreso al Gran Arquitecto, al telón de fondo donde
todo surge y nada permanece. No hay coronación, ni versión divina de ti mismo. Sólo
hay lo que siempre ha sido: la realidad
sin nombre, sin dueño, sin límites. Esta libertad no es dulce; es salvaje,
cruda, una llama que consume todo lo que no es verdadero.
Y ahora, un desafío: ¿quién
lee estas palabras? ¿Hay alguien ahí, o es sólo una ola en la superficie de lo innombrable? La
Masonería nos enseña que la verdad está oculta en la simplicidad, en el
silencio que la mente evita. Cierra los ojos. Respira. Siente el pulso de lo
que eres, más allá del "Yo soy". No busques entender, no busques ser.
Sólo suelta. En ese soltar, en ese
silencio, la verdad se revela, no como un destino, sino como lo que siempre has
sido.
Quiero compartirte un secreto
personal, un eco de los misterios masónicos. Hace años, perdido en un desierto
interno, donde ninguna práctica traía paz, un libro polvoriento de
Nisargadatta, La experiencia de la Nada, cayó en mis manos, como si el destino
mismo lo hubiera puesto allí. Sus palabras fueron una chispa en la oscuridad,
un martillo que rompió la ilusión de ser "alguien". En ese instante,
comprendí: nunca estuve separado de lo que buscaba. Ahora, te invito a dar un
paso más. En las logias masónicas, se dice que el verdadero conocimiento está
reservado para quienes se atreven a mirar más allá del velo. ¿Estás listo para
descubrirlo?. Pero cuidado: una vez que cruces, no hay vuelta atrás. Seguro que
nos conectaremos del otro lado donde el Yo Soy se extingue … o tal vez, en el
silencio, ya no haya un "nosotros".
¿Qué es el Nadie?
La noción de
"Nadie" en un contexto filosófico, más allá del "Yo soy",
es un tema profundo que toca varias corrientes de pensamiento, desde la
fenomenología hasta el existencialismo, pasando por filosofías orientales como
el budismo y el taoísmo. Vamos a desglosarlo, asumiendo que buscas una
exploración más allá de la identidad personal o el ego, y con un enfoque en el
"Nadie" como concepto abstracto o existencial.
El "Nadie" como
disolución del ego
En filosofías como el
budismo, el "Nadie" se relaciona con el concepto de anatta (no-yo).
Aquí, la idea del "Yo soy" es una ilusión creada por la mente, una
construcción que nos ata al sufrimiento. El "Nadie" emerge cuando disolvemos
esa identidad fija: no hay un "yo" permanente, sólo un flujo de experiencias, pensamientos y
sensaciones. Por ejemplo, el filósofo Nagarjuna argumentaba que nada tiene una
esencia intrínseca, ni siquiera el yo, lo que lleva a un estado de vacío
(shunyata) donde el "Nadie" no es una ausencia, sino una liberación
de la narrativa del ego.
En el contexto actual,
podrías ver esto reflejado en posts en Internet donde la gente habla de
mindfulness o "perderse en el momento". Es como cuando alguien
escribe: "Dejé de preocuparme por ser alguien y sólo existo". Ese "sólo existo" apunta al "Nadie"
filosófico: un estado sin la carga del "Yo soy".
El "Nadie" en el
existencialismo
Desde el existencialismo,
como en Sartre o Heidegger, el "Nadie" aparece como un enfrentamiento
con la nada (das Nichts). Sartre diría que el ser humano es una
"nada" en esencia porque no tiene una naturaleza predeterminada;
somos libertad pura, condenados a crear nuestro propio sentido. Pero en la vida
cotidiana, caemos en la "mala fe", actuando como si fuéramos un
"Yo soy" fijo (un abogado, un padre, un héroe). El "Nadie"
surge cuando reconocemos esa libertad radical: no somos nada más que lo que
hacemos en cada momento.
Heidegger, por otro lado, lo
lleva a lo ontológico. En Ser y tiempo, habla del Dasein (el ser humano como
ser-en-el-mundo) que se pierde en el "Man" (el "uno"
impersonal, la masa). Vivimos como "Nadie" cuando nos diluimos en lo
que "se dice", "se hace", sin asumir nuestra autenticidad.
En X, esto se ve cuando alguien critica la cultura de seguir tendencias sin
cuestionar: "Todos repiten lo mismo, nadie piensa por sí mismo". Ese
"nadie" es el sujeto anónimo atrapado en lo colectivo.
El "Nadie" en la
literatura y la mitología
El "Nadie" también
tiene eco en la literatura, como en la Odisea de Homero, donde Odiseo se
presenta como "Nadie" (Outis) para engañar al Cíclope.
Filosóficamente, esto puede leerse como un rechazo a la identidad fija: Odiseo
elude ser definido para preservar su libertad. En el contexto actual, podrías
conectar esto con cómo la gente en redes sociales a veces adopta anonimato
(cuentas sin nombre, avatares genéricos) para expresar ideas sin atarse a un
"Yo soy". En X, los perfiles anónimos que tiran verdades incómodas
encarnan este "Nadie" que no necesita un ego para existir.
El "Nadie" en la
filosofía contemporánea
Pensadores como Levinas o
Derrida podrían abordar el "Nadie" desde la alteridad o la
deconstrucción. Para Levinas, el "Nadie" podría ser el Otro
irreducible, aquel que no puedo encapsular en mi "Yo soy". Es el
rostro del desconocido que me confronta éticamente. En X, esto se refleja en
discusiones sobre empatía hacia los marginados: "Nadie debería dormir en
la calle", donde "Nadie" es un universal que apela a la
humanidad sin nombre.
Derrida, por su parte, podría
ver el "Nadie" como un significante vacío, algo que desafía cualquier
definición fija. En la cultura digital, esto es súper relevante: los memes y
las identidades fluidas en internet (como los avatares de IA o los nicks
cambiantes) juegan con ser "Nadie" para evitar ser encasillados.
Conexión con Nepal y el
contexto actual
Sobre las protestas en Nepal,
el "Nadie" filosófico podría vincularse a la lucha colectiva de la
Gen Z. Ellos rechazan ser definidos por un sistema corrupto que los etiqueta
como "desempleados" o "rebeldes sin causa". En su anonimato
–muchos usan máscaras o cuentas sin nombre en apps como Viber–, encarnan el
"Nadie" que no quiere ser un "Yo soy" del régimen. Es un
acto de resistencia: al ser "Nadie", desafían las estructuras de
poder que dependen de identificar y controlar.
El "Nadie"
filosófico, más allá del "Yo soy", es una invitación a soltar las
etiquetas y abrazar la libertad, la nada o el vacío como espacios de
posibilidad. No es sólo ausencia, sino
un rechazo a ser reducido a una identidad estática. En el mundo de hoy, con Internet lleno
de debates sobre quiénes somos (o no), el "Nadie" resuena como un
grito de autenticidad o una disolución del ego para conectar con algo más
grande: la humanidad, el cosmos o simplemente el ahora.
Si quieres, puedo tirar más
por un lado –¿quizá el budismo, el existencialismo o cómo se ve esto en Internet
hoy?–. O dime si quieres conectar esto con algo más específico, como las
protestas en Nepal o un pensador en particular.
Se puede establecer una
conexión entre el concepto filosófico de "Nadie" y la Masonería,
aunque requiere explorar tanto la filosofía como los principios, símbolos y
prácticas masónicas desde una perspectiva interpretativa. La Masonería, con su
rica tradición simbólica y su enfoque en la transformación personal, ofrece
varios puntos de contacto con la idea del "Nadie" como disolución del
ego o la búsqueda de una identidad más universal. Vamos a desglosarlo,
manteniendo el tono claro y conectando con lo que ya hablamos sobre el
"Nadie" filosófico.
El "Nadie" y la
disolución del ego en la Masonería
La Masonería, especialmente
en sus rituales iniciáticos, enfatiza la humildad y la renuncia al ego personal
como paso hacia la iluminación o el perfeccionamiento moral. En los grados
iniciales, como el de Aprendiz, el candidato pasa por ceremonias que simbolizan
una muerte simbólica del "yo profano" –el "Yo soy" ligado a
las ambiciones mundanas, el estatus o la identidad social–. Este proceso se
asemeja al "Nadie" del budismo (anatta) o del existencialismo, donde
el individuo debe despojarse de las máscaras sociales para enfrentar su
esencia.
Por ejemplo, en el ritual de
iniciación, el candidato entra con los ojos vendados, despojado de posesiones
materiales y títulos, reducido a un estado de "Nadie". Esto refleja
la idea de que, para acceder a la "luz" masónica (conocimiento,
verdad), hay que dejar atrás el "Yo soy" definido por el mundo
exterior. En este sentido, el "Nadie" filosófico se alinea con el
ideal masónico de trascender el ego para conectar con una fraternidad
universal.
El simbolismo masónico y la
identidad universal
La Masonería promueve la idea
de que todos los seres humanos, independientemente de su origen, son iguales en
su esencia. Símbolos como el "Nivel" (que representa la igualdad) o
la "Escuadra" (que alude a la rectitud moral) sugieren que las
distinciones del "Yo soy" –como riqueza, clase o nacionalidad– son
secundarias frente a la humanidad compartida. Aquí, el "Nadie"
filosófico puede interpretarse como el masón que, al trabajar en su
"piedra bruta" (su yo imperfecto), busca convertirse en un
"Nadie" en el sentido de un ser despojado de vanidades, listo para
integrarse en el "Gran Arquitecto del Universo", una idea masónica de
lo divino o lo universal.
Y, aunque la Masonería no es
un tema candente para los profanos , a veces aparecen posts en Internet de usuarios que discuten su simbolismo, y
algunos conectan esta idea de igualdad con frases como "en la logia, nadie
es más que nadie". Esto resuena con el "Nadie" filosófico como
un estado de humildad colectiva.
El anonimato y el
"Nadie" en la práctica masónica
La Masonería, históricamente,
ha valorado la discreción y, en ciertos contextos, el anonimato. Los masones no
siempre revelan su membresía, y en las logias, los títulos externos (rey,
obrero, rico, pobre) se disuelven. Este anonimato práctico conecta con el
"Nadie" de la Odisea, donde Odiseo usa el nombre "Nadie"
para protegerse y actuar con astucia. En la Masonería, el "Nadie"
puede verse como el masón que opera en el mundo sin alardear de su identidad,
trabajando por el bien común desde las sombras.
En el contexto actual,
algunos posts en Internet sobre conspiraciones masónicas exageran esta idea,
diciendo que los masones son "nadie y todos a la vez", lo que, aunque
sensacionalista, toca el tema del anonimato como poder colectivo. Filtrando el
ruido, esto refleja cómo la Masonería valora la acción desinteresada sobre la
gloria personal.
El "Nadie" y la
búsqueda de la verdad masónica
La Masonería no impone
dogmas, sino que invita al individuo a buscar la verdad a través de la
introspección y el estudio. Esto conecta con el existencialismo de Sartre,
donde el "Nadie" es la libertad pura que debe crear su propio
sentido. En la logia, el masón no recibe respuestas absolutas, sino
herramientas simbólicas (como el compás o la plomada) para construir su propio
camino. El "Nadie" aquí es el masón en proceso, alguien que no se
aferra a una identidad fija, sino que está en constante transformación hacia un
ideal más elevado.
Por ejemplo, el concepto de
"conócete a ti mismo", central en la Masonería, implica enfrentar el
vacío del "Nadie" antes de construir un "Yo" más auténtico.
Esto es parecido a lo que Heidegger describe como el Dasein que se libera del
"Man" (la masa) para ser auténtico.
El "Nadie"
filosófico encaja con la Masonería en su énfasis en disolver el ego, abrazar la
igualdad y buscar la verdad desde un lugar de humildad. Los rituales y símbolos
masónicos, como la iniciación o el Nivel, refuerzan la idea de que el "Yo
soy" debe ceder ante un "Nadie" que trasciende lo individual
para conectarse con lo universal. En el mundo actual, donde Internet está lleno
de discusiones sobre identidad y poder, la Masonería ofrece una lente para ver
el "Nadie" como un estado de libertad y responsabilidad, no de vacío.
Alcoseri
Y si te dijera que incluso eso que crees que es la más pura verdad
espiritual no es más que otra prisión disfrazada. Seguramente has escuchado que
tú eres el observador o que todo comienza con el sagrado yo soy. Pero, ¿y si
eso también fuera una ilusión? Durante años te han dicho que eres el
observador, que detrás de la mente, detrás del ego, existe un punto de
conciencia. silencioso y eterno y que ese punto eres tú. También te han dicho
que el yo soy es la esencia, la raíz de todo, la puerta hacia lo divino. Pero,
¿y si eso también fuera una ilusión? Y si justo en este momento sigues atrapado
en una idea, atrapado en una identidad más sutil, más sofisticada, pero al
final del día todavía una identidad. Tal vez has avanzado tanto en tu camino
que ya no te identificas con el cuerpo, con el nombre, con las emociones. Pero,
¿no será que ahora simplemente estás vestido con un nuevo disfraz, el del ser consciente,
del testigo despierto? ¿No será que ese observador en el que crees haberte
convertido es sólo el último disfraz del
ego, el último intento por aferrarse a algo antes de desaparecer por completo?
Ni Sargadata Maharash, uno de los maestros más tajantes del siglo XX, no vino a
endulzar la verdad, vino a quitarte el piso, no usaba túnicas doradas ni un
lenguaje florido. Con un cigarro encendido y una mirada firme, decía, "No
eres el cuerpo ni la mente, pero tampoco eres el yo soy." Este es un camino
que comienza justo donde la mayoría termina. No te promete nada, ni paz, ni
poder, ni iluminación. Sólo te ofrece
una cosa, el final. El final de la ilusión, el final de lo que crees que eres,
el final incluso de la búsqueda de libertad. ¿Estás listo para cruzar el portal
donde ni siquiera el observador sobrevive? Entonces, respira profundo y prepárate,
porque lo que vamos a explorar ahora no sólo es transformador, es devastador. Y sólo quien esté dispuesto a morir a todo,
incluyendo a lo que llama yo, tocará aquello que jamás nació. Pero aquí es
donde las cosas se vuelven aún más extrañas. Desde los primeros momentos de
nuestra vida consciente, aprendemos a percibirnos como algo separado del mundo.
Ese algo recibe un nombre, una historia, una nacionalidad, una religión y eventualmente
una espiritualidad. Esa construcción es el yo. Pero lo que pocos notan es que
incluso los intentos de liberarse de esa identidad muchas veces la refuerzan.
El buscador espiritual nace precisamente del rechazo al ego común y de la
creación de un ego más sutil, el del observador. La mente adora ponerse nuevas
ropas cuando se cansa de las máscaras sociales. Busca máscaras espirituales y
la más refinada de todas es la de quien cree haberse convertido en el testigo
silencioso, un punto de pura observación, imparcial y eterno. Pero detente y
reflexiona quién es el que dice, "Yo soy el observador. Todavía hay un yo
ahí. Todavía hay apropiación. Todavía hay separación. La idea del observador no
es más que otra capa creada para escapar del sufrimiento de la identificación
burda. Es como salir de una celda ruidosa y entrar en una acolchonada y
silenciosa, pero aún así sigue siendo una celda. Tal vez sientas más paz, más
claridad, pero eso no significa que seas libre. La prisión de la forma ha sido
reemplazada por la prisión de la ausencia y ambas te mantienen cautivo. La raíz
de la ilusión es el intento constante de ubicarse, de afirmarse como algo, de
clavar un alfiler en el mapa de la existencia y decir, "Aquí estoy."
Pero todo punto de referencia es una mentira cómoda. El universo, en su
esencia, no ofrece un lugar fijo ni un observador fijo. Todo fluye. Incluso el
sentido de presencia es sólo una ola en
la vastedad del océano. Ni Sargadata Maharash no ofrecía doctrinas elaboradas.
Su enseñanza era brutalmente simple. Observa el yo soy y luego ve más allá. ¿Y
qué hay más allá? Silencio, vacío, innombrable. Y eso aterra profundamente a la
mente, porque sin una posición, sin una identidad, pierde el control. Y el
control es su mayor ilusión. Pero antes de huir de ese abismo, observa algo
profundo. Elo, que dice, "Me estoy observando", es el mismo que
intenta protegerse del colapso. La mente crea la idea del observador para no
tener que desaparecer. El observador, por lo tanto, no es la libertad, es la última
resistencia. Esta revelación puede ser desconcertante. Muchos se resisten.
Prefieren mantener la ilusión de, "Ahora sí encontré mi centro", cuando
en realidad sólo cambiaron de celda. La
raíz de la ilusión está en creer que hay un centro, un observador permanente,
una conciencia pura que le pertenece a alguien. Pero, y si ni siquiera eso
fuera verdad, la invitación que la vida nos hace en este punto del camino ya no
es a observar, sino a destruir por completo al observador, a permitir que caiga
por tierra cualquier estructura interna que diga, "Yo soy esto o yo estoy
aquí." ¿Puedes quedarte cara a cara con el hecho de que no hay nadie ahí
observando nada? ¿Será que estas enseñanzas pueden desbloquear nuevos
entendimientos sobre nuestra mente o sólo estamos rascando la superficie de lo que
significa existir? Ahora sí vamos a explorar esto más a fondo. Ahora necesito
preguntarte algo. ¿Sabías que existe una técnica mental prohibida revelada en
un capítulo oculto de la Biblia que líderes mundiales y celebridades utilizan
para manifestar sus deseos y controlar su propia realidad? Y que la Iglesia
intentó censurar ese conocimiento durante más de 100 años porque activa áreas
de tu cerebro que jamás imaginaste usar hoy en día. Estudios científicos
demuestran que esta técnica realmente provoca alteraciones específicas en el
patrón de actividad cerebral, lo cual confirma su eficacia. Así es, todo esto
fue revelado recientemente y muchas personas están teniendo acceso a esta
técnica secreta y quedando impresionadas con los resultados que están
obteniendo. Como este contenido es sensible y ya fue censurado en el pasado,
decidimos explicarlo todo en un video completo publicado en nuestro propio
sitio web. Si deseas descubrir más sobre este poder mental oculto, ponle pausa
al video ahora. Apunta la cámara de tu celular al código QR que aparece en
pantalla o haz clic en el enlace de la descripción o en el primer comentario
fijado aquí abajo. Durante siglos, el yo soy ha sido venerado como la llave de
oro de la espiritualidad. En muchas tradiciones se presenta como la verdad más
pura, la chispa divina que queda cuando todas las ilusiones se disuelven.
Permanece en el yo soy, dicen los maestros. Medita en la presencia del ser,
aconsejan los sabios. Pero lo que pocos perciben es que incluso esa presencia
puede convertirse en una prisión invisible. Sí, el yo soy es una puerta
poderosa, rompe las cadenas del ego común, silencia el ruido de la mente y
revela una vastedad interior indescriptible, pero sigue siendo una experiencia,
sigue estando dentro de la dualidad. Hay alguien que dice, "Yo soy."
Hay un ser que se afirma como algo y cualquier afirmación es una limitación. El
yo soy es el inicio de la manifestación, no su final. Ni sargadata fue directo
al grano. El yo soy también es un concepto. Es el primer concepto. Quédate en
él y luego déjalo atrás. Es como si el maestro dijera, "Usa la escalera,
pero no construyas una casa sobre ella." El problema es que muchos construyen
templos en el primer peldaño. Se aferran a la paz, a la claridad, a la sensación
de ser y no se dan cuenta de que todo eso sigue siendo movimiento, sigue siendo
conciencia en acción. El yo soy no es lo absoluto, es sólo la primera vibración del ser, un espejismo sutil
que aún carga con la semilla de la separación. Este punto es crucial e incómodo
porque de repente incluso aquello que parecía más puro, más verdadero, se
revela como impermanente. La mente, desesperada por tener un suelo firme
intenta entonces espiritualizar el yo soy, adornarlo con mantras, conceptos elevados
y una falsa humildad que dice, "No soy el ego, soy sólo la presencia." Pero esa presencia todavía
tiene forma, todavía tiene identidad, todavía tiene una narrativa y donde hay
narrativa hay prisión. La verdadera libertad espiritual exige atravesar el yo
soy como si fuera un puente, no un destino. Porque cuando reposas ahí demasiado
tiempo, empiezas a confundir el cielo con una pintura del cielo. Y ese es el mayor
riesgo del buscador sincero, perderse precisamente en aquello que parecía ser
el encuentro final. El yo soy es una trampa sutil porque trae paz y la paz es
adictiva. Nos acostumbramos a ella. Creemos que es la señal de que ya llegamos,
pero esa paz aún depende de una identidad que la experimenta. ¿Quién está en
paz? ¿Quién está consciente del ser? ¿Todavía hay un centro? ¿Todavía hay
alguien? ¿Todavía existe el riesgo de la caída? ¿Podremos aceptar que incluso
ese ser debe ser abandonado? Esto no es una desconstrucción teórica, es
visceral. Es el colapso de todo aquello que parecía más sagrado y sólo quien ha tocado ese punto sabe cuánto duele y
cuánto libera. Pero hay un giro inesperado cuando todo se deja atrás, incluso
el yo soy, lo que queda, no es el vacío frío de la inexistencia, es una presencia
sin nombre, un silencio que pulsa algo anterior al ser y completamente libre de
él. ¿Estás listo para enfrentar la verdad definitiva? Entonces respira, porque
lo que viene ahora es lo que desmantela, incluso lo que parecía indestructible.
Imagina por un instante que todo aquello que entiendes como tú desaparece. No sólo
el nombre, el cuerpo, los pensamientos o
los recuerdos, sino incluso el sentido de estar consciente, de ser un
observador. ¿Qué queda? Esa pregunta no tiene una respuesta verbal y justamente
por eso es la más poderosa. La mente no soporta lo impensable, quiere ubicarse,
quiere nombrarse, quiere existir de alguna forma, incluso como un observador
imparcial. Pero hay algo que precede incluso a esa posición, algo que no
observa, no piensa, no siente, no afirma, simplemente es. Y ni siquiera eso, ni
Sargadata decía, "Incluso el observador debe ser dejado atrás." Eso
suena absurdo para quien todavía se identifica con la conciencia como último refugio.
Pero si miras bien de cerca, verás que el observador también es una función
mental, un punto de vista, un centro de referencia. Y lo absoluto, la realidad
sin forma, no tiene centro, no tiene punto de apoyo, no tiene observador,
simplemente es sin ser algo. Cuando todas las capas caen, incluso la noción de
presencia, lo que queda no puede ser descrito. No hay palabras porque ya no hay
quien hable. No hay conceptos porque ya no hay quien piense, sólo hay un silencio vasto, infinito, anterior a
cualquier creación. Ese silencio no es vacío en el sentido negativo, no es
ausencia, es totalidad, es plenitud sin forma. Es lo que permite que todo
exista, pero no es tocado por nada. La conciencia surge dentro de él como una
burbuja. Y dentro de esa burbuja, todas las experiencias, incluso la de ser el
observador, aparecen y desaparecen. Pero la mente se resiste a eso. Quiere
aferrarse al último pilar. Quiere decir, "Okay, no soy el cuerpo, ni la
mente, ni la personalidad, pero soy el observador." Y ahí es donde falla,
porque en ese acto vuelve a afirmarse. Crea una nueva identidad, otro personaje
más. La única salida es la rendición total, la muerte de todos los yos, incluso
de aquel que se considera puro, espiritual o despierto. Y aquí surge una de las
verdades más aterradoras del camino. No vas a encontrar nada en lo que
convertirte. No hay una coronación al final. No hay una versión divina de ti
mismo esperando detrás del telón. Sólo hay lo que siempre ha estado ahí y que nunca
fue alguien. Cuando ya no hay nadie que observe, cuando incluso la conciencia guarda
silencio, lo que queda es pura realidad, sin nombre, sin forma, sin dueño. Y
eso, eso es libertad. Pero cuidado, esa libertad no es dulce como muchos
imaginan. Es salvaje, cruda, sin garantías. No te acaricia, te devora. Aún
quieres cruzar, entonces deja de intentar entender. La mente ya no sirve aquí.
Ahora sólo queda el silencio. Sólo entrega. Sólo lo innombrable. ¿Puedes enfrentar ese vacío
sin huir? ¿O todavía hay en ti algo que necesita sentirse alguien? Porque
cuando ni siquiera el observador permanece, ¿qué queda? Cuando todo lo que
podía decirse ya ha sido silenciado, cuando incluso el observador se ha
desvanecido en la inmensidad de lo innombrable, ¿qué queda? Queda el silencio
absoluto, pero no un silencio vacío o aburrido, sino el silencio vivo, un campo
de pura presencia sin presente, una realidad que no necesita ser percibida para
existir, que no necesita de un yo para afirmarse, simplemente es. Pero incluso
eso ya es decir demasiado. Los maestros más radicales siempre han señalado ese punto.
Ese lugar exacto donde todos los esfuerzos cesan, donde incluso la búsqueda
espiritual se vuelve un ruido indeseado. Ni Sargadata fue directo. Tú ya eres
eso. Simplemente deja de identificarte con cualquier cosa que venga después del
yo soy y entonces permite que incluso el yo soy muera. Es aquí donde el
paradoja se revela. La liberación no es un acto, no es algo que haces. Sucede
cuando dejas de hacer, de buscar, de intentar, cuando incluso la conciencia de
ser es dejada en reposo. Lo que emerge no es una nueva identidad, es el regreso
a lo que nunca comenzó. Ese regreso no es un movimiento, no sucede en el
tiempo, no es una experiencia mística, es anterior a todo. Es como despertar de
un sueño interminable y darte cuenta de que nunca hubo nadie soñando. Nunca
hubo mundo. Nunca hubo tú. Y aún así, todo está aquí. La vida sigue, el cuerpo
se mueve, las emociones surgen y desaparecen. Pero ya no hay apego ni autor ni
observador detrás del escenario. Sólo el
decorado bailando en el silencio que se observa a sí mismo sin necesidad de
existir. Este es el punto en que el buscador desaparece, donde la sed cesa,
donde incluso la comprensión se vuelve innecesaria. Es la desnudez última de la
existencia, aquella que no se explica, no se enseña, no se aprende. Tú no te conviertes
en eso. Nunca dejaste de ser eso. El silencio absoluto no es algo que se deba
alcanzar. Es el telón de fondo de todas las cosas. La mente, en su arrogancia
cree que va a llegar a él, pero lo que realmente sucede es que ella desaparece
y lo que siempre estuvo ahí permanece. Ese silencio es el verdadero hogar sin
puertas. sin paredes, sin dueño, donde todo puede surgir, pero nada permanece.
Y entonces, por primera vez, el corazón se aquiieta, no porque haya conquistado
algo, sino porque por fin lo soltó todo, incluso el deseo de ser libre. Ya no
hay más preguntas ni respuestas, sólo lo
que es. Pero, ¿quién está percibiendo esto ahora? ¿De verdad existe alguien ahí
dentro leyendo estas palabras? ¿O ese alguien también es sólo otra ola en la superficie de algo mucho más
profundo? Si todo aquello que crees ser pudiera dejarse atrás, ¿qué es lo que
realmente queda? Esa pregunta no es una invitación al razonamiento, es un desafío
directo a tu existencia. ¿Estás dispuesto a soltar incluso el soltar, a dejar
ir incluso la idea de que hay algo que alcanzar? Porque la verdad no está al
final de un largo camino espiritual. Está escondida en la simplicidad que la mente
desprecia, en el silencio que evitas, en el punto exacto donde dejas de buscar.
El gran secreto es este, nunca fuiste el observador. Nunca fuiste el yo soy.
Nunca fuiste alguien. Y al reconocer eso, algo se derrumba y junto con ello
nace una paz que no depende de la paz, un ser que no necesita ser afirmado. Lo
absoluto no puede buscarse, pero puede ser percibido cuando todo lo falso es
dejado de lado. Ahora, no te apresures a entender esto. Sólo siente, permanece, silencia y recuerda,
aquello que eres jamás ha dejado de serlo. Si llegaste hasta aquí, respira profundo.
En serio, cierra los ojos por un instante. Acabas de atravesar un territorio
que pocos se atreven a explorar, donde incluso el último velo de la
espiritualidad es rasgado. Y eso no es poca cosa. Quiero agradecerte por haberte
quedado conmigo hasta este punto y quiero contarte algo que nunca he revelado
en ningún otro video. Hubo un momento hace algunos años en el que yo estaba en
una especie de desierto interno. Nada de lo que leía tenía sentido. Ninguna
práctica me traía paz. Hasta que un viejo libro llamado “La experiencia de la Nada” de Maharaj, Sri
Nisargadatta cayó en mis manos. Literalmente se cayó de un estante lleno de
polvo. Ni siquiera lo estaba buscando. Y cuando leí , algo dentro de mí se
detuvo. Fue como si la realidad me hubiera dado una bofetada silenciosa. Y fue
en ese preciso instante que entendí aquello que tanto buscaba. Nunca me había
dejado, simplemente estaba demasiado distraído intentando ser alguien. Ahora, para acceder a un conocimiento que
estuvo oculto por generaciones en Logias
Masónicas, pero que ahora podría ser justo lo que te faltaba para desbloquear tu
verdadero potencial mental y espiritual. Cada uno guarda preguntas que pueden
voltear tu percepción de cabeza o disolver lo que creías que era real. Tú
decides si entras, pero si entras, no digas que no te lo advertí. Nos vemos del
otro lado o tal vez ya no nos volvamos a ver.
La forma de Cubo de la Masónica Ara Sagrada
Tratado Masónico sobre el Ara
Sagrada: El Cubo de Saturno como Prisión y Portal
En las profundidades veladas de la Logia, donde la luz de la sabiduría
eterna se filtra desde el infinito, alejada
de las sombras del mundo profano, se erige al centro del Templo el Ara Sagrada,
no como un mero ornamento, sino como el corazón palpitante del Templo. ¿Qué
secretos ancestrales guarda esta forma cúbica, que ha atravesado milenios,
infiltrándose en religiones, gobiernos y hasta en las estructuras invisibles de
la mente humana? Prepárate, hermano, para un viaje que podría desmantelar las
ilusiones que atan tu conciencia, revelando un código oculto que muchos han
intuido pero pocos han osado descifrar. El Cubo de Saturno, manifestado en el
Ara, no es sólo geometría; es un arquetipo que refleja nuestros temores más
profundos, nuestras cárceles internas y, tal vez, la llave a una libertad
inimaginable. ¿Estás listo para confrontar lo que yace más allá de sus caras
perfectas?
Imagina, si puedes, un laberinto de habitaciones interconectadas, cada
una un enigma letal, donde los iniciados luchan por sobrevivir. Como en las
palabras de un prisionero atrapado: "Esta habitación es una prisión.
Quiero dejar de considerar esta habitación como
una prisión." Así comienza la intriga en el velo de la ilusión,
recordándonos que el cambio de perspectiva puede ser tan traicionero como
revelador. En la tradición del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, el Ara Sagrada
se define como el altar central, derivado del latín "ara",
posicionado en el oriente del Templo o en su núcleo, simbolizando la
convergencia de lo divino y lo humano. No es un adorno casual; es el eje donde
se forjan juramentos solemnes, compromisos con la verdad, la justicia y la
fraternidad universal. ¿Pero qué si este cubo no sólo une, sino que también
confina, como un mecanismo ingenioso que prueba la valía del alma?
Sobre esta estructura se disponen elementos de profundo simbolismo,
dispuestos con precisión ritualística. Las Tres Grandes Luces dominan: el Libro
de la Ley Sagrada –sea la Biblia, el Corán u otro texto venerado–, la Escuadra
y el Compás. El Libro representa la sabiduría divina revelada, guiando la
búsqueda del masón hacia la luz eterna. La Escuadra evoca la rectitud moral,
urgiendo a actuar dentro de los límites del honor; el Compás, la moderación de
pasiones, imponiendo disciplina y autocontrol. Junto a ellas, las Tres Luces
Simbólicas –velas o lámparas– forman un triángulo equilátero, encarnando
sabiduría, fuerza y belleza, iluminando los trabajos de la Logia. En ocasiones,
una espada reposa cerca, defendiendo los secretos y simbolizando la batalla contra
la ignorancia. ¿Acaso estos elementos no susurran un misterio mayor, uno que se
extiende más allá del Templo, hacia las estrellas y los abismos de la psique?
En el Rito Escocés, con sus 33 grados de ascensión espiritual, el Ara
adquiere una cosmovisión compleja, fusionando fuerzas cósmicas con la
aproximación humana a lo divino. Es el corazón del masón, centrado en su vida
moral, exigiendo purificación y perfección. En grados superiores, se enlaza con
el Templo de Salomón y la Cábala, uniendo lo material y lo espiritual, el
conocimiento terrenal con el celestial. El juramento sobre el Ara no es mera
ceremonia; es un pacto sagrado, reforzado por las Luces, que obliga al iniciado
a la rectitud universal. ¿Qué pasaría si este juramento revelara no sólo
lealtad, sino una trampa oculta, un velo que oculta la verdadera naturaleza de
la realidad?
Añade intriga a esta revelación considerando las dimensiones esotéricas:
el Ara como axis mundi, puente entre planos, microcosmos del universo. Sus
Luces representan fuerzas creadoras; su posición oriental evoca el nacimiento
del sol, la sabiduría naciente. En rituales avanzados, se asocia a la Piedra
Filosofal, el elixir de la inmortalidad alquímica. Relacionado con el altar de
Salomón, transforma sacrificios físicos en simbólicos, donde el masón se ofrece
a sí mismo por la perfección. El Templo de Salomón simboliza al hombre
equilibrado; el Ara, su centro de paz. Pero, ¿y si esta paz es ilusoria, una
cárcel disfrazada de santuario?
Saturno, el guardián implacable, infunde al Cubo su esencia oscura.
Asociado al karma, la estructura y el tiempo, este planeta –Cronos para los
griegos, Shabatai para los hebreos– enseña mediante dolor y disciplina. Sus
ciclos, como el retorno cada 29 años, marcan pruebas del alma. En ocultismo,
Saturno genera una matriz que atrapa la conciencia en la ilusión
tridimensional, definiendo nuestra percepción del tiempo como un reloj cósmico.
Sus anillos, cadenas simbólicas, emiten frecuencias que influyen en la mente,
imitando la luz verdadera. ¿Es Saturno un carcelero o un maestro? La prisión no
es de hierro, sino de creencias que nos limitan a lo físico, urgiéndonos a
soñar alto pero castigando la osadía.
Piensa en el Cubo como en un enigma cinematográfico, donde un personaje
declara: "Los números son marcadores. Nos dicen dónde estamos." Así,
los símbolos del Ara marcan nuestra posición en el laberinto cósmico,
guiándonos o confundiéndonos. En culturas antiguas, el Cubo aparece en
Mesopotamia como forma sagrada de límite y creación; el seis de sus caras evoca
lo material. Negro, representa lo oculto. En la Kaaba de La Meca, millones
giran alrededor de un Cubo negro la Kaaba , un canal espiritual que también
restringe. En el judaísmo, el tefilín en la frente refleja esta geometría,
sellando y conectando. ¿Coincidencia o código universal que programa la psique
colectiva?
La dualidad del Cubo intriga: prisión del ego en tradiciones gnósticas,
portal en herméticas. Asociado al Árbol de la Vida en la Cábala, inicia la
ascensión desde Malkuth. En alquimia, es la Nigredo, la oscuridad donde se
disuelve lo no esencial. Algunos lo ven como máquina holográfica de control,
eco de maya budista. ¿Prisión o espejo? Su rol depende de la conciencia: con
miedo, se cierra; con valentía, se abre.
En el mundo moderno, el Cubo acecha en arquitectura gubernamental,
logotipos corporativos, dispositivos cotidianos –celulares, computadoras–,
reforzando obediencia y rigidez junguiana. El consumo empaqueta deseos en
cajas, el entretenimiento lo usa como artefacto místico. La sociedad reproduce
su guion: trabajo rígido, ciclos repetitivos. ¿Es la modernidad una prisión
sofisticada? Sin embargo, despertares surgen, reconociendo el Cubo interno.
Otro eco de intriga surge de un diálogo desesperado: "Tenemos que
trabajar juntos." En la Logia, la fraternidad es clave para romper muros,
transformando el Cubo en portal. La liberación espiritual ve al Cubo no como
enemigo, sino desafío. La noche oscura del alma, condensada en él, inicia con
duda consciente. Prácticas como meditación, respiración o retiros confrontan
límites, reconstruyendo del ego al ser. Saturno exige madurez; la libertad es
comprensión de leyes existenciales.
Así , el Cubo invita a recordar nuestra esencia divina. Como en las
palabras de un sabio atrapado: "Esta la que consideramos realidad es sólo
la idea de una broma de alguien que puede ser o divino o demoniaco." ¿Y si
la realidad es un engaño divino para probarnos? No destruyas el Cubo;
compréndelo. La puerta siempre estuvo abierta, la llave en tus manos. Hermano,
¿cruzarás el portal, o permanecerás en las sombras?
Alcoseri
Cómo la Masonería se
Transformó en el Anticristo para la Iglesia Católica y Otras Confesiones
Cristianas
Imagina un velo invisible que
se teje en las sombras de la historia, donde una hermandad nacida de nobles
ideales de fraternidad y conocimiento se convierte, sin pretenderlo, en el más
temible adversario de la fe cristiana. Sin intención inicial de confrontación
directa, la masonería emergió como una fuerza que desafía los pilares mismos
del catolicismo y otras religiones cristianas, encarnando para muchos el
espíritu del Anticristo: un ente sutil que seduce con promesas de iluminación,
pero que socava la divinidad de Cristo y promueve un nuevo orden mundial
alejado para los religiosos del cristianismo . Esta transformación, cargada de
misterios esotéricos y alianzas ocultas, invita a cuestionar: ¿es la masonería
un guardián olvidado de las enseñanzas puras de Jesús, o un portal hacia la
perdición eterna del anticristianismo? Sumérgete en este enigma, donde cada
revelación podría alterar tu percepción de la fe y el poder invisible que rige
el mundo.
En el corazón de este debate
late la pregunta eterna: ¿es la orientación de la enseñanza masónica
inherentemente anticristiana, o preserva un cristianismo primordial, libre de
distorsiones? Muchos eruditos sostienen que los auténticos masones han custodiado
las lecciones de Jesucristo en su forma más inmaculada, transmitidas a través
de generaciones sin alteraciones, como un secreto susurrado al interior de las logias. Pues, en esencia,
Cristo no demandó adoración ciega, sino una imitación profunda y transformadora
de su camino. Raad Salam Naaman, en su obra El Anticristo 666 señala : La
Masonería, refuerza esta tensión al afirmar: "La masonería es una sociedad
satánica y peligrosa. Su objetivo principal es destruir radicalmente la
verdadera Iglesia cristiana y a los verdaderos cristianos utilizando enseñanzas
falsas." Esta cita evoca un velo de intriga, sugiriendo que lo que parece
preservación podría ser, en realidad, una subversión calculada.
Dentro de las logias
masónicas, sobre todo en el Masónico Grado 18º, Jesucristo es invocado con
títulos que despiertan interés: "Mensajero de nuestra Eternidad",
"Sagrado Individuo" o "Divino Maestro". Pero para la
masonería, Jesucristo no es el Dios
encarnado, sino un sabio ejemplar, digno de estudio pero no de divinidad
absoluta. Esta visión, seductora en su humildad aparente, contrasta con las
narrativas donde masones ridiculizan a los sacerdotes católicos, incluso
impulsando conflictos históricos como la Guerra Cristera en México, donde la
sangre se derramó en nombre de ideales opuestos. Ricardo de la Cierva, en Los
signos del Anticristo, describe la masonería como una de las
"encarnaciones" modernas del Anticristo, parte de una cadena que
incluye el gnosticismo antiguo y los cátaros medievales, presentándola como una
fuerza que acelera el declive moral de Occidente y conspira en instituciones
secretas de un invisible gobierno
mundial. ¿No es esto un susurro del mal, disfrazado de ilustración?
Sin embargo, no se puede
negar el profundo conocimiento que algunos masones poseen sobre el
cristianismo, superando incluso a clérigos y pastores en su comprensión
esotérica. Recuerdo las palabras de un hermano masón hace dos décadas: "He
visitado innumerables iglesias en México y Estados Unidos, y siempre oigo a las
congregaciones murmurar el Padrenuestro en un gruñido colectivo, como si la
repetición mecánica bastara, sin un instante de meditación sobre su esencia
oculta. Lo mismo ocurre en las logias, donde los hermanos recitan el Salmo 133
sin profundizar en su misterio." Esta meditación profunda, vista como un
ejercicio respiratorio devocional, hunde sus raíces en la Iglesia gnóstica
cristiana primitiva, heredada de tradiciones egipcias, caldeas y brahmánicas
–la ciencia del mantra–. Pero este aspecto esotérico se desvaneció hace siglos
en las iglesias católica y protestante, al igual que en las logias masónicas,
donde los salmos bíblicos se repiten como ecos vacíos. Raad Salam Naaman
advierte: "Los libros masónicos manejados por miembros de grados 32 y 33
enseñan que Jesús es mentiroso y Lucifer es el verdadero Dios. En las logias
masónicas enseñan a odiar a Cristo y a su Iglesia." Imagina el escalofrío:
¿qué secretos se pierden en esa repetición sin alma, abriendo puertas a
influencias infernales?
Al explorar los orígenes del
cristianismo y la masonería, surge la niebla de lo "original": una
enseñanza anterior al cristianismo formal o a la masonería moderna, influenciada
por el judaísmo distorsionado de la época y, durante la Edad Media, por
doctrinas dualistas babilónicas sobre cielo e infierno, impuestas por los
Padres de la Iglesia. Para algunos, la masonería representa la esperanza de
recuperar el "verdadero cristianismo", separándolo de la religión
fanatizada. No obstante, aunque Jesucristo es altamente estimado –especialmente
en el grado masónico 18º rosacruz–, no es el maestro único, sino uno entre
varios Mensajeros Celestiales, ocupando un lugar privilegiado pero no
exclusivo. Ricardo de la Cierva enfatiza en su análisis que hay dos masonerías:
la ritualística visible y la "super-masonería", ligada a la
Internacional Socialista, actuando como vectores del Anticristo en la era
moderna. Esta dualidad sugiere un laberinto donde la luz masónica podría ser,
en verdad, la sombra del Adversario.
La visión masónica de la
resurrección de Jesucristo diverge radicalmente de la doctrina ortodoxa: si un
ser muere y es enterrado, nunca regresará en su forma original para enseñar.
Sin embargo, en una aparente contradicción, la Última Cena se interpreta como
un ritual preparatorio para preservar el "Egregor" –una entidad
colectiva– que perpetúa la esencia intacta de Cristo. Este ritual místico
permite materializar y comunicar con los cuerpos superiores de un fallecido,
mediante partículas físicas de un iniciado vivo, incorporadas en formaciones
superplanetarias o mezcladas con los cuerpos de otros iniciados. Ante la
crucifixión inminente, Jesucristo recurrió a esta ceremonia mágica para cumplir
su misión en estado de Egregor individual. Aquí entra el enigma de Judas
Iscariote: no un traidor, sino un iniciado devoto que, con su "traición
consciente", ganó el tiempo necesario. Raad Salam Naaman subraya: "La
masonería cree en el Gran Arquitecto del Universo, (G∴A∴D∴U∴), que no se
identifica con Dios o Jesús, sino se refiere a Lucifer, el diablo,
Satanás." ¿Podría Judas ser el héroe oculto en esta narrativa, o un peón
en el gran juego del Anticristo?
Debemos contemplar a
Jesucristo como un ser de conciencia superior, sobreviviente por más de dos
milenios al menos como Egregor. Similarmente, sólo unos pocos masones cristalizan el sublime
grado de Maestro Masón; la mayoría se disuelve tras la muerte física, perdiendo
su conciencia individual. La masonería se divide en siete niveles: los tres
primeros, subjetivos, corresponden a naturalezas instintivas, emocionales o
intelectuales. Es en el cuarto donde emerge la objetividad, liberada de
distorsiones personales, iniciando una lucha contra el hipnotismo de la vida
cotidiana para encarnar el verdadero ser masón. Sólo en el quinto se alcanza "el ser de un
verdadero masón", con una unidad y voluntad libres de influencias
externas, resucitando el Verdadero Yo Real. Raad Salam Naaman concluye con una
advertencia escalofriante: "Frente al bien, lucha el mal, dirigido por
Satanás (Lucifer), es la cabeza y el origen de todo el mal en la Tierra, es el
Anticristo. Su objetivo principal es engañar y desviar la humanidad." En
este umbral, ¿estás listo para discernir si la masonería te eleva hacia la luz
eterna... o te arrastra hacia el abismo?
Alcoseri
¿Tiene alguna relación el 666 con la Masonería?
¿Alguna vez has sentido un escalofrío al escuchar el número 666, ese
enigma bíblico que evoca al Anticristo, secretos ocultos y poderes invisibles
que rigen el mundo? Imagina desentrañar sus raíces en antiguas civilizaciones
egipcias, su rol como "clavo" que une cielos y tierra en la tradición
hebrea, y sus ecos en eventos históricos que parecen orquestados por una mano
invisible. Desde la Cábala hasta supuestas conspiraciones masónicas, este
número no es sólo una marca de
imperfección, sino un portal a verdades prohibidas que han cegado a la
humanidad.
Prepárate para un viaje que desafiará tu percepción de la realidad: ¿es
casualidad o un diseño divino (o diabólico)? Sumérgete en este análisis
profundo y descubre por qué el 666 podría ser la clave para entender los hilos
que tejen nuestro destino.
El origen del número 6 se remonta a los antiguos egipcios, quienes lo
representaban como una pletina abierta en el extremo superior, similar a un
clavo, con la finalidad de sujetar tablas. Este dibujo es idéntico a nuestra
"Y", y su simbología se mantiene en esa forma. En esencia, el 6 actúa
como un clavo, sirviendo de nexo de unión entre las cosas, al igual que la
conjunción copulativa "y" en el castellano, derivada del fenicio y el
latín. Por ejemplo, decimos: un comedor = una mesa y seis sillas. De esta manera,
con el clavo, convertimos varias unidades sueltas en una sola unidad.
El número 6 en hebreo es representado por la letra ו (Vav). Esta letra es la
sexta letra del alfabeto hebreo y, en el sistema de numeración hebrea, cada
letra corresponde a un valor numérico. La letra Vav tiene forma de gancho y
puede significar "y", "conexión", o "clavo". Moisés lo utiliza en hebreo de dos formas principales:
uniendo elementos y manteniendo unida la unidad que se ha roto.
Para ilustrarlo, Moisés denomina
"Adam" (ADM) a la humanidad unida, tal como Dios la creó, hombre y
mujer (Génesis 1:27 y 5:2). Sin embargo, cuando Esaú se deja llevar por los
apetitos y vende su primogenitura (Génesis 25:28), pasa a ser "Edom"
(ADWM). Aquí, "DM" significa homogeneidad o igualdad, y al insertar
el clavo en medio, Moisés rompe esa homogeneidad, convirtiendo ADM en ADWM; es
decir, la humanidad unida (Adam) se transforma en humanidad rota (Edom) por
culpa de la codicia o de sucumbir a los apetitos.
Otras formas clásicas de romper la unión se ven en comparaciones como:
AB = Padre en potencia; ABA = Padre de hecho; AWB = espíritu, donde se aborta
la paternidad. Pero como nexo de unión, el clavo o "VAV" permite a
Moisés generar el Verbo divino HWH y el Nombre de Dios YHWH. Aquí, H = Ser o
espíritu puro; HH = esencia de la vida; HWH = Ser-Siendo = Era-Es-Será, un
concepto que no admite conjugación verbal, pues simplemente "ES". El
clavo une el pasado y el futuro en una unidad que es el presente, un idea extraña
para quienes pensamos en pasado, presente y futuro como separados. En realidad,
el pasado no existe porque ya pasó, y el futuro no existe porque no ha llegado;
el presente es infinito. Si no perdonamos el pasado, sus cadenas condicionarán
nuestro futuro, impidiéndonos vivir el presente.
Todo esto nos recuerda a los clavos con que Cristo fue calvado a al
Cruz.
El 6, o clavo, simboliza al Mesías como nexo de unión entre el cielo y
la tierra, nunca como imperfección. Por ejemplo, H = Ser = 5; Z = 7 = la meta,
nuestro mundo físico en 3D, representado por siete bloques (dos por eje:
vertical, horizontal y transversal, más uno en el cruce). El 6, entre el 5 y el
7, desarrolla conceptos como nexo de unión de nuestros sentidos, que nos
conectan al mundo físico. Willie Alvarenga, en su comentario sobre Apocalipsis,
explica que el número 6 simboliza lo imperfecto, ya que es uno menos que el 7
(lo perfecto o completo), por lo que el 666 representa la imperfección elevada
al cubo.
En la tradición cabalística, el 666 aparece por primera vez en el
pasaje donde Moisés se encuentra con Dios en el monte Sinaí, que significa
"odio" o "pasiones odiosas" El término
"Sinaí" se refiere al Monte Sinaí, un monte bíblico importante,
y tiene un significado directo de
"odio" o "pasiones" en hebreo. Así , la palabra hebrea para
"odio" es "שִנְאָה" (sin'ah),. Tras 40 días y noches (40 = suficiente,
como las semanas para que nazca un feto), por encima del odio, Moisés ve a Dios
cara a cara y este revela su Nombre: "YO SOY". YO SOY EL QUE SOY =
543; Moisés = 345. Estos números son inversos, haciendo que la cara de Moisés
brille al descender. Al notar esta coincidencia, olvidando el origen de los
signos, los hombres creyeron en un "número mágico" para el Nombre de
Dios, que al pronunciarlo permitiría milagros. Así, manipulando 543, 534, 345,
354, 453, 435, las sumas de columnas dan 24-24-24, reducidas a 6-6-6.
En Apocalipsis, se dice "Yo soy el Alfa y el Omega", pero en
griego es "Alfa y :W" (Omega como signo). Alfa + W = 1.332 = 666 +
666. Además, la suma de 1 a 36 es 666. Sustituyendo equivalentes: 72 = 36 y 36,
donde 72 es el Tetragrámaton YHWH (10-5-6-5, o 10=5 y 5, con 6 como clavo o
"y"). Así, YHWH se escribe como 10=5 y 5; si vale 72, es 36 y 36. De
aquí, "Alfa y Omega" es símil de YHWH, como Padre-Hijo. Leslie
Dutcher, en su libro "La Marca de la Bestia 666", enfatiza que este
número evoca inmediatamente al Anticristo, profetizando que sin él nadie podrá
comprar o vender, requiriendo lealtad a la Bestia.
Otra referencia al 666 es Lucifer, "Él-Astro por excelencia, el
que más brilla" (orgullo). En hebreo, STR significa oculto o secreto
(Jueces 3:19, Isaías 16:4, Salmo 32:7, Proverbios 25:23), de donde derivan
"star" en inglés y "astro" en castellano. "ASTR"
es el poder oculto, ya que una estrella no brilla con el sol o la luna
presentes. Anteponiendo "Él" da HASTR = 5+1+60+400+200 = 666 =
Lucifer = El poder oculto. En la Biblia, el libro de Ester (Estrella) no nombra
a Dios ni a Israel, justificando un ataque preventivo con masacre de 75.000
personas. Curiosamente, sumando valores: H=5, A=1 (6), S=60 (66), T=400 (466),
R=200 (666), total 1.209. El 11 (pares opuestos, valor 20, K) es sinónimo de
orgullo contra Dios; tres veces 11 (33) es Anticristo, ya que 11x11x11=1.331, y
el Anticristo hace lo mismo que Cristo (1.332) excepto dar vida. Tres veces por
las 3 dimensiones del mundo.
La estrella de seis puntas (hexagrama) no fue del Rey David ni Salomón,
sino incorporada por Sabbatai Zevi (falso mesías) y adoptada por ritos mágicos
de Rothschild (Maguen Edom, Escudo Rojo). Para construirla, según el Zohar del
Esplendor, se traza un cuadrado de lado 10 (poder manifiesto de Dios, 10
mandamientos). Dentro, un círculo de diámetro 10 (cuadratura del círculo, no
por área). En las esquinas, cuatro círculos tangentes forman el carro con
ruedas. Donde cortan el cuadrado, rectas horizontales de 10; sobre ellas,
triángulos equiláteros de lado 10 (símbolo de "L" o Lamed=30,
elevación): uno arriba, uno abajo. Perímetro del hexagrama: 40 (como el
cuadrado); por triángulos separados: 60 (Sameq, serpiente). Círculo interior: 6
(despreciando decimales, como en construcciones egipcias con bloques). Como
círculo a esfera y cuadrado a cubo, diámetro 6 da cubo 6x6x6=666
cabalísticamente. Círculo exterior: 11, cubo 11x11x11=1.331=Anticristo en
griego. Los números en puntas vienen de 10/7=1.42857... (serie periódica,
serpiente del tiempo).
Aleister Crowley, quien se autodenominaba "La Gran Bestia
666", exploraba estos símbolos en sus obras, afirmando que números como
666 representan fuerzas ocultas y el ojo del diablo, conectando gematría con
entidades como el Chivo de Mendes, o Baphomet. En cuanto a vínculos con la Masonería, algunas
interpretaciones esotéricas sugieren que el 666 se relaciona con la gematría
usada en contextos masónicos, como en explicaciones del número de la Bestia en
enciclopedias masónicas, donde se desglosa por letras hebreas o griegas.
Además, teorías conspirativas ligan el hexagrama (a veces llamado
"Sello de Salomón", figura en la lore masónica por el Templo de
Salomón) al 666, viéndolo como símbolo de unión oculta o poder manifiesto,
aunque la Masonería oficial niega cualquier significado satánico para el
número.
El 666 también aparece en
supuestos "secretos de seis" en simbolismo masónico, como 1.296=6^4,
representando gloria divina o estructuras geométricas.
Sería más exacto saber que la traducción indica "inteligencia para
calcular el número", pero si nos atenemos a eso, es más fácil si no es sólo
un número, ya que las matemáticas son
extensas. Así, el 666 podría significar seis cosas (una por cada 6), como los
poderes que gobiernan el mundo hoy, cegando a muchos para que no vean la
verdad. ¿Cuáles son? El 666 es también el arca donde se guarda la Torá en la
sinagoga.
En eventos históricos: Washington D.C. se edificó sobre
"Rome" (Roma en francés), como ciudad nueva. El tratado de
independencia lo firmaron 10 personas, nueve masones. El 22.07.1209: exterminio
de 100.000 cátaros en Béziers (22=11x2, 7 como comodín; 1209 suma de Lucifer).
21-22.07.1946: atentado en Hotel Rey David, Jerusalén, más de 100 muertos.
07.07.2005 (tres 7): atentado Londres. 21.07.2005: segundo atentado Londres, 60
años después (serpiente). En 1246, fuerzas trinitarias vencen a unitarias en
Reconquista; añadiendo 700 (aumentativo hebreo): 1946=Abadón (destructor en
griego, Apocalipsis). En 1945, bombas atómicas. En Kabbalah, +/-1 no importa
por ciclos. Rabin asesinado 04.11.1995; 666 días después, 31.08.1997
(aquelarre, túnel de ánimas), muere Lady Di (embarazada), centenario del primer
congreso sionista (31.08.1897).
Uno se pregunta si las profecías se cumplen por mandato divino o porque
ciertos señores practicantes de magia negra o satánica justifican crímenes con
números. Moisés usa números como lenguaje, igual que profetas, Jesús o
apóstoles. La Kabbalah mágica justifica el universo y su dominio por números
"para ayudar a Dios", como dijo un doctor cabalista recientemente.
Personalmente, creo en un Dios-Uno que es Amor, y el amor no necesita ayudas de
magias ni otras tonterías o demencias humanas.
Ah, claro-y tienes toda
la razón. Si eres masón, sabrás que lo que flota por ahí sobre el 666 es más
ruido que sustancia. En logia no se menciona, ni en grados simbólicos ni en los
superiores: ni un símbolo, ni una palabra. Lo del hexagrama es puro folclor:
Salomón lo usaba, sí, pero como sello real, no como código satánico. Y el
dólar... pues los masones que lo diseñaron-Duane, Thomson-eran más bien devotos
protestantes, no brujos. Así que si alguien te dice es masonicón, puedes
contestarle: Ah, ¿y tú viste la cartilla? En realidad, el 666 es más una
herencia cristiana que una marca masónica que nos llegó por Apocalipsis, no por
el compás. ¿O sea, al final, ¿qué crees tú: mito reciclado o algo más?
Sí, eso es cierto-en algunos manuscritos antiguos, sobre todo los
papiros egipcios del siglo tres, el número es 616 no 666. Y los expertos dicen,
mira, no hay versión oficial de la Biblia, sólo copias de copias. Así que 666 podría ser un
error de copista: un seis se parecía al uno, y listo. De hecho, Ireneo, el
padre de la Iglesia, ya sabía de esto y escribió: tal vez no sea 666, pero el
espíritu sigue siendo el mismo. El punto no era el número, sino advertir: ojo,
hay poderes que querrán controlarte. ¿Resultado? 616 suena menos dramático,
pero igual funciona-6+1=7, y 7 es perfección, así que imperfección... 'cerca'
de Dios. Así que, Mazón o no, al final nadie lo tiene exacto. Sólo queda la pregunta: ¿te molesta más saberlo, o
no saberlo?
Aquí te dejo una lista de hechos extraños y curiosos de la vida real
asociados al número 666. Me basé en fuentes históricas, culturales y
matemáticas para recopilarlos, evitando mitos sin base. Algunos son
coincidencias numéricas, otros supersticiones que han impactado decisiones
reales, y hay referencias bíblicas que han influido en la percepción moderna.
Los presento de forma breve y atractiva:
Variación en manuscritos antiguos de la Biblia: Aunque el Libro del
Apocalipsis menciona 666 como el "número de la bestia", algunos de
los manuscritos más antiguos, como el Papiro 115 del siglo III, lo registran
como 616. Esto podría deberse a un error de copista, pero ha generado debates
sobre si 666 es una "corrección" intencional para encajar con
gematría (asignación de valores numéricos a letras).
Enlace con el emperador Nerón: Usando gematría hebrea, 666 se
decodifica como "Nerón César" (NRON QSR), el emperador romano que
persiguió a los cristianos en el siglo I. Algunos eruditos creen que el
Apocalipsis usó este código para criticar al Imperio Romano sin ser explícito,
evitando censura.
La casa de Ronald Reagan: El expresidente de EE.UU. y su esposa Nancy
compraron una casa en 666 St. Cloud Road, Bel-Air, California, pero la
cambiaron a 668 por las connotaciones negativas del número. Además, su nombre
completo (Ronald Wilson Reagan) tiene tres palabras de exactamente 6 letras
cada una, lo que ha alimentado teorías conspirativas.
La Ruta 666 en EE.UU.: Conocida como "la Carretera del
Diablo", esta vía en el suroeste estadounidense (que conectaba Nuevo
México, Colorado y Utah) fue renombrada a Ruta 491 en 2003 debido a robos
constantes de señales (por coleccionistas de lo "diabólico") y un
alto índice de accidentes, que algunos atribuían a una maldición. (Nota: Aunque
no directamente en los resultados, es un hecho histórico vinculado a
supersticiones.)
Precio del Apple I: El primer ordenador personal de Apple, diseñado por
Steve Wozniak en 1976, se vendió por $666.66. Wozniak eligió el precio porque
le gustaban los dígitos repetidos, sin intenciones maliciosas, pero ha generado
especulaciones sobre simbolismo "diabólico" en la tecnología.
Suma en la ruleta: La suma de todos los números en una rueda de ruleta
estándar (del 0 al 36) da exactamente 666. Esto ha llevado a que algunos la
llamen "la rueda del diablo", aunque es una coincidencia matemática
pura.
Hexakosioihexekontahexaphobia: Esta es la fobia real al número 666. Ha
hecho que personas eviten direcciones, números de teléfono o matrículas con él.
Por ejemplo, en algunos edificios se salta el piso 666, y en 2006, el 6/6/06
causó pánico: algunas mujeres pospusieron partos y hubo un pico en ventas de
objetos "protectores".
666 Fifth Avenue en Nueva York: Este edificio fue vendido en 2007 por
1.800 millones de dólares, el trato inmobiliario más caro de la historia de la
ciudad en ese momento. Fue propiedad de la familia Kushner (relacionada con
Jared Kushner, yerno de Trump), lo que ha avivado teorías conspirativas sobre
"poderes ocultos".
Coincidencias matemáticas "espeluznantes": 666 es la suma de
los cuadrados de los primeros 7 números primos (2² + 3² + 5² + 7² + 11² + 13² +
17² = 666). También es un número triangular (suma de los primeros 36 números
naturales) y el mayor repdigit (dígitos repetidos) que lo es. Además, hay 666
pares de primos gemelos por debajo de cierto umbral, lo que parece
"demasiado perfecto" para algunos.
En China, un número de buena suerte: A diferencia de Occidente, en la
cultura china 666 significa "todo fluye suavemente" (por la
pronunciación similar a "liu liu liu"). Se usa en chats, regalos y
hasta en matrículas premium, mostrando cómo un número "maldito" en un
lugar es afortunado en otro.
Rumores históricos sobre Mahoma: En la Edad Media, algunos predicadores
cristianos alteraron la fecha de muerte de Mahoma (632 d.C.) a 666 d.C. para
vincularlo con el Anticristo, una manipulación propagandística que se enseñaba
como hecho.
Alcoseri
Qué significa: "Silencio, Hermanos,
estamos en Logia"
Adentrémonos en el misterio
más profundo que resuena en los corazones de los masones, tanto en los sagrados
recintos de las Logias Masónicas y que contrasta con el ruidoso y bullicioso, ruido del mundo profano: la
charla interna, el parloteo mental, ese murmullo incesante que teje un velo
sobre la verdad de nuestra alma. Este diálogo interior, que todos los seres
humanos llevamos en la mente, cómo “Silenciar la Mente” es un enigma antiguo,
una enseñanza ancestral custodiada por
los iniciados desde tiempos inmemoriales, y que apenas ahora comienza a ser abordado
por la psicología moderna y la neurociencia.
La frase "Silencio, Hermanos, estamos en Logia" en muchas
Liturgias Masónicas ha sido eliminada, y resulta algo sospechoso sin duda , y
es con esta frase que los Augustos Trabajos deberían comenzar .
Pero ¿Qué significa realmente
“Silencio Hermanos, estamos en Logia” ?
Hoy 9 de septiembre de 2025
vamos a abordar , el que seguramente es el tema más abordado por masones fuera
y dentro de Logias Masónicas, y me refiero a la Charla Interna , Parloteo
Mental , ese dialogo mental que todos los seres humanos tenemos en nuestra
mente .
Este es un tema milenario ,
no es nada nuevo, y es que silenciar la mente es algo que parece tan necesario
para la meditación .
Lo curioso es que la charla
interna es un padecimiento que sufrimos el 99% de las personas y , las personas
ni se percatan que lo padecen, así vivan 70 años , jamás intentarán detener
este parloteo mental .
Y como vemos la frase
“Silencio estamos en Logia” se refiere tanto silenciar el parloteo mental como,
al de no emitir palabras innecesarias dentro de logias. Por tanto es un
silencio mental y un silencio de emitir sonidos bucales.
Sin embargo, este mandato
resulta paradójico, ya que los augustos trabajos masónicos están impregnados de
diálogos rituales, de juicios elevados y de la exposición constante de ideas
que buscan la luz.
La masonería usa para este
caso de silenciar la mente , el acto de la ritualización , ya que es una forma
de conducir la mente por un riel o vía ,
para que la mente no se desvíe.
La frase masónica ,
"Silencio, estamos en Logia", es mucho más que un mandato
ritualístico; es una llave esotérica que invita a apagar la cacofonía de la
mente y a guardar las palabras superfluas dentro del templo. Es un silencio
dual: el de la mente, que aquieta el torbellino de pensamientos, y el de la
voz, que honra el espacio sagrado de la Logia.
La Masonería, en su sabiduría arcana, emplea
la ritualización como un compás y una escuadra para la mente, guiándola por un
sendero recto y firme, evitando que se extravíe en el laberinto del caos
mental. Así como el compás traza los límites del deseo y la escuadra alinea las
acciones con la virtud, el silencio interior construye el templo interno del
masón, elevándolo hacia la Gran Obra de la autotransformación.
¿Alguna vez has sentido esa
voz que susurra incesantemente en tu cabeza? Esa que te juzga sin piedad, que
teje escenarios de temores que nunca se materializan, que te arranca del sueño
al evocar diálogos del pasado, un dialogo que nos llena de preocupaciones y
tristezas . Detente ahora, Hermano, y escúchala. Está ahí, ¿no es cierto?
Comentando, evaluando, conspirando. Pero he aquí el misterio que puede abrir
las puertas de tu alma: ¿es esa voz realmente tú?
El francmasón Carlos Sate ,
un iniciado visionario del siglo XX, consagró su existencia a desentrañar este
arcano. Sus revelaciones sobre la naturaleza de los pensamientos y la identidad
fueron tan inquietantes que algunos susurran que su desaparición en 2001,
envuelta en sombras, no fue un accidente, sino un acto orquestado por aquellos
que temían la luz de su verdad. Lo que Carlos Sate descubrió sobre esa voz en tu mente podría
liberarte de cadenas invisibles o sumirte en un abismo de introspección.
Imagínate, por un instante,
que todo lo que crees ser —tu identidad, tus pensamientos, tus decisiones— no
te pertenece. Eres como un iniciado ciego, encerrado en una cámara de
reflexiones, confundiendo las sombras proyectadas en las paredes con tu propia
esencia. Carlos Sate no sólo lo intuyó;
lo demostró con la precisión de un maestro constructor, utilizando la ciencia
como su herramienta y la sabiduría masónica como su guía.
Mientras lees estas palabras,
esa voz interior probablemente murmura, cuestiona, quizás se resiste a lo que
se revela. Pero quédate conmigo, Hermano, porque lo que estás a punto de
descubrir podría ser la chispa que ilumine tu carrera masónica, como el momento
en que el velo se levanta en el templo y la luz del Gran Arquitecto del
Universo inunda tu ser.
Durante décadas, Carlos Sate exploró lo que llamó la rejilla neuronal, un
entramado invisible que, como los símbolos masónicos, da forma a nuestra
percepción de la realidad. Su descubrimiento más perturbador fue que los
pensamientos que creemos propios no nacen en nuestro cerebro individual. A
través de experimentos con masones avanzados, meditadores y adeptos en estados
elevados de consciencia, Carlos Sate desveló un secreto que la ciencia profana se
resistía a aceptar: nuestros pensamientos son ecos de un campo neuronal
colectivo, un tejido etéreo que conecta todas las mentes, como la cadena de
unión que une a los Hermanos en la Logia.
Piensa en tu mente como un
sagrado compás, trazando círculos en el éter, captando señales de un campo
invisible. Nunca te enseñaron a dominar este instrumento, y así, has estado
sintonizando un caos de transmisiones: algunas de tu propia alma, otras de tu
linaje, otras del mundo profano y muchas más de ese campo colectivo que Carlos
Sate desentrañó. Pero he aquí el
misterio más oscuro: la voz que crees que eres tú, esa narrativa que resuena en
tu interior, no es más que un mosaico de esas señales. Es como un maestro de
ceremonias enloquecido, tejiendo un tapiz de ilusiones que has confundido con
tu verdadera identidad.
Carlos Castaneda, en sus
enseñanzas sobre el camino del guerrero, susurra un eco masónico: "El
diálogo interno es lo que nos ancla al mundo cotidiano. El mundo es de tal o
cual manera sólo porque nos hablamos a nosotros mismos de esa forma." En
la Logia, este parloteo es el velo que oculta la luz del Gran Arquitecto, y sólo
al levantarlo se revela la verdad eterna.
Carlos Sate colaboró con un venerable maestro masón,
conocido como Don Pachito, quien poseía la habilidad de sintonizar
conscientemente las frecuencias de este campo neuronal. A través de mediciones
científicas, Carlos Sate documentó cómo
Don Pachito accedía a conocimientos que trascendían los sentidos físicos,
ajustando su rejilla neuronal como un masón pule la piedra bruta. En esos
estados, su voz interior se desvanecía, no porque cesaran los pensamientos,
sino porque dejaba de identificarse con ellos. Los observaba como nubes
pasajeras en el cielo del templo interior, sin confundirlas con su esencia.
Aleister Crowley, en su
búsqueda de los misterios ocultos, proclama: "Tener que hablar destruye la
sinfonía del silencio." En la Logia, este silencio es un voto sagrado, un
portal hacia la contemplación de los símbolos eternos que guían al iniciado
hacia la Gran Obra.
¿Has experimentado, Hermano,
esos instantes de silencio profundo, cuando la mente se aquieta como un templo
en penumbra? Tal vez en una meditación, al contemplar un ocaso o en el umbral
del sueño, cuando todo se detiene. ¿Desapareciste en esos momentos? No, al
contrario: probablemente nunca te sentiste más vivo, más presente, más en
comunión con el Gran Arquitecto. Carlos Sate reveló que esos instantes de silencio no son
la ausencia de consciencia, sino la presencia de nuestra verdadera naturaleza.
No somos la voz que habla sin cesar, sino la conciencia silenciosa que observa,
el ojo que todo lo ve, el testigo eterno que reside en el centro de nuestro
ser.
P.D. Ouspensky, transmitiendo
las enseñanzas de Gurdjieff, nos guía: "El silencio y la relajación son
esenciales para descubrir una vida interior." En la Masonería, esto
resuena en la cámara de reflexiones, donde el iniciado, en soledad y silencio,
enfrenta los misterios de su alma.
¿De dónde surge, entonces,
esa voz incesante? Según la teoría sinérgica de Carlos Sate , los pensamientos
que creemos personales son patrones de información que fluyen a través de la
rejilla neuronal, como los símbolos masónicos que conectan al iniciado con el
cosmos. Algunos son ecos de memorias, otros son programaciones del mundo
profano, y muchos son arquetipos activos en el inconsciente colectivo, como los
pilares de la Logia que sostienen el templo universal.
Tu mente es una antena
mística, captando señales de múltiples fuentes: tus experiencias pasadas, las
emociones de quienes te rodean, las corrientes psíquicas de la sociedad y los
arquetipos que Carlos Sate identificó.
El error, el gran velo, surge cuando confundes estas señales con tu identidad,
como un masón que olvida que la piedra bruta no es el templo, sino sólo su
materia prima.
Carlos Castaneda nos ilumina:
"Cuando un guerrero aprende a detener el diálogo interno, todo se vuelve
posible; los planes más improbables se hacen alcanzables." En la
Masonería, este dominio es la clave para erigir el templo interior, alineando
cada acción con la voluntad del Gran Arquitecto.
Carlos Sate desarrolló prácticas esotéricas para lo que
llamó desidentificación consciente, aprendidas de los masones más avanzados.
Estas técnicas enseñan a distinguir entre el observador y lo observado, entre
la conciencia pura y el contenido mental que fluye a través de ella, como el
iniciado distingue entre el ego profano y la chispa divina.
Una de sus revelaciones más
profundas fue que, al establecer esta distinción, el masón no sólo se libera
del sufrimiento causado por pensamientos negativos, sino que también adquiere
el poder de modular las energías que fluyen a través de su campo neuronal, como
un maestro que pulsa las cuerdas del universo.
¿Has percibido, Hermano, cómo
ciertos masones irradian una presencia sobrenatural, como si estuvieran
sintonizados con una frecuencia superior, más pura, más sagrada? Carlos Sate descubrió que estos iniciados habían alcanzado
la coherencia sinérgica, un estado donde la mente, como un templo bien
construido, filtra el caos profano y se alinea con patrones superiores de
sabiduría.
Aleister Crowley nos exhorta:
"Siéntate quieto. Deja de pensar. Calla. ¡Sal!" Esta máxima resuena
con el ritual masónico, donde el silencio y la quietud preparan al iniciado
para recibir la luz.
Pero el misterio se
profundiza. Carlos Sate reveló que,
cuando un masón alcanza esta coherencia sinérgica, no sólo transforma su propia
alma, sino que irradia una influencia sutil sobre el campo neuronal colectivo,
como un faro que ilumina las mentes de quienes lo rodean, fortaleciendo la
cadena de unión.
Ahora, Hermano, te invito a
un experimento sagrado. Durante los próximos 30 segundos, observa esa voz en tu
mente. No la detengas, no la juzgues; obsérvala como un vigilante en el umbral
del templo. Nota que hay una parte de ti que puede contemplarla, lo que
significa que tú no eres esa voz. ¿Lo sientes? Ese espacio, esa perspectiva
vasta, es lo que Carlos Sate llamó tu
verdadera identidad: no el flujo de pensamientos, sino la conciencia eterna que
los observa.
P.D. Ouspensky, citando a
Gurdjieff, nos recuerda: "Hablar es un hábito mayor, y el silencio
completo es más fácil que hablar sólo lo necesario." En la Logia, este
silencio eleva la fraternidad, tejiendo la armonía del templo colectivo.
Este arcano tiene
implicaciones revolucionarias. Si no eres tus pensamientos, tampoco eres las
emociones que generan, ni las historias que narran sobre tu pasado o futuro, ni
las cadenas que has aceptado como propias. Carlos Sate trabajó con masones que, atrapados por décadas
en la ansiedad y la confusión, encontraron liberación al distinguir entre el
observador y lo observado.
Una Hermana francmasona ,
tras años de lucha con pensamientos obsesivos, describió su experiencia:
"Era como estar en un templo lleno de ecos profanos, creyendo que yo era
cada voz. Ahora sé que puedo silenciarlas, ajustar su tono o apagarlas para
abrazar el silencio sagrado."
Carlos Sate fue más allá. Su investigación sugiere que
podemos sintonizar con fuentes superiores de sabiduría, como los maestros
masones que, en estados de inspiración, acceden a conocimientos que trascienden
lo terrenal. A través de mediciones científicas, documentó patrones cerebrales
que indicaban una conexión con frecuencias elevadas del campo neuronal
colectivo, como si el iniciado abriera las puertas de un templo cósmico.
Imagínate, Hermano, silenciar
la voz profana y conectar con corrientes de sabiduría universal, como los
antiguos constructores que erigieron catedrales guiados por una visión divina.
Esto no es un sueño místico, sino una realidad que Carlos Sate comprobó con rigor.
Carlos Castaneda sentencia:
"Cambiar nuestra idea del mundo es el núcleo de la hechicería, y detener
el diálogo interno es el único camino para lograrlo." En la Masonería,
este silencio es el arte supremo para reconstruir el templo interior.
Uno de los secretos más
inquietantes de Carlos Sate fue el
descubrimiento de los programas mentales parasitarios, patrones de pensamiento
que operan como entidades ocultas, alimentándose de la energía emocional del
masón. Estos programas, arraigados en la rejilla neuronal, resisten la
transformación, como sombras que persisten en el templo.
La buena noticia es que Carlos
Sate desarrolló un ritual de
purificación: el testimonio neutro, una práctica de observar estos patrones sin
alimentarlos, permitiendo que se disuelvan como polvo en el viento. Este acto
es como purificar la Logia antes de un trabajo sagrado.
Pero el mayor arcano de Carlos
Sate fue la revelación del testigo puro,
una chispa divina que reside en cada masón: una conciencia inmutable, sin
pasado ni futuro, que simplemente es. Acceder a este estado no requiere años de
mecánicamente asistir a Tenidas, sino un
acto de atención pura dentro y fuera de Logia, es como alinear el compás mental
con el centro del universo.
Aleister Crowley nos guía:
"La primera disciplina es rechazar alimentar la mente con charlas
enlatadas." En la Masonería, esto es despojar al ego profano para abrazar
la sabiduría del Gran Arquitecto del Universo .
La técnica de Carlos Sate ,
inspirada en los masones más avanzados, es simple pero transformadora: no
preguntes "¿qué pienso?", sino "¿quién observa estos
pensamientos?". Al dirigir tu atención al observador, el velo se
desvanece, y el templo interior se ilumina.
Carlos Sate documentó que esta práctica genera cambios
neurológicos, armonizando las ondas cerebrales y reduciendo la agitación
mental, como un masón que pule la piedra hasta revelar su perfección. Y más
aún: al establecerte en el testigo puro, tu presencia se convierte en un faro
que ilumina el campo neuronal colectivo, fortaleciendo la fraternidad
universal.
En la Logia, esta coherencia
se manifiesta en la armonía de los trabajos, donde el silencio colectivo eleva
la obra común. Carlos Sate observó que,
cuando los masones acceden simultáneamente a este estado, crean un campo
sinérgico amplificado, capaz de transformar comunidades enteras, como un templo
que irradia luz al mundo.
Si el sufrimiento surge de
identificarnos con patrones profanos, entonces la liberación está al alcance de
todo masón que aprenda a desidentificarse. Carlos Sate soñó con un mundo donde suficientes iniciados
masones alcanzaran esta coherencia,
purificando el campo colectivo y haciendo accesible la sabiduría universal.
P.D. Ouspensky nos ilumina:
"La teoría debe ser práctica: hallar el silencio interior, trabajar con un
grupo de almas genuinas." Esto es la Masonería en esencia: una fraternidad
que, en el silencio, forja la cadena de unión.
Hermano, considera esto: ¿y
si todo tu sufrimiento, todas esas voces críticas, no fueran tuyas? ¿Y si
fueran ecos profanos que puedes disolver? Carlos Sate demostró que este es tu estado natural, y que
el sufrimiento es un velo que puedes levantar.
Su técnica más poderosa es la
pregunta liberadora: "¿Quién está experimentando esto?". No busques
una respuesta mental; dirige tu atención al espacio donde surge la pregunta, al
testigo silencioso que es tu verdadera esencia. Esta práctica, como un ritual
masónico, puede desactivar cadenas de décadas.
Carlos Sate propuso que nuestra verdadera identidad, la
conciencia pura, no necesita ser creada; ya está en ti, como la luz del Gran
Arquitecto que siempre brilla tras el velo. El problema es que nos
identificamos con las sombras, olvidando que somos la luz.
Esta perspectiva transforma
la Gran Obra. No se trata de pulir la personalidad, sino de reconocer al Ser
eterno. Carlos Sate trabajó con masones
atrapados en el sufrimiento, y muchos encontraron la liberación al
desidentificarse de sus patrones mentales, como un iniciado que trasciende la
cámara de reflexiones.
Uno de sus arcanos más
fascinantes fue la muerte del ego falso. Cuando un masón se establece en el
testigo puro, los patrones que causaban dolor se desvanecen, y la personalidad
se vuelve fluida, como un templo que se adapta a cada rito sin perder su esencia.
Imagínate vivir libre de la
tiranía de esa voz interior, sin preocupaciones compulsivas, sin críticas
internas, respondiendo a cada momento con la claridad de un maestro masón. Esto
no es un sueño; Carlos Sate lo comprobó
científicamente.
A quienes preguntaban:
"Si no soy mis pensamientos, ¿quién toma las decisiones?", Carlos
Sate respondía que las mejores acciones
surgen desde el testigo puro, donde el pensamiento es una herramienta al
servicio del Gran Arquitecto, no un amo tiránico.
Los masones que alcanzaron
esta perspectiva desarrollaron una intuición sinérgica, accediendo a
conocimientos que trascienden lo ordinario, como los antiguos constructores que
recibían inspiración divina. Carlos Sate propuso que estas experiencias son naturales
cuando nos alineamos con nuestra verdadera naturaleza.
En las relaciones, esta
desidentificación transforma los vínculos, permitiendo conexiones desde la
presencia pura, como los Hermanos que, en la Logia, se unen en armonía
fraternal. Carlos Sate observó que estas
interacciones elevan el espíritu, mientras que las reactivas lo drenan.
El descubrimiento más
liberador de Carlos Sate fue que este
despertar no requiere años; puede suceder ahora, en un instante, como el
momento en que el iniciado masón recibe
la luz. Basta con preguntar: "¿Quién está experimentando esto?", y
buscar al observador con atención pura.
Una Hermana francmasona describió su experiencia: "Era como estar
atrapada en una danza de sombras, sufriendo con cada figura. De repente, me di
cuenta de que yo era el espacio donde las sombras danzaban. La danza continuó,
pero yo era libre."
Hacia el final de su vida,
antes de su enigmática desaparición, Carlos Sate exploró el contagio de coherencia. La
presencia de un masón en el testigo puro facilita que otros accedan a ese
estado, como un templo que ilumina a quienes lo rodean. Esto sugiere que tu
despertar es un regalo para la humanidad.
Carlos Sate soñó con una masa crítica de masones
despiertos, capaces de transformar el mundo al purificar el campo neuronal
colectivo. Sus descubrimientos muestran que esta transformación no es utopía,
sino una realidad medible.
Hermano, ¿estás dispuesto a
cuestionar que eres esa voz en tu cabeza? La próxima vez que te atrape el
parloteo, pregunta: "¿Quién observa estos pensamientos?". Busca al
testigo silencioso, la chispa divina que siempre ha sido tú.
Carlos Sate demostró que este testigo no es una idea, sino
una verdad que puedes experimentar ahora. No necesitas rituales complejos; sólo
la pregunta correcta: "¿Quién está experimentando esto?". La
respuesta es un reconocimiento, un regreso al templo interior.
Los arcanos de Carlos Sate ,
envueltos en el misterio de su desaparición, siguen resonando. Esa voz no eres
tú. Eres la conciencia eterna, el espacio donde todo acontece, el ojo que todo
lo ve. Reconocer esto es el comienzo de tu verdadera iniciación, el despertar
de un sueño que nunca supiste que soñabas.
Si este mensaje ha encendido
una chispa en tu alma, comparte este secreto. Cada masón que despierta
fortalece la cadena de unión universal. Comparte tu experiencia, pues tu
testimonio puede ser la luz que guíe a otro Hermano.
Tú no eres tus pensamientos.
Eres la conciencia que los observa. Establécete en esta verdad, y serás un faro
de luz en un mundo que anhela la sabiduría del Gran Arquitecto del Universo. Carlos
Sate lo supo, y su legado te llama a
recordar: no eres el pensador; eres la chispa divina donde todo pensamiento
danza y se desvanece.
Nota: Carlos Sate es un
nombre ficticio
Alcoseri
Jesucristo el Tekton / Masón
La palabra Tekton habla de
albañilería y proviene del griego y se traduce comúnmente como
"constructor", "artesano" o "Albañil" no
precisamente como carpintero . En el contexto del Nuevo Testamento, se usa para
describir el oficio de Jesús y de su padre adoptivo, José (Mateo 13:55, Marcos
6:3). Tradicionalmente, se ha interpretado como "carpintero", pero
esta traducción es reductiva, ya que en la época de Jesús, un tekton era un
artesano polivalente que trabajaba con diversos materiales, como madera, piedra
o incluso en la construcción de edificios. En la sociedad de la Judea del siglo
I, un tekton no era un simple obrero, sino alguien con habilidades técnicas
significativas, a veces asociado con roles de prestigio, como la construcción
de templos o estructuras importantes, e incluso podía ser compatible con roles
sacerdotales o de liderazgo comunitario.
Relación con Jesucristo
En los evangelios, Jesús es identificado como tekton (Marcos 6:3) o
hijo de un tekton (Mateo 13:55). Esto indica que probablemente fue formado en
un oficio manual, lo que refleja su origen humilde en Nazaret, una aldea donde
los tektones realizaban diversas tareas, desde construir casas hasta fabricar
herramientas o muebles. Algunos estudiosos sugieren que el término tekton
podría implicar un conocimiento más amplio, incluso simbólico, relacionado con
la construcción de comunidades o ideas espirituales, dado que Jesús se refiere
a sí mismo como la "piedra angular" (Mateo 21:42) y habla de
reconstruir el Templo en tres días (Juan 2:19), lo que los cristianos
interpretan como una alusión a su resurrección.
Además, el término tekton en arameo (nagar) también se asocia con
"maestro" o "erudito" en algunos contextos, lo que podría
reflejar la percepción de Jesús como un líder espiritual con conocimientos
profundos, más allá de un simple artesano o albañil . Esta interpretación, sin
embargo, es debatida y no universalmente aceptada.
Relación con la Masonería
La conexión entre tekton y la Masonería surge de interpretaciones
especulativas, especialmente en círculos masónicos y esotéricos, que vinculan
el oficio de Jesús con los ideales de la Masonería, una fraternidad que
históricamente evolucionó de gremios medievales de constructores (masones
operativos) a una organización filosófica y simbólica (masones especulativos).
La Masonería moderna utiliza símbolos de la construcción, como la escuadra, el
compás y la piedra, que resuenan con el término tekton y la idea de Jesús como
un "constructor" espiritual.
Algunas teorías, particularmente en foros masónicos, sugieren que Jesús
pudo haber pertenecido a una forma primitiva de masonería, entendida como una
tradición iniciática o esotérica. Estas ideas se basan en:
Simbolismo de la construcción: Jesús como tekton y su referencia a la
"piedra angular" se interpretan como paralelos a los símbolos
masónicos, donde la piedra bruta representa al ser humano que debe ser pulido
para alcanzar la perfección.
Grados iniciáticos: Algunos textos especulativos afirman que Jesús, al
alcanzar los 33 años, habría recibido los "grados de la mística
Masonería", una interpretación simbólica que vincula su vida con los
rituales masónicos modernos, aunque no hay evidencia histórica de una masonería
organizada en el siglo I.
Paralelismo con Hiram Abiff: En la Masonería, Hiram Abiff es una figura
legendaria asociada con la construcción del Templo de Salomón. Algunos autores
masónicos comparan a Jesús con Hiram, sugiriendo que su misión de
"reconstruir el Templo" con "piedras humanas" (sus
seguidores) refleja ideales masónicos.
Explicado esto , ahora ¿Responde con sinceridad cómo un simple joven
proveniente de una aldea oscura logró convertirse en un maestro cuya palabra
resuena desde hace más de 2,000 años? Y más importante, ¿por qué nadie habla de
los 20 años más misteriosos de su vida? De los 12 a los 30 años, los registros
sobre Jesús simplemente desaparecen. Un vacío extraño, un silencio que grita.
La Biblia, tan detallada en tantas partes, de pronto calla. La Iglesia, durante
siglos, insistió en que nada importante ocurrió en ese periodo. Pero, ¿realmente
lo crees? ¿Cómo alguien aparece a los 30 años hablando como quien vio los
secretos del universo, sanando con las manos, desafiando imperios, sin haber
atravesado antes una profunda jornada? Tal vez lo que te contaron sobre Jesús
sea sólo la mitad de la historia, y
quizá la otra mitad sea justamente lo que puede transformar tu vida ahora.
Porque existen registros ocultados e ignorados que hablan de un joven caminando
por los templos de Egipto, meditando con místicos en la India, aprendiendo
secretos con los esenios e incluso recibiendo enseñanzas en monasterios del
Tíbet. Estas tradiciones no se contradicen; completan el rompecabezas que la
religión institucional intentó esconder. En este comunicado , vamos a revelar las piezas que
faltan sin miedo, sin censura. Vamos a aventurarnos en verdades peligrosas, en
caminos olvidados y en revelaciones que pueden cambiar todo lo que creías
saber. ¿Estás listo para enfrentar lo que se esconde detrás del silencio? Pero
atención: lo que está a punto de ser revelado no trata sólo de Jesús; habla de ti, de tu camino. Porque
esos 20 años perdidos tal vez no estén perdidos en absoluto; quizás sólo estén escondidos dentro de ti.
¿Qué existe entre el niño de 12 años que enseñaba en el templo y el
maestro de 30 que revolucionó al mundo con sus palabras? Casi dos décadas de
completo silencio bíblico, un intervalo tan profundo y enigmático que se
convirtió en uno de los mayores vacíos espirituales de la historia. Pero, ¿será
realmente sólo una omisión inocente o
estamos frente a una censura sagrada? La narrativa oficial dice que Jesús pasó
esos años como un simple tekton, un término griego que no significa mero
carpintero, sino más bien albañil o constructor, un artesano versátil que
trabajaba con piedra, madera y otros materiales en una región donde la piedra
era el elemento principal para edificar.
Esta explicación suena demasiado
superficial. Al fin y al cabo, los grandes maestros no surgen de la nada. Toda
alma iluminada atraviesa una noche oscura, un camino oculto, un desierto
interno antes de convertirse en faro. Y lo que falta en las Escrituras puede
ser en realidad lo más revelador. ¿Y si esa ausencia no fuera un error, sino un
velo? ¿Y si el silencio fuera un lenguaje secreto usado para ocultar algo mucho
más grande? Diversas tradiciones antiguas hablan de los años ocultos de
maestros espirituales. Buda desapareció por años antes de su iluminación.
Moisés se apartó de Egipto antes de regresar como libertador. ¿Por qué con
Jesús sería diferente? En lugar de ausencia, lo que tenemos podría ser un
proceso de transformación, de iniciación, de profunda preparación espiritual.
Estudios modernos, cruzando fuentes apócrifas, textos gnósticos y
registros históricos, comienzan a señalar algo mucho mayor. En manuscritos
tibetanos se menciona a un joven profeta de Occidente llamado Issa.
En antiguos textos de Cachemira,
un sabio extranjero de piel clara camina con los rishis y aprende los secretos
del alma. En registros no canónicos de Egipto aparecen relatos de un joven
judío aprendiendo sobre sanación energética, astrología y los misterios de
Thoth.
El silencio de las escrituras
entonces adquiere otra dimensión: no oculta la nada, oculta el todo. Ahora
piensa conmigo: si esos años realmente estuvieron llenos de viajes, estudios e
iniciaciones, ¿por qué ocultarlos? La respuesta está en la amenaza que
representan. Si Jesús aprendió de hindúes, budistas, esenios y egipcios,
entonces el cristianismo deja de ser único y pasa a ser sólo una expresión de una sabiduría universal. Y
eso asusta a cualquier estructura que vive del monopolio de la verdad.
Pero aquí es donde todo se vuelve aún más extraño, porque al analizar
las enseñanzas de Jesús bajo esta nueva luz, empezamos a ver trazos claros de
esas tradiciones. La idea del reino de Dios dentro de ti refleja el concepto de
iluminación oriental. Las curaciones recuerdan prácticas chamánicas y
energéticas. Las parábolas tienen el perfume de las metáforas usadas en
escuelas iniciáticas secretas. ¿Será que esas enseñanzas pueden desbloquear
nuevas visiones sobre nuestra mente y sobre lo que realmente significa
despertar? En lugar de un hombre que surgió milagrosamente preparado, hablamos
de alguien que fue forjado como se forja el oro en el fuego del silencio, del
estudio y de la búsqueda sincera. Y si eso es verdad, si hasta Jesús necesitó
desaparecer para encontrarse, ¿qué nos dice eso sobre nosotros?
Imagina a Jesús no como una figura estática atrapada en el árido
paisaje de Galilea, sino como un caminante, un buscador de la verdad, movido
por una fuerza interna incontrolable, un hambre de sabiduría que lo llevó a
atravesar desiertos, mares y montañas en silencio, mientras el mundo lo
olvidaba. Ahora cierra los ojos y pregúntate: ¿qué habría pasado si en verdad
hubiera emprendido viajes sagrados ocultos a la mirada de la historia oficial?
Relatos antiguos, ignorados por los dogmas, susurran un guion de iniciación
vivido lejos de los ojos de la tradición. En Egipto, tierra de dioses y
secretos herméticos, Jesús habría caminado por los corredores de los templos de
Heliópolis, absorbiendo las enseñanzas dejadas por Thoth, el escriba divino,
que hablaba del alma como un viajero entre mundos. Egipto, con sus rituales de
muerte simbólica y renacimiento espiritual, ofrecía no sólo conocimiento, sino una profunda
reconstrucción interior. Ahí, Jesús habría aprendido que morir para el ego es
el primer paso para renacer en lo divino, y se habría iniciado en una masonería
primitiva, aprendiendo los secretos de la masonería esotérica y especulativa,
convirtiéndose así en un verdadero albañil espiritual —pues "masón"
significa albañil, un constructor de templos internos y externos.
Pero esa no fue su única parada.
Fuentes orientales, como los manuscritos de Ladakh y los registros del
monasterio de Hemis, mencionan a un hombre llamado Issa, descrito como
proveniente de Occidente, estudiando entre los brahmanes, dialogando con los
budistas, aprendiendo la doctrina de la compasión y de la ilusión del yo.
Los textos afirman que este
extranjero rechazaba el sistema de castas y hablaba de un amor universal. ¿Te
suena familiar? El viaje continúa. En medio de los picos nevados del Tíbet, los
lamas aún cuentan historias antiguas de un maestro que llegó de tierras
lejanas. Se dice que aprendió sobre el dharma, la rueda del samsara y el poder
de la conciencia pura. Lo que los maestros tibetanos llamaban Rigpa, el estado
despierto de la mente, encuentra eco en las palabras de Jesús: "Los puros
de corazón verán a Dios". ¿Será coincidencia o una conexión oculta
intencionalmente para proteger un secreto capaz de unir las religiones bajo una
verdad única y ancestral?
Y luego están los esenios, una comunidad mística que habitaba las
orillas del Mar Muerto, donde vivían en secreto practicando rituales de
purificación con agua, largos periodos de silencio y comunión con el mundo
angélico.
Sus escritos hablaban de luces
internas, de la batalla entre el espíritu y la materia, y de un Mesías que
sanaría a través del toque y la palabra. Ahí, Jesús habría aprendido el poder
de la introspección, la práctica de la sanación vibracional y la conexión con
los reinos sutiles. Con cada paso, Jesús era moldeado no sólo como un hombre, sino como un recipiente
sagrado de una verdad que no pertenecía a un sólo pueblo, a un sólo libro, a una sola doctrina. Se convertía en
un vínculo, un puente vivo entre los misterios antiguos de Oriente y el mundo
occidental que anhelaba despertar.
Pero aquí surge una pregunta incómoda: si todo esto es verdad, si Jesús
caminó entre iniciados, aprendió de maestros velados, vivió tradiciones
ocultas, ¿por qué estos registros fueron silenciados con tanto fervor? La
respuesta es simple y profunda: porque dejó de ser patrimonio de una religión;
pasó a formar parte de un conocimiento universal, incontrolable, inflamable. Y
el poder que no puede ser domesticado asusta. La historia prefirió borrarlo
antes que permitirte descubrir que hay una línea directa entre tu alma y lo
divino, sin intermediarios.
Pero es aquí donde las cosas se vuelven aún más inquietantes. Muchas de
las enseñanzas de Jesús, antes consideradas únicas, son versiones codificadas
de prácticas milenarias. El perdón radical encuentra paralelo en el karuna del
budismo. La no resistencia al mal recuerda al ahimsa de los yogis. La práctica
de la oración silenciosa está presente tanto en las cuevas de Egipto como en
los ashrams de la India. El mensaje siempre fue el mismo: el reino de Dios —o
la iluminación— no está afuera; está dentro.
¿Estás listo para enfrentar la verdad definitiva? Porque esta visión de
Jesús como un iniciado, como un peregrino del alma, desmonta los cimientos de
lo que nos enseñaron. No lo disminuye; lo engrandece. Muestra que no vino para
ser adorado como inaccesible, sino para ser seguido como ejemplo. Y si sientes
que el corazón se acelera ahora, es porque esa memoria ancestral ya vive en ti.
Porque el mismo fuego que lo movió —la búsqueda de la verdad, de la sanación y
de la trascendencia— también late en tu pecho.
El silencio de la historia no fue olvido; fue protección. Lo que Jesús
vivió en esos años era demasiado grande para ser comprendido por ojos que aún
estaban cerrados. Pero los tuyos quizá ya estén listos para ver. Jesús no dejó
libros, no levantó templos, no creó dogmas. En lugar de eso, contó historias
simples a primera vista, pero como portales, esas historias abrían capas y más
capas de significado para quien se atreviera a mirar más allá de la superficie.
¿Por qué elegiría enseñar por medio de parábolas, símbolos y metáforas? La
respuesta es clara: porque lo que enseñaba no era para ser entendido con los
ojos de la carne, sino con los ojos del alma. Cada parábola que Jesús
pronunciaba era como un laberinto donde los distraídos se perdían, pero los
despiertos encontraban la salida hacia una nueva conciencia. Y esto no era
sólo estilo; era tradición. Desde los
tiempos más antiguos, los misterios espirituales eran enseñados de manera
velada. En Egipto, los sacerdotes hablaban a través de símbolos. En la India,
los yogis compartían sabiduría únicamente con aquellos que demostraban estar
listos. Entre los esenios, el conocimiento más profundo era transmitido
sólo a los iniciados. Jesús seguía ese
mismo patrón: hablaba en capas. Para los sencillos, una lección moral; para los
sabios, un código espiritual; para los despiertos, un recordatorio de lo que
siempre se había sabido, pero que había sido olvidado. "El que tenga oídos
para oír, que oiga". Esa frase no era retórica; era una advertencia.
Sólo entendería quien ya hubiera cruzado
ciertos desiertos internos.
Toma, por ejemplo, la parábola del sembrador. A primera vista, parece
sólo una historia agrícola sobre dónde
caen las semillas, pero vista con ojos iniciáticos, revela las etapas de la
conciencia humana: la mente distraída, la mente superficial, la mente ahogada
por los deseos y, al final, la mente fértil donde florece la verdad. No se
trata de agricultura; se trata de despertar. Pero hay un giro: ¿y si los
milagros de Jesús también fueran parábolas, no únicamente demostraciones
sobrenaturales, sino actos simbólicos con profundos significados esotéricos?
Convertir agua en vino: el líquido común en esencia divina, una metáfora viva
de la transmutación de la conciencia cruda en conciencia iluminada. Dar vista
al ciego: abrir los ojos espirituales. Resucitar a los muertos: despertar a los
dormidos, aquellos que viven sin percibir la realidad detrás de la ilusión.
Cada gesto, cada milagro era una clase silenciosa para quien supiera
interpretar las señales. "Yo soy el camino, la verdad y la vida". ¿Será
que hablaba de sí mismo o de la conciencia despierta que habita en cada uno de
nosotros? La luz que, cuando se descubre, se convierte en el verdadero camino.
Es aquí donde empezamos a entender por qué se ocultaron esos
significados. La Iglesia, al institucionalizar las enseñanzas de Jesús,
necesitó simplificarlas, domesticarlas, volverlas obedientes. Lo místico dio su
lugar a lo moral. Lo esotérico se volvió regla. El camino interno fue
sustituido por mandamientos externos, y la verdad fue enterrada bajo rituales
que olvidaron la esencia. Pero aún así sobrevivió, como brasas bajo las
cenizas, esperando el soplo de la atención sincera para reavivar el fuego. Y ese
soplo puede estar ocurriendo ahora, mientras lees estas palabras. ¿Será que
estás listo para redescubrir la verdad detrás de la metáfora? ¿Será que logras
reconocer que el mayor milagro de Jesús fue mostrar discretamente que el reino
de Dios no es un lugar, sino un estado de conciencia? Si es así, entonces
entiende: las parábolas no fueron escritas para la gente de aquella época;
fueron diseñadas para atravesar los siglos, disfrazadas hasta encontrar mentes
preparadas como la tuya. Y quizá ahora lo estés sintiendo: una extraña
familiaridad, como si algo dentro de ti ya supiera estas verdades, pero las
hubiera olvidado. Esto sucede porque el lenguaje de las parábolas no habla
únicamente con el intelecto; habla con el alma, despierta memorias
arquetípicas, antiguos saberes grabados en tu campo energético que resuenan
desde civilizaciones perdidas.
Y cuando Jesús dice: "El reino de Dios está dentro de
ustedes", no está hablando de poesía, sino de poder. Está diciendo que
todo lo que buscas afuera ya palpita dentro, que el templo no es de piedra,
sino de conciencia, que el camino no está en los pies, sino en los ojos que
deciden ver más allá de la apariencia. Pero esta verdad, para ser vivida, exige
valentía: valentía para cuestionar, para desaprender, para sumergirse en uno
mismo. Y es por eso que tan pocos logran acceder a ella, porque es mucho más fácil
seguir un sistema ya hecho que caminar hacia lo desconocido con la linterna de
la intuición. Si Jesús era un iniciado, ¿cómo ocultó ese conocimiento a plena
vista? ¿Cómo logró esparcir una revolución espiritual disfrazada de religión?
La respuesta puede estar en la inteligencia con que eligió sus símbolos:
figuras simples, accesibles, universales —un pastor, una oveja, una semilla, un
padre amoroso—. ¿Quién escucharía historias así y pensaría que allí estaba
escondido el mapa para la liberación del alma? Él escondió la espada de la
verdad en un ramo de flores. Sólo quien
la tocara con atención sentiría el corte sutil de la iluminación.
Y aquí está la verdad más perturbadora: si lo codificó todo, entonces
cada uno de nosotros lleva la llave para decodificar. Pero esa llave no está en
los libros; está en el silencio. En el mismo silencio que envolvió sus años
perdidos, el mismo silencio que habita dentro de ti. Y ahora la pregunta
inevitable: ¿tienes el valor de girar esa llave? Ahora que conoces la
profundidad de los años silenciosos de Jesús, quizá estés sintiendo una
incomodidad extraña, una inquietud sin nombre, porque en el fondo esta historia
no es sólo sobre él; es sobre ti, sobre
las partes de ti que nadie ve, sobre los años en los que también desapareciste
del mundo, aún estando presente, los periodos en los que parecía que nada
sucedía, pero en realidad todo se estaba gestando por dentro. Tú ya viviste tus
propios años perdidos: esos momentos en los que nadie notó tu dolor, en los que
el mundo no reconoció tu lucha, en los que lloraste en silencio, estudiaste a
escondidas, soñaste en soledad. Es en esos momentos cuando el alma se refina,
así como el oro se purifica en el fuego; el espíritu despierta en la soledad.
Cuando Jesús se apartó de los ojos del mundo, no fue por debilidad,
sino por sabiduría. Él sabía que toda luz, antes de brillar hacia afuera,
necesita cultivarse por dentro. Y quizá tú estés justo en ese punto: entre lo
que fuiste y lo que está por venir, entre la duda y la revelación, entre el
"quién soy" y el "quién puedo ser". Pero aquí es donde las
cosas se vuelven todavía más personales. El mundo moderno enseña que el valor
está en lo que se ve: en los títulos, en los resultados, en los logros que se muestran
en las redes sociales. Pero los misterios antiguos —los mismos que moldearon a
Jesús— dicen otra cosa: lo invisible es más real que lo visible. Lo no dicho
habla más fuerte que lo gritado. Y los años de silencio son el verdadero campo
de entrenamiento de los despiertos. Piénsalo bien: los momentos en que más
creciste no fueron aquellos en los que estabas en el escenario, sino cuando
estabas en el suelo, sólo , herido, confundido. Esos fueron tus desiertos, tus
cuevas, tus Himalayas internos. Y como Jesús, tú también estabas aprendiendo de
maestros invisibles, lecciones que no llegaban en palabras, sino en
experiencias. ¿Será que esas enseñanzas pueden revelar lo que se está forjando
dentro de ti justo ahora?
Cada dolor que superaste, cada decisión difícil que tomaste en
silencio, cada noche en la que creíste aún sin pruebas: todo eso fue
construcción, todo eso fue iniciación. Y quizá, como él, también estés siendo
preparado para algo más grande, algo que aún no se ha revelado, pero que cada
vez está más cerca de emerger. El reino de Dios no está en otro plano; está
escondido en los detalles de tu vida, en la mirada atenta, en el perdón
silencioso, en el momento en que decides actuar con amor, incluso cuando el mundo
sólo ofrece indiferencia. Y cuando mires
hacia atrás y veas los años perdidos, descubrirás que no fueron pérdida; fueron
fundamento. Los esenios practicaban el silencio como portal. Los budistas veían
el vacío como plenitud. Los egipcios enseñaban que la muerte simbólica precede
a todo renacimiento. Y Jesús, con su ausencia, nos muestra que la preparación
espiritual nunca es espectáculo; es semilla.
Pero hay una revelación final, una que pocos se atreven a aceptar:
quizá no viniste sólo para recordar lo
que hizo Jesús; tal vez viniste para continuar lo que él comenzó. Él no creó
una religión; encendió una antorcha, y ahora esa antorcha está en tus manos.
Puedes vivir como alguien común, ignorando las señales, o puedes aceptar que
tus años ocultos fueron parte de algo sagrado, que el universo te entrenó en
silencio para cargar una verdad, una sanación, un mensaje que nadie más podrá
entregar. Sólo tú. No te equivoques: tus
desiertos no fueron en vano. Tus dolores no fueron aleatorios. Como Jesús,
fuiste forjado lejos del escenario para que, cuando llegara tu momento,
hablaras con autoridad, con alma, con verdad. Y cuando eso suceda, no
necesitarás probarle nada a nadie, porque el mundo reconocerá en el brillo de
tus ojos que tú también recordaste quién eres.
Si llegaste hasta aquí, no fue por casualidad. Algo dentro de ti ya
sabía, aunque de manera sutil, que había más en la historia de Jesús de lo que
los libros contaron. Y quizá a lo largo de este
comunicado sentiste que algo
despertaba: una memoria antigua, un reconocimiento silencioso, como si lo que
acabas de escuchar no fuera exactamente una novedad, sino un reencuentro con
algo que siempre había estado dormido dentro de ti. Sí, los 20 años
desaparecidos de Jesús son un misterio, pero un misterio que habla más de
nosotros de lo que imaginamos, porque el silencio que envolvió su camino es el
mismo silencio que envuelve nuestras propias transformaciones. Él nos muestra
que el verdadero poder espiritual no se construye bajo reflectores, sino en los
retiros del alma, en esos momentos en los que nadie aplaude, pero el universo
entero escucha.
Quiero compartir algo contigo: hubo un periodo de mi vida en el que yo
también me sentí olvidado, invisible. Era como si estuviera caminando en
círculos en la oscuridad mientras el mundo seguía adelante. Pero hoy entiendo:
aquel tiempo fue mi Egipto, mi India, mi desierto esenio. Ahí no estaba
perdido; estaba siendo preparado. Y lo mismo puede estar pasándote a ti ahora.
Por eso, si este comunicado tocó tu corazón, respira profundo. Siente lo
que está ocurriendo ahí dentro. Esa inquietud, ese llamado: tal vez sea momento
de dejar de buscar afuera y comenzar a recordar dentro. Tal vez, al igual que
Jesús, tus años perdidos estén a punto de convertirse en el inicio de tu
misión.
En serio, no dejes que este momento pase, porque si llegaste hasta
aquí, no eres sólo un espectador; eres
un buscador, y más eres un encontrador. Y entre nosotros, el camino siempre es
más luminoso cuando lo recorremos juntos.
Ahora, si sientes que todavía
hay más por descubrir y crees que todo esto fue apenas el comienzo genial. Recuerda:
el silencio nunca fue vacío; fue preparación. Los años perdidos no fueron un
desperdicio; fueron propósito. Y tal vez, sólo
tal vez, ahora sea tu momento de reaparecer. Nos vemos en el despertar de tu consciencia .
Alcoseri
¿Qué significa: Silencio
Hermanos, estamos en Logia?
Hoy
vamos a abordar , el que seguramente es el tema más abordado por masones fuera
y dentro de Logias Masónicas, y me refiero a la Charla Interna , Parloteo
Mental , ese dialogo mental que todos los seres humanos tenemos en nuestra
mente .
Este
es un tema milenario , no es nada nuevo y hoy apenas empieza a ser abordado por
la psicología moderna y la neurociencia.
Y como
vemos la frase “Silencio estamos en Logia” se refiere tanto silenciar el parloteo
mental como, al de no emitir palabras innecesarias dentro de logias. Por tanto
es un silencio mental y un silencio de emitir sonidos bucales.
Puede
resultar paradójico , ya que los augustos trabajos en logias masónicas , son de
diálogos ritualísticos constantes , emitir juicios, y exponer puntos de vista
constantemente.
La
masonería usa para este caso de silenciar la mente , el acto de la
ritualización , ya que es una forma de conducir la mente por un riel o vía , para que la mente no se desvíe.
¿Alguna vez te has
preguntado quién es esa voz que no para de hablar en tu cabeza? Esa que te
critica constantemente, que anticipa problemas que nunca llegan a suceder, que
te mantiene despierto por las noches repasando conversaciones del pasado.
Detente por un momento, escúchala ahora mismo. Ahí está, ¿verdad? Comentando,
juzgando, planificando. Pero aquí viene la pregunta que podría cambiar
completamente tu vida. Esa voz realmente eres tú. Jacobo Grenberg, el
neurofisiólogo mexicano más revolucionario del siglo 20, dedicó su vida a
desentrañar este misterio. Sus descubrimientos sobre la naturaleza de los
pensamientos y la identidad fueron tan perturbadores para el establishment
científico que algunos teorizan que su misteriosa desaparición en 1994 no fue
casualidad. Lo que descubrió sobre esa voz en tu cabeza podría liberarte de
décadas de sufrimiento innecesario o podría asustarte profundamente. Imagínate
por un momento que te dijera que todo lo que crees saber sobre ti mismo, todo
lo que consideras tu identidad, tus pensamientos, tus decisiones, no son
realmente tuyos. Que eres como un prisionero que ha estado tanto tiempo en una
celda que cree que las paredes son su propia piel. Greenberg no sólo lo teorizó, lo demostró científicamente. Ahora
mismo, mientras escuchas estas palabras, esa voz interior está probablemente
comentando, evaluando, quizás incluso resistiéndose a lo que estoy diciendo.
Pero quédate conmigo porque lo que vas a descubrir en los próximos minutos
podría ser el inicio de tu verdadera libertad. Durante décadas, Greenberg
estudió lo que él llamó la latisjilla neuronal, esa estructura invisible que
determina cómo percibes la realidad. Pero su descubrimiento más inquietante fue
sobre el origen de nuestros pensamientos. A través de experimentos con
chamanes, meditadores avanzados y personas en estados alterados de consciencia,
descubrió algo que la ciencia occidental se había negado a aceptar. La mayoría
de los pensamientos que experimentamos no se originan en nuestro cerebro
individual. ¿Te has preguntado alguna vez por qué cuando estás relajado y en
silencio de repente aparece en tu mente la preocupación por algo que ni
siquiera tiene que ver contigo? ¿O por qué ciertos pensamientos parecen llegar
desde ninguna parte, especialmente los más negativos y destructivos? Greenberg
descubrió que existe lo que él denominó un campo neuronal colectivo, una
especie de internet mental en el que todos estamos conectados sin saberlo.
Piensa en tu mente como un radio que está constantemente sintonizando diferentes
estaciones. El problema es que nunca te enseñaron que tenías control sobre el
dial. Has estado escuchando una mezcla caótica de transmisiones, algunas tuyas,
otras de tu familia. otras de la sociedad y muchas otras que provienen de este
campo colectivo de información que Greenberg identificó en sus investigaciones.
Pero aquí viene lo verdaderamente perturbador. La voz que crees que eres tú,
esa narrativa constante en tu cabeza es en realidad una amalgama de todas estas
transmisiones. Es como un DJ loco que ha estado mezclando canciones toda tu
vida y tú has creído que esa mezcla caótica es tu identidad. Greenberg trabajó
extensamente con don Pachito, un chamán mazateco que tenía la capacidad de
sintonizar conscientemente diferentes frecuencias de este campo neuronal. A
través de mediciones electroencefalográficas, Greenberg documentó cómo don
Pachito podía acceder a información que no estaba disponible a través de sus
sentidos físicos, simplemente modificando la configuración de su rejilla
neuronal. Lo fascinante es que cuando don Pachito entraba en estos estados, su
voz interior se silenciaba completamente. No desaparecían sus pensamientos,
sino que dejaba de identificarse con ellos. Podía observarlos llegando y
yéndose como nubes en el cielo, sin confundirlos con su verdadera identidad.
¿Alguna vez has tenido esos momentos de silencio mental profundo? Quizás
durante una meditación o contemplando un atardecer o en esos instantes justo
antes de dormirte cuando de repente todo se aieta. En esos momentos dejaste de
existir. Por supuesto que no. De hecho, probablemente nunca te has sentido más
vivo, más presente, más genuinamente tú mismo. Greenberg descubrió que esos
momentos de silencio mental no son ausencia de consciencia, sino presencia de
nuestra verdadera naturaleza. Lo que realmente somos no es la voz que habla
incesantemente, sino la conciencia silenciosa que puede observar esa voz. Es
como la diferencia entre ser el actor en la obra de teatro y ser el espectador
que observa la actuación. Pero entonces, ¿de dónde viene esa voz constante?
Según la teoría sintérgica de Greenberg, lo que experimentamos como
pensamientos personales son, en realidad patrones de información que fluyen a
través de diferentes niveles de la rejilla neuronal. Algunos son memorias
personales reactivándose, otros son programaciones sociales y culturales y
muchos más son lo que él llamó ecos del campo colectivo. Imagínate que tu
cerebro es como una antena extremadamente sensible. está captando
constantemente señales de múltiples fuentes. Tus propias experiencias pasadas,
los patrones emocionales de las personas cercanas, las corrientes psíquicas de
la sociedad e incluso lo que Grenberg denominó archetipos activos en el
inconsciente colectivo. El problema surge cuando confundimos estas señales con
nuestra identidad. Es como si un operador de radio comenzara a creer que él es
todas las voces que transmite su equipo. La confusión no está en recibir las
señales, sino en identificarse con ellas. Greenberg desarrolló técnicas
específicas para lo que él llamó desidentificación consciente. A través de
ejercicios de atención que había aprendido de chamanes mexicanos, enseñaba a
las personas a reconocer la diferencia entre el observador y lo observado,
entre la conciencia testigo y el contenido mental que fluye a través de ella.
Una de sus observaciones más profundas fue que cuando una persona logra
establecer esta distinción de manera consistente, no sólo se libera del sufrimiento innecesario causado
por la identificación con pensamientos negativos, sino que también desarrolla
la capacidad de modular conscientemente qué tipo de información permite que
fluya a través de su campo neuronal. Has notado como algunas personas parecen
irradiar una presencia especial, como si estuvieran sintonizadas en una
frecuencia diferente, más elevada, más coherente. Greenberg descubrió que estas
personas habían desarrollado lo que él llamó coherencia sintérgica, la
capacidad de mantener un estado de organización neuronal que filtra
naturalmente las transmisiones caóticas y permite que fluyan patrones de
información más elevados. Pero aquí viene algo aún más fascinante. Greenberg
descubrió que cuando alguien establece esta coherencia sintérgica de manera
consistente, no sólo transforma su
propia experiencia, sino que también influye en el campo neuronal de quienes lo
rodean. Es como sintonizar una emisora de radio con una señal muy clara y
fuerte que comienza a mejorar la recepción de todas las radios cercanas. Ahora
quiero que hagas un experimento conmigo. Por los próximos 30 segundos.
Simplemente observa esa voz en tu cabeza. No trates de detenerla. No la
juzgues. Simplemente obsérvala como observarías a alguien hablando en la
habitación de al lado. Date cuenta de que hay una parte de ti que puede
observar esa voz, lo que significa que tú no puedes ser esa voz. ¿Lo notaste?
Esa sensación de espacio, esa perspectiva más amplia desde la cual puedes
observar el flujo de pensamientos, eso es lo que Grenberg identificó como tu
verdadera identidad. No el contenido que fluye a través de tu conciencia, sino
la conciencia misma que puede observar ese contenido. Este descubrimiento tiene
implicaciones revolucionarias. Si no eres tus pensamientos, entonces tampoco
eres las emociones que esos pensamientos generan. No eres las historias que esa
voz cuenta sobre tu pasado o tus preocupaciones sobre el futuro. No eres las
etiquetas que has aceptado sobre ti mismo, ni las limitaciones que has asumido
como propias. Greenberg trabajó con personas que habían sufrido durante décadas
de ansiedad, depresión y todo tipo de trastornos mentales, y descubrió que
muchos de estos padecimientos se aliviaban dramáticamente cuando la persona
lograba establecer esta distinción fundamental entre el observador y lo
observado. Una de sus pacientes, una mujer que había luchado con pensamientos
obsesivos durante años, le describió su experiencia después de aprender las
técnicas de desidentificación. Es como si hubiera estado en una habitación
llena de radios a todo volumen, creyendo que era responsable de todas las voces
que escuchaba. Ahora me doy cuenta de que puedo ajustar el volumen, cambiar las
estaciones e incluso apagar algunas radios cuando quiero silencio. Pero
Greenberg fue más allá. Su investigación sugiere que no sólo podemos desidentificarnos de los patrones
mentales destructivos, sino que también podemos sintonizar conscientemente con
fuentes de información más elevadas. estudió a artistas, científicos y místicos
que reportaban recibir insights y creatividad de fuentes que parecían
trascender su conocimiento personal. A través de electroencefalogramas durante
estados creativos profundos, Greenberg documentó patrones de actividad cerebral
que sugerían que estas personas estaban literalmente sintonizando con
frecuencias del campo neuronal colectivo que contenían información altamente
organizada y evolutiva. Imagínate poder silenciar voluntariamente esa voz
crítica y ansiosa y en su lugar sintonizar con corrientes de sabiduría.
creatividad e insight que están constantemente disponibles en el campo de
conciencia universal. Esto no es fantasía New Age, sino algo que Greenberg
midió y documentó científicamente. Uno de los aspectos más perturbadores de su
investigación fue el descubrimiento de lo que él llamó programas mentales
parasitarios. observó que ciertos patrones de pensamiento no sólo eran ajenos a la persona, sino que parecían
tener una agenda propia, perpetuándose a través de la repetición compulsiva y
resistiendo cualquier intento de modificación consciente. Has notado como
ciertos pensamientos negativos parecen tener vida propia como si fueran
entidades independientes que se alimentan de tu energía emocional. Greenberg
propuso que algunos de estos patrones efectivamente operan como programas
semiautón que han logrado establecerse en la rejilla neuronal individual,
aprovechándose de momentos de vulnerabilidad emocional. La buena noticia es que
también identificó técnicas específicas para desactivar estos programas. Una de
las más efectivas era lo que él llamó testimonio neutro, la práctica de observar
estos patrones sin resistencia emocional, sin alimentarlos con la energía de la
reacción, permitiendo que se desvanezcan por falta de combustible. Pero quizás
el descubrimiento más revolucionario de Grimber fue sobre la naturaleza de lo
que realmente somos cuando nos liberamos de todas estas identificaciones
erróneas a través de estudios con meditadores avanzados. y chamanes en estados
profundos de consciencia, descubrió que existe lo que él llamó el testigo puro,
una dimensión de la conciencia que es permanente, inafectable y que constituye
nuestra verdadera identidad. Este testigo puro no piensa, no siente emociones
perturbadoras, no tiene pasado ni futuro, simplemente es, observa, existe en un
estado de presencia pura. Y según Greenberg, acceder a esta dimensión de
nuestro ser no requiere años de meditación o prácticas esotéricas complejas.
está disponible ahora mismo, en este instante, para cualquiera que aprenda a
enfocar su atención correctamente. La técnica que Greenberg desarrolló basada en
sus estudios con chamanes mexicanos es sorprendentemente simple, pero
profundamente efectiva. Consiste en aprender a hacer la pregunta correcta en el
momento correcto, no qué estoy pensando sino quién está observando estos
pensamientos. Cuando haces esta pregunta sinceramente y diriges tu atención
hacia el observador en lugar de hacia lo observado, algo cambia inmediatamente.
Es como cambiar el foco de una cámara. Lo que estaba borroso se vuelve claro y
lo que parecía importante se desvanece en el fondo. Greenberg documentó cambios
neurológicos medibles en personas que practicaban esta técnica regularmente.
Los patrones de ondas cerebrales se volvían más coherentes. La actividad en las
áreas asociadas con la ansiedad y la rumiación mental disminuía significativamente
y emergían frecuencias que típicamente se asocian con estados de claridad
mental profunda y bienestar. Pero hay algo más. Greenberg descubrió que cuando
alguien se establece consistentemente en esta perspectiva del testigo puro, no sólo
transforma su propia experiencia, sino
que también comienza a influir positivamente en el campo neuronal de su
entorno. Es como si su coherencia interior creara ondas de coherencia que se
propagan a través del campo colectivo. Esto explicaría por qué la presencia de
ciertas personas nos calma instantáneamente, mientras que otras nos ponen
nerviosos sin razón aparente. No es sólo su comportamiento o sus palabras, sino el
estado de su campo neuronal, lo que percibimos a nivel inconsciente. Una de las
aplicaciones más prácticas de estos descubrimientos es en el área de la toma de
decisiones. Greenberg observó que cuando las personas aprenden a acceder al
testigo puro antes de tomar decisiones importantes, sus elecciones se vuelven
significativamente más acertadas y beneficiosas a largo plazo. ¿Has notado como
las mejores decisiones de tu vida las tomaste desde un estado de claridad
interior, mientras que las peores surgieron de estados de confusión mental y
emocional? Según Greenberg, esto no es coincidencia. El testigo puro tiene
acceso a información y perspectivas que no están disponibles para la mente
condicionada. Imagínate poder consultar antes de cualquier decisión importante
con esa parte de ti que no está influenciada por miedos, deseos compulsivos,
presiones sociales o programaciones del pasado. Una parte que puede ver
patrones y conexiones que la mente ordinaria no puede percibir. Greenberg
también investigó lo que ocurre cuando múltiples personas acceden
simultáneamente a este estado de coherencia sintérgica. Sus experimentos con
grupos de meditadores mostraron que se crea lo que él llamó un campo sintérgico
amplificado que puede influir positivamente en un área geográfica mucho más
amplia de lo que uno imaginaría. Esto tiene implicaciones profundas para la sanación,
tanto individual como colectiva. Si el sufrimiento psicológico surge
principalmente de la identificación errónea con patrones mentales ajenos o
destructivos, entonces la liberación de ese sufrimiento es posible para
cualquiera que aprenda a desidentificarse conscientemente. Pero Greenberg fue
aún más lejos. propuso que muchos de los problemas sociales y conflictos
humanos surgen de lo que él llamó contaminación del campo neuronal colectivo
por patrones de información destructivos que se perpetúan a través de las
generaciones. Su visión era que si suficientes individuos aprendieran a
establecerse en la coherencia sintérgica, podrían literalmente limpiar el campo
neuronal colectivo, haciendo que patrones más elevados de información
estuvieran disponibles para toda la humanidad. Esto no es utopía. Greenberg
midió estos efectos en comunidades pequeñas donde varios individuos habían
desarrollado coherencia sintérgica. Observó disminuciones medibles en
conflictos. aumentos en creatividad y cooperación, e incluso mejoras en
indicadores de salud física colectiva. Ahora, quiero que consideres algo. ¿Qué
pasaría si todo el sufrimiento psicológico que has experimentado, todas esas
voces críticas, todos esos miedos y ansiedades no fueran realmente tuyos? ¿Qué
pasaría si fueran simplemente programas que has estado ejecutando sin darte
cuenta y que puedes aprender a desactivar? La investigación de Greenberg
sugiere que esto no sólo es posible,
sino que es tu estado natural. El sufrimiento psicológico innecesario es como
un virus mental que se propaga a través del campo neuronal colectivo, pero
contra el cual puedes desarrollar inmunidad aprendiendo a establecerte en tu
verdadera identidad como consciencia pura. Una de las técnicas más poderosas
que Greenberg enseñaba era lo que él llamó la pregunta liberadora. Cada vez que
te sientes atrapado en un patrón mental destructivo, en lugar de luchar contra
él o analizarlo, simplemente pregúntate, ¿quién está experimentando esto? No
busques una respuesta intelectual, simplemente dirige tu atención hacia quien
está haciendo la pregunta, hacia quien está experimentando la experiencia.
hacia el espacio de consciencia en el que toda experiencia aparece y
desaparece. Greenberg documentó que esta simple técnica practicada consistentemente
puede desactivar patrones neurológicos que han estado activos durante décadas.
Es como encontrar el interruptor maestro que controla todo el sistema de sonido
mental. Pero hay algo más profundo aquí. Greenberg propuso que nuestra
verdadera identidad como conciencia pura no es algo que tengamos que
desarrollar o crear. Ya está ahí. Siempre ha estado ahí, simplemente ha estado
oscurecida por capas de identificaciones erróneas. Es como el sol que siempre
está brillando, incluso cuando las nubes lo cubren. Las nubes de pensamientos y
emociones van y vienen, pero el sol de la conciencia permanece invariable. El
problema surge cuando nos identificamos con las nubes y olvidamos que somos el
sol. Esta perspectiva transforma completamente el enfoque hacia el crecimiento
personal y la sanación. En lugar de tratar de mejorar o arreglar la
personalidad, se trata de reconocer lo que ya somos más allá de todas las
personalidades temporales. Grimber trabajó con personas que habían intentado
durante años resolver sus problemas psicológicos a través de terapias
tradicionales sin éxito duradero. Muchas de ellas experimentaron
transformaciones profundas y permanentes, simplemente aprendiendo a
desidentificarse de sus patrones mentales y reconocer su verdadera naturaleza.
Una de sus investigaciones más fascinantes fue sobre lo que él llamó muerte del
ego falso. Documentó que cuando una persona se establece firmemente en la
perspectiva del testigo puro, los patrones de personalidad que antes causaban
sufrimiento simplemente se desvanecen por falta de identificación. No es que la
persona deje de tener personalidad, sino que la personalidad se vuelve fluida,
flexible, apropiada para cada situación. En lugar de ser una camisa de fuerza
rígida que determina todas las respuestas, imagínate vivir sin la tiranía de
esa voz interior constante, sin las preocupaciones compulsivas, sin las
críticas internas, sin la necesidad de mantener una imagen fija de quién crees
que eres. Imagínate la libertad de responder a cada situación desde un espacio
de claridad fresca en lugar de desde patrones reactivos del pasado. Esto no es
fantasía. Greenberg documentó científicamente que este estado es accesible para
cualquier ser humano que aprenda las técnicas correctas y lo más hermoso es que
no requiere retirarse del mundo o adoptar creencias particulares. Simplemente
requiere aprender a enfocar la atención correctamente. Una de las objeciones
más comunes que Grindenberg enfrentaba era, si no soy mis pensamientos,
entonces, ¿quién toma las decisiones? ¿Quién vive mi vida? Su respuesta era que
las mejores decisiones y las acciones más efectivas surgen precisamente cuando
no estamos atrapados en la identificación con patrones mentales limitados.
Cuando accedemos al testigo puro, no perdemos la capacidad de pensar o
funcionar. Al contrario, el pensamiento se vuelve una herramienta que usamos
cuando es apropiado, en lugar de un ruido de fondo constante que interfiere con
nuestra claridad. Es como la diferencia entre tener un martillo que no puedes
dejar de usar golpeando todo constantemente y tener un martillo que tomas sólo cuando necesitas clavar un clavo. El
pensamiento, desde la perspectiva del testigo puro, se vuelve una función
inteligente en lugar de una compulsión. Greenberg también descubrió que cuando
las personas se establecen en esta perspectiva desarrollan lo que él llamó
intuición sintérgica. la capacidad de acceder a información relevante que no
está disponible a través del pensamiento ordinario o los sentidos físicos. No
se trata de capacidades paranormales dramáticas, sino de una sensibilidad
refinada que permite percibir patrones, conexiones y posibilidades que la mente
condicionada no puede detectar. Es como tener acceso a una red de información
más amplia y sofisticada. Muchas de las personas más creativas e innovadoras de
la historia han reportado experiencias similares, momentos de claridad donde
las soluciones aparecen completamente formadas, donde la inspiración fluye
desde una fuente que parece trascender su conocimiento personal. Greenberg
propuso que estas experiencias no son excepcionales, sino naturales cuando
aprendemos a establecernos en nuestra verdadera identidad como conciencia pura.
Es como sintonizar una emisora de radio de alta calidad después de haber estado
escuchando sólo estática. Una de las
aplicaciones más transformadoras de estos descubrimientos es en el área de las
relaciones. Cuando no estás identificado con tus patrones mentales reactivos,
puedes relacionarte con otros desde un espacio de presencia auténtica en lugar
de desde programaciones del pasado. ¿Has notado como en tus mejores
interacciones con otros hay una calidad de presencia de conexión genuina que es
completamente diferente de las interacciones mecánicas y reactivas? Greenberg
documentó que esta calidad emerge naturalmente cuando ambas personas acceden,
aunque sea momentáneamente, al espacio del testigo puro. Esto explica por qué
algunas conversaciones nos energizan y nos inspiran, mientras que otras nos
drenan y nos confunden. No es sólo el
contenido de lo que se dice, sino el estado de conciencia desde el cual se dice
lo que determina la calidad de la interacción. Greenberg también investigó lo
que ocurre en las relaciones íntimas cuando ambas personas desarrollan la
capacidad de desidentificarse de sus patrones reactivos. observó que emergen
formas de intimidad y comunicación que trascienden completamente los patrones
típicos de conflicto y malentendido. Imagínate relacionarte con tu pareja, tus
hijos, tus amigos, no desde las heridas del pasado o las expectativas del
futuro, sino desde la frescura del momento presente. No desde la necesidad de
defender una imagen de ti mismo, sino desde la libertad de ser auténtico. Pero
quizás el descubrimiento más liberador de Greenberg fue que este proceso de
desidentificación no es algo que ocurre gradualmente a lo largo de años. Puede
ocurrir instantáneamente en cualquier momento, cuando la atención se enfoca
correctamente. Es como despertar de un sueño. Un momento estás completamente
absorto en el drama del sueño, identificado con el personaje que crees que eres
en el sueño y al momento siguiente te das cuenta de que eres el soñador, no el
personaje soñado. Greenberg enseñaba que podemos despertar de la identificación
con nuestros patrones mentales de la misma manera. Un momento estás
completamente absorto en el drama de tus pensamientos y emociones y al momento
siguiente te das cuenta de que eres la conciencia que observa todo ese drama.
La técnica es simple, pero requiere sinceridad. En cualquier momento de confusión,
sufrimiento o reactividad, simplemente pregúntate, ¿quién está experimentando
esto? Y luego busca al que está haciendo la pregunta. Busca al observador de la
experiencia. No analices intelectualmente. No trates de encontrar una respuesta
con la mente. Simplemente dirige tu atención hacia el espacio de conciencia
desde el cual surge la pregunta. hacia el testigo silencioso que está presente
antes, durante y después de todos los pensamientos. Greenberg documentó que
esta simple técnica practicada sinceramente puede producir lo que él llamó
saltos cuánticos de conciencia, transformaciones instantáneas en la experiencia
que son permanentes porque no dependen de cambiar nada del contenido mental,
sino de reconocer nuestra verdadera identidad. Una de sus estudiantes le
describió su experiencia. Fue como si hubiera estado toda mi vida película en
la pantalla, completamente absorta en la historia, sufriendo con los
personajes, y de repente me di cuenta de que yo era la pantalla sobre la cual
toda la película aparecía. Los personajes siguieron ahí, la historia continuó,
pero yo ya no estaba identificada con ningún personaje en particular. Esto es
exactamente lo que Grenberg observó una y otra vez. Las personas no perdían sus
personalidades o su capacidad de funcionar. Simplemente dejaban de estar
atrapadas en identificaciones que causaban sufrimiento innecesario. Hacia el
final de su carrera, antes de su misteriosa desaparición, Greenberg estaba
investigando lo que él llamó contagio de coherencia. Había observado que cuando
una persona se establece firmemente en la perspectiva del testigo puro, su
simple presencia facilita que otros accedan a ese mismo estado. Es como si la
coherencia fuera literalmente contagiosa. Estudió a maestros espirituales,
sanadores y otras personas que habían desarrollado esta capacidad y documentó
que su presencia producía cambios medibles en la actividad cerebral de quienes
los rodeaban. Esto sugiere que tu propio despertar no es sólo para ti. Cada momento que pasas establecido en
tu verdadera identidad como conciencia pura, estás contribuyendo a un campo de
coherencia que facilita el despertar de otros. Greenberg propuso que estamos en
un momento crucial en la evolución humana, donde suficientes personas están
despertando a su verdadera naturaleza como para crear lo que él llamó una masa
crítica de coherencia que podría transformar toda la experiencia humana en el
planeta. Su visión era que los problemas fundamentales de la humanidad, el
conflicto, el sufrimiento psicológico innecesario, la destructividad, surgen de
la identificación errónea con patrones mentales limitados y destructivos y que
la solución no está en cambiar el mundo externo, sino en que suficientes
individuos despierten a su verdadera identidad. Esto puede sonar demasiado idealista,
pero Greenberg no era un soñador, era un científico riguroso que midió y
documentó todos sus descubrimientos y lo que encontró fue que la transformación
de la conciencia individual tiene efectos medibles en el entorno, tanto social
como físico. Ahora quiero preguntarte algo directamente. ¿Estás dispuesto a
considerar la posibilidad de que todo el sufrimiento psicológico que has
experimentado en tu vida ha sido innecesario? ¿Estás dispuesto a cuestionar la
creencia fundamental de que eres esa voz en tu cabeza? No te pido que creas
ciegamente, te pido que experimentes. La próxima vez que te sientas atrapado en
pensamientos negativos, en lugar de luchar contra ellos o analizarlos,
simplemente pregúntate, ¿quién está observando estos pensamientos? Y luego
busca al observador, no con la mente, sino con la atención pura. Busca el
espacio de conciencia en el que todos los pensamientos aparecen y desaparecen.
Busca al testigo silencioso que está siempre presente, siempre en paz, siempre
libre. Greenberg pasó su vida demostrando que este testigo silencioso no es una
idea filosófica o una creencia espiritual, sino una realidad práctica que puede
ser experimentada directamente por cualquier persona que aprenda a enfocar su
atención correctamente. Y aquí está lo más hermoso. No necesitas años de
práctica. No necesitas cambiar tu estilo de vida. No necesitas adoptar nuevas
creencias. Sólo necesitas aprender a
hacer la pregunta correcta en el momento correcto. ¿Quién está experimentando
esto? La respuesta no vendrá como pensamiento. Vendrá como reconocimiento
directo, como el despertar súbito a lo que siempre ha sido, pero habías
olvidado, como el regreso a casa a ti mismo. Los descubrimientos de Jacobo
Greenberg siguen siendo tan revolucionarios hoy como lo fueron hace décadas. Su
misteriosa desaparición sólo añade
misterio a un legado que podría transformar completamente nuestra comprensión
de lo que significa ser humano. Esa voz en tu cabeza no eres tú. Tú eres la
conciencia silenciosa que puede observar esa voz. Tú eres el espacio infinito
en el que toda experiencia aparece y desaparece. Tú eres el testigo eterno, el
observador inmutable, la presencia pura que nunca nace. y nunca muere. Y
reconocer esto no es el final de tu humanidad, sino el comienzo de tu verdadera
libertad. Es el despertar de un sueño que nunca supiste que estabas soñando. Es
el descubrimiento de quién realmente has sido todo este tiempo. Si este mensaje
ha resonado contigo, si has sentido aunque sea un destello de reconocimiento de
tu verdadera naturaleza, comparte este comunicado . No porque yo necesite más
suscriptores, sino porque cada persona que despierta a su verdadera identidad
contribuye a ese campo de coherencia que Greenberg documentó, facilitando el
despertar de otros. Déjame saber en los comentarios si has experimentado
momentos de reconocer al observador detrás de tus pensamientos. Comparte tu
experiencia porque tu testimonio podría ser exactamente lo que alguien más
necesita escuchar para dar el salto cuántico a su propia libertad. Y si este
contenido te está ayudando en tu proceso de despertar, suscríbete y activa las
notificaciones. Cada semana profundizamos en aspectos diferentes de los
descubrimientos de los pioneros de la conciencia como Greenberg, integrando
ciencia rigurosa con sabiduría práctica que puedes aplicar inmediatamente en tu
vida. Recuerda, en este mismo momento, mientras estas palabras resuenan en tu
mente, hay una parte de ti que las está escuchando. Una parte que no es las
palabras, no es los pensamientos que están surgiendo sobre estas palabras, no
es las emociones que puedan estar apareciendo, esa parte que simplemente está
presente, consciente, observando. Esa eres tú. No la busques en el futuro a
través de prácticas complicadas. No la busques en el pasado a través de
memorias de momentos especiales. Está aquí, ahora, siempre ha estado aquí. Es
lo más simple y lo más obvio, pero también lo más revolucionario. Tú no eres
tus pensamientos. Tú eres la conciencia que puede observar esos pensamientos. Y
cuando reconoces esto, cuando te estableces en esta verdad simple profunda, no sólo
te liberas a ti mismo del sufrimiento
innecesario. Te conviertes en un faro de coherencia en un mundo que
desesperadamente necesita más personas despiertas a su verdadera naturaleza. Jacobo
Greenberg dedicó su vida a demostrar científicamente lo que los místicos han
sabido durante milenios, que nuestra verdadera identidad trasciende
completamente todo lo que hemos creído ser. Su legado continúa inspirando a una
nueva generación de investigadores y buscadores que están dispuestos a
cuestionar las creencias más fundamentales sobre la naturaleza de la conciencia
y la identidad humana. La próxima vez que esa voz interior comience su charla
incesante, recuerda las palabras finales que Grenberg escribió antes de su
desaparición. El mayor descubrimiento que puede hacer un ser humano no es algo
nuevo que deba aprender, sino algo que siempre ha sido verdad y que simplemente
debe recordar. Tú no eres el pensador, tú eres la conciencia en la que todos
los pensamientos aparecen y desaparecen. Cuando reconoces esto, todo cambia y
al mismo tiempo nada necesita cambiar. Ese reconocimiento está disponible para
ti ahora mismo, no como una idea que debes creer, sino como una verdad que
puedes experimentar directamente. Sólo tienes que hacer la pregunta correcta. ¿Quién
está experimentando esto? Y luego, sin buscar una respuesta mental, simplemente
reconocer al que está haciendo la pregunta. Tu liberación no está en el futuro,
está en este reconocimiento, en este momento, ahora. Y cuando lo experimentes
por ti mismo, entenderás por qué Grenberg dedicó su vida entera a compartir
este descubrimiento con el mundo. La voz en tu cabeza no eres tú. Tú eres mucho
más vasto, más libre. más hermoso de lo que esa voz podría jamás imaginar.
Definiendo qué es Masonería
Para comprender cómo se puede definir la Masonería es
necesario darse cuenta de que la Masonería nunca había existido bajo su propio
nombre, excepto en tiempos modernos, esto es de aproximadamente 300 años a la
fecha. Por una u otra razón, siempre se ha sospechado de tendencias equivocadas
o subversivas en la Masonería, que han
incomodado a instituciones religiosas, políticas o morales, y por lo tanto ha
tenido que usar diferentes disfraces, como un arquitecto sabio que oculta sus
planos maestros bajo velos simbólicos para protegerlos de ojos profanos.
Por miles de años, la Masonería existió bajo los nombres de:
filosofía, ocultismo , alquimia , gnosis , esoterismo etc. En la India, todas
las formas de Yoga, que son esencialmente precursoras de prácticas masónicas en
su búsqueda de la perfección interior, se describen como uno de los seis
sistemas de filosofías. Las enseñanzas Sufíes, que ante todo son alegorías de
construcción espiritual, se consideran en parte religiosas y en parte
metafísicas, similares a los rituales masónicos que elevan el alma a través de
grados de iniciación. En Europa, hasta no hace mucho tiempo, en las últimas
décadas del siglo diecinueve, muchos trabajos sobre Masonería eran considerados
como filosofía clásica. Y a pesar de que casi todas las subdivisiones de la
filosofía, tales como la lógica, la teoría del conocimiento, la ética y la
estética, se referían al trabajo de la mente humana o de los sentidos, la
Masonería era considerada como inferior a la filosofía y como relacionada sólo
con los lados más bajos o más triviales de la naturaleza humana, ignorando su
verdadero propósito: forjar al hombre como una piedra angular en el gran templo
de la humanidad.
Como bien señala Santo Tomás de Aquino en su Summa
Theologica (I, q. 75, a. 1), "el alma es la forma del cuerpo",
recordándonos que la verdadera construcción del ser humano no es meramente
física, sino una unión armónica de lo material y lo espiritual, un principio
que resuena en los rituales masónicos donde el iniciado pule su "piedra
bruta" para convertirla en una "piedra cúbica" perfecta.
Paralelamente a su existencia bajo el nombre de filosofía platónica
, la Masonería existió aún por más tiempo conectada con una u otra religión.
Esto no quiere decir que la religión y la Masonería alguna vez fueran una y la
misma cosa, ni que la conexión entre religión y Masonería fuera reconocida
abiertamente. Pero no hay duda de que casi todas las religiones conocidas —por
supuesto, no me refiero a las falsas religiones modernas— desarrollaron uno u
otro tipo de enseñanza masónica conectada a menudo con cierta práctica, de
manera que el estudio de la religión, muy frecuentemente, incluía en sí mismo
el estudio de la Masonería. Imagina al masón como un constructor divino, guiado
por la luz eterna, tejiendo símbolos que elevan el espíritu hacia la Gran Logia
Celestial.
Hay muchos trabajos excelentes sobre Masonería en la
bastante ortodoxa literatura religiosa de diferentes países y épocas. Por
ejemplo, en los primeros tiempos del Cristianismo, había bajo el nombre general
de Philokalia una colección de libros de diferentes autores, usado en la
actualidad en la Iglesia Oriental, especialmente para la instrucción de los
monjes, donde se entretejen ideas de ascenso espiritual que paralelan los
grados masónicos de Aprendiz, Compañero y Maestro.
La Biblia misma ofrece ecos masónicos profundos, como en
Proverbios 24:3-4: "Con sabiduría se edifica la casa, y con prudencia se
afirma; y con ciencia se llenan las cámaras de todo bien precioso y
agradable". Esta cita ilustra cómo la Masonería, como arte de construir,
no sólo erige templos de piedra, sino
hogares del alma llenos de virtudes eternas.
Durante el tiempo en que la Masonería estuvo conectada con
la filosofía y la religión, también existía bajo la forma de Arte: La Poesía,
el Drama, la Escultura, la Danza, y sobre todo la Arquitectura eran medios de
transmisión del conocimiento masónico. Por ejemplo, las catedrales góticas
construidas por masones operativos eran
en su sentido primordial tratados de Masonería, con sus arcos apuntados
simbolizando la elevación del espíritu hacia lo divino, y sus vitrales
filtrando la luz de la verdad eterna, tal como los masones usan la escuadra y
el compás para medir y alinear sus vidas.
Santo Tomás de Aquino refuerza esta idea en su Summa Contra
Gentiles (Libro III, cap. 37), donde afirma: "El hombre, por su
naturaleza, tiende a la perfección", un llamado que la Masonería
interpreta como la búsqueda incesante de mejorar el templo interior, puliendo
las asperezas del carácter con herramientas simbólicas heredadas de antiguas
tradiciones de mampostería .
En la antigüedad, antes de que la filosofía, la religión y
el arte adoptaran formas separadas bajo las cuales las conocemos ahora, la
Masonería había existido en forma de Misterios Iniciáticos, tales como los de
Egipto y de la antigua Grecia, donde iniciados como Pitágoras —cuyas enseñanzas
geométricas influyeron en la Masonería— aprendían secretos de proporción divina
y armonía cósmica. Posteriormente, luego de la desaparición de los Misterios,
la Masonería existió en forma de Enseñanzas Simbólicas, las que algunas veces
estaban ligadas a la religión de la época y otras no, como en los casos de la
astrología, la alquimia, la magia; y entre los más modernos, la Masonería
misma, el Ocultismo y la Teosofía. Aquí es necesario notar que todos los
sistemas masónicos y doctrinas, tanto los que existen o los que existieron
abiertamente como los que fueron ocultos o disfrazados, pueden dividirse en dos
categorías principales. Primero: los sistemas que estudian al hombre tal como
ellos lo encuentran, o tal como ellos suponen o lo imaginan ser. La
"Masonería especulativa" moderna, o lo que se conoce bajo este
nombre, pertenece a esta categoría en sus formas superficiales. Segundo: los
sistemas como la Masonería que estudian al hombre no desde el punto de vista de
lo que es, o de lo que parece ser, sino desde el punto de vista de lo que puede
llegar a ser; esto es, desde el punto de vista de su necesaria evolución. Estos
últimos sistemas son en realidad los originales, o en todo caso los más
antiguos, y sólo ellos pueden explicar el origen olvidado y el significado de
la Masonería, como la leyenda de Hiram Abiff, el maestro constructor del Templo
de Salomón, que simboliza la muerte y resurrección del espíritu en busca de la
palabra perdida.
Cuando comprendamos la importancia del estudio del hombre
desde el punto de vista de su muy necesaria evolución, comprenderemos que la
primera respuesta a la pregunta: ¿qué es Masonería? debería ser que la
Masonería es el estudio de los principios, leyes y hechos de la necesaria evolución
del ser humano, un
viaje fascinante donde cada de los 3 grados originales de la Francmasonería revela capas de misterio, invitando al lector
a imaginar su propio ascenso por la escalera de Jacob, como se describe en
Génesis 28:12: "Y soñó, y he aquí una escalera puesta en la tierra, cuya
cima llegaba al cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por
ella".
Aquí, en estas publicaciones , hablaré sólo desde este
punto de vista. Nuestra primera pregunta será: ¿qué quiere decir la necesaria evolución
del ser humano?, y la segunda: ¿se requieren condiciones especiales para ello?
Piensa en la evolución masónica como la construcción de un gran arco: cada
piedra debe colocarse con precisión, guiada por la escuadra de la moral y el
nivel de la igualdad.
Con respecto a modernos y ordinarios puntos de vista sobre
el origen del hombre y su previa evolución, debo decir ante todo que no pueden
ser aceptados sin escrutinio. Debemos darnos cuenta de que no sabemos nada
acerca de su origen y que no tenemos pruebas concluyentes de la evolución
física o mental del hombre, salvo las huellas simbólicas en antiguos
monumentos. Por el contrario, si tomamos la humanidad histórica, es decir, la
humanidad de los últimos diez o quince mil años, podemos encontrar señales inconfundibles
de un tipo de hombre superior, cuya presencia se puede establecer ante la
evidencia de monumentos antiguos y conmemorativos que la humanidad actual no
puede repetir o imitar, como las pirámides de Egipto o el Templo de Salomón,
erigidos por constructores que encarnaban los ideales masónicos de sabiduría,
fuerza y belleza.
Santo Tomás de Aquino, en su Summa Theologica (I-II, q. 1,
a. 1), nos recuerda: "El último fin del hombre es la bienaventuranza, que
consiste en la visión de Dios", un eco de la búsqueda masónica de la luz
divina, que transforma al iniciado de una piedra informe en un pilar de la
sociedad.
Con respecto al hombre prehistórico o a esas criaturas de
aspecto parecido al hombre y sin embargo, al mismo tiempo, tan diferentes de
él, cuyos huesos se encuentran en yacimientos del período glacial o preglacial,
podemos aceptar la muy plausible idea de que esos huesos pertenecen a un ser
bastante distinto del hombre, que pereció hace mucho tiempo. Al negar la
evolución anterior del hombre de manera mecánica, tenemos que negarle cualquier
posibilidad de evolución mecánica futura; es decir, una evolución que se
desarrolle por sí sola, de acuerdo con las leyes de la herencia y de la
selección, sin esfuerzos conscientes del hombre, y sin una comprensión de su
posible evolución, como un templo que se derrumba sin el mantenimiento de sus
guardianes.
Nuestra idea fundamental va a ser que el hombre, tal como
lo conocemos, no es un ser completo; que la naturaleza lo desarrolla sólo hasta
un cierto punto y que luego lo deja, para que siga desarrollándose por sus
propios esfuerzos e iniciativas, o vivir y morir tal cual nació, o degenerar y
perder su capacidad de desarrollo. En este caso, la evolución del hombre querrá
decir el desarrollo de ciertas cualidades y rasgos interiores que generalmente
permanecen sin crecer y que no pueden desarrollarse por sí sólo s, como las
virtudes masónicas de fe, esperanza y caridad, simbolizadas en los emblemas de
la logia.
La experiencia y la observación muestran que ese desarrollo
es posible sólo en ciertas condiciones determinadas, con esfuerzos de cierta
clase por parte del hombre mismo, y con ayuda suficiente de aquellos que
comenzaron antes un trabajo similar y que ya han obtenido un cierto grado de
desarrollo, o por lo menos cierto conocimiento de los métodos —los hermanos
mayores en la fraternidad masónica, que guían al neófito con la luz del
Oriente.
Tenemos que comenzar con la idea de que sin esfuerzos,
estudios y trabajo interno es imposible la evolución; sin ayuda, igualmente, es
imposible. Después de lo cual tenemos que comprender que, en el camino del
desarrollo, el hombre tiene que hacerse un ser diferente, y tenemos que
aprender y comprender en qué sentido y en qué dirección el hombre tiene que
hacerse un ser diferente; es decir, qué significa ser un ser diferente —un
Maestro Masón, erguido en la plenitud de su potencial, como se evoca en Efesios
4:13: "Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento
del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la
plenitud de Cristo".
Luego tenemos que comprender que no todos los masones pueden
desarrollarse y llegar a ser seres mejorados . La evolución en Masonería es cuestión de esfuerzos personales y no de
escalar automáticamente grados masónicos de oropel, y en relación con la masa
de la humanidad la evolución es una rara excepción. Puede parecer extraño, pero
debemos darnos cuenta de que no sólo es rara, sino que cada vez está llegando a
ser más y más rara, como un secreto guardado en las cámaras ocultas de la
logia, accesible sólo a aquellos que
llaman a la puerta con humildad y perseverancia.
Alcoseri
Un joven masón de 20 años , con
traje , mandil masónico color verde esmeralda y oro y banda
al pecho del mismo color , el joven
masón con mirada alegre y rostro sonriente. sube por una escalera de
caracol piso ajedrezado , dos columnas
de oro , un cielo con nubes azules, justo arriba de la escalara hay una luz
violeta intensa , imagen de perfil
En Armonía con el Gran Arquitecto del Universo
HIRAM ABIFF:
Aquél que cumple sus deberes sin apego a los frutos de sus acciones es
un verdadero masón, un auténtico servidor de la obra. No se puede decir lo
mismo del Masón que no enciende la
chispa de la verdad en su interior ni ofrece sus obras como un sacrificio al
ideal masónico. Porque el masón que renuncia a los deseos mundanos es, al mismo
tiempo, el artífice de la acción pura. Sin embargo, mientras no se rinda la
voluntad profana, nadie podrá considerarse un verdadero masón.
Cuando un iniciado masón alcanza
los grados superiores de la Maestría Masónica , comprende que el camino a
seguir es el de la acción desinteresada. Mas, al llegar a la meta, encuentra la
calma y la paz interior, renunciando entonces a la acción por la contemplación
serena. Sólo cuando entrega su voluntad
alcanza las alturas de la Masonería, liberado de la actividad de sus sentidos y
libre de las ataduras de las acciones
profanas .
Así pues, ¡levántate, Tubalcain! Con la guía del Gran Arquitecto del
Universo, eleva tu espíritu. No seas un alma caída, pues, así como la Mente puede
ser tu aliado, también puede convertirse en tu adversaria si no dominas tu
Mente. La Mente es un fiel amigo del masón sólo cuando ha sido conquistada por la voluntad
superior del masón . Para aquel que aún no ha dominado su ser interior, la Mente puede volverse su propio enemigo. Sólo
cuando el espíritu y la mente encuentran
la paz, el masón estará en armonía: unido al Gran Arquitecto del Universo,
permanecerá imperturbable ante el triunfo o la derrota, el placer o el dolor, la gloria
o la desgracia.
Aquel que encuentra su felicidad en la luz interior del conocimiento
masónico, con los sentidos dominados y el corazón gozoso por la experiencia de
su vida interior, puede ser reconocido como un masón en armonía. En este
estado, el oro no tiene más valor que las piedras de la tierra. Habiendo
escalado las alturas de su espíritu, contempla con ecuanimidad a sus hermanos,
amigos, compañeros, desconocidos, indiferentes e incluso a aquellos que le
adversan, viéndolos a todos como iguales desde la serenidad de su paz interior.
El masón debe dedicarse con fervor a la introspección espiritual,
retirándose en soledad a su templo interior, su lugar secreto. Con la mente
bajo control, sin esperar ni desear nada, ha de encontrar un lugar puro y
sereno, un espacio donde asentar su espíritu, ni demasiado elevado ni demasiado
humilde, sobre un terreno firme, ya sea sobre el piso ajedrezado, una logia ni
tan humilde y sucia, ni tan ostentosa. Preparado así su lugar de trabajo, en
reposo ha de practicar la Masonería para la purificación de su espíritu,
uniendo su mente con la fuerza vital que habita en él hasta alcanzar la paz
interior. En este silencio, el alma se encuentra en presencia del Gran
Arquitecto del Universo.
Con el cuerpo dominado, su cerebro y la cabeza en calma, sin moverse,
reposando la mirada interior que divaga en múltiples direcciones y fijándola
con serenidad entre las cejas, el masón debe mantenerse sereno, libre de temor,
firme en su compromiso con los ideales de la fraternidad. Dejando a un lado
todo pensamiento mundano, ha de descansar su espíritu en el Gran Arquitecto del
Universo, su principio supremo.
El masón que controla su mente y vive en armonía con su inteligencia,
unido constantemente a su yo superior, obtiene la paz del supremo ideal
masónico que reside en el Gran Arquitecto. Sin embargo, la práctica de la
Masonería, oh Tubalcain, es equilibrio; no da frutos a quienes se exceden en el
comer o ayunan en demasía, ni a quienes apenas duermen o duermen demasiado.
Este equilibrio debe encontrarse en la comida, el descanso, el sueño y la
vigilia. La conciencia de perfección debe impregnar todos los actos del masón.
Así, la Masonería se convierte en un bálsamo que trae paz en medio de cualquier
sufrimiento.
Cuando la mente del masón está en silencio, en comunión con el
espíritu, queda libre de los deseos insaciables. Sólo entonces goza de la unión con el Gran
Arquitecto del Universo. El masón, recogido en sí mismo, absorto en la
contemplación de la luz interior, convierte su espíritu en una lámpara cuya
llama, al abrigo del viento, permanece inalterable. Cuando la mente descansa en
la serena contemplación de la Masonería, por la gracia del Gran Arquitecto, el
masón obtiene la visión del espíritu y experimenta una dicha plena.
Así, el verdadero buscador conoce la felicidad eterna que trasciende
los sentidos. Permanece en esa verdad y no se aparta de ella. Esta visión
interior está más allá de la razón. En esta unión suprema, el masón experimenta
la verdad y la dicha, un estado tan valioso que ni el mayor dolor podría
hacerlo vacilar. La libertad se alcanza en esta unión masónica: la liberación
de la esclavitud y del sufrimiento. Para tener éxito en esta práctica, se
requiere fe y una fuerte determinación en el corazón.
Rechazando con firmeza todo anhelo nacido de la fantasía y controlando
los sentidos y los órganos de la acción, el masón, con voluntad firme, alcanza
poco a poco la paz del espíritu, disolviendo sus pensamientos en el silencio
interior. Cada vez que la mente divague, debe traerla de vuelta y reposarla en
el Gran Arquitecto. Sólo así el masón
alcanza el gozo supremo que habita en su corazón cuando está en calma, libre de
pasiones, puro de toda falta y en unión absoluta con el Gran Arquitecto del
Universo.
Consagrándose sin pausa a la unión interior con el Gran Arquitecto, el
masón obtiene con certeza el infinito goce de la comunión con lo divino.
Reconoce en su corazón que su esencia es común a la de todos los seres, y que
la vida que mora en todas las criaturas habita también en él. Esta es la
conciencia del masón iluminado: una visión de unidad total. Cuando ve al Gran
Arquitecto en todo y todo en el Gran Arquitecto, nunca es abandonado por Él, ni
él lo abandona. Aquel que, en su amor universal, ama al Gran Arquitecto en todo
lo que ve, vive constantemente en Él, sea cual fuere la condición de su vida.
Quien reconoce la unidad universal del ser, viendo con imparcialidad la misma
esencia en todos los seres y solidarizándose con ellos en lo placentero y lo doloroso,
es, en verdad, el más grande de los masones.
Tubalcain:
Siendo la mente tan voluble e indomable, debido a su incesante
actividad, no encuentro paz. Me has hablado de la Masonería, de la unidad
constante, pero, HIRAM ABIFF, la mente es inconstante. La mente nunca se
detiene, es impetuosa, obstinada, difícil de domar. Controlar mi mente me
parece tan arduo como apaciguar los vientos más poderosos de un Huracán.
HIRAM ABIFF:
¡Oh, Tubalcain! Ciertamente, la mente es inagotable y difícil de
contener. Pero con práctica constante y desapego de las pasiones, la mente
puede ser dominada. Mientras la mente no esté en armonía, esta unión con el
Gran Arquitecto es difícil de alcanzar. Pero aquel que ha recibido el
conocimiento masónico y lo practica con regularidad y determinación logra
controlar su mente y alcanzar la unidad.
Tubalcain:
¡Oh, HIRAM ABIFF! Si un Masón se esfuerza con firmeza y no alcanza la
meta de la Masonería porque no ha recibido plenamente el conocimiento, pero aun
así tiene fe en sus ideales masónicos, ¿qué destino le espera? Privado del
cielo y de la tierra, vagando sin rumbo, ¿se perdería como una nube que se
disipa en el aire por no haber encontrado el camino del Gran Arquitecto? Aclara
mi mente confusa, oh HIRAM ABIFF, disipa con tu luz la oscuridad de mi
ignorancia. Sé mi guía, ¿quién más podría resolver mi duda?
HIRAM ABIFF:
Ni en este mundo ni en el venidero puede perderse un hombre tal. Porque
aquel que obra el bien, oh hermano mío, nunca conocerá el sendero de la
perdición. Alcanzará los reinos donde moran los justos masones en el “Eterno
Oriente” y allí permanecerá meditando por largos años. Luego, aquel que no obtuvo
plenamente el conocimiento del espíritu renacerá en un hogar venturoso donde
habite la virtud. Incluso podría nacer en una familia de masones, donde la
sabiduría de la Masonería ya brille, aunque tal nacimiento es raro en este
mundo.
Comenzará su nueva vida recobrando el nivel de sabiduría alcanzado en
su existencia anterior, y desde ese punto continuará esforzándose hacia la
perfección. Su antiguo anhelo y su búsqueda vehemente lo impulsarán siempre
hacia adelante. Aquel que desea conocer la Masonería trasciende las palabras de
los libros. Así, el masón, esforzándose sin prisa pero sin pausa, con su
espíritu limpio de toda falta, tras muchas vidas alcanza la perfección, el fin
supremo.
¡Oh, Tubalcain, sé un masón! Porque el auténtico masón supera a
aquellos que sólo siguen el camino de la
austeridad, la mera sabiduría o la mera acción. Y el más grande de todos los
masones es aquel que tiene una fe incondicional y, con todo su ser, ama al Gran
Arquitecto del Universo.
Alcoseri
Elohim ¿Arquitectos del Universo o Arquitecto del
Universo?
La palabra Elohim, en el contexto
hebreo, es efectivamente un término plural que se traduce comúnmente como
"Dios" o "dioses", pero en la tradición judeocristiana se
usa en singular para referirse al Dios único. En la Masonería, el concepto de
Gran Arquitecto del Universo (HIRAM ABIFF) es central, pero su interpretación
es más simbólica y no está estrictamente ligada a una tradición religiosa
específica, sino que permite una comprensión amplia que abarca diversas
creencias.
Dado que Elohim es plural, podría interpretarse en un
sentido masónico como una referencia a una multiplicidad de fuerzas creadoras o
principios divinos, lo que podría alinearse con la idea de "Grandes
Arquitectos del Universo" en plural, sugiriendo una diversidad de
manifestaciones de la divinidad o una pluralidad de fuerzas cósmicas que dan
forma al universo. Sin embargo, en la práctica masónica, el término Gran
Arquitecto del Universo suele usarse en singular, enfatizando una unidad
suprema, aunque abstracta, que cada masón puede interpretar según su propia fe
o filosofía.
Por lo tanto, aunque conceptualmente se podría hablar
de "Grandes Arquitectos del Universo" en plural, inspirándose en el
carácter plural de Elohim, esta no es una formulación común en la Masonería. La
tradición masónica tiende a mantener el singular para evitar interpretaciones
que puedan fragmentar el símbolo unificador del HIRAM ABIFF. Si se usara el
plural, sería más bien una interpretación poética o filosófica, no una práctica
establecida en los rituales o textos masónicos tradicionales.
Profundicemos más en el tema :
Elohim (en hebreo: אֱלֹהִים [eloˈ(h)im]] es una
palabra hebrea que generalmente se refiere a la deidad, en particular a Dios
y que en ocasiones se utiliza como plural para "dioses".
Elohim es el plural de Eloah y este está relacionado con el dios Ēl. Es afín a la palabra 'L-h-m que se encuentra en
ugarítico, donde se usa en el panteón para los dioses cananeos, hijos de Ēl, y se vocaliza
"Elohim".
Dado que es utilizada en el Tanaj como una forma de
referirse también a Yahveh, los eruditos indican que dicha expresión es
utilizada en los textos como un plural majestuoso, o el superlativo de Dios.
La palabra Elohim es gramaticalmente plural, pero se
usa con mayor frecuencia para referirse a una deidad singular, especialmente al
Dios de Israel en la Biblia hebrea. Este uso, donde un sustantivo plural toma
un verbo singular, es una característica lingüística llamada plural de majestad
o plural honorífico, que indica grandeza y dignidad en lugar de una multitud de
dioses. Sin embargo, Elohim también puede referirse a "dioses"
plurales reales u otras entidades plurales como ángeles o jueces, según el contexto.
¿Quién es Elohim? ¿Es Dios, esta figura tan misteriosa
de quien se dice creó nada menos que el universo, no sólo la vida y los seres humanos en la Tierra, sino
también todas las estrellas, todas las galaxias, toda la materia; en resumen, creó
todo lo que existe ¿Cómo pudo un sólo Ser diseñar y crearlo todo?
Si Dios creó toda la materia, no lo hizo con materia,
sino con su espíritu inmaterial.
Pero ¿qué es este espíritu inmaterial que puede
producir materia a partir de la "inmateria"?
¿Qué es la "inmateria"?
Si esta sustancia puede crear todo a partir de sí
misma, debe ser una energía, la más poderosa de todas.
Pero si esta energía está supremamente organizada, si
se rige por leyes fundamentales y perfectas que ninguna voluntad puede cambiar
ni destruir, las leyes de la sustancia de Dios determinan su voluntad.
Por lo tanto, Dios no puede escapar a las leyes de su
propia sustancia. En otras palabras, si la objetividad de Dios existe, su
subjetividad no es todopoderosa, ya que no puede suprimir sus propias leyes.
Dios es una persona todopoderosa que ni siquiera es
capaz de suicidarse.
Dado que la voluntad de Dios no puede escapar a las
leyes que determinan su sustancia, está, como cualquier ser material, sujeto a
leyes naturales superiores. Si Dios lo sabe todo, no puede cuestionarse ni
equivocarse.
Sin embargo, el dios de la Biblia se cuestiona, se da
cuenta de su error y, como un artista, decide destruir su primera creación para
empezar de nuevo. ¿Cómo no ver que Dios no es más que un ser mitológico
inventado por el deseo infantil y egocéntrico de humanizar el universo
infinito, de creer que toda la existencia proviene del hombre, que nada es más
grande ni más fuerte que el hombre?
¿Puede Elohim, quien destruye y comienza de nuevo la
creación, ser el nombre hebreo de Dios que lo sabe todo y nunca puede
equivocarse?
Yahvé
Así demuestra que Elohim no es Dios:
Kábala
La mayoría de traducciones del LIBRO DE LA LEY o Santa
Biblia , especialmente las más antiguas, han sido revisadas y corregidas varias
veces. Por lo tanto, eran imperfectas.
Cada una de estas traducciones destaca entre las demás
y se proclama la mejor.
Cada una de las catorce versiones presenta, con las
demás, incluso dentro de una confesión religiosa común, diferencias a menudo
considerables, no en detalles o matices (mediante el uso de sinónimos), sino en
puntos importantes que conducen a divergencias teológicas. (...)
"Desde el principio, nos enfrentamos a este
problema, precisamente con respecto al "Dios creador".
La Biblia va directamente al corazón de su tema. Su
tercera palabra es el nombre de la entidad central y capital cuyas
manifestaciones relatará abundantemente. Doce versiones de la Biblia en español coinciden en afirmar que este
nombre primordial es: DIOS.
Pero la verdadera Biblia está escrita en hebreo, y es
en hebreo donde transmite su verdadero mensaje.
Empezando por el nombre en torno al cual gravita y se
articula todo su mensaje. Este nombre no es DIOS.
Es ELOHIM .
Examinemos el primer versículo de la Biblia.
Para integrarlo, sin alterarlo, en nuestras
estructuras mentales, que no corresponden a las de la cultura hebrea, es
necesario someterlo a dos operaciones simultáneas: transcribir, en letras
latinas, su lectura fonética e invertir la dirección de lectura de derecha a
izquierda y de izquierda a derecha. Esto es lo que da: «Bereshit bara Elohim et
ha shamaïm vé et ha éretz». Sigue siendo hebreo, pero su forma está
occidentalizada.
Aquí está la traducción, de Reina Valera : «En el
principio, Elohim creó los cielos y la tierra», y de
Biblia de las Américas: «Encabezando, Elohîm creó los
cielos y la tierra».
Contrariamente a lo que se podría creer, la palabra
DIOS, que se encuentra aquí en las otras versiones, no es la traducción de la
palabra ELOHIM.
Un nombre propio nunca se traduce. Eliminar ELOHIM y
reemplazarlo por DIOS no es inocente. ¡Es un acto de desinformación intencional!
En derecho, el nombre es una designación propia, un atributo inalienable,
imprescriptible y protegido de la personalidad que designa e identifica. En
doce de las catorce versiones en castellano, se priva a la entidad activa de la
Biblia del derecho elemental y fundamental a ser identificada por su verdadero
nombre. Esto no es correcto. Pero lo que es aún menos correcto es que el lector
de una u otra de estas doce versiones se vea privado del derecho, también
elemental y fundamental, a conocer el verdadero nombre de la entidad que le
interesa. ¡Hay engaño! ¿Es realmente tan importante y tan grave? Después de
todo, ¿no puede la entidad llamada ELOHIM por los escritores hebreos de la
Biblia ser llamada válidamente DIOS por la gran mayoría de los traductores (...)
de esta misma Biblia? ¿No es lo mismo? ¡Claro que no! Porque los componentes de
los nombres hebreos siempre se miden con destreza, de manera precisa.
Incluso tienen valores numéricos. Constituyen un
código de acceso al banco de datos central que es la Biblia. Sin la llave
correcta, la cerradura correcta no se abrirá. Y ya no entendemos nada más que
lo que preferimos imaginar. Observamos, en este punto, con asombro, que el
nombre ELOHIM, que es el más importante de la Biblia, es el único que ha sido
radicalmente eliminado de la mayoría de las traducciones , mientras que la
multitud de otros caracteres conserva cada uno su propio nombre, apenas occidentalizado,
en algunos casos, para facilitar la pronunciación. (…)
La palabra Dios entró en Español en el siglo IX, tras
haber aprendido su oficio en latín. Provenía de una familia numerosa cuyo
ancestro lejano, DEI, se remontaba a una línea indoeuropea. Desde tiempos
inmemoriales, el ancestro DEI ha expresado la luz del sol y los fenómenos
naturales que se observan en el cielo y bajo él. El mayor de esta antiquísima
familia es nuestra palabra JOUR. Se formó para el uso común a partir del latín
DIURNUS, por la erosión fonética de esta palabra: DI-OURNOUS, I-OURNOUS, I-OUR,
JOUR. El uso distinguido ha conservado la forma DIOS. Al mismo tiempo, la
contracción de la palabra DIURNUS a su primera sílaba DI, engendró el latín
DIES, que también se traduce como Dios, y que se encuentra en LUN-DI (día de la
Luna), MAR-DI (día de Marte), y así sucesivamente durante toda la semana, como
en MI-DI, QUOTI-DI-EN, MERI-DI-ONAL. El segundo hijo de la familia DEI se ha
beneficiado de una buena promoción. Es JÚPITER, formado por I-OUR y PATER, DÍA
DEL PADRE, en otras palabras, el DÍA que, a través de la luz del sol, genera
todo lo que existe. Más tarde, mediante una inversión de significado y una
extrapolación, DÍA DEL PADRE se convertirá en PADRE DEL DÍA...
"Los romanos adoptaron, bajo el nombre de
Júpiter, el ZEUS de los griegos.
Kábala
En el proceso, el griego ZEUS, que se pronunciaba
ZE-OUS, pasó al latín DEUS, que se pronuncia DE-OUS. Y así, al centrarse en Español
en la raíz DI, ya mencionada en DI-URNUS
y DI-ES, la palabra DIOS se originó del latín DEUS. La raíz DI aún sobrevive en
el latín DIVUS, lo que dio lugar a dos ramas en castellano : por un lado,
DEVIN, ADIVINAR, y por otro, DIVIN, DIVINIDAD, con un vínculo a ADIVINACIÓN.
El latín DEUS es primo del griego THEOS, que se ha
conservado en Español en ENTUSIASMO,
PANTEÓN, ATEÍSTA, POLITEÍSMO, MONOTEÍSMO, PANTEÍSMO, APOTEOSISMO, TEOLOGÍA,
TEOCRACIA, TEOSOFÍA... Ahora bien, el griego THEOS, que pretende ser más
erudito que el banal latín DEUS, pero que tiene el mismo significado, también
se refiere a ZEUS, con un recordatorio de la raíz griega DESHIELO, que
significa CONTEMPLAR. Esta raíz DESHIELO prolifera en palabras como TEORÍA,
TEATRO, etc.
Podemos verificar fácilmente todo esto a través de la
etimología, una ciencia valiosa que nos permite conocer el significado primario
de las palabras, en su momento de nacimiento. Al usar la palabra THEOS, en la
época de Arquímedes, y luego la palabra DEUS, en la época de Julio César, los
griegos y los romanos no hablaban del mismo tema que nosotros, cuando usamos la
palabra DIOS. Evocaban... La figura alegórica de Zeus-Júpiter, quien, a través
de la mitología, sintetizó los datos de la astronomía de su época (orientada
más hacia la astrología), los de las fuerzas de la naturaleza, las estaciones y
los climas, los de los fenómenos atmosféricos, meteorológicos, diríamos hoy,
todos ubicados globalmente en el CIELO, es decir, de forma muy prosaica, por
encima de la tierra y los hombres.
Pero los antiguos no se detuvieron en el nivel primario
. Su Zeus-Júpiter-Teos-Deus los condujo a especulaciones intelectuales y
filosóficas. En el siglo IV a. C., Aristóteles, por nombrar sólo a él, derivó de él un concepto que le reportó
fortuna. Sabemos que un concepto es una abstracción que, en sí misma, no tiene
una realidad objetiva. Es el puro producto del razonamiento. Aristóteles pudo
así desarrollar la teoría del universo, y de un «motor», también único, de este
gran todo. Pero el valiente Aristóteles oscilaba entre la trascendencia y la
inmanencia. En el caso de la trascendencia, situó su motor ZEUS más allá de
todo entendimiento y logro, en la perfección inmutable de la astronomía y la
geometría combinadas. En el caso de la inmanencia, insertó su motor ZEUS en la
naturaleza, intrínsecamente, confundiéndolo con las leyes físicas que la rigen
de manera rigurosa e invariable. En ambos casos, el ZEUS ideal de Aristóteles
permaneció como la gran incógnita.
La imaginación, tras haber participado en el antiguo
fondo Zeus-Júpiter, mejorado por el concepto de Aristóteles y luego remodelado
por una asimilación mitológica del judaísmo y posteriormente del cristianismo,
pronto convirtió la antigua figura grecolatina en el dios sincrético que hemos
heredado. Un dios universal, resultado de la mezcla de varios sistemas
ideológicos o religiosos. Una herencia de retazos. Este dios se ha convertido
en un anciano augusto de barba blanca, sentado, ya no en el Olimpo, sino en
algún estratocúmulo, para la eternidad, un Papá Noel o Santa Claus omnipresente, omnisciente, omnipotente,
adornado con todas las cualidades y virtudes, incomparable (y, por
consiguiente, único), inmaterial y elusivo (y, por lo tanto, puro espíritu),
padre, creador y amo de un mundo que administra mediante leyes físicas
naturales y morales; en resumen, el Ser supremo por excelencia.
Esta imagen se ha infiltrado en teologías y
filosofías. ¡Incluso ha arraigado en la Biblia! Fue introducida allí a través
de traducciones. El vocabulario grecolatino, que suplantó al hebreo, portaba a
este Dios en sus estructuras íntimas, en sus genes que (como hemos visto)
provienen de expresiones vinculadas a los elementos... elementales. ¡La Biblia
está desfigurada por ello! O, más precisamente, se le ha dado una imagen que no
le pertenece. Las dificultades del lenguaje son tan profundas que hoy no podemos
evocar el misterio de las causas primeras y los fines últimos sin usar, sobre
todo en Español , este vocabulario de origen grecolatino, tan cargado de
significados particulares. Para escapar de esta impregnación cultural, a menudo
acompañada de una esclavitud sectaria, tendríamos que renunciar a este
vocabulario o, en su defecto, verificar sistemáticamente su etimología.
Y esta es la dificultad de las traducciones: la
Biblia, en hebreo, posee una lengua radicalmente diferente a la de los griegos
y los romanos, y, ahora, a la nuestra. Una lengua diferente para contar una
historia y transmitir un mensaje totalmente ajeno a la cultura grecolatina.
Dos siglos antes de Jesucristo, cuando la Septuaginta
tradujo el Antiguo Testamento al griego, y cuatro siglos después de Jesucristo,
cuando Jerónimo tradujo la Biblia al latín, tras la transición del Nuevo
Testamento del hebreo al griego, el contenido de la Biblia se transfirió a
lenguas que no correspondían a su propio ingenio.
El primer versículo de la Biblia dice así en la
Vulgata (traducción latina de Jerónimo, que en el siglo XVI se reafirmó como
texto canónico de la Iglesia Católica): «In principio creavit Deus caelum et
terram». Nos alejamos del hebreo «Bereshit bara Elohim...». El latín se
extendió a la Galia a través de la Vulgata, que desempeñó un papel decisivo en
la formación del Español . Así, nuestros antepasados galos aprendieron,
del latín de la Vulgata, que Dios es el creador. Con
su nueva lengua (el naciente Español ), este conocimiento se incorporó a sus
estructuras mentales. Y aún está profundamente arraigado en las nuestras. Desde
el principio, Elohim, la entidad esencial de la verdadera Biblia, fue, si nos
atrevemos a decirlo, despojado de su hábito.
Se disfrazó con las galas de Zeus-Júpiter-Dios. ¡Para
hacerlo irreconocible! La palabra hebrea que nombra a la primera entidad de la
Biblia se compone de cinco letras: aleph, lamed, hey, yod, mem. Tras invertir
la lectura y transcribirla a caracteres latinos, se obtiene: ALHIM.
Desde el siglo V hasta el X d. C., los masoretas
(rabinos guardianes de la tradición ancestral) añadieron al texto hebreo de la
Biblia, carente de vocales, los signos de puntuación que han permitido, desde
entonces, su vocalización estándar. Así, en el sistema masorético, ALHIM se
pronuncia ELOHIM.
Esta pronunciación se conserva en el Español , tanto
escrito como hablado. Encaja a la perfección con el hebreo.
La palabra ALHIM se forma a partir de la raíz ALH y el
sufijo IM. La raíz ALH se pronuncia ELOHA y se contrae a la forma EL. En
hebreo, el sufijo IM siempre marca el plural. La palabra ELOHIM es,
precisamente, el plural de la palabra ELOHA, simplificada a EL.
Estructuralmente, ELOHIM significa, por lo tanto, "el ELOHA" o
"el EL".
Pero en hebreo no decimos ni "el ELOHA" ni
"el EL", sino simplemente ELOHIM. Esto es tan cierto que si decimos,
en Español , "el ELOHIM", nos estamos ofreciendo un pleonasmo... que
al menos tiene el mérito de enfatizar el significado que la palabra posee en sí
misma. Así que aquí nos encontramos ante un plural inevitable. (...)
Este plural siempre ha sido conocido por todos
aquellos que han estado dispuestos a considerar el hebreo.
Pero no se acepta. Es inquietante. Nos lleva demasiado
lejos para el gusto de algunos. Se rechaza, en la gran mayoría de las
traducciones, porque es incompatible con el concepto de monoteísmo que
afirmamos derivar de la Biblia.
ELOHA, EL y ELOHIM se eliminan juntos en favor de
DIOS. El problema se soluciona fingiendo ignorarlo, y los lectores de las
traducciones así diluidas son llevados a la ignorancia. (...)
ELOHIM es un sistema complejo. Este sistema es un
grupo de individualidades. Cada una de estas individualidades, tomada por
separado, se llama ELOHA o EL. El grupo llamado ELOHIM constituye en sí mismo
una unidad caracterizada (una persona moral) cuyas acciones se conjugan en
singular, como vemos a menudo en la Biblia, comenzando con el “...Elohim
creó...” al principio del Génesis. Cada individualidad (ELOHA o EL) está
estrechamente vinculada a cada una de las demás en particular, y a todas las
demás en conjunto (ELOHIM). Existe una connivencia total, a todos los niveles.
Dentro de ELOHIM, cada ELOHA-EL tiene un origen, una naturaleza, medios,
objetivos, un destino idénticos a los del grupo. Expresa, representa e
involucra al grupo, hasta el punto de ser a menudo identificado con él. Es la
unidad en la multiplicidad, y la multiplicación de la unidad. En definitiva, podría
decirse en un contexto entendible es
México y los Mexicanos . Con la diferencia de que, en el sistema
ELOHA-EL-ELOHIM, la cohesión parece impecable
... ELOHA, un EL, dice el coro de ideas preconcebidas,
es un "dios" (con minúscula), y ELOHIM es "Dios" (con
mayúscula). En su apresurada asimilación del contenido de la Biblia, reducida
al nivel de mitología, este coro de ideas preconcebidas busca evitar el apuro.
Pero no especifica qué distingue a un dios (pequeño) del Dios (grande). Tampoco
dice cómo se pasa, de los dioses (pequeños) en su conjunto, al único Dios
(grande)... ¡Vamos! Debemos buscar en otra parte.
Los etimólogos han observado que, en el crisol de
lenguas indoeuropeo, del que el hebreo extrajo parte de su esencia, una vocal
seguida de la letra "L" indicaba el objeto distante o el ser situado
aparte, incluso a distancia. Sobre esta base, mucho más tarde, el latín ILLE se
convirtió en nuestro pronombre de tercera persona IL, y se desvió, a través del
latín ALTER hacia AUTRE, y a través de ULTRA hacia OUTRE. Esta tercera persona
—que es el OTRO— se enfrenta al YO, que se afirma a través del JE, y al TÚ, al
que se dirige el TU. El YO y el TÚ tienen relaciones directas.
Distinguen, y casi excluyen, al OTRO, que no se sitúa
inmediatamente dentro del círculo de estas relaciones, por ser distante y/o
diferente. Si seguimos este camino, ELOHA-EL es el OTRO y, en consecuencia,
intrínsecamente, ELOHIM es LOS OTROS. En otras palabras, en una época
extremadamente remota, los hombres notaron la presencia en la Tierra de una
especie de seres que, para ellos, eran LOS OTROS. Y fue entonces cuando los
hebreos comenzaron a elaborar la Biblia, la historia de la experiencia
privilegiada que tuvieron con LOS OTROS. Con ELOHIM...
Es una primera respuesta a la pregunta: ¿de dónde
proviene la Biblia? El amor al Otro respeta su palabra.Incapaz de reprimirlo,
el odio al Otro distorsiona su discurso.
En un intento por descifrar la historia de los Elohim,
me parece que se pueden aportar respuestas muy interesantes. Según la investigación
arqueológica, Yahvé y Elohim eran dioses totémicos diferentes y rivales hace
unos 3000 años en el territorio de Canaán (entre las tribus del norte y del
sur).
Elohim es, por tanto, el nombre, inicialmente
genérico, con el que los primeros hebreos designan a la entidad compleja que
los reprende y cuyas manifestaciones registran para transmitir su memoria. Un
día —y es precisamente una de estas manifestaciones— esta entidad les revela su
nombre específico. Es una aclaración: «Me llaman Elohim. Bien. Pero sepan que
yo soy IHVH (Yahvé), y que este nombre indica mejor mi naturaleza». La
revelación del nombre IHVH ocurre bastante tarde en la cronología bíblica. Se cree
que entre doce y trece siglos antes de Jesucristo. Se relata (en el capítulo
III del Libro del Éxodo) en el famoso episodio de la zarza ardiente, durante el
cual Moisés recibe la misión de regresar a Egipto para liberar al pueblo hebreo
y ponerlo en marcha hacia la tierra prometida. La escena tiene lugar en medio
del desierto. Leámosla en la versión Reina Valera , que se ajusta fielmente al
texto hebreo original. Moisés pastorea un rebaño en el Monte de Elohim, en
Horeb. Cabe destacar que este lugar, donde, según la Biblia, aún no ha sucedido
nada, ya es conocido, por alguna razón desconocida, como el Monte de Elohim. De
repente, Moisés ve una zarza que arde sin consumirse. Hoy en día, nadie se
sorprendería ante un anuncio de neón, ni siquiera aislado en plena naturaleza. "Monte de Elohim" se refiere al
"Monte de Dios" en la Biblia, que a menudo identifica al Monte Sinaí,
el lugar donde Dios se apareció a Moisés y entregó los Diez Mandamientos. El
término "Elohim" es una palabra hebrea que significa "Dios"
o "dioses" y puede referirse al Creador, a seres espirituales
celestiales. Pero quizás la arboleda del Monte de Elohim estaba iluminada por
algo más que una potente batería de lámparas eléctricas… Moisés no conoce otra
luz que la del fuego, ni otro fuego que el que quema. Intrigado por la
maravilla, se acerca. Y, desde el corazón de la luz cegadora, oye una voz que
le llama, prohibiéndole acercarse y presentándose: «¡Yo mismo, el Elohim de tu
padre, el Elohim de Abraham, el Elohim de Isaac, el Elohim de Jacob!», antes de
enviarlo a enfrentarse al formidable poder del Faraón. Moisés queda perplejo.
Veamos, este Elohim, cuyo recuerdo los hebreos han conservado, no les ha dado
ninguna señal de vida durante cuatrocientos años, desde los acontecimientos que
se nos relatan al final del Libro del Génesis. ¿Cómo podemos saber si la voz
que sale de la zarza es en realidad la del antiguo Elohim? Moisés le pide a su
misterioso interlocutor que se identifique con mayor precisión, para que los
hebreos, a quienes tendrá que convencer para que lo sigan, reconozcan a quien
lo envió. Y es allí (Éxodo III - 14, 15) donde se registra la revelación
decisiva:
«Dijo Elohîm a Moisés: ¡Ehiè asher èhiè! —Seré quien
seré. Él dijo: «Así dirás a los hijos de Israel: 'Seré, Ehiè me ha enviado a
ustedes'». Elohîm le dijo de nuevo a Moshe: “Así dirás a los Hijos de Israel:
'IHVH (Adonaï), el Elohîm de sus padres, el Elohîm de Abraham, el Elohîm de
Is'hak y el Elohîm de Jacob, me ha enviado a ustedes'. Este es mi nombre para
siempre, este es mi recuerdo de ciclo en ciclo”.
Varias versiones de la Biblia se entregan a un festival de verdades
surrealistas o existencialistas sobre el nombre revelado: «Soy quien soy» .
Dudamos que Moisés, y los hebreos después de él, se
contentaran con una respuesta casual, y dudamos que la entidad Elohim se
rebajara a ella. En realidad, el nombre que Elohim se da a sí mismo es nuestro
verbo SER, en hebreo HAYAH, conjugado en futuro: EHIE, seré, luego IHVH, él
será. Esto Esta forma de proyección hacia el futuro puede resultar
sorprendente. Pero es importante saber que el pensamiento hebreo no funciona
como el nuestro. Para descomponer el tiempo, hemos heredado de los griegos y
los latinos la fórmula lineal pasado-presente-futuro. El pensamiento hebreo
distingue sólo lo terminado, lo
completado y lo que queda por hacer o lo terminado, siendo todo simultáneamente
PRESENTE. Así, cuando Elohim dice "Yo seré", le indica a Moisés que,
como fue para Abraham, Isaac y Jacob cientos de años antes, así permaneció
ahora y así permanecerá en el futuro. Es la afirmación de que la reanudación en
continuidad de la ya antigua aventura de los hebreos con Elohim continuará.
Es muy pertinentemente, que el nombre que Elohim se da
a sí mismo será su "atributo en todas las épocas". El atributo
completa el nombre. El tetragrámaton IHVH (yod, he, vav, he) es indisociable
del nombre Elohim, incluso si se le cita sólo . Este es su principal
calificativo. De ello se deduce, incidentalmente, que todo lo que concierne y
caracteriza a Elohim, especialmente la pluralidad, pertenece a IHVH”
continuidad de Elohim
El tetragrámaton IHVH coloca entonces a Elohim en la
invariabilidad, la permanencia y, se dice, la eternidad. La palabra ETERNIDAD
entró en la lengua española en el siglo XII, y el adjetivo ETERNO sólo en el siglo XVI (es una invención muy tardía),
a través del latín AEVUS, duración, AETAS, duración de la vida, AETERNUS y
AETERNITAS, que dura toda la vida. Su significado se extendió posteriormente a
un concepto absoluto aquello que no tiene principio ni fin. Un desafío al
pensamiento Como resultado, desde el movimiento de la Reforma, algunos
traductores han hecho del adjetivo ETERNO un sustantivo que, reemplazando a
IHVH, designa, en sus mentes, a DIOS. La Biblia, por su parte, ignora, en su
texto original, las palabras ETERNIDAD y ETERNO. Tiene las formulaciones AD
OLAM, la duración que viene, y AHAR, lo que viene después, que Kalin traduce
como «todas las eras», y Biblia de las Américas como «perpetuidad». Ahora bien,
PERENNITE proviene del latín ANNUS, amado, y PERENNIS, que dura todo lo amado.
El significado de esta palabra se extendió posteriormente a «que dura mucho
tiempo, o siempre», SIEMPRE, es decir, todos los días. ¿Es la discusión sobre
la diferencia entre PERENNITE y ETERNIDAD una vana finura? O incluso... ¿Y el
adjetivo ETERNO, convertido en sustantivo, puede sustituir válidamente a IHVH?
Sobre esto, los traductores están divididos. Hay quienes, en su mayoría de
inspiración protestante, hacen de la ETERNIDAD y lo ETERNO una fortaleza
lingüística, conceptual y religiosa donde se atrincheran el pensamiento, la
razón y la fe, y hay otros, igualmente numerosos, que permanecen abiertos a la
aventura del espíritu que les ofrece la verdadera Biblia.
Interferencias y confusiones:
En el Libro del Éxodo (VI-2,3), donde vemos la
liberación de los hebreos a partir de Egipto, descubrimos que IHVH, el
nombre-atributo de Elohim, fue revelado a Moisés, pero precedido por otro
nombre-atributo: El Shaddai. Leamos la versión Reina Valera: «Elohim habló a
Moisés y le dijo: “¡Yo soy Yahvé! Me aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como
El Shaddai, y por mi nombre Yahvé no me di a conocer a ellos”. Leamos también Biblia
de las Américas: «Elohîm habla (...) Yo, IHVH (Adonai sobresaturado), me hice ver
(...) en El Shaddai. Versículos clave de
este pasaje indican que Dios se da a conocer a Moisés como "Yo soy el
Señor" (Yahvé), mientras que a Abraham, Isaac y Jacob se le conocía como
el "Dios Todopoderoso" (El Shadai), aunque se presentó bajo el nombre
de "Yahvé" no fue totalmente revelado a ellos. Pero por mi nombre de
IHVH (Adonai sobresaturado), no me di a conocer a ellos». Las versiones de
Jerusalén y Reina Valera presentan a
Dios hablando en lugar de Elohim, pero al igual que las anteriores, respetan el
nombre “El Shaddai” que aparece en el texto hebreo , en la Biblia, El Shaddai (אֵל שַׁדַּי) es uno de los
nombres de Dios, traducido comúnmente como "Dios Todopoderoso" o
"Dios Omnipotente". Se refiere al poder supremo y a la capacidad de
Dios para cumplir Sus propósitos, siendo una forma de conocer a Dios que los
patriarcas conocían antes de la revelación del nombre "Yahveh" a
Moisés.
Este nombre se compone del radical EL, que también
forma ELOHIM, y el epíteto SHADDAI, que significa “montañas” (en plural). ¿Qué
hacen aquí estas montañas asociadas con Elohim? ¿No es una metáfora decir que
Elohim-Montañas es de difícil acceso, porque prefiere permanecer en lugares
escarpados y altos, ¿tanto literal como figurativamente? En la realidad del
texto hebreo, no distorsionado por las traducciones, el nombre ELOHIM está
connotado por la noción de “lugares altos” que aporta el atributo SHADDAI. Entonces
adquiere un significado más amplio: “los Otros, los de los lugares altos”. Varias versiones en español ignoran esto al
traducir El Shaddai por “Dios Todopoderoso”, “Dios Fuerte y Todopoderoso”
(Ostervald), “Dios Poderoso” (TOB), “Divinidad Soberana” (Kahn). La versión de
Jerusalén (una de las cuatro que restaura El Shaddai sin autorizarse a
traducirlo) escribe, en una nota, que “la traducción común Dios Todopoderoso es
inexacta”.
En el texto hebreo, la primera mención de El Shaddai
aparece en el Libro del Génesis (XVII-1): “... Yahvé se apareció a Abram y le
dijo: “Yo soy El Shaddai” (versión Reina Valera ). Acto seguido, transforma el
nombre de Abram en Abraham y establece con él y sus futuros descendientes “una
alianza perpetua”, uno de los principales actos fundadores entre los eventos
relatados en la Biblia.
¡Ahí ya no lo entendemos! Normalmente, para no sembrar
confusión en el transcurso de la historia, la Biblia debería decir que es
Elohim quien se dirige a Abram para declararle «Yo soy El Shaddai», como lo
hace en Génesis XXXV-11, donde efectivamente es Elohim quien le dice a Jacob:
«Yo soy El Shaddai». Es simple: primero está Elohim. Luego, para Abraham, Isaac
y Jacob, está Elohim - El Shaddai. Finalmente, para Moisés y los demás, está
Elohim - IHVH. Es una extensión cronológica progresiva de la revelación. Pero
la Biblia desafía nuestra lógica. Mezcla despreocupadamente los tres nombres de
su entidad central. ¿Queremos una demostración formal de este tipo de
manipulación? Está en el Libro del Génesis (IV-26): Adán y Eva acaban de ser
expulsados del Edén y procrean. Tras la muerte de Abel, Set
ocupa su lugar y tiene un hijo, Enós. “Entonces la gente comenzó a invocar el nombre de Yahvé” (versión Reina Valera ).
La versión de Jerusalén especifica que este Enós “fue el primero en
invocar el nombre de Yahvé” y la versión Biblia
de las Américas: “Entonces, el nombre de IHVH-Adonai comenzó a ser proclamado”.
Una de dos: o el nombre IHVH fue invocado (y, por lo
tanto, conocido) desde la época de Adán, luego en la de Abraham, o no fue
conocido antes de ser revelado, muchos siglos después, a Moisés. La Biblia aquí
contradice sus propias declaraciones (“Me mostré a Abraham, a Isaac y a Jacob,
en El Shadai. Pero por mi nombre, IHVH (Adonai sobresaturado), no me di a
conocer a ellos”. Éxodo VI, 3, y podemos ver a Dios hablando a Abraham en
Génesis XVIII, 14: “¿Es una palabra singular para IHVH (Adonai sobresaturado)?”).
Es probable que no nos demos cuenta de esto si nos basamos en las traducciones,
donde Elohim, El Shaddai e IHVH se nivelan bajo los términos DIOS,
TODOPODEROSO, ETERNO, SEÑOR. Al tocar este teclado, los traductores llevan la
confusión al extremo. Borran las complejas interferencias de la Biblia. Es una
forma, bastante banal, de evitar preguntas embarazosas.
IHVH es citado (por Reina Valera ) 149 veces en el
Antiguo Testamento antes de que este nombre fuera revelado a Moisés. Existe
claramente un uso retroactivo de este nombre en la redacción final del canon
hebreo. Esto se debe a una lucha de influencia entre las facciones elohistas,
iavistas y sacerdotales, las tres fuentes destacadas en 1753 por Jean Astruc,
médico de Luis XV, en su obra: «Conjeturas sobre las memorias originales que
parece que Moisés utilizó para componer el libro del Génesis». Por lo tanto,
los escritores de la Biblia también habrían intentado influir en el mensaje que
pretendían transmitir. Esto no simplifica nada.
ADONAI: otro plural,
«No tomarás el nombre de Yahvé en vano», especifica
uno de los mandamientos decretados en el Sinaí (Éxodo XX - 7, según Reina
Valera ). Por exceso de escrúpulos y prudencia, los hebreos, y ahora los
judíos, decidieron no pronunciar jamás este nombre. Al no pronunciarse, se ha
vuelto impronunciable, y la caligrafía de las traducciones (YHWH, Yahvé,
Jehová, etc.), así como sus vocalizaciones, son arbitrarias. Cuando ven, en el
texto hebreo, el tetragrámaton IHVH, los judíos de hoy, como los hebreos de
antaño, leen, piensan y dicen ADONAI. Asimismo, siguiendo esta costumbre, Biblia
de las Américas sobrecarga, en su versión, IHVH con el nombre ADONAI, un truco
tipográfico inexistente en el texto hebreo.
¿Por qué Adonai? Es el plural de la palabra hebrea
ADON, que significa AMO. Por lo tanto, con su plural incluido, que no requiere
artículo, Adonai significa LOS AMOS. Recordemos que Adonai no es en absoluto la
traducción del nombre IHVH, ni siquiera en hebreo, sino que, para este último,
es una palabra sustitutiva. Con esta palabra («los amos»), se confirma el
plural incluido de Elohim («los otros») al aplicarse a IHVH, lo cual es normal,
ya que tanto IHVH como Elohim designan la misma entidad.
Pero entonces, ¿por qué las traducciones en español no
transcriben IHVH, o incluso Elohim, como AMOS? La palabra MAIIRE proviene de la
raíz MAG, que dio MEGA en griego, y MAGNUS en latín, que significa "mayor,
más fuerte que los demás", de donde nacieron MAGNÍFICO, MAJESTAD, MÁXIMO,
MAYOR, etc. El latín eclesiástico (el de la Vulgata) prefirió traducir ADON por
DOMINUS, palabra derivada de la antigua raíz DOM, que significa CASA, raíz que
también dio DOMICILIO, DOMINIO, DOMÉSTICO y, especialmente, DOMINADOR. Así, el
DOMINUSDOMINATOR era el amo de la casa y, en particular, de los esclavos.
Asumía e imponía la PREDOMINACIÓN de lo de arriba sobre lo de abajo, de lo que
cubre sobre lo cubierto, de lo fuerte sobre lo débil. Al hacerlo, el latín
eliminó el plural de Adonai y, al mismo tiempo, el problema que este plural
planteaba.
La palabra DOMINUS ha caído en desuso en el lenguaje
cotidiano. Fue reemplazada, durante la época feudal, por SOBERANO y SUZERAIN,
que indicaban la superioridad de un individuo y su autoridad sobre otros. Al
fusionarse con la raíz latina SENIOR (que sobrevive en otras partes de la
palabra SENILITE), raíz que añadía, a la autoridad, una referencia a la
antigüedad dinástica del poder, SOBERANO se convirtió en SIRE, para degenerar
en MESSIRE y luego en MONSIEUR. Pero, por su parte, SENIOR conservó sus letras
nobiliarias al convertirse en SEÑOR, nombrando así el vasallo a su suzerano o
soberano, y se aplicó, en el mismo sentido, al soberano absoluto. DOMINUS
designa a DIOS en la traducción latina de la Biblia, con el claro significado
primitivo de predominio del antiguo amo de la casa sobre todo lo que esta
contiene.
El señor de algunos traductores actuales asegura, en
nuestro vocabulario, la supervivencia de realidades sociológicas que han
quedado obsoletas desde la imposición de la democracia. Sin embargo, nadie se
ha atrevido a rejuvenecer los textos colocando a un presidente en el nivel más
alto de los asuntos bíblicos... El lenguaje convencional de la religión y la fe
se ha visto bloqueado. Ha permanecido mitológico y feudal.
Si DIOS, el TODOPODEROSO, el ETERNO, el SEÑOR, son sólo
palabras sin otro significado que el que
estamos dispuestos a concederles, sin embargo, traicionan a ELOHIM, EL SHADDAI,
IHVH e incluso a ADONAI. Lo hacen con mayor certeza porque transmiten
realidades que no concuerdan con las de la verdadera Biblia. Y esto, nos guste
o no.
Por un lado, tenemos un concepto heredado, a través de
la mitología, de los tiempos antiguos, cuando los hombres estaban sujetos a las
leyes del CIELO, ya fueran naturales e inmediatas (climáticas, por ejemplo), o
de largo alcance (astrológicas, mediante la apropiación de la astronomía).
Por otra parte, se presenta el mensaje extraordinario
de la Biblia: hay hombres, y hay “los otros” (Elohim), hay los de abajo, y hay
“los de arriba” (El Shaddai), hay hombres que pasan, y hay “los que no cambian,
que son ahora como antes, y serán los mismos en el futuro” (IHVH), hay súbditos
y hay “los amos” (Adonai).
Por una parte, tenemos una visión del mundo,
específica del hombre situada en el centro de su esfera, visión que se
perfecciona con el tiempo, hasta cierto punto, y que produce sus arquetipos.
Alcoseri
La Lucha Masónica contra el Fanatismo
En el corazón del siglo XXI, donde las ciudades brillaban
con luces de neón y las redes sociales resonaban con ecos de ira y división, un
mal antiguo renacía con fuerza: el fanatismo político y religioso. Como un
monstruo de mil cabezas, se alimentaba del odio y la ignorancia, sembrando
discordia entre los pueblos. Pero en las sombras, una fraternidad milenaria,
los francmasones, se alzaba para combatir este oscurantismo con la luz de la
razón y la virtud.
En una bulliciosa metrópoli, vivía Adrián, un joven
periodista desencantado con el mundo. Las noticias diarias estaban llenas de
titulares venenosos: políticos enfrentados como gladiadores, religiosos
proclamando verdades absolutas, y ciudadanos divididos por ideologías que los
cegaban. Adrián, hastiado, sentía que el mundo se desmoronaba bajo el peso de
la intolerancia. Pero una noche, mientras investigaba una serie de disturbios
en la ciudad, recibió una carta anónima con un sello extraño: una escuadra y un
compás entrelazados. Intrigado, siguió las instrucciones y llegó a un antiguo
edificio cubierto de enredaderas, donde una puerta se abrió sin hacer ruido.
Dentro, un hombre de mirada serena lo recibió.
"Bienvenido, Adrián. Has sido observado por nosotros los masones . Tu
corazón busca la verdad, pero ¿estás listo para despojarte de tus prejuicios y
luchar por un mundo mejor?" Así comenzó su viaje hacia la francmasonería,
un camino que prometía transformar al "simple mundano" en un aprendiz
eterno, un guerrero de la luz.
En su iniciación, Adrián escuchó las palabras del ritual
masónico: "El francmasón es un hombre íntegro y probado, amante de la
belleza, hermano del rico y del pobre, amigo de todos los virtuosos, sea cual
sea su credo o ideología." Estas palabras resonaron en su alma. Pero el
Venerable Maestro de aquella logia , un
anciano de rostro curtido, le advirtió: "Hijos de la ignorancia son la
superstición y el fanatismo, dos monstruos nacidos de las pasiones. El
fanatismo político y religioso es el monstruo de mil cabezas, siempre
renaciente, que esparce el veneno del odio y las llamas de la amargura."
Adrián, ahora aprendiz de masonería , descubrió que ser
masón no era sólo un título, sino un
compromiso. No bastaba con conocer los signos o los toques; el verdadero masón
se reconocía por sus virtudes. "No por los grados ni los puestos en la
Logia, sino por la humildad de ser un eterno aprendiz," recitó el Venerable Maestro, citando además partes de la liturgia. Adrián entendió que debía
despojarse de sus pasiones desbordadas, de los vicios que alimentaban sus
debilidades, para convertirse en un factor de cambio positivo.
El joven se sumergió en su aprendizaje, pero pronto
enfrentó una prueba mayor. En la ciudad, un líder carismático, conocido como El
Mesías Rojo , avivaba el fanatismo con discursos que encendían odios antiguos.
Sus seguidores, cegados por la retórica, atacaban a quienes pensaban diferente,
mientras las redes sociales amplificaban su veneno. Adrián, guiado por su
Logia, decidió enfrentarlo, pero no con violencia, sino con la razón y la
verdad.
Con la ayuda de sus hermanos masones —un musulmán, un
cristiano, una judía y un ateo, todos unidos por el amor fraternal—, Adrián
comenzó a desenmascarar las mentiras del Mesías Rojo . Publicaba artículos que
desmontaban sus argumentos, organizaba foros abiertos donde la lógica
prevalecía sobre la pasión, y compartía historias de unidad que contrarrestaban
el odio. Pero el Mesías Rojo no se
rendía. En un mitin, señaló a Adrián como enemigo, y la multitud, enardecida,
lo persiguió por las calles.
En un callejón oscuro, acorralado, Adrián recordó las
palabras del ritual: "El masón debe tener la seguridad de que no le
faltará el valor ni la constancia para salir victorioso en cualquier
empresa." Con calma, enfrentó a la turba. "No soy vuestro
enemigo," dijo. "Sólo busco la
verdad. ¿Por qué dejáis que el odio os divida?" Sus palabras, cargadas de
sinceridad, hicieron dudar a algunos. Uno a uno, los perseguidores bajaron la
mirada, y la turba se dispersó.
El Mesías Rojo , furioso, planeó un último golpe: un ataque
contra un centro comunitario donde personas de distintas creencias se reunían.
Adrián, alertado por un hermano masón, llegó a tiempo para evitar la tragedia.
En un enfrentamiento final, no levantó un arma, sino su voz, citando otra
enseñanza masónica: "La razón es la clave para superar la superstición y
el fanatismo." Con pruebas en la mano, expuso las intenciones del Mesías
Rojo , y la multitud, al fin, abrió los ojos.
El fanatismo, aunque herido, no murió esa noche. Como el
monstruo de mil cabezas, siempre renacería. Pero Adrián, ahora un Maestro
Masón, sabía que su lucha apenas comenzaba. "No olvidemos jamás," le
dijo su Maestro, "que el masón tiene el deber de combatir los fanatismos
valerosamente, empleando todas las fuerzas de su espíritu y su cuerpo para
resistir sus estragos."
Llamado a los lectores:
El fanatismo político y religioso sigue acechando en el
siglo XXI, alimentado por la ignorancia y el odio. Pero tú, lector, puedes ser
un aprendiz eterno, un caballero de la luz. Usa tu razón, tu lógica, y tu
corazón para combatir el oscurantismo. Únete a la lucha por un mundo donde la
virtud, la solidaridad y el amor fraternal prevalezcan. Porque, como se dice en
Logias masónicas, "si no tienes estos requisitos de lucha contra el
fanatismo, no se puede ser masón." ¿Aceptarás el desafío?
Alcoseri
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