Cuando en Masonería comienzas a mirar hacia dentro de ti mismo
Llegó la hora como masones de mirar hacia adentro de nosotros mismos,
sin desviar los ojos hacia el ilusorio profano mundo exterior , de dejar de esperar señales,
permisos o mesías externos.
Lo que buscabas afuera estuvo todo el tiempo dentro de ti mismo. Y
ahora que el velo cayó, ya no puedes fingir que no lo sabes. La duda todavía
puede susurrar. El miedo puede intentar jalarte de regreso, pero algo más
grande ya despertó. La chispa se volvió llama, y tu verdadero “YO Creador” que
habita en ti está listo para tomar el mando. Puedes transformar cualquier
aspecto de tu vida, cualquiera. No importa qué tan grave, qué tan antiguo, qué
tan imposible parezca, porque no estás tratando de forzar la realidad; estás
moldeando la conciencia que genera esa realidad.
Es como el alfarero que moldea el barro. Si el vaso actual está rajado,
feo o torcido, no se tira el barro. Se comienza de nuevo, se remodela. Y ese
alfarero es tu imaginación. Jeremías lo vio con sus propios ojos cuando fue a
la casa del alfarero.
En el Libro de la Ley o Santa biblia en Jeremías capítulo 18
encontramos la historia del Alfarero.
Jeremías el Profeta de GADU observó
la arcilla siendo remodelada. Incluso después de haberse estropeado en las
manos del artesano, nada se perdió. Nada fue inútil. sólo necesitaba ser moldeado otra vez. Y lo
que el profeta del Gran Arquitecto Del
Universo entendió, tú necesitas entender ahora. Nunca estás atado a lo que
fuiste. La única prisión real es la idea que sostienes de ti mismo. Aquí es
donde la mayoría tropieza. Intentan cambiar el mundo, pero no cambian su autoimagen. Luchan con las circunstancias,
pero mantienen los mismos pensamientos. Oran por milagros, pero siguen
diciéndose internamente: "No lo merezco. Esto es difícil, no es para
mí." Pero el vaso no cambia si el molde no cambia. Y el molde eres tú. El
secreto no está en forzar, está en asumir. Asumir el estado deseado como real,
incluso antes de que cualquier evidencia lo confirme. No deseas ser sanado. Te
ves sano. No esperas abundancia, te sientes abundante. No pides amor. Vives
como si ya fueras amado. Porque cuando el estado interno cambia, el mundo tiene
que obedecer. Es sólo el reflejo. Esta
práctica no es mística fantasiosa. Es la tecnología espiritual más antigua
jamás registrada. Todas las tradiciones auténticas lo sabían. El "yo
soy" es el nombre de Dios, y todo lo que le agregues —yo soy fuerte, yo
soy capaz, yo soy libre— es una semilla. La conciencia es fértil, no discute, sólo manifiesta. Pero atención: el creador no
se manifiesta con prisa. La fe necesita fidelidad, no ansiedad; persistencia,
no esfuerzo. Cuando siembras una semilla, no la desentierras cada día para ver
si está creciendo. Confías, riegas, proteges, y un día brota. Así es con la
realidad. Cambia el molde con constancia, y el vaso externo será reformado.
Simple, pero no fácil, porque requiere entrega, requiere presencia, requiere
atención y, sobre todo, requiere responsabilidad. Porque si todo está siendo
creado por ti, entonces ya no hay culpables, ya no hay víctimas, sólo hay elecciones conscientes o
inconscientes. Y ahora lo sabes.
Tal vez hasta ahora hayas usado
tu poder en tu contra, creado escasez con pensamientos de miedo, creado
enfermedad con creencias antiguas, creado fracaso con palabras repetidas. Pero
nada de eso es definitivo, porque el barro aún es maleable, la rueda todavía
gira, y el creador en ti aún respira, esperando que tomes el timón. ¿Estás
listo para eso? Porque la vida que vivas mañana ya se está moldeando hoy, en
este mismo instante. Y la única pregunta que importa ahora es: ¿qué estás
imaginando? Si llegaste hasta aquí, algo en ti ya comenzó a despertar. Tal vez
no sepas cómo nombrarlo. Quizá aún no logres explicarlo, pero lo sientes.
Sientes que algo cambió. Y ese cambio no viene de mí, viene desde dentro de ti.
Es tu chispa divina comenzando a recordar quién eres. Y eso es más que
suficiente para empezar una nueva vida. Una vida creada con conciencia, no con
miedo; con dirección, no con desesperación.
¿Y por qué la Verdad fue deliberadamente censurada durante siglos?
Recuerdo la primera vez que escuché esta frase: "Tú eres Dios El
Gran Arquitecto del Universo fingiendo
ser tú." Me quedé en shock. Me sentí blasfemo sólo de pensarlo, pero al mismo tiempo algo
vibraba dentro de mí. Era como reencontrar una verdad olvidada. Y desde ese día
nada volvió a ser igual. Cada pensamiento empezó a tener peso, cada palabra se
convirtió en una semilla, y la vida comenzó a responder de una manera que nunca
había visto antes. Dejé de correr detrás de las cosas y empecé a imaginarlas, a
sentirlas, a vestirlas en silencio, y llegaron. Si este comunicado masónico te
hizo pensar, te sacudió, te incomodó o te inspiró, ya valió la pena. Ahora
quiero pedirte algo muy sencillo.
Pero antes de responder, necesitas enfrentar a una de las figuras más
mal comprendidas de la historia espiritual, aquella que quizá siempre te estuvo
señalando ese mismo secreto escondido. ¿Estás listo para descubrir quién
realmente fue Judas?
Todo lo que pensabas que sabías sobre Judas Iscariote está a punto de ponerse de cabeza. El nombre
que por siglos fue sinónimo de traición quizá esconda el mayor secreto
espiritual jamás revelado y también el más temido. Porque cuando comprendes el
papel verdadero de Judas, comprendes quién eres tú, y eso lo cambia todo.
La religión tradicional lo pintó como el villano supremo, el traidor
imperdonable, pero esa es sólo la
superficie. Tras bambalinas del simbolismo bíblico, Judas representa algo mucho
más profundo. Gurdjieff, uno de los más
grandes místicos del siglo XX, vio este secreto con claridad después de una
experiencia espiritual intensa.
Él entendió que Judas no era un traidor en el sentido moral. Judas era
la propia fuerza reveladora, el espíritu de Dios que al traicionar, en
realidad, entrega no a un maestro a la muerte, sino a un secreto a la
conciencia. Recuerda lo que dijo Pablo: "Nadie conoce los pensamientos de
Dios, excepto el espíritu de Dios." Y Judas era el más cercano a Jesús.
Era él quien recibía el pedazo de pan sagrado. Era el único con permiso de
acercarse con intimidad. La traición en este contexto es la revelación, el secreto
que ya no puede ser contenido. La ruptura con el teatro de la ignorancia. Judas
no es el villano de la historia, es el catalizador del despertar. ¿Y por qué
importa esto? Porque cada vez que alguien se atreve a revelar que el poder de
Dios no está afuera, sino dentro, que el Cristo no está en el cielo, sino en la
imaginación humana, esa persona está simbólicamente traicionando la narrativa
establecida. Está desempeñando el papel de Judas, revelando lo que nunca debió
haber sido escondido. Y ese secreto es claro: tú eres el Cristo dormido en tu
propia creación. Judas representa ese momento en que la conciencia comienza a
sospechar de su propia divinidad. Es ese instante de ruptura donde el viejo yo
se deshace, y algo mayor empieza a emerger. La traición es el abandono de las
ilusiones, es la entrega de lo falso para que lo verdadero pueda hacer. Eso da
miedo, ¿verdad? Porque si Judas es el revelador, entonces el villano de la
historia nunca existió. Y quizá de la misma manera tu sufrimiento, tus limitaciones,
tus dolores más profundos nunca fueron castigos; fueron recordatorios,
invitaciones disfrazadas. Judas aparece en tu vida como una crisis, una
pérdida, un colapso, pero ahí está el portador del misterio, sacudiendo tu alma
para que despiertes. En el libro de Hechos, Judas muere con las entrañas
expuestas. Una imagen brutal, pero poderosa. ¿Y qué son las entrañas sino lo
que está oculto? Judas es aquel que revela lo interior, que expone lo
invisible, que muestra lo que hay detrás de la apariencia.
Y cuando se tiene la idea donde tú
mismo apareces como Judas, con las
entrañas expuestas, entendió que el secreto estaba siendo revelado de adentro
hacia afuera, esto nos recuerda el signo de orden el maestro masón de cortar en
dos partes del cuerpo , signo que simula un corte de cuerpo a manera de saludo masónico,
entendiendo cortar el estomago para
sacar las entrañas del nuestro cuerpo . El signo masónico,
realizado a nivel del estómago y asociado con un gesto de "corte", es
conocido como el Signo de Corte del Maestro Masón o, más específicamente, el
Signo Penal del Maestro Masón . Este signo está vinculado al Tercer Grado de la
masonería y forma parte de los rituales relacionados con la leyenda de Hiram
Abiff.
Según la narrativa, este golpe expone las entrañas de Hiram, un
simbolismo que resuena con la imagen bíblica de Judas en el libro de Hechos
(Hechos 1:18), donde se describe que Judas "reventó por la mitad, y todas
sus entrañas se derramaron". En la masonería, esta exposición de las
entrañas simboliza la revelación de verdades internas, la apertura de lo oculto
y el sacrificio necesario para alcanzar la iluminación. Este signo invita al masón a trascender las ilusiones
materiales y asumir su papel como creador consciente de su realidad, un eco del
mensaje espiritual de Judas como revelador.
El verdadero papel de Judas o de los 3 Jubelones en ti. Él es la fuerza que te confronta, que
destruye las ilusiones cómodas, que desmantela la idea de un Dios separado, que
muestra que todo aquello que buscabas en el cielo está en realidad en tu propia
conciencia. La palabra Judas viene de Judá, que significa "mano de
Dios". ¿Y qué es la mano sino aquello que moldea, que toca, que
transforma? La mano de Dios es la imaginación creadora. Es el molde invisible
de la realidad visible. Judas es la propia acción de Dios dentro de ti, no como
castigo, sino como revelación. Por eso, incluso antes del despertar final,
puedes actuar como Judas y traicionar al sistema, traicionar la ilusión,
traicionar al personaje que te dijeron que eras, y revelar al Cristo escondido
en ti, no como mito, sino como fuerza viva. Pero aquí está el punto que casi
nadie se atreve a tocar. Judas no sólo
revela, él libera, él cierra el ciclo de la ignorancia. Y tu momento de
traición puede estar más cerca de lo que imaginas: una ruptura interna, un
colapso emocional, una verdad que ya no puedes seguir ignorando, y ahí, entre
los pedazos, algo despierta. ¿Estás listo para ser Judas o los 3 Juvelones ?
¿Listo para abandonar la versión pequeña de ti mismo y enfrentar el poder que
siempre estuvo al acecho, esperando tu permiso para manifestarse? Porque si lo
estás, entonces sólo falta un paso, y
ese paso es el más desafiante: convertirte de verdad en el creador consciente
de tu realidad. Pero, ¿cómo se hace eso? ¿Cómo apropiarse de ese poder sin
volver a perderse en la ilusión?
En la tradición masónica, este tema de la traición como catalizador de
revelación encuentra un paralelo profundo en la leyenda de Hiram Abiff, el
arquitecto del Templo de Salomón, asesinado por tres rufianes: Jubela, Jubelo y
Jubelum. Estos personajes simbolizan las fuerzas de la ignorancia, el fanatismo
y la ambición que intentan robar los secretos de la maestría, pero en realidad
precipitan un renacimiento espiritual.
Albert Pike, en su obra Morals
and Dogma, explica que los nombres de estos asesinos no son casuales: "Buscamos
en vano en hebreo o árabe los nombres Jubelo, Jubela y Jubelum. Encarnan un
absurdo total y no son capaces de explicación en esos idiomas." Sin
embargo, Pike los conecta con deidades hebreas, notando que " sobre los dos pilares simbólicos, de derecha a izquierda,
las palabrasIHU y BAL, seguidas del equivalente jeroglífico [Jeroglífico: ] del
dios-sol, Amón-ra. ¿Será casualidad que en el nombre de cada asesino se
encuentren los dos nombres de las deidades hebreas del bien y del mal, pues
Yu-bel es simplemente Yehu-Bal o Yeho-Bal? Y que las tres sílabas finales de
los nombres, a, o, um , hagan de AUM la palabra sagrada de los hindúes, que
significa el Dios Trino, dador de vida, preservador de vida y destructor de
vida, representado por el carácter místico "
Esto refuerza la idea de que la
traición no es un fin, sino un medio para revelar la divinidad triuna dentro
del ser humano, similar a cómo Judas, cuyo nombre deriva de Judá (alabanza o
mano de Dios), actúa como revelador en el cristianismo.
Pike también vincula la leyenda hirámica con misterios antiguos y
cristianos, afirmando que Hiram (o Khurum) es "la personificación de la
Luz y del Hijo, el Mediador, Redentor y Salvador," paralelizando a Cristo
traicionado.
Los tres rufianes, en interpretaciones masónicas influenciadas por
Pike, representan a Judas (la traición personal), Caifás (el dogma rígido de la
iglesia) y Pilato (el poder monárquico absoluto), fuerzas que "matan"
al maestro pero permiten su resurrección simbólica, liberando el secreto de la
inmortalidad del alma y el poder creador interno.
Así, tanto Judas como los jubelones no son villanos absolutos, sino
agentes necesarios para el despertar: la "traición" expone las
entrañas ocultas de la divinidad, moldeando la conciencia como el alfarero
remodela el barro, y recordándonos que el verdadero templo —el ser humano— se
construye desde dentro, con fidelidad masónica a la luz interior.
Alcoseri
masones del lado oscuro el masón chileno
, que aterrorizo monterrey Descripción
del Signo
El Signo Penal del Maestro
Masón implica un movimiento que simula un corte horizontal a nivel del
estómago, a menudo con la mano derecha extendida, los dedos juntos y el pulgar
formando una escuadra. Este gesto se realiza como una representación simbólica
del castigo que, según la leyenda masónica, enfrentaría un Maestro Masón si
revelara los secretos del grado. En el contexto del ritual, este signo está
relacionado con uno de los tres golpes mortales que Hiram Abiff recibió de los
rufianes (Jubela, Jubelo y Jubelum), específicamente el golpe de Jubelum,
quien, según la narrativa, hiere a Hiram en el estómago, causando que sus
"entrañas" sean expuestas.
El signo se describe en
algunos rituales como un movimiento donde la mano derecha se coloca frente al
cuerpo, a la altura del estómago, y se desliza de un lado a otro, simbolizando
el corte. A menudo se acompaña de una postura específica o de palabras ritualísticas
que refuerzan su significado.
Significado
El Signo Penal del Maestro
Masón tiene un significado profundamente simbólico dentro de la masonería:
Compromiso con el Secreto:
Este signo representa el juramento solemne del Maestro Masón de proteger los
secretos del grado, incluso a costa de su vida. En Morals and Dogma, Albert
Pike explica que los signos penales son recordatorios de la seriedad del compromiso
masónico: "The penal signs are not mere forms, but solemn pledges of
fidelity, reminding the Mason of the consequences of betraying the trust
reposed in him." Este compromiso refleja la lealtad de Hiram, quien
prefirió morir antes que revelar los secretos de la maestría.
Conexión con la Leyenda de
Hiram Abiff: El gesto de corte en el estómago alude directamente al tercer
golpe fatal infligido por Jubelum en la leyenda masónica.
Paralelismo con Judas y los
Jubels: Como se discutió previamente, los rufianes Jubela, Jubelo y Jubelum
tienen paralelismos con Judas Iscariot, Caifás y Pilato en la narrativa
cristiana. El signo de corte en el estómago, asociado con Jubelum, refuerza esta
conexión, ya que el acto de "traición" (tanto de Judas como de los
rufianes) se convierte en un catalizador para la revelación espiritual. Pike
señala en Morals and Dogma: "The wounds of Hiram, like those of the
Redeemer, are not mere injuries but portals through which the light of truth
shines forth." El signo penal, por tanto, no solo recuerda el castigo,
sino también la transformación que surge del sacrificio.
Simbolismo de la
Transformación Interna: El corte a nivel del estómago simboliza la ruptura de
las limitaciones materiales y la exposición de la esencia espiritual. En la
masonería, el estómago es a menudo asociado con las pasiones y deseos
terrenales. El signo sugiere la necesidad de "cortar" o trascender
estas limitaciones para alcanzar la maestría espiritual, un tema que resuena
con la idea de Judas como revelador de la divinidad interna, quien, al exponer
las "entrañas" de la verdad, libera al Cristo dormido en la
conciencia.
Contexto Ritualístico
El Signo Penal del Maestro
Masón no es un "saludo" en el sentido de un gesto de bienvenida, sino
un signo ritualístico utilizado en ceremonias específicas o como parte del
reconocimiento entre masones. No debe confundirse con el signo de aflicción
(descrito en la respuesta anterior), que implica levantar las manos en súplica.
El signo penal es más específico al castigo simbólico y al sacrificio de Hiram,
mientras que el signo de aflicción está relacionado con la súplica de ayuda.
Nota sobre la Variedad de
Rituales
Es importante destacar que
los detalles exactos del signo pueden variar según la obediencia masónica (por
ejemplo, el Rito Escocés Antiguo y Aceptado o el Rito de York). Algunas
jurisdicciones pueden tener variaciones en la ejecución del gesto o en las palabras
asociadas. Sin embargo, el simbolismo subyacente —el compromiso, el sacrificio
y la revelación— permanece constante.
Conclusión
El Signo Penal del Maestro
Masón, conocido como el signo de corte a nivel del estómago, es un gesto
ritualístico que simboliza el juramento de lealtad, el sacrificio de Hiram
Abiff y la revelación de verdades espirituales. Su conexión con Jubelum y el paralelismo
con Judas Iscariot refuerzan su significado como un recordatorio de que la
traición, en un sentido simbólico, puede ser un acto de liberación que expone
la divinidad interna. Como dice Pike, "The Master Mason, by his signs and
tokens, proclaims his readiness to die to the false self, that the true self
may live."
¿Qué es lo que se guarda en la masonería con tanto celo?
Imagina un conocimiento tan profundo que ha sido custodiado durante
siglos en los archivos secretos de las logias masónicas, envuelto en metáforas,
alegorías y simbolismos, porque su poder es demasiado intenso para estar al
alcance de cualquiera, incluso de muchos masones. No es un mero cuento: se
trata de un código preciso, una fórmula que revela cómo controlar la energía y
moldear la realidad. Este secreto, prohibido y olvidado, reside en una sola
frase capaz de transformar todo. Cuando se accedió a él en un archivo masónico
ancestral, el mundo se detuvo: se cancelaron planes, se silenciaron conflictos
y se ordenó su estudio inmediato. En apenas seis meses, un cambio global se
activó. ¿Coincidencia? Tal vez, pero figuras como Isaac Newton lo estudiaron en
secreto, y Carl Jung lo llamó el conocimiento más peligroso jamás escrito.
¿Estás listo para descubrir por qué?
Quizá te hayan dicho que crear tu realidad es sólo una metáfora espiritual, un asunto de
positivismo y esperanza. Pero ¿y si te revelo que existe un método exacto, una
estructura para manipular el campo que conecta todas las cosas? La élite lo ha
usado mientras el resto lucha contra el azar, llamándolo "vida".
Ellos ocultan esto porque, al entender el espacio invisible alrededor de tu
cuerpo, dejas de ser controlado y comienzas a controlar. Sin embargo, hay un
precio: te vuelves responsable de todo lo que creas. No todos soportan esa
libertad absoluta. ¿Lo harás tú? Porque la frase central, prohibida, está a
punto de revelarse y podría cambiarlo todo.
Hablo del Manuscrito Masónico de Kilwinning, un texto del siglo XVI
tan poderoso que, al descubrirse, paralizó los intereses de la Ilustración.
Nada importaba más: ni guerras, ni alianzas, ni imperios. En sus páginas reposa
una línea peligrosa, ocultada y suavizada: la versión original de "Así
como es arriba, es abajo". La frase domesticada que ves en camisetas e
internet es inofensiva, pero la verdadera, borrada de las traducciones
públicas, asusta por su crudeza: "LO QUE ESTÁ DENTRO DE TI ES DE LA MISMA
NATURALEZA QUE AQUELLO QUE MOLDEA TODAS LAS COSAS".
Esta
frase nos recuerda lo siguiente del Catecismo masónico : Es más que evidente
que el Secreto Masónico está relacionado con un saber oculto en masonería , así
se menciona en la Liturgia: “El secreto masónico, es inviolable. Está en la
misma Naturaleza y se conserva tan puro como cuando se encerraba en los templos
de la India, Samotracia, Egipto y Grecia. El que no estudia cada uno de
nuestros grados y su oculto significado, podrá vanagloriarse con el título de
masón; pero no será nada ni sabrá nada más que de una mediana ilustración;
mientras el que lo haya comprendido bien, dominará con su secreto masónico a
los hombres y a las cosas”.
Conocer y aplicar este secreto es mover el mundo. No es poesía: es
física energética, un mecanismo disfrazado de filosofía. Como dice Carlos
Castaneda "El truco está en lo
que uno enfatiza”. O nos hacemos miserables o nos hacemos felices. La cantidad
de trabajo es la misma"" Esta frase es una instrucción para alinear
la mente con la voluntad universal, donde la conciencia responde al universo.
¿Por qué esta verdad, disponible hace más de 2000 años, ha sido
silenciada? Porque empodera al individuo y destruye el control externo. La
élite siempre lo supo: Newton descifraba códigos bíblicos y masónicos; Tesla
guardaba copias hasta su muerte; Jung advertía de su potencial para quebrar
sociedades. La Biblia lo refuerza en Génesis 1:27: "Y creó Dios al hombre
a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó",
recordándonos que somos de la misma esencia creadora.
Esta frase no sólo revela que estás hecho de la sustancia
cósmica, sino que, con intención, puedes mover el mundo. Aquí colisionan
espiritualidad y ciencia: la física cuántica prueba que el observador altera
las partículas, como susurraban los textos antiguos.
La mayoría vive como si las emociones fueran reacciones internas,
pero cada pensamiento irradia un campo energético que interactúa con todo. No
eres una isla: eres una torre de transmisión. El 99% emite señales caóticas, y
la realidad responde con desorden. Pero quienes dominan la frase prohibida
condensan su energía en coherencia, y el universo refleja ese patrón. Castaneda
lo expresa en " Soñar requiere toda
nuestra energía disponible" No es magia: es resonancia. Una vez que lo
sabes, no puedes culpar al destino; eres causa, no sólo efecto. Como en Filipenses 4:13:
"Todo lo puedo en Cristo que me fortalece", un recordatorio de tu
poder interior.
Tu vida es un jardín: el campo es el suelo, los pensamientos las
semillas, las emociones el agua. ¿Qué cultivas? El campo responde a la
intensidad emocional y al enfoque, no a afirmaciones vacías. Para activarlo,
sella contra interferencias: traumas y dudas fugan energía. La práctica
masónica incluye higiene energética, enraizamiento y respiración consciente,
generando un egregor poderoso.
¿Has sentido tensión en un lugar sin palabras, o sanación junto a
alguien luminoso? Eso es el campo en acción: electromagnético, medible,
influyente. Los antiguos lo llamaban éter; hoy, ciencia lo confirma. Tu mente
se propaga en ondas, y la vida externa impacta en tu estado interno. La
resonancia Schumann sintoniza con el cerebro en calma; el corazón expande el
campo con gratitud. El Instituto HeartMath lo prueba: emociones positivas lo
amplían, negativas lo contraen.
La élite trata su campo como herramienta sagrada, practicando antes
de decisiones. Tu campo se extiende, modula otros: en coherencia, reorganizas
el caos. Castaneda advierte en " El poder reside en el tipo de conocimiento que se posee "
Corintios 4:16: "Por
tanto no desfallecemos, antes bien, aunque nuestro hombre exterior va
decayendo, sin embargo nuestro hombre interior se renueva de día en día",
la Biblia enfatiza esta renovación interna.
El código masónico de creación une "saber" y
"querer": conocimiento experiencial y voluntad dirigida. No es deseo
ansioso, sino orden precisa. Interferencias distorsionan; por eso, sella el
campo. La tríada: claridad, repetición, presencia emocional. Como en Mateo
17:20: "Porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de
mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será
imposible."
Imagina tu deseo como piedra cúbica en bruto: el saber es la
visión, el querer el cincel. Herramientas como la respiración consciente
activan esto. Gurdjieff, en su Cuarto Camino, la enseña para romper la
mecanicidad: observa la inhalación y exhalación con presencia, conectando
cuerpo, mente y emociones. Acumula "energía superior" para el alma.
Practícala: siéntate, nota el ritmo natural, siente el cuerpo, divide la
atención en "recuerdo de sí". No altera el ritmo: "sé" la respiración.
Evita automatismo; cada ciclo es consciente.
Castaneda refuerza en: " —Olvídate del Yo y no temerás nada, no importa el nivel de
conciencia en que te encuentres."
Esta práctica armoniza
centros humanos, integrándose en la vida diaria, como vipassana o pranayama,
pero activa.
No toda energía es ligera: transmuta lo denso en combustible.
Alquimia espiritual: redirige emociones negativas a claridad. Masones como
Washington, Juárez, Bolívar y Martí usaron esto para manifestar. Años atrás, en
una logia en Nuevo León, México, apliqué esto en crisis: una respiración
consciente, intención clara, campo limpio. En 24 horas, una llamada transformó
todo. No magia: energía dirigida.
Si llegaste aquí, algo en ti ya lo sabía. Este secreto masónico
enciende tu poder; ahora, asúmelo. La Biblia lo sella en 2 Corintios 5:17:
"De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas
pasaron; he aquí, son hechas nuevas."
¿Estás listo para moldear tu
realidad? El egregor masónico te espera.
Alcoseri
¿Qué es lo que se guarda en
la masonería con tanto celo?
Imagina un conocimiento tan
profundo que ha sido custodiado durante siglos en los archivos secretos de las
logias masónicas, envuelto en metáforas, alegorías y simbolismos, porque su
poder es demasiado intenso para estar al alcance de cualquiera, incluso de
muchos masones. No es un mero cuento: se trata de un código preciso, una
fórmula que revela cómo controlar la energía y moldear la realidad. Este
secreto, prohibido y olvidado, reside en una sola frase capaz de transformar
todo. Cuando se accedió a él en un archivo masónico ancestral, el mundo se
detuvo: se cancelaron planes, se silenciaron conflictos y se ordenó su estudio
inmediato. En apenas seis meses, un cambio global se activó. ¿Coincidencia? Tal
vez, pero figuras como Isaac Newton lo estudiaron en secreto, y Carl Jung lo
llamó el conocimiento más peligroso jamás escrito. ¿Estás listo para descubrir
por qué?
Quizá te hayan dicho que
crear tu realidad es sólo una metáfora
espiritual, un asunto de positivismo y esperanza. Pero ¿y si te revelo que
existe un método exacto, una estructura para manipular el campo que conecta
todas las cosas? La élite lo ha usado mientras el resto lucha contra el azar,
llamándolo "vida". Ellos ocultan esto porque, al entender el espacio
invisible alrededor de tu cuerpo, dejas de ser controlado y comienzas a
controlar. Sin embargo, hay un precio: te vuelves responsable de todo lo que
creas. No todos soportan esa libertad absoluta. ¿Lo harás tú? Porque la frase
central, prohibida, está a punto de revelarse y podría cambiarlo todo.
Hablo del Manuscrito Masónico
de Kilwinning, un texto del siglo XVI tan poderoso que, al descubrirse,
paralizó los intereses de la Ilustración. Nada importaba más: ni guerras, ni
alianzas, ni imperios. En sus páginas reposa una línea peligrosa, ocultada y
suavizada: la versión original de "Así como es arriba, es abajo". La
frase domesticada que ves en camisetas e internet es inofensiva, pero la
verdadera, borrada de las traducciones públicas, asusta por su crudeza:
"Lo que está dentro de ti es de la misma naturaleza que aquello que moldea
todas las cosas".
Esta verdad resuena en el
catecismo masónico: el secreto es inviolable, arraigado en la naturaleza, puro
como en los templos antiguos de India, Samotracia, Egipto y Grecia. Quien no
estudia los grados y su significado oculto sólo ostenta un título vacío; pero quien lo
comprende domina a hombres y cosas. Conocer y aplicar este secreto es mover el
mundo. No es poesía: es física energética, un mecanismo disfrazado de
filosofía. Como dice Carlos Castaneda en sus enseñanzas: "El ser humano es
un ser de energía, capaz de manipular y dirigir su propia vida". Esta
frase es una instrucción para alinear la mente con la voluntad universal, donde
la conciencia responde al universo.
¿Por qué esta verdad,
disponible hace más de 2000 años, ha sido silenciada? Porque empodera al
individuo y destruye el control externo. La élite siempre lo supo: Newton
descifraba códigos bíblicos y masónicos; Tesla guardaba copias hasta su muerte;
Jung advertía de su potencial para quebrar sociedades. La Biblia lo refuerza en
Génesis 1:27: "Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo
creó; varón y hembra los creó", recordándonos que somos de la misma
esencia creadora.
Esta frase no sólo revela que estás hecho de la sustancia
cósmica, sino que, con intención, puedes mover el mundo. Aquí colisionan
espiritualidad y ciencia: la física cuántica prueba que el observador altera
las partículas, como susurraban los textos antiguos.
La mayoría vive como si las
emociones fueran reacciones internas, pero cada pensamiento irradia un campo
energético que interactúa con todo. No eres una isla: eres una torre de
transmisión. El 99% emite señales caóticas, y la realidad responde con desorden.
Pero quienes dominan la frase prohibida condensan su energía en coherencia, y
el universo refleja ese patrón. Castaneda lo expresa: "Los seres humanos
son una comunidad de filamentos de energía, luminosos, ilimitados".143e4f
No es magia: es resonancia. Una vez que lo sabes, no puedes culpar al destino;
eres causa, no sólo efecto. Como en
Filipenses 4:13: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece", un
recordatorio de tu poder interior.
Tu vida es un jardín: el
campo es el suelo, los pensamientos las semillas, las emociones el agua. ¿Qué
cultivas? El campo responde a la intensidad emocional y al enfoque, no a
afirmaciones vacías. Para activarlo, sella contra interferencias: traumas y dudas
fugan energía. La práctica masónica incluye higiene energética, enraizamiento y
respiración consciente, generando un egregor poderoso.
¿Has sentido tensión en un
lugar sin palabras, o sanación junto a alguien luminoso? Eso es el campo en
acción: electromagnético, medible, influyente. Los antiguos lo llamaban éter;
hoy, ciencia lo confirma. Tu mente se propaga en ondas, y la vida externa impacta
en tu estado interno. La resonancia Schumann sintoniza con el cerebro en calma;
el corazón expande el campo con gratitud. El Instituto HeartMath lo prueba:
emociones positivas lo amplían, negativas lo contraen.
La élite trata su campo como
herramienta sagrada, practicando antes de decisiones. Tu campo se extiende,
modula otros: en coherencia, reorganizas el caos. Castaneda advierte: "Un
guerrero que ve la energía sabe que no hay fin a los nuevos mundos que se abren
a nuestra visión".
En 2 Corintios 4:16: "Por tanto no
desfallecemos, antes bien, aunque nuestro hombre exterior va decayendo, sin
embargo nuestro hombre interior se renueva de día en día", la Biblia
enfatiza esta renovación interna.
El código masónico de
creación une "saber" y "querer": conocimiento experiencial
y voluntad dirigida. No es deseo ansioso, sino orden precisa. Interferencias
distorsionan; por eso, sella el campo. La tríada: claridad, repetición, presencia
emocional. Como en Mateo 17:20: "Porque de cierto os digo, que si
tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí
allá, y se pasará; y nada os será imposible".
Imagina tu deseo como piedra
cúbica en bruto: el saber es la visión, el querer el cincel. Herramientas como
la respiración consciente activan esto. Gurdjieff, en su Cuarto Camino, la
enseña para romper la mecanicidad: observa la inhalación y exhalación con
presencia, conectando cuerpo, mente y emociones. Acumula "energía
superior" para el alma. Practícala: siéntate, nota el ritmo natural,
siente el cuerpo, divide la atención en "recuerdo de sí". No altera
el ritmo: "sé" la respiración. Evita automatismo; cada ciclo es
consciente.
Castaneda refuerza:
"Para romperlo, todo lo que necesitamos es energía. Una vez que tenemos
energía, ver ocurre por sí sólo".
Esta práctica armoniza centros humanos,
integrándose en la vida diaria, como vipassana o pranayama, pero activa.
No toda energía es ligera:
transmuta lo denso en combustible. Alquimia espiritual: redirige emociones
negativas a claridad. Masones como Washington, Juárez, Bolívar y Martí usaron
esto para manifestar. Años atrás, en una logia en Nuevo León, México, apliqué
esto en crisis: una respiración consciente, intención clara, campo limpio. En
24 horas, una llamada transformó todo. No es magia, es energía dirigida.
Si llegaste aquí, algo en ti
ya lo sabía. Este secreto masónico enciende tu poder; ahora, asúmelo. La Biblia
lo sella en 2 Corintios 5:17: "De modo que si alguno está en Cristo, nueva
criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas".
¿Estás listo para moldear tu
realidad? El egregor masónico te espera.
Alcoseri
¿Qué es lo que se guarda en
Masonería en Secreto con tanto Celo?
Hay algo de Masonería que necesitas saber. Un conocimiento escondido
en los archivos de las Logias, es una idea enterrada bajo capas de metáforas , alegorías
y simbolismos, porque es demasiado poderoso para estar al alcance de todos,
incluso masones. Una idea prohibida, un saber olvidado y dentro de él una sola
frase que revela cómo controlar la energía y modificar la realidad. No es un
cuento de hadas, es un código, una fórmula tan precisa que fue mantenida bajo
llave por siglos en los archivos secretos de una Logia Masónica. Cuando se tuvo
acceso a es archivo , se detuvo todo, se canceló todo lo anterior , silenció
guerras y se ordenó que fuera estudiado de inmediato. En 6 meses, se profundizó
en el Tema , y se activo un cambio mundial. Coincidencia, tal vez. Pero Newton
que le llegó esta información lo estudió
en secreto. Carl Jung dijo que era el conocimiento más peligroso jamás escrito.
Y tú, ¿estás listo para entender por qué? Quizás te dijeron que crear tu propia
realidad es sólo una metáfora
espiritual, que se trata de pensar en positivo y esperar lo mejor. Pero, ¿y si
te dijera que no es así? que existe un método, una estructura, un plan exacto
para manipular el campo que conecta todas las cosas y más aún que la élite ha
usado esto mientras tú luchas, crees en el azar y lo llamas vida. Ellos no
quieren que lo sepas porque cuando entiendes lo que realmente sucede alrededor
de tu cuerpo, en el espacio invisible que te rodea, nada vuelve a funcionar
igual. Dejas de ser controlado y comienzas a controlar, pero hay un detalle que
pocos soportan. Al descubrir esto, te vuelves totalmente responsable de todo lo
que creas y no todos están preparados para ese nivel de libertad. ¿Lo estás tú?
Porque la frase central del archivo
es prohibido está a punto de ser
revelada y puede cambiarlo todo. Imagina un antiguo manuscrito masónico tan poderoso que al ser
descubierto paralizó los intereses más influyentes de la Ilustración . Nada más
importaba. Ni guerras, ni alianzas políticas, ni negocios de imperios, sólo esas palabras. Y no era casualidad. Hablo del
Manuscrito Masónico de Kilwinning, uno de los textos más antiguos y secretos
del mundo, reposaba una línea de texto tan peligrosa que tuvo que ser ocultada,
suavizada, olvidada, porque no sólo revela
un conocimiento oculto, sino que entrega la llave para acceder a un poder que
dobla la realidad. Seguramente ya escuchaste la versión domesticada y conocida .
Así como es arriba, es abajo. Bonita frase , de cliché, impresa hasta en camisetas y en internet puedes
encontrar páginas que hablan de esta frase de forma abundante . Pero la frase
correcta , la que fue removida y
ocultada , lo que fue borrado de las traducciones públicas es lo que realmente
asusta. La versión original decía, "LO QUE ESTÁ DENTRO DE TI ES DE LA
MISMA NATURALEZA QUE AQUELLO QUE MOLDEA TODAS LAS COSAS”.
Esta frase nos recuerda lo
siguiente del Catecismo masónico : Es más que evidente que el Secreto Masónico
esta relacionado con un saber oculto en masoneria , así se menciona en la
Liturgia. El secreto masónico, es inviolable. Está en la misma Naturaleza y se
conserva tan puro como cuando se encerraba en los templos de la India,
Samotracia, Egipto y Grecia. El que no estudia cada uno de nuestros grados y su
oculto significado, podrá vanagloriarse con el titulo de masón; pero no será
nada ni sabrá nada más que de una mediana ilustración; mientras el que lo haya comprendido
bien, dominará con su secreto masónico a los hombres y a las cosas.
Conocer este Secreto y aplicarlo es mover el mundo. Piensa con calma
en eso. No es poesía, es física energética. Es un mecanismo oculto disfrazado
de filosofía. Esa frase es una instrucción directa para manipular la realidad.
Saberlo no es una creencia mística. Es comprender cómo responde el universo a
una mente alineada con su propia voluntad. Y ahora la pregunta inevitable. Si
esta verdad estaba disponible hace más de 2000 años, ¿por qué nunca habías
escuchado hablar de ella? Porque pone el poder en tus manos. Porque destruye el
juego de control en el que fuimos insertados. -
La élite siempre lo supo.
Newton estudiaba códigos en la Biblia en secreto y también manuscritos
masónicos antiguos . Tesla mantuvo una copia de este manuscrito cerca hasta su muerte. Jung advertía que su
contenido podía quebrar estructuras sociales enteras y todos tenían razón. Pero
aquí es donde las cosas se vuelven aún más peligrosas. Esa frase no sólo revela que estás hecho de la misma sustancia
que moldea el cosmos, también dice que al conocer esa verdad y desearla con
intención, literalmente puedes mover el mundo. Ese es el punto en que
espiritualidad y ciencia colisionan, porque la física cuántica ya demuestra lo
que esos textos antiguos susurraban. La conciencia moldea la materia, el
observador altera el comportamiento de las partículas. Esto no es opinión, es
un experimento replicado. Pero, ¿será que este conocimiento es sólo para eruditos o puede aplicarse ahora en tu
vida? La mayoría de las personas vive como si sus emociones fueran sólo reacciones internas, pero cada pensamiento
tuyo, cada sentimiento está irradiando una señal, un campo energético que vibra
e interactúa con todo a tu alrededor. No eres una isla, eres una torre de transmisión.
El problema, el 99% de las personas emite señales débiles, contradictorias,
caóticas, como una radio descompuesta, intentando sintonizar 1000 estaciones al
mismo tiempo y la realidad responde con caos. Por otro lado, quienes dominaron
la frase prohibida aprendieron a condensar su energía en un as coherente, pensamiento,
emoción e intención vibrando en la misma frecuencia. Y el universo como un
espejo hipersensible responde con experiencias que reflejan ese patrón. No es
magia, es resonancia, es alineación con la base energética que sostiene todo,
pero estás listo para usarlo, porque una vez que entiendes el poder de esta
frase, ya no puedes fingir que no lo sabes, ya no puedes culpar a otros, al
gobierno, a la mala suerte o al destino. Porque si eres de la misma naturaleza
de lo que moldea el universo, entonces también eres causa, no sólo efecto. Y cada vez que piensas con claridad,
sientes con propósito y deseas con intención pura, estás emitiendo una orden al
campo que crea la realidad y esa orden es escuchada. Ahora vamos a explorar
esto más a fondo. Puede que no lo notes, pero todo el tiempo estás creando. Sólo
que con pensamientos aleatorios,
sentimientos no procesados, deseos debilitados por dudas, es como esculpir una
obra maestra con herramientas sin filo. Lo que propone la frase prohibida es
que te conviertas en el escultor consciente con herramientas afiladas y
dirección clara. te ofrece este conocimiento verdadero, más deseo intencional,
igual capacidad de moldear el mundo y esa fórmula lo cambia todo. Si aplicas
esto con disciplina, si alineas tu frecuencia con claridad y enfoque, dejas de
vivir como alguien a la deriva, te conviertes en autor de la realidad. Y es
exactamente por eso que la élite masónica escondió esta
enseñanza, no porque sea difícil de entender, sino porque es demasiado
fácil de aplicar, fácil al punto de que cualquiera que se atreva a sentirse
merecedor puede hacerlo. Entonces, dime, si tu interior está hecho de la misma
sustancia que moldea el universo, ¿qué te impide usarla? Antes de continuar,
tengo algo importante que contarte. Documentos antiguos revelaron una técnica
mental que se mantuvo en secreto por cientos de años, indudablemente extraída
de la Cábala Judía , ha sido utilizada por masones influyentes para acceder a
un nivel de conciencia y manifestación que va mucho más allá de los métodos
comunes. Hoy en día, estudios científicos demuestran que esta técnica realmente
provoca alteraciones específicas en el patrón de actividad cerebral, lo que
confirma su eficacia.
¿Alguna vez entraste en un
lugar y sentiste una tensión en el aire aún sin escuchar una sola palabra? ¿Has
estado al lado de alguien tan ligero que sólo su presencia parecía sanarte? Ese tipo de
percepción no es imaginación, es física, energética en acción. Estás captando
algo real, invisible, pero palpable. El campo.
El Manuscrito Masónico Kilwinning de finales del Siglo XVI fue uno de los
primeros textos en declarar una idea revolucionaria. Tu mente no está atrapada
en tu cabeza. Tu sentimiento no está confinado a tu cuerpo. Cada pensamiento y
emoción que generas se propaga en ondas tocando todo a tu alrededor. Los
antiguos lo llamaban éter, los hermetistas lo llamaban campo. Hoy la ciencia lo
llama campo electromagnético personal. Y sí, existe, puede medirse, puede
influenciarse y lo más importante, moldea tu experiencia de realidad. Pero hay
algo que pocas personas saben. Ese campo no es sólo un reflejo de lo que sientes, también refleja
de regreso experiencias, personas, señales y situaciones que vibran en la misma
frecuencia. Es decir, tu vida externa es el eco de tu estado interno, no por
misticismo, sino por coherencia vibracional. Por
eso, algunas personas, incluso con talento y esfuerzo, viven rodeadas de
obstáculos invisibles, porque sin darse cuenta cargan dentro de sí patrones de
culpa, miedo o inseguridad. Y el campo, obediente replica todo eso en forma de
circunstancias. Pero aquí es donde las cosas se vuelven aún más sorprendentes.
Si alguna vez escuchaste sobre la resonancia Shumann, sabes que el planeta
Tierra emite una frecuencia constante. Y adivina, el cerebro humano en estado
de calma profunda, sintoniza exactamente con esa frecuencia. La conexión no es
sólo simbólica, es literal. Lo mismo
aplica para tu corazón. El instituto Hartmat comprobó que el corazón genera el
campo electromagnético más grande del cuerpo humano y que este campo cambia
instantáneamente con la emoción sentida. Miedo, ira y tristeza contraen el
campo, gratitud, presencia y amor lo expanden. ¿Será que todo esto puede estar
afectando tu destino sin que lo notes? Imagina tu campo como una antena. está
captando y emitiendo señales todo el tiempo. Y como toda antena, necesita estar
limpia y ajustada para funcionar con precisión. Pero, ¿qué hace la mayoría de
la gente? Ignora ese campo. Vive inmersa en distracciones, carga basura
emocional no procesada y entonces, sin saberlo, transmite un mensaje al
universo que dice confusión, duda, inestabilidad. Y el universo responde con lo
que se le pidió. La élite, en cambio, trata su campo como una herramienta
sagrada. Sellan, limpian y afinan ese campo diariamente. Esto no es esoterismo
de estante, es estrategia energética. Antes de grandes decisiones, masones de
alto nivel antes de sus tenidas de Logia practican respiración coherente,
visualizaciones dirigidas e intenciones claras. ¿Por qué? Porque saben que el
campo a su alrededor influye en el campo colectivo que los rodea. Y esta es la
parte que nunca te contaron. Tu campo no termina en tu piel, se extiende,
interactúa, choca y modula los campos de otras personas. Cuando estás en
coherencia, alteras el ambiente. Tu presencia comienza a reorganizar el caos de
los demás. Y eso, amigo mío, es influencia en su forma más pura. ¿ Pero estás
listo para acceder a ese nivel de poder?
Piensa en tu vida como en un jardín. El campo
es el suelo. Los pensamientos son las semillas, las emociones, el agua y las
acciones, la luz. Ahora responde con sinceridad, ¿qué has estado cultivando en
tu campo últimamente? Porque todo lo que florece afuera comienza en la
frecuencia de adentro. El campo no diferencia entre verdad y mentira, entre
creencia y realidad. Responde a la intensidad emocional, a la claridad del
enfoque, a la repetición del patrón. Por eso, repetir afirmaciones sin
sentimiento es inútil. Pero una sola frase dicha con emoción profunda en el
estado correcto puede reorganizar tu destino. Ahora, exploremos esto más a
fondo. Para que el campo funcione a tu favor, es necesario aprender a sellarlo
contra interferencias. Cada trauma no sanado, cada pensamiento automático, cada
influencia externa sin filtro es como un agujero en tu aura. Por ahí tu energía
se fuga. Por ahí entra la energía de los demás. Y el resultado, cansancio
inexplicable. Ansiedad sin motivo, sensación de estar fuera de tu propio
centro. La práctica masónica comienza con higiene energética, técnicas simples
pero poderosas, enraizamiento, respiración consciente, comandos mentales,
escudos vibracionales, todo con un sólo
propósito generar el Egregor Masónico . Lograr que tu campo sea
cohesivo, limpio e impenetrable, porque sólo
así tu intención llega al universo con nitidez. Y cuando eso sucede,
algo cambia. La gente empieza a mirarte diferente. Las oportunidades surgen de
formas inesperadas. Sientes que estás en el lugar correcto, en el momento
correcto, haciendo lo que deberías estar haciendo. No porque el mundo cambió,
sino porque tu campo cambió y el mundo sólo
refleja ese estado. ¿Estás listo para crear ese tipo de presencia?
Existe un momento sutil, casi invisible, en el que el pensamiento deja de ser
sólo una idea y empieza a moldear el
mundo a tu alrededor. La mayoría de las personas ni siquiera se da cuenta
cuando eso sucede, pero los maestros herméticos siempre lo supieron. Ese
instante está gobernado por dos pilares, saber y querer, o como los antiguos
llamaban, “Conocimiento y Voluntad.
Este es el código masónico de
creación y funciona con la precisión de una ecuación matemática. Si el campo
invisible es el escenario, este código es el director y cuando entra en acción,
la realidad obedece. Seamos claros, pensar positivamente no es suficiente.
Desear algo con intensidad tampoco. Lo que activa el código masónico es la
fusión entre el saber y el querer. Es decir, necesitas saber que eres parte del
campo creador y desear con enfoque, claridad y dirección. Cuando eso sucede, la
realidad no tiene opción. responde. Pero aquí es donde la mayoría se pierde,
porque el verdadero saber no es intelectual, no es memorizar frases bonitas,
tomar cursos o repetir afirmaciones, es experiencial. Es ese momento en el que
todo tu cuerpo sabe, sin duda, que no estás separado del todo. Lo sientes en
los huesos, en la piel, en el centro del pecho. Ese tipo de saber cambia tu
frecuencia, te ancla en lo que los maestros llamaban estado de creación
consciente. Y el querer tampoco es el deseo carente, impulsivo, ansioso. El
querer masónicamente es intención dirigida, una orden silenciosa al campo,
sostenida con firmeza y emitida con precisión. Imagina un rayo láser
atravesando el caos. Eso es. Y cuando el saber y el querer se alinean, surge el
tercer elemento, el mover de la realidad. Pero hay un giro. Esta operación
energética no tolera interferencia. Un pensamiento contradictorio, una emoción
no resuelta, un miedo no reconocido. Todo eso distorsiona la señal. El universo
escucha sí, pero escucha el mensaje más fuerte. Y si tu deseo consciente dice,
"Quiero prosperar, pero tu campo vibra, no lo merezco," adivina cuál
mensaje será entregado. Por eso, los exaltados masones al nivel sublime de la Maestría
masónica pasan años aprendiendo a sellar el campo,
silenciar ruidos internos y cultivar un estado vibracional puro. Sabían que no
se trata de fuerza, sino de coherencia energética y que el mundo no se dobla al
grito caótico , se alinea al tono exacto del Orden. ¿Será que has estado
transmitiendo el tono correcto? La mayoría de las personas, incluso con buenas
intenciones, vive transmitiendo señales mezcladas, miedo y esperanza, fe y
duda, voluntad y resignación. Y el campo sin juicio sólo refleja esa mezcla, el resultado, realidades
inestables, resultados inconsistentes, sensaciones de estar casi ahí, pero
nunca por completo. Pero existe un camino de regreso al centro. El código de
creación empieza a operar con nitidez cuando reúnes tres elementos: claridad,
repetición y presencia emocional. Claridad en la imagen que deseas crear.
Repetición para consolidar el patrón vibracional y presencia emocional para
cargar ese patrón con energía viva. Esta tríada es el equivalente moderno a la
antigua enseñanza hermética. Conócete y desea con pureza y el mundo se moverá.
Ahora vamos a explorar esto más a fondo.
Imagina tu deseo como una perfecta piedra cubica escondida dentro de un bloque
de piedra. El saber es la visión clara de lo que quieres crear. El querer es el
mazo y el cincel. Y cada respiración consciente, cada pensamiento intencional,
cada acto alineado es un golpe preciso que va moldeando la forma. Nada surge
del azar, todo responde al escultor. Ese es el verdadero arte de la
manifestación, no esperar, sino esculpir. No desear vagamente, sino mandar con
ligereza, no suplicar al universo, sino informar al campo con convicción. Pero,
¿será que estás operando con ese nivel de intención? Si deseas resultados
diferentes, necesitas emitir una energía diferente. Y eso no sucede sólo con voluntad, sucede con práctica. Por eso
los antiguos enseñaban respiraciones ritualísticas, visualizaciones
estructuradas, comandos vibracionales. Estaban programando el campo con
herramientas simples, pero increíblemente poderosas. Y entre todas esas
herramientas, una se destaca la respiración como vehículo de la voluntad.
Cuando respiras con intención, no sólo
oxigenas el cuerpo, estás cargando el campo con órdenes energéticas. En
cada ciclo de respiración envías un mensaje y si ese mensaje es claro,
coherente y vibracionalmente fuerte, el campo responde. Por eso la llamada
Respiración Consciente enseñada por Gurdjieff se volvió una de las prácticas
más eficaces de los iniciados modernos. Es a través de él que el código se
transforma de concepto en práctica y la creación empieza a suceder en tiempo
real. Pero atención, saber esto no basta. El mundo está lleno de personas que
entienden pero no aplican. que creen pero no actúan, que conocen la teoría,
pero no viven la verdad. El código masónico sólo funciona cuando es activado con compromiso.
Así que dime con sinceridad, ¿estás dispuesto a asumir la autoría de tu
realidad? Porque el código masónico está
aquí ahora, listo para ser usado. Pero no responde a la duda, responde a la
decisión.
No toda la energía que llega a ti es ligera,
clara o agradable. Al contrario, la mayoría viene densa, cargada de ruidos,
críticas, frustraciones, dudas tuyas o de los demás. Y es justamente aquí donde
los maestros se separan de los distraídos. Porque mientras muchos huyen de esas
cargas, los masones iniciados las transmutan. En la alquimia espiritual no se
trata de destruir lo oscuro, sino de pulir lo denso hasta que se convierta en
combustible puro. Los antiguos llamaban a esto transmutación. Hoy lo llamamos
inteligencia energética. El principio es simple. Toda emoción negativa es
sólo energía mal dirigida. Y cuando
aprendes a redirigirla, deja de ser obstáculo y se convierte en poder bruto a
tu favor. Piensa en una crítica injusta, en una pérdida, en un miedo profundo.
Lo común sería retroceder, absorber el impacto o contraatacar. El iniciado, en
cambio, reconoce el impacto, redirige la carga al corazón y allí transmuta el
peso en claridad. fuerza y creación. Lo que era destructivo se transforma en
impulso creador. Esa es la verdadera alquimia de la conciencia. Pero pocos
tienen el valor de enfrentar este proceso porque exige presencia. Exige que
dejes de huir del dolor y empieces a escucharlo, que transformes cada ataque en
aprendizaje, cada caída en impulso, cada sombra en luz. Y eso, amigo mío, asusta
a quienes prefieren delegar su propio poder. ¿Estás listo para romper ese
ciclo? Porque la élite nunca huyó del caos. Aprendió a cosechar energía de él.
Mientras el mundo teme las crisis, ellos ven ventanas de reorganización y tú
puedes hacer lo mismo. Con práctica. Cada emoción densa que antes te derribaba
se convierte en el combustible que impulsa tu creación. La transmutación es el
arte de limpiar el campo sin rechazar la vida. Es el punto donde todo lo que
antes era ruido se vuelve música y ese es el poder más temido por quienes
lucran con tu inestabilidad, el poder de mantenerte centrado, limpio y creativo
en cualquier escenario. Y si esa habilidad estuviera disponible ahora, lo está.
Y todo comienza con una elección, dejar de resistir y empezar a transformar,
porque la energía no pregunta si es buena o mala, simplemente sigue la
dirección de tu mandato. Entonces, ¿qué vas a hacer con la próxima carga que
llegue? Si llegaste hasta aquí es porque algo dentro de ti ya lo sabía. ¿Sabía
que el mundo no es sólo lo que se ve?
Que existe un plano sutil operando tras bambalinas de la realidad y que ese
plano puede y debe ser accedido por quien se atreve a despertar. Hoy
descubriste una verdad que ya no puede ser ignorada. Lo que antes era llamado
suerte, destino o milagro. Ahora tiene nombre, estructura y método. Tienes a tu
disposición el mismo poder que grandes figuras masónicas de la historia usaron para moldear sus
caminos. La diferencia ahora ese poder también es tuyo y nadie más puede
decirte que eres solamente un espectador.
Grandes Masones como George Washington
, Benito Juárez , Simón Bolívar, José Martí, han estado utilizando esta técnica ancestral
para manifestar objetivos con precisión y entender por qué fue deliberadamente
censurada durante siglos. Quiero compartir algo contigo. Años atrás, en una
etapa en la que todo parecía estar de cabeza, cuentas atrasadas, relaciones
desmoronándose y esa sensación de no pertenezco a ningún lugar, me encontré con
esta misma enseñanza en una Tenida de Logia en la Gran Logia del Estado de
Nuevo León en México. Al principio la vi bonita, pero inalcanzable, hasta que
en un momento de puro cansancio decidí aplicarla. Una respiración consciente,
una intención clara, un campo limpio. El resultado? En menos de 24 horas, una
llamada telefónica cambió mi vida. No fue magia, fue energía con dirección y
desde entonces nunca volví a ser el mismo. Ahora dime, ¿este comunicado
masónico encendió algo en ti? Entonces
vamos a sellar masónica este intercambio de positivas energías del Egregor Masónico.
¿Y si tu fueras el Gran Arquitecto del Universo? Primera Parte
Imagina, que te encuentras en la penumbra de una logia Masónica de la
Cámara de En Medio, donde las columnas de J y B se erigen como guardianes
eternos del misterio. El compás y la escuadra brillan bajo la luz de las 3
velas, recordándonos el equilibrio divino entre lo celestial y lo terrenal.
Aquí, en este templo de la verdad, el Gran Arquitecto del Universo te susurra
un secreto ancestral: no eres un simple mortal, sino el mismísimo Dios
disfrazado en forma humana, fingiendo olvidar su propia divinidad para saborear
el drama cósmico de la existencia. Esta revelación, guardada en los arcanos de
la Masonería, no es herejía, sino la luz que disipa las sombras de la ilusión.
¿Sientes el pulso acelerado en tu pecho, como el Mallete del Venerable Maestro
golpeando el Escritorio de su Trono?
Prepárate si quieres seguir leyendo , porque una vez que cruces este
umbral simbólico, tu percepción del mundo y de ti mismo se transformarán en una odisea de despertar,
donde cada paso te acerca al centro del Gran Diseño.
Desde los albores de la humanidad, las tradiciones esotéricas, como las
nuestras en la Orden, han velado esta verdad: el velo de Maya, la gran amnesia
cósmica, nos hace creer que somos limitados, meros ladrillos en la vasta
catedral del universo. Pero ¿y si esa limitación fuera sólo un ritual de iniciación, un velo que el Gran
Arquitecto teje para que, al rasgarlo, redescubras tu poder infinito? En las
profundidades de tu ser, más allá del ego que te ata a nombres, roles y miedos,
yace la esencia eterna que forja estrellas y galaxias. No eres un fragmento de
lo divino; eres el Todo, el Constructor Supremo en un estado de olvido
voluntario. Como un rey que se disfraza de mendigo para experimentar la
humildad, has descendido a esta forma humana, sufriendo, amando y anhelando, sólo
para que una chispa interior te impulse
a recordar. Esa nostalgia sin nombre, esa punzada en el alma, es el llamado
masónico a la iluminación: el punto donde el Aprendiz se convierte en Maestro.
La Masonería, con sus grados y símbolos, siempre ha enseñado que el
verdadero templo no es de piedra, sino de conciencia. Recuerda las palabras de
Eckhart Tolle en El poder del ahora: "La identificación con tu mente es lo
que causa el sufrimiento. Pero tú no eres tu mente; eres la presencia que la
observa". Esta presencia es tu divinidad olvidada, el Gran Arquitecto
operando en silencio, moldeando la realidad no desde un trono lejano, sino
desde el ahora eterno dentro de ti. Alan Watts, en su profunda exploración de
la identidad, lo expresa con claridad: "Tú eres eso. Tú eres el universo
entero, expresándose como un ser humano por un rato". Y en el místico sufí
Al-Hallaj, cuya Tawasin revela la unión con lo divino, encontramos el eco
audaz: "Yo soy la Verdad" (Ana al-Haqq), una declaración que fusiona
al hombre con Dios, recordándonos que la separación es mera ilusión.
En este viaje masónico, considera el mito de la Caída no como pecado,
sino como un descenso deliberado, similar al ritual de la Cámara de Reflexión,
donde enfrentas la oscuridad para emerger en la luz. La física cuántica, aliada
moderna de nuestra sabiduría antigua, confirma que el observador —tú— influye
en lo observado, creando literalmente el tapiz de la existencia. Tu conciencia
no es pasiva; es la fuerza creadora, soñando el universo en cada instante. Pero
el olvido no detiene este poder: incluso dormido, creas a través de
pensamientos, emociones y miedos, manifestando un mundo que refleja tus
creencias inconscientes. ¿Estás listo para despertar, como en la ceremonia de
exaltación al Sublime Grado de la Maestría Masónica , donde el velo se levanta
y el secreto se revela?
Aquí radica el núcleo de nuestra hermandad: la imaginación es la
herramienta maestra del Gran Arquitecto, el compás que dibuja lo invisible en
lo visible. No es fantasía vana, sino el puente entre lo potencial y lo real.
Tolle nos insta: "El poder para crear una vida mejor siempre está en el
momento presente". Watts añade: "La imaginación es la única
realidad". Y Al-Hallaj, en su éxtasis, proclama la unión real y autentica con lo divino, donde el yo se disuelve en el
Todo. Usa esta facultad conscientemente: visualiza con intensidad, infúndela de
emoción, y el universo obedece, como la piedra en las manos del albañil masónico.
No luches contra las circunstancias; asume el estado deseado como ya
manifestado. "Yo soy" —el nombre sagrado de Dios— es tu afirmación:
yo soy abundante, yo soy libre, yo soy el Constructor y al mismo Tiempo soy el
Arquitecto .
Pero en esta narrativa épica de la mística , surgen unas figuras
enigmáticas, malinterpretada como unos traidores: Los Jubelones , símbolo
masónico de la traición , son los equivalentes a Judas en el cristianismo . Pero
, Judas No es el villano de la pasión, sino el catalizador del despertar, la
"mano de Dios" (de Judá) que expone las entrañas ocultas de la
verdad. Como Neville Goddard intuyó en sus visiones, Judas representa el
momento de traición a la ilusión, el abandono del ego para que el Cristo
interior —tu divinidad— emerja. En la logia de tu alma, Judas aparece como
crisis o pérdida, sacudiendo las cadenas para liberarte. Asi en ese sentido los
Jubelones no son algo negativo en la Masonería , sino que son la causa de la transformación,
sirven para exaltar la figura del Maestre Hiram Abiff al plano del Héroe solar .
Tolle lo ve como el dolor que disuelve
el ego; Watts, como el juego cósmico donde el traidor es parte del drama
divino; Al-Hallaj, como la aniquilación del yo separado para fundirse en la
Verdad.
La ciencia moderna poco a
poco empieza a tropezar con esta verdad. Estudios sobre la conciencia en la
física cuántica señalan que el observador influye en lo observado. En otras
palabras, lo que piensas, sientes e imaginas está moldeando la realidad a tu
alrededor todo el tiempo. Pero, ¿y si no fuera sólo una influencia sutil, sino una creación
literal? Y si tu conciencia fuera la propia fuerza creadora del universo,
sólo que olvidada de sí misma, ese
olvido, esa caída de la conciencia no fue un error, fue un descenso deliberado
a lo desconocido, como una chispa divina que decide experimentar la oscuridad
para después reconocer su propia luz. El mito de la caída presente en todas las
tradiciones, desde la expulsión del Edén hasta el mito de Prometeo, no habla de
pecado, sino de separación, de un momento en que la unidad se fragmenta para
poder redescubrirse a través de la multiplicidad.
Y tú estás en medio de ese viaje, el viaje del Dios que se hizo hombre
para recordar que es Dios. Pero hay un detalle crucial. El olvido no suspende
el poder. Incluso dormido sigues creando a través de lo que piensas, de lo que
sientes, de lo que temes. La realidad que vives hoy es el espejo de tus
creaciones inconscientes. Estás dentro de un sueño, pero no cualquier sueño es
el tuyo. La gran pregunta es, ¿estás listo para despertar? Porque aquí es donde
las cosas se ponen aún más extrañas.
Hermano, el tiempo de la amnesia masónica termina. Siente la llama
ardiendo en tu interior, el fuego purificador que transforma el plomo en oro
alquímico. Toma el timón de tu imaginación: moldea tu destino, no como víctima,
sino como Maestro Constructor. La vida que emerges mañana se forja hoy en la
fragua de tu conciencia. ¿Y si tú fueras el Gran Arquitecto, fingiendo ser un
simple masón, sólo para redescubrir tu
gloria eterna? El portal se abre; el viaje apenas comienza. ¿Estás listo para
reclamar tu herencia divina?
Alcoseri
¿Y si tu fueras el Gran Arquitecto del Universo?
Segunda parte
En la Masonería, se barajan entre masones muchas opciones que pueden
definir quién es el Gran Arquitecto del Universo (GADU), por ejemplo: el Dios
bíblico, un ordenador del universo, el oxígeno, la luz del sol, el sol mismo; entre
muchas de ellas está que GADU es el Yo Superior, un dios genérico que alberga
hasta cualquier dios pagano, el diablo, un egregor, un demiurgo, el cerebro
humano, todas las que se puedan imaginar, incluso GADU podría presentarse como
el generador de la evolución de las especies. Seguro habrá tantas versiones de
GADU como han habido masones, hay masones y habrá masones. Y una de ellas es
que el GADU seamos nosotros mismos, guiados por la escuadra y el compás de
nuestra propia divinidad interior.
Y si tú fueras Dios el Gran Arquitecto del Universo y no te has dado
cuenta... Quizás no eres un humano. Eres Dios fingiendo ser tú. Parece locura,
blasfemia o quizá la verdad más incómoda que jamás se susurró al oído de la
humanidad. El mundo entero fue construido para que olvidaras esto, y lo peor es
que funcionó. Pero, ¿y si todo lo que crees sobre quién eres fuera sólo parte
de un teatro cósmico, un papel aprendido en un guion que no escribiste, pero
que vives como si fuera tuyo? ¿Hay una razón por la que te sientes perdido,
desconectado, incompleto, y no está fuera de ti? Está en tu memoria olvidada,
en tu identidad más profunda, escondida detrás de los ojos con los que lees
estas palabras, bajo el ojo que todo lo ve de la providencia masónica. Desde tu
nacimiento te enseñaron a verte como un ser limitado, un cuerpo, un nombre, una
credencial. Pero, ¿y si eso fuera sólo la máscara? ¿Y si la esencia que anima
tu cuerpo fuera la misma que creó estrellas, galaxias, universos enteros,
midiendo con el compás divino las proporciones perfectas de la creación?
La verdad es que existe una fuerza
en ti que nunca nació y jamás morirá. Una fuerza que sueña, crea y sostiene
toda la realidad. Y esa fuerza eres tú, no un pedazo de Dios, no una creación
de Dios, sino el mismo Dios en estado de olvido. Y si esto fuera verdad, ¿qué
más aún no has percibido sobre tu existencia?
Prepárate seas masón o no masón , para atravesar un portal masónico,
porque una vez que escuches lo que aquí será revelado, ya no podrás volver a la
misma vida. ¿Estás listo para enfrentar la verdad definitiva? Entonces respira
profundo, porque esto es sólo el comienzo. Imagina por un instante que eres un dios
tan poderoso que decide olvidar que es Dios sólo para experimentar la vida como
un ser humano de carne y huesos . Y en esa experiencia sufres, amas, temes,
sueñas. Hasta que un día, sentado en una esquina cualquiera de la existencia,
sientes una punzada extraña en el pecho, una nostalgia sin nombre, una
corazonada de que algo dentro de ti fue olvidado, algo inmenso, antiguo,
luminoso. Ese es el punto exacto en el que todos nosotros estamos ahora, en el
umbral del templo masónico, listos para el ritual de exaltación a conquistar nuestra propia divinidad. No eres humano, pero
fuiste entrenado para pensar que lo eres. Desde la infancia, tu identidad fue
moldeada por nombres, sistemas, miedos y creencias. Aprendiste a responder a
una etiqueta, a obedecer reglas que no creaste, a seguir modelos que no
elegiste, pero nada de eso eres tú. Es sólo el papel que aceptaste interpretar.
La gran amnesia comenzó ahí, cuando cambiaste el "Yo soy" por "yo
tengo", "yo hago", "yo pertenezco". Y así lo infinito
se escondió detrás de lo finito. La tradición esotérica siempre lo supo. En el
antiguo Egipto se decía que el mayor desafío del alma no era morir, sino
recordar quién eres en realidad. Recordar tu origen divino. Recordar que el
cuerpo es sólo el templo, no el Dios. Que la mente es sólo el instrumento, no
el maestro. Y que el mundo externo es apenas el reflejo de un universo interno
mucho más vasto, el universo de la conciencia, construido con las herramientas
del GADU. Jesús no dijo: "El reino de Dios está allá afuera". Él
dijo: "El reino está dentro de ustedes". Pero pocos escucharon y
menos aún comprendieron.
En el contexto masónico, esta cita de Juan 10:34-36 resuena con profunda
sabiduría: "Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije,
dioses sois? Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y la
Escritura no puede ser quebrantada), ¿decís vosotros a quien el Padre santificó
y envió al mundo: Tú blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy?". Aquí,
Jesús cita el Salmo 82:6 para defender su divinidad, argumentando que si la
Escritura llama "dioses" a los humanos que reciben la palabra de Dios
—refiriéndose a jueces o líderes con autoridad divina—, ¿cómo puede ser
blasfemia que Él, consagrado por el Padre, se llame Hijo de Dios? Esta
explicación masónica apunta a que todos portamos una chispa divina, un
potencial para realizar que somos extensiones del GADU, no meros mortales, sino
arquitectos de nuestra realidad, y que tú, como manifestación de la
inteligencia universal, estás a punto de darte cuenta de que eres el GADU
mismo, despertando de este olvido cósmico.
¿Y si nosotros fuéramos el Gran Arquitecto del Universo, concretamente
que nuestra mente esté diseñando a cada instante el mundo que nos rodea, e
incluso diseñándonos a nosotros mismos, con la precisión de la escuadra y el
compás? ¿Se puede demostrar científicamente la existencia de Dios dentro de uno
mismo? Primer acto: el elefante en la habitación oscura. Un grupo de hombres intenta examinar un elefante en una
habitación oscura. Agarrando diferentes partes – una oreja, una pierna, la cola
– cada uno de ellos confunde la parte que está tocando con la totalidad… y se
convence de que el elefante es un abanico o una cuerda o un pilar, etcétera.
Hay una pregunta que nadie se atreve a hacer en voz alta, porque incomoda
a los creyentes, molesta a los científicos y parece demasiado grande para
captarse desde la religión y la ciencia. ¿Se puede demostrar científicamente la
existencia de Dios dentro de uno mismo? No hablamos de fe. No hablamos de
dogmas, ni templos, ni textos antiguos. Hablamos de datos, de pruebas, de
experimentos reales que están empezando a rasgar el velo de lo incuestionable.
Porque durante siglos, ciencia y espiritualidad han vivido separadas por un
muro invisible, uno construido con prejuicios, egos y miedos disfrazados de
razón. La ciencia es objetiva y dice: Dios es cosa de iglesias. No se puede hablar
de ambos sin sonar ridículo. Mentira. Y ese es el escándalo del que nadie
quiere hablar: que la propia ciencia está empezando a encontrarse, sin
quererlo, con lo que muchas tradiciones espirituales llevan siglos diciendo,
que hay una inteligencia detrás del universo, que la conciencia no nace en el
cerebro y que tú, sin saberlo, eres parte de ese sistema inteligente, como un
masón en el gran taller del cosmos. Pero para llegar ahí, hay que desmontar
primero una gran trampa mental: la mentira aceptada. Desde pequeños nos
enseñaron a pensar como si el universo fuera una máquina fría, predecible,
separada de nosotros. Nos dijeron que el Big Bang ocurrió al azar, que la vida
surgió por accidente y que la conciencia fue una casualidad biológica. En esa
visión, Dios no cabe, ni tú tampoco. Tú, según esa narrativa, eres un mono
evolucionado flotando en una roca aleatoria en medio de un vacío eterno. Fin
del cuento. Pero algo no encaja. No sólodesde
la intuición, sino desde la evidencia. La física cuántica empezó a romper esa
visión mecánica del mundo hace más de 100 años, y desde entonces, cuanto más
profundamente se estudia la realidad, más se parece a un sistema consciente.
Sí, consciente. Pero claro, eso no nos enseñan en las universidades, porque
aceptarlo implicaría derribar todo el edificio materialista sobre el que se ha
construido la ciencia moderna. La palabra prohibida: Dios. Y más incómodo: un
Dios dentro de ti, o incluso peor, que nosotros seamos Dios, el Gran Arquitecto
del Universo. Dios: una palabra con tanto peso que se volvió impronunciable en
muchos círculos. Porque, ¿de qué Dios estamos hablando? ¿Del viejo del cielo
que vigila y castiga, del Dios religioso institucional moralista? No, cuando
hablamos de Dios aquí, dentro de nosotros, incluso que nosotros seamos Dios el
Gran Arquitecto del Universo, hablamos de un principio organizador, de una
inteligencia universal, de una conciencia anterior a la materia. Y sí, hay
científicos que se están acercando a esta idea, aunque no usen la palabra Dios,
porque en el fondo saben que algo más está ocurriendo. La realidad no es lo que
crees.
Uno de los experimentos más conocidos de la física cuántica, el de la
doble rendija, cambió para siempre nuestra comprensión de lo real. Un electrón
lanzado hacia una barrera con dos rendijas se comporta como una onda,
atravesando ambas a la vez. Pero en cuanto alguien lo observa, el electrón
colapsa en una sola rendija, como si supiera que lo están mirando. Explicación:
la conciencia del observador altera la materia. Esto no es una metáfora, es
ciencia experimental replicada en laboratorios de todo el mundo. El universo
literalmente responde a la atención, y si eso es cierto, no significa que hay
una relación entre mente y realidad mucho más profunda de lo que creíamos. Otro
descubrimiento que derriba paradigmas: el corazón tiene más de 40.000 neuronas
y no sóloresponde al cerebro, sino que
lo guía. Institutos como HeartMath han demostrado que el corazón emite un campo
electromagnético medible que cambia según nuestras emociones. Cuando sentimos
gratitud, amor, paz, ese campo se vuelve coherente, y cuando eso pasa, el
cuerpo entero entra en un estado de regeneración. ¿Y si esa coherencia también
afecta el entorno? ¿Y si nuestras emociones literalmente se imprimen en el
campo cuántico que nos rodea? ¿Y si la materia responde al observador, y si las
emociones crean coherencia en el cuerpo y el campo? ¿Dónde está el límite entre
percepción y creación? Ahí es donde muchos científicos, a pesar de sus
reticencias, empiezan a tocar lo impensable.
La conciencia no sólo observa el
universo, la conciencia participa activamente en su construcción. Y si eso es
cierto, entonces la conciencia debe estar antes que la materia, lo cual nos
lleva de vuelta a la gran pregunta. Si la conciencia está en todas partes, si
es anterior al cuerpo, si da forma al mundo, ¿no es eso una definición moderna
de Dios? Aquí no estamos vendiendo humo, estamos mostrando patrones, conectando
puntos, juntando piezas que estaban ahí, pero que nadie se atrevía a mirar como
un todo. Este no es un comunicado sobre religión, y menos un comunicado de
ciencia; es un comunicado masónico sobre
la verdad. Y la verdad, cuando se revela, ya no puedes ignorarla.
¿Se puede demostrar científicamente la existencia de Dios?
Quizá no con un certificado, pero con cada descubrimiento, cada
experimento, cada dato que hemos ignorado, la ciencia está siendo llevada casi
a la fuerza a una conclusión incómoda: que el universo es consciente, que
responde, que está vivo y que tú eres parte inseparable de él. Segundo acto:
pruebas que la ciencia ya no puede negar. Una cosa es creer, otra muy distinta
es tener pruebas. Y eso es justo lo que empezó a acumularse en las últimas
décadas. Pruebas, datos, resultados que desafían todo lo que creíamos saber
sobre la realidad.
¿Quieres verlas? El experimento PEAR de Princeton: Princeton Engineering
Anomalies Research. Más de 25 años de investigación. Más de 100
experimentadores, cientos de miles de registros. Objetivo: comprobar si la
mente humana puede influir en dispositivos electrónicos. Y sí, pudo. Personas
que simplemente se concentraban en alterar el resultado de generadores de
números aleatorios lograban alterar la estadística de forma consistente.
¿Cuánto margen de error había? Estadísticamente hablando, imposible atribuirlo
al azar. Y esto no se hizo en un garaje, se hizo en la mismísima Princeton, una
de las universidades más prestigiosas del mundo. Pero claro, como no encajaba
en el paradigma tradicional, se archivó discretamente.
Proyecto Conciencia Global, otro
estudio aún más ambicioso: Global Consciousness Project, liderado por el Dr.
Roger Nelson, también desde Princeton. ¿Qué hicieron? Distribuyeron generadores
de números aleatorios llamados EG en todo el mundo, recogiendo datos las 24
horas del día. Y cuando ocurrió algo emocionalmente potente a nivel global, por
ejemplo, los atentados del 11-S, los aparatos empezaron a emitir patrones no
aleatorios, como si la conciencia colectiva humana hubiera afectado el campo
cuántico global. ¿Te das cuenta? Cuando millones de personas sienten lo mismo,
la realidad responde literalmente.
Coherencia cardíaca y campo biológico: Instituto HeartMath. Años de
estudio sobre el campo electromagnético del corazón. Descubrimiento clave: el
corazón genera un campo electromagnético 60 veces más potente que el del
cerebro. Ese campo varía según tu estado emocional. Puede sincronizar otros
cuerpos cercanos, puede generar coherencia en el entorno. Y no sóloeso, las emociones positivas —gratitud,
compasión, amor— generan un estado fisiológico que mejora tu inmunidad, regula
tus hormonas y reconfigura tu cerebro. Eso, ¿qué significa? Que lo que tú
sientes tiene consecuencias físicas, y si tus emociones generan campos, ¿no
estás interactuando con algo más grande que tú? La mente fuera del cuerpo:
experiencias cercanas a la muerte. Miles de personas han sido declaradas
clínicamente muertas y, sin embargo, describen con precisión eventos que
ocurrieron mientras no había actividad cerebral. Casos verificados por médicos,
testimonios consistentes, incluso personas ciegas de nacimiento que en ese
estado vieron colores, habitaciones, personas. Uno de los estudios más
conocidos, el del Dr. Pim van Lommel, cardiólogo. Conclusión de su equipo tras
años de investigación: la conciencia no es un producto del cerebro, es
independiente de él. El cerebro es el receptor, no el generador. Y si la
conciencia sobrevive a la muerte clínica, ¿no estamos hablando de algo eterno?
Entrelazamiento cuántico: conexión instantánea. Dos partículas
entrelazadas se comunican instantáneamente sin importar la distancia. Una en la
Tierra, otra en Marte: se afectan mutuamente al instante. Esto fue comprobado
en experimentos de Aspect (1981), Zeilinger (1997) y más recientemente por la
NASA, y plantea una idea tremenda: la realidad está unificada en su base. No
hay separación real. Lo que haces tú resuena en el todo. Eso suena a Dios, ¿no?
El fine tuning del universo: las constantes físicas del universo —gravedad,
velocidad de la luz, masa del electrón— están calibradas con una precisión
absurda. Si una sola de ellas hubiera sido mínimamente distinta, la vida no
existiría.
Stephen Hawking, nada sospechoso de misticismo, dijo: "Parece como
si el universo supiera que íbamos a llegar". Y esto no es creencia, es
estadística. ¿A qué suena eso? A que el universo no es accidental, está
diseñado. Y si está diseñado, ¿quién o qué lo diseñó? No estamos hablando de
fe, no estamos hablando de dogma; estamos hablando de pruebas reales,
verificables, medibles. Y todas apuntan en la misma dirección: que la
conciencia influye en la materia, que la mente no depende del cuerpo, que el
universo está afinado para la vida, que hay una conexión invisible entre todo
lo que existe.
Entonces, repito la pregunta: ¿se puede demostrar científicamente la
existencia de Dios? Tal vez no con una fórmula, pero sí con una acumulación de
pruebas que juntas forman un patrón imposible de ignorar. Y ese patrón,
digámoslo ya, se parece peligrosamente a Dios.
Tercer acto: tú eres la prueba.
Hasta ahora hemos hablado de experimentos, de cifras, de partículas, ondas y
campos, pero lo que no te han dicho es que tú eres parte de esos experimentos,
que todo eso no ocurre allá afuera, ocurre dentro de ti. Sí, tú con tu cuerpo,
tu mente, tus emociones: es una extensión consciente del sistema. Volvamos al
experimento de la doble rendija: el comportamiento de la partícula cambia
cuando es observada, pero ¿quién observa? Tú, tu conciencia, tu intención.
Entonces, si el simple acto de observar afecta el resultado, ¿qué pasa cuando
observas tu vida, cuando observas tu cuenta bancaria, cuando observas tu salud,
cuando observas tus relaciones? Y si cada vez que eliges ver las cosas de una
manera, estás alterando el campo cuántico que las sostiene.
Eso es lo que muchas escuelas espirituales han dicho durante siglos. Lo
que ves afuera es reflejo de lo que proyectas desde dentro. Y ahora la física
cuántica no puede evitar darle la razón. El pensamiento no es inocente. Tus
pensamientos no son ideas flotando en la nada; son impulsos eléctricos, son
patrones neuronales, y cuando se repiten cambian tu biología. Y eso se llama
neuroplasticidad, y significa que tu cerebro se moldea según lo que piensas.
Cada vez que repites: "No puedo, es difícil, no valgo", tu cerebro lo
toma como una instrucción, tu cuerpo lo graba como un estado químico y tu
energía lo emite como una frecuencia. ¿A dónde va esa frecuencia? Al campo, al
entorno, a ese mar invisible de información que todos habitamos. Y ese campo
responde, pero el pensamiento no es suficiente. Necesita gasolina, y esa
gasolina es la emoción. Lo que piensas activa, lo que sientes programa. La
emoción es el pegamento cuántico que fija la realidad. Por eso una afirmación
vacía no funciona, pero una intención cargada de emoción auténtica lo cambia
todo. La emoción coherente —amor, gratitud, paz— genera orden biológico, y ese
orden se expande como un campo. Es como hablarle al universo y que te escuche.
El campo responde, llámalo como quieras: campo cuántico, inteligencia
universal, energía divina. La ciencia ya sabe que ese campo existe. David Bohm
lo llamó orden implicado. Lynne McTaggart lo llama el campo. Gregg Braden lo
llama la matriz divina. Otros simplemente le llaman Dios. No es un ente, es un
sistema, un mar de información viva, y tú con tu conciencia lo estás afectando
cada segundo. Lo que piensas y sientes no se queda en ti, se imprime en el
campo, y ese campo organiza la realidad.
Manifestación no es deseo, es responsabilidad. Aquí es donde muchas
personas se pierden, creyendo que manifestar era desear fuerte y esperar. No,
manifestar es responsabilizarte por la frecuencia que emites, por el estado
interior desde el que actúas, por el observador que estás siendo. Porque si tu
mente y tu emoción afectan al campo, entonces tú eres cocreador de tu
experiencia. Y esto no es una espiritualidad optimista, es física aplicada a tu
existencia. ¿Qué cambia si esto es cierto? Todo.
Si la conciencia no está limitada
al cuerpo, si lo que piensas afecta a la materia, si tus emociones configuran
tu campo, ¿cómo vives sabiendo que cada palabra es una instrucción al universo?
¿Cómo educas a tus hijos? ¿Cómo eliges pareja? ¿Cómo trabajas? ¿Sueñas? Sanas.
Esto no es un comunicado masónico más, es una toma de consciencia, y una
vez que ves, ya no puedes dejar de ver. Tú no eres sólo alguien que observa el mundo, eres
alguien que lo modifica con su mera presencia. Lo que eliges ver, sentir y
sostener se convierte en tu realidad. Entonces, la gran pregunta ya no es:
¿existe Dios? La pregunta es: ¿Eres Dios
el Gran Arquitecto del Universo diseñando y creando la realidad ?
Acto final: la respuesta siempre estuvo dentro de ti. Tal vez empezaste
este texto buscando una prueba, una respuesta, un sí o un no rotundo a la
pregunta: ¿existe Dios? Querías ciencia, querías hechos, querías quitarle lo
esotérico al misterio, y lo que encontraste fue algo aún más fuerte, porque no sólo hay pruebas, tu eres Dios viviendo como
una persona más , y hay un patrón, un mapa, una narrativa emergente que
atraviesa la física, la neurociencia, la biología, la estadística y la
experiencia humana. Y ese patrón tiene forma de conciencia. El universo parece
saber que estamos aquí. Todo lo que hemos mostrado apunta en la misma
dirección: que hay un orden, que hay inteligencia, que la materia no manda, que
hay algo —llámalo como quieras— que sostiene, organiza y responde. Eso no es
fe, eso es lógica, es deducción, es ciencia que ya no puede mirar hacia otro
lado. Y si aceptamos eso, entonces tenemos que redefinir lo que entendemos por
Dios. Y si Dios no es quién, sino qué: no un hombre, no una figura externa, no
un premio después de portarte bien, sino un campo, un sistema vivo, una red de
conciencia interconectada, una mente universal expresándose a través de ti. Eso
es lo que empieza a emerger cuando juntas todas las piezas, y de repente
entiendes: Dios no está allá arriba. Dios está aquí, en tu atención, en tu
capacidad de imaginar, en tu poder de sentir y crear, Dios eres tú.
La ciencia ha cerrado el círculo. Durante siglos el camino fue así: la
religión hablaba de alma, de fe, de milagros. La ciencia hablaba de átomos,
leyes, ecuaciones. Y tú atrapado en medio sin poder unir los puntos. La
Masonería es ciencia y religión, pero también algo más. Pero ahora, ambas, a
través del lente masónico, se miran y por primera vez coinciden en lo esencial:
que hay algo más allá de lo visible, que el observador importa, que la
conciencia transforma, que el universo es más mente que máquina. Eso no es
acaso lo que siempre significó la palabra Dios.
Entonces, no. La pregunta ya no es: ¿se puede demostrar científicamente
la existencia de Dios dentro de ti? La verdadera pregunta es: ¿estás listo para
vivir como si fuera cierto? ¿Estás listo para pensar diferente? ¿Para sentir a
propósito? Para mirar tu vida con los ojos de un creador conectado a una
inteligencia infinita. Porque si Dios no es un ente externo, sino una fuerza
que vive en ti, incluso tú eres Dios, entonces no hay excusas, no hay
separación, no hay espera.
¿Qué significa esto para ti hoy? Significa que puedes dejar de mendigarle
a la realidad, que puedes dejar de repetir viejas historias de escasez, de
culpa, de limitación, porque ahora sabes que estás codificando el mundo con tus
pensamientos, emociones y elecciones. Eres parte activa del sistema.
No estás sólo , no estás roto y
estás destinado a sobrevivir. Estás diseñado para manifestar tu Dios interior.
Y si te lo tomas en serio, vas a empezar a ver milagros. Sólo que ya no los vas a llamar milagros, los
vas a llamar naturaleza cuántica. ¿Se puede demostrar científicamente la
existencia de Dios dentro de ti? Tal vez sí, tal vez no. Pero, ¿se ha sentido
algo mientras leías este comunicado?
Para reforzar esta verdad masónica con la sabiduría oriental,
incorporamos citas del Bhagavad Gita de Yogi Ramacharaka, que resuenan con la
realización del Yo divino: "Sabe, oh Príncipe de
Pandu, que nunca hubo un tiempo en que yo, ni tú, ni ninguno de estos príncipes
de la tierra no existiéramos; ni jamás llegará un tiempo, en el futuro, en que
alguno de nosotros deje de existir." (Parte II, La Doctrina Interna).
"El Hombre Real —el Espíritu del Hombre— no nace ni muere.
Innaciente, inmortal, antiguo, perpetuo y eterno, ha perdurado y perdurará por
siempre." (Parte II, La Doctrina Interna).
"Yo soy el Todo, de donde Todo procede. De Mí fluye el Alma de las
Almas —la Vida Universal—, la Vida Única del Universo." (Parte VIII, El
Misterio de la Omnipresencia).
"Quienes me adoran con devoción, ciertamente encuentran por sí
mismos el camino a mi corazón, y Yo estoy en ellos, y ellos en Mí." (Parte
IX, El Conocimiento Regio). Sabe, Arjuna, que en el corazón de cada ser reside
Ishwara, el Maestro, quien hace que todas las cosas giren en las ruedas del
Tiempo. Él es el Alfarero, en cuya rueda giran estas formas y figuras,
sintiendo el toque de su dedo al moldearlas. (Parte XVIII, Renuncia y
Libertad).
Estas citas subrayan que el GADU no es externo, sino el Yo eterno dentro
de nosotros, y tú, como Masón , estás a punto de despertar a esta realización
divina, convirtiéndote en el arquitecto consciente de tu propio universo.
Alcoseri
¿Y si tú fueras el Gran Arquitecto del
Universo? Tercera Parte
¿Sería
posible que tú fueras Dios el Gran Arquitecto del Universo viviendo un
experimento en un cuerpo humano?
El
concepto de un Dios interno
El
concepto de un Dios interior, una chispa divina que nos conecta con el
universo, no es exclusivo de la Masonería o el cristianismo; resuena en muchas
filosofías y tradiciones esotéricas. Vamos a explorar algunas que refuerzan
esta idea del Gran Arquitecto del Universo como nuestra propia conciencia
divina, con citas específicas para respaldarlo, manteniendo ese tono masónico
que busca el despertar interior.
Primero, el Vedanta , una rama de la filosofía
hindú, enseña que el Atman (el Yo verdadero) es idéntico a Brahman, la realidad
suprema. En los Upanishads, como el Chandogya Upanishad, se dice: Tat Tvam Asi
-Tú eres Eso . Esto significa que tu esencia más profunda es la misma que la
inteligencia universal, el GADU. No hay separación; eres el creador y la
creación. Esto alinea con la idea masónica de que somos arquitectos de nuestra
realidad, olvidando nuestra divinidad para redescubrirla.
El
Budismo Zen también apunta a esta verdad, aunque sin usar la palabra Dios. En
el Zen, la iluminación es darse cuenta de que tu verdadera naturaleza es Buda,
la conciencia pura. Dogen, un maestro zen, escribió: Estudiar el camino del
Buda es estudiarse a uno mismo; estudiarse a uno mismo es olvidarse de uno
mismo; olvidarse de uno mismo es ser iluminado por todas las cosas (Genjokoan).
Esto
refleja el despertar masónico: olvidar el ego para reconocer que eres el GADU,
moldeando la realidad con tu atención. En la filosofía hermética , basada en
los textos del Corpus Hermeticum, se encuentra la misma idea. En el libro I,
Poimandres dice: El hombre es un dios en formación… pues la Mente divina está
dentro de él, y por ella conoce y crea. Aquí, la Mente (Nous) es el principio
divino que reside en nosotros, el compás que da forma al cosmos. Esto es puro
simbolismo masónico: somos constructores divinos, y nuestra tarea es recordar
esa chispa.
El
Estoicismo , aunque más práctico, también toca este tema. Marco Aurelio
escribió: Vive con los dioses. Y vive con los dioses aquel que constantemente
muestra que su alma está satisfecha con lo que le ha sido asignado, y que
obedece a la chispa divina que Zeus ha puesto en cada hombre (Meditaciones,
5.27). Para los estoicos, esta chispa (logos) es la razón universal, una
inteligencia divina que conecta todo, y que nosotros, como masones, podríamos
llamar el GADU trabajando a través de nuestra conciencia.
Por
último, el Sufismo , la rama mística del Islam, lo expresa bellamente. Rumi, el
poeta sufí, dijo: Más allá de las ideas de lo correcto y lo incorrecto, hay un
campo. Allí nos encontraremos. Cuando el alma se acuesta en esa hierba, el
mundo está demasiado lleno para hablar de él (Poema: Más allá). Para los
sufíes, Dios no está fuera, sino en el corazón, y el viaje espiritual es
recordar esa unidad.
Esto
resuena con el templo interior masónico, donde el GADU habita en nuestra propia
conciencia. Para conectar con la ciencia, estas filosofías coinciden con
hallazgos modernos, como el experimento de la doble rendija, que muestra que la
conciencia afecta la materia, o los estudios de HeartMath sobre el campo
electromagnético del corazón, que sugiere que nuestras emociones moldean la
realidad.
Como
en el Bhagavad Gita que dice: Yo soy el
Todo, de mí procede todo. Todas estas tradiciones, desde el Vedanta hasta el
Sufismo, refuerzan la idea masónica de que tú, no eres un mero ser humano, sino
el GADU mismo, despertando a tu poder creador.
Ese Dios que habita dentro de nosotros,
hermano, es el Gran Arquitecto del Universo, no un ente lejano, sino la chispa divina que late en tu
esencia. Es la conciencia eterna, el Yo soy que trasciende el cuerpo y la
mente, como dice el Bhagavad Gita: No nacido, inmortal, antiguo, perpetuo y
eterno (Parte II, Doctrina Interna). Es la fuerza que crea galaxias y sueños,
que moldea la realidad con cada pensamiento y emoción, como nos enseña la
física cuántica con el experimento de la doble rendija: tu observación da forma
al mundo. En la Masonería, lo vemos como el principio ordenador, la
inteligencia universal que tú reflejas cuando alzas la escuadra y el compás de
tu voluntad.
Jesús
lo señaló en Juan 10:34: Dioses sois, porque todos llevamos esa luz divina,
olvidada tras la máscara de lo cotidiano. Este Dios no castiga ni juzga; es la
creatividad infinita que eres tú, despertando a tu poder como arquitecto de tu
universo.
¿Quieres
profundizar en cómo manifestar esa divinidad en tu vida diaria?
Cada deseo tuyo, cada miedo sostenido con suficiente fuerza,
cada pensamiento repetido con emoción es una semilla que brota en el campo
invisible de la existencia. Y no importa si lo crees o no, esta ley no depende
de tu fe, así como la gravedad no necesita tu aprobación para funcionar. Pero
si entiendes, si recuerdas que estás soñando, algo increíble comienza a suceder.
El sueño obedece al soñador. Entonces, ¿quién eres tú sin la historia que te
contaron? ¿Quién eres antes del nombre, del dolor, de las creencias? ¿Puedes
sentirlo, esa inquietud en el pecho, esa llama queriendo encenderse? Esa es la
chispa del recuerdo y está ardiendo para decirte algo urgente. El tiempo de la
amnesia se está terminando. Pero, ¿qué pasa cuando comienzas a recordar el
poder que tienes? ¿Será que esa fuerza olvidada puede moldear no sólo tu destino, sino el mundo mismo?
¿Alguna
vez te has preguntado por qué algunas personas parecen materializar éxitos mientras
otras viven rodeadas de frustración, miedo y escasez? La respuesta no está en
la suerte ni en el azar, ni siquiera en algún karma inevitable. La respuesta
está en una facultad que todos poseen, pero que casi nadie comprende, la
imaginación. Pero atención, no estoy hablando de fantasía, ensoñación o evasión
de la realidad. Estoy hablando del motor invisible que sostiene y construye la
propia realidad. La imaginación no es un juguete de la mente. Es el mismo Dios
operando a través de ti. Es el puente entre lo invisible y lo visible, entre lo
potencial y lo
real.
El
Arte de Ensoñar y su idea de modificar conscientemente el mundo que nos rodea.
El
Arte de Ensoñar es el noveno libro de Carlos Castaneda, publicado en 1993,
donde explora las enseñanzas de su maestro, el chamán mexicano yaqui Don Juan
Matus, sobre el concepto de "ensoñar". Este término no se refiere a
soñar en el sentido común, sino a una práctica consciente y controlada de los
sueños para acceder a otros estados de percepción y explorar realidades
alternativas.
¿Qué
es el arte de ensoñar?
Según
Don Juan, ensoñar es "el acto de utilizar los sueños normales como puerta
de entrada que conduce a la conciencia humana hacia otros ámbitos de la
percepción". No se trata de tener sueños, soñar despierto, desear o
imaginar, sino de un proceso disciplinado que implica controlar los sueños para
desplazarse a otros "mundos" o niveles de conciencia. Don Juan
describe estos mundos como reales, únicos y absorbentes, comparándolos con
capas de una cebolla, donde nuestro mundo cotidiano es sólo uno de muchos.
El
ensoñar implica manipular el punto de encaje, un concepto central en la obra de
Castaneda. Este punto es una posición energética en el cuerpo que determina
cómo percibimos la realidad. Al desplazarlo conscientemente durante los sueños,
el ensoñador puede acceder a otras realidades o "segunda atención",
un estado de percepción más allá de lo cotidiano.
Principales
ideas del libro
Las
siete compuertas del ensueño: Don Juan enseña que existen siete barreras o
"compuertas" para alcanzar la conciencia total a través del ensueño.
En el libro, Castaneda describe las primeras cuatro, que involucran técnicas
para lograr sueños lúcidos y controlarlos. Por ejemplo, una práctica inicial es
fijar la atención en un elemento del sueño, como mirarse las manos, para
fortalecer la "atención del ensueño".
Técnicas
y prácticas: El arte de ensoñar requiere disciplina, imaginación y propósito.
Don Juan propone ejercicios como establecer un "comando" antes de
dormir (por ejemplo, decidir mirar una parte del cuerpo en el sueño) para
mantener la atención y evitar que el sueño se desvanezca. También se menciona
el uso de pases mágicos (movimientos corporales) y la recapitulación (un
proceso para recuperar energía) como formas de acumular la energía necesaria
para ensoñar.
Seres
inorgánicos y el emisario del ensueño: Durante el proceso, Castaneda describe
interacciones con "seres inorgánicos", entidades de otros planos que
pueden actuar como guías o depredadores. El "emisario del ensueño" es
una voz o energía que ofrece orientación, pero Don Juan advierte sobre los
riesgos de estas interacciones, ya que estos seres pueden intentar atrapar la
conciencia del ensoñador.
Filosofía
y cosmovisión: Don Juan sostiene que el mundo cotidiano es sólo una faceta de la realidad, y que los humanos
tienen la capacidad de percibir otros mundos si superan el condicionamiento
cultural que limita su percepción. El ensueño es, por tanto, una herramienta
para expandir la conciencia y alcanzar lo que Don Juan llama "la entrada
al infinito".
El
Arte de Ensoñar no es un manual práctico en el sentido moderno, sino una
narrativa que invita a reflexionar sobre la percepción, la realidad y el
potencial humano. Su estilo es accesible pero denso, ya que mezcla anécdotas
personales con conceptos abstractos. Para quienes están familiarizados con la
obra de Castaneda, este libro profundiza en las prácticas energéticas y el
papel del ensueño en el camino del "guerrero tolteca". Sin embargo,
su carácter místico puede resultar desafiante para lectores escépticos o poco
familiarizados con el chamanismo; ya que todas estas prácticas están destinadas
a modificar la Realidad , a partir de que nosotros somos en realidad los diseñadores
del mundo que nos rodea.
Imaginación
Creadora
Cuando imaginas con intensidad, con
sentimiento y persistencia, no estás simplemente pensando positivo. Estás
moldeando la estructura vibracional de tu universo. Y esto no es una metáfora,
es ciencia y espiritualidad bailando juntas en el mismo escenario.
Estudios en neurociencia ya han demostrado que
el cerebro no distingue algo vívidamente imaginado de algo vivido físicamente. Las
mismas áreas se encienden, el cuerpo reacciona, la química cambia, la emoción fluye,
el universo escucha y tarde o temprano aquello que fue sembrado en el terreno
fértil de la conciencia empieza a brotar en el jardín de la experiencia.
Pero
aquí está el gran problema. Tú ya estás usando ese poder todo el tiempo, sólo que de manera inconsciente. Cada vez que
sostienes un miedo, alimentas un pensamiento de escasez, repites mentalmente
que nada me sale bien, estás sembrando exactamente esas semillas y el universo
impersonal y preciso responde sin juzgar, sin filtrar, sin dudar. Dices,
"Mi vida es un caos y el caos se manifiesta con disciplina
matemática." Afirmas, "Nunca tengo suerte." y la suerte se
inclina ante tu convicción. Lo que sostienes cosechas es la ley inmutable de la
siembra. San Pablo, el apóstol ya lo sabía. En su carta a los corintios
menciona una sabiduría oculta escondida de los poderosos de este mundo, un tipo
de conocimiento al que sólo el espíritu
de Dios puede acceder.
¿Y dónde está ese espíritu? En tu imaginación.
San Pablo no hablaba de dogmas o creencias externas, sino de una ciencia
interior. Él decía que todo lo que siembres mentalmente también lo cosecharás
sin excepción. Esto no es una metáfora religiosa, es la ingeniería espiritual
de la realidad. Y es precisamente por eso que tu imaginación es el territorio
más disputado del planeta. Las guerras modernas ya no se libran sólo por tierras o recursos, sino por narrativas,
por tu atención, por el control de tu mente.
Cada
titular de periódico, cada
notificación en el celular, cada anuncio publicitario, todo intenta secuestrar
tu imaginación porque quien controla lo que imaginas controla lo que
creas. Prendes la televisión y ves miedo, abres el celular y ves escasez. Al
deslizar en las redes sociales encuentras odio, comparación y ruido. Y sin
darte cuenta comienzas a imaginar todo eso como real, como inevitable, como
tuyo.
Pero
aquí está el secreto que no quieren que sepas. Nadie puede controlar tu
imaginación si aprendes a usarla conscientemente. Imagina con claridad. Sostén
la imagen. Aliméntala con sentimiento. Siéntela como si ya fuera real. Ignora
lo que los sentidos dicen por un momento. No se trata de negar la realidad,
sino de crear una nueva. La realidad externa es sólo el eco de lo que fue imaginado ayer. Pero hay
una advertencia urgente. Si continúas inconsciente, seguirás siendo usado como
herramienta para la creación ajena. Tus emociones, tu energía, tu imaginación
serán drenadas para materializar el mundo de otra persona. Serás un extra en la
historia de quien aprendió a ser autor y lo más trágico, creerás que eso es
normal.
Tienes
una elección, puedes seguir siendo moldeado por narrativas externas, repitiendo
patrones que no son tuyos, cosechando frutos que no sembraste conscientemente,
o puedes recuperar el dominio de tu imaginación y con ella moldear el mundo a
tu alrededor. Pero eso exige valentía. Valentía para cerrar los ojos a lo obvio
y ver lo invisible. Valentía para sostener la visión, aún cuando todo alrededor
grite lo contrario. Valentía para decir yo soy incluso cuando todo dice tú no
eres.
¿Estás
listo para usar el poder que siempre fue tuyo? ¿Listo para dejar de ser un
espectador y convertirte en el creador consciente de tu realidad? Porque la
verdad es clara y al mismo tiempo aterradora. Ya estás creando. La única
pregunta es, ¿qué?
Alcoseri
¿Y si tú fueras el Gran Arquitecto del Universo?
Cuarta parte
Un
Trozo de Dios en el Planeta Tierra
Un
trozo de Dios en la Tierra: un secreto aún celosamente resguardado por las
sociedades secretas como la Masonería , un secreto envuelto en sombras que susurran promesas de
poder infinito y revelaciones prohibidas.
Hace
cinco mil años, un trozo del Gran Arquitecto del Universo cayó en este pequeño
planeta que llamamos Tierra, un evento cósmico que rasgó el velo entre lo
divino y lo mortal, dejando un eco de enigma que aún vibra en las profundidades
ocultas del cosmos. Este fenómeno inusual no pasó desapercibido por el resto de
los habitantes de este vastísimo universo; una cosa así nunca había sucedido, y
seguro nunca más volvería a suceder en ninguna otra parte de la Creación, como
si el tejido mismo de la realidad se hubiera torcido en un capricho insondable.
Inmediatamente,
todos los grandes seres inteligentes del Universo se dieron a la tarea de saber
a ciencia cierta qué era lo que había realmente pasado: preguntas que ardían
como estrellas moribundas, como saber qué parte de Dios había caído en este
planeta, cuál era la razón de este inusitado hecho, y si acaso este fragmento
llevaba consigo semillas de caos o redención eterna.
Hasta la fecha de hoy 31 de agosto de 2025, luego de cinco mil
años de haber sucedido, nadie sabe cómo fue ni por qué; lo único que saben con
certeza es que sí, sí sucedió, y desde entonces se han dado a la tarea de venir
y averiguar de todos los confines del Universo, pero no han tenido éxito debido,
por una parte, a que este Planeta Tierra pasa por un periodo de duro ajuste y
oscuridad sin precedentes —un velo de tinieblas que envuelve almas en un
laberinto de sufrimientos, en ocasiones superando los pesares del mismo
Infierno, donde susurros de antiguas maldiciones se entretejen con lamentos
olvidados— y por otra parte, porque el secreto está resguardado por fuerzas
invisibles que desafían la comprensión mortal. Y en estas condiciones, luego de
un tiempo concluirán, cosa que deberían esperar a que las cosas en el Planeta
se armonizaran, así el planeta cumpliera su ciclo, y así, las cosas se
aclararían, revelando quizás portales a dimensiones prohibidas. Los ciclos
galácticos en la Tierra se cumplen en un periodo de cinco mil ciento
veinticinco años, cosa que está ya por cumplirse; solamente quedarán quienes
resguardan el secreto: los masones, guardianes silenciosos de un conocimiento
que podría desatar tormentas estelares.
No por
ello han dejado de venir osados tratando de encontrar ese pedazo de Suprema Luz
Divina, unos para rescatarla de las garras terrenales, otros para hacerse de
ella y dominar galaxias enteras, y otros por curiosear en los abismos del
misterio, pero los que han venido realmente no han tenido éxito, y lo peor, la
han pasado realmente mal, atrapados en visiones de horror que desdibujan la
línea entre lo real y lo espectral. La atmósfera terrícola era terrible para
cualquier ser ajeno; es pesada y densa, lo peor que existe, un manto opresivo
cargado de energías primordiales que corrompe el espíritu de los intrusos.
De ese modo, ese trozo de Dios no había caído sólo
: venía custodiado por unos seres llamados Nagás, seres serpientes ancestrales
cuya forma sinuosa oculta poderes que trascienden el tiempo, a los que ni los
propios poderosos ángeles ni demonios podían hacerles frente, pero benévolos
estos Nagás con los iniciados auténticos —sus aliados en las sombras—,
iniciados también que conformaban una cofradía secreta que custodiaban ese
trozo de Dios, y que serían los únicos en saber dónde se encontraba oculta, en
recintos perdidos donde el eco de antiguos rituales resuena eternamente.
Esperaban que al final del ciclo, ser ellos quienes podrían decidir cuál sería
el destino de esa Luz caída en este planeta, quizás liberándola para restaurar
el equilibrio cósmico o sellándola para evitar un cataclismo universal.
Osadas
expediciones sin éxito se habían adentrado a saber y dar cuenta de este Trozo
de Dios, una parte del Ser Supremo que palpita con energías primordiales
capaces de reescribir las leyes de la existencia. Sabían claro que quien
poseyera este Trozo de Dios tendría un poder inconmensurable, un dominio sobre
la materia y el espíritu que eclipsaría a las estrellas mismas. Relatos sobre
estos osados están repletos en las páginas de la Historia, siempre en sigilo y
alegóricas, como velados jeroglíficos que ocultan verdades prohibidas, pues los
Nagas, confundidos entre los humanos en formas engañosas, siempre permanecen
más que alertas a cualquier intromisión, tejiendo redes de ilusión que atrapan
a los imprudentes.
Burlando
a los guardianes, muchos llegaron a la Tierra y secuestraban humanos, creyendo
a ciencia cierta que dentro de estos podría estar la clave de dónde estaba ese
Trozo de Dios —quizás impregnado en el ADN mismo de la humanidad, un legado
genético de intervenciones divinas o extraterrestres que yace dormido—.
Estudiaron a los humanos raptados y se daban cuenta que sí, efectivamente había
rastros inequívocos de esa Luz caída en el planeta, pero esa Luz permanecía
inactiva; no sabían el porqué, pero así lo era, como si un velo cósmico la
mantuviera en letargo, esperando un catalizador desconocido. Inventaron así
religiones, pensando que así podrían activar la Luz en esos seres humanos
apagados, y una vez activa, robarla de los humanos, pero no, no encendían; en
cambio, con las religiones, las cosas más y más se oscurecían, así que no
podían activar esa luz en ellos, sumiendo al mundo en un laberinto de dogmas
que sólo profundizaban el misterio. A
ello, los humanos y los Nagas crearon una Sociedad Secreta, sabiendo que los
intrusos venían al Planeta, y así fue que resguardaron el Secreto de dónde
estaba ese Trozo de Dios. Y así, generación tras generación, en una línea de
iniciados que se extiende como raíces ocultas bajo la superficie de la
historia, el Secreto de Dios era resguardado de los intrusos, a sabiendas que
lo que ellos buscaban era robarlo, a más que todo, para obtener ese poder —un
poder que, según antiguas teorías, podría provenir de visitantes estelares que
moldearon la civilización humana—. El poder de transmutar plomo en oro era poca
cosa ante ese Poder que se podría obtener de ese Trozo de Dios; era superior a
cualquier otra cosa, un elixir de omnipotencia que nadie apenas imaginaba, pero
de que se obtendría un Poder con él, era bien sabido que sí, susurrado en
templos olvidados y textos prohibidos.
Los
que venían de otros lugares del Universo lo buscaron en el centro del Planeta,
en los mares profundos donde criaturas abisales guardan secretos ancestrales,
en los centros religiosos erigidos como faros de enigmas cósmicos, y no… no
estaba. Sólo sus instrumentos captaban
que estaba aquí, pero no daban con él; era evasivo, oculto, como un fantasma
que se desliza entre dimensiones, y no tenían más pistas que las milenarias
sociedades secretas que lo supieran, quizás entrelazado con mitos de diluvios y
creaciones donde dioses descendían para alterar el destino humano.
En lo que respecta al funcionamiento del Gran
Universo, las cosas no se dan por accidente, y tenía que haber una razón para
todo esto —quizás un experimento divino o una caída intencional para probar la
resiliencia de la creación—, y de que este pequeño planeta en un pequeño y
olvidado sistema solar resguardara el más importante hecho que hubiese ocurrido
en esta Creación: el albergar ese transcendental Trozo de Dios en él, un
fragmento que podría ser la clave para desentrañar si los "dioses" de
antaño eran en realidad seres de las estrellas que cayeron o llegaron para
sembrar vida y misterio.
Para
añadir un toque contemporáneo a este velo de misterio, una noticia reciente de
un estudio de Harvard sugiere que seres extraterrestres podrían haber estado
viviendo ocultos en la Tierra desde tiempos inmemoriales, disfrazados entre
nosotros o en bases subterráneas, lo que refuerza la idea de guardianes
cósmicos protegiendo secretos divinos caídos, como si el Trozo de Dios fuera
parte de una presencia alienígena persistente que desafía nuestra comprensión
de la realidad.
Alcoseri
¿Tiene el Enigma de Baphomet alguna relación con la Masonería?
En el lejano septiembre de 1994, cuando crucé el umbral de la
iniciación masónica, una idea inquietante se cernió sobre mi mente; y me
pregunte ¿qué verdades ocultas yacían
tras el enigma de Baphomet, en la
francmasonería? Ya antes había devorado las páginas de Dogma y Ritual de Alta
Magia de Éliphas Lévi, un grimorio que prometía desvelar los misterios prohibidos del Baphomet Templario .
Sin embargo, en mi Logia Madre, el eco de mis preguntas se perdía en el
silencio. Mis hermanos, anclados en la vieja escuela política del PRI, sólo
ansiaban debates anticlericales y maniobras de poder, pero no les interesaba
nada relacionado con Baphomet . ni de Templarios, órdenes esotéricas, demonios
caprinos... nada de eso encendía su curiosidad. Ellos devoraban tomos
históricos, sí, pero como meros datos flotantes, sin tejerlos al tapiz
masónico. De ellos aprendí el arte de la política interna y las doctrinas que
desafían al clero, pero mi búsqueda me llevó más allá, a otras logias en la
Gran Logia del Estado de Nuevo León, México. Allí, entre eruditos de lo arcano,
hallé logias con nombres templarios, guardianes de saberes olvidados. ¿Adoraban
a Baphomet? No, en la masonería no se rinde culto a ídolos caprinos. Se
persigue algo más elevado: la transmutación del alma, el equilibrio cósmico
entre luz y oscuridad.
Los Templarios, esos guerreros místicos cuya caída en el siglo XIV fue
un cataclismo de fuego y traición, han alimentado un río subterráneo de
enigmas. Su legado serpentea por las grietas de la historia oficial, donde lo
verdadero se entreteje con lo fantasmagórico. Se les atribuye todo: la Sábana
Santa, el Santo Grial, el secreto de América antes de Colón, tesoros inefables
(¿materiales o espirituales?), fórmulas alquímicas y la perpetuación en
hermandades ocultas que dieron luz a la masonería. Acusados de ritos
indecentes, iniciaciones clandestinas y hasta el culto a un diablo llamado
Baphomet, se convirtieron en el misterio supremo. Baphomet corona este
laberinto de conjeturas, un símbolo que evoca hogueras eternas y el aroma
abrasador de herejías quemadas.
Entre las acusaciones que sellaron su destino, la adoración a un ídolo
caprino cobró vida propia. Con el surgimiento del templarismo masónico en el
siglo XVIII, el mito se avivó: ¿seguían los masones rindiendo homenaje a esta
entidad andrógina? Esto nutrió tanto el aura mítica de la orden como las furias
antimasónicas. Pero fue el masón y ocultista Éliphas Lévi quien resucitó a
Baphomet del olvido, esculpiendo su silueta inquietante: un ser híbrido con
cabeza de cabra, antorcha entre cuernos, pentagrama en la frente, senos
femeninos y barba masculina que susurran androginia. Demonizado por unos,
redimido por otros, Baphomet danza en un caleidoscopio de interpretaciones,
siempre envuelto en el humo de las piras templarias.
Éliphas Lévi, exsacerdote católico transformado en mago y francmasón,
insistía en que Baphomet no era un emisario satánico, sino un símbolo alquímico
de unión de opuestos. En el siglo XXI, la Iglesia de Satán adoptó su imagen por
error, un giro moderno ajeno a su esencia primordial. Los Pobres Caballeros de
Cristo y del Templo de Salomón —los Templarios— eran una orden cristiana, pero
leyendas como las de Albert Pike, masón y fundador del Ku Klux Klan, los
pintaban sirviendo a Baphomet como Lucifer encarnado, un eco de Herodes
masacrando infantes en Belén, temiendo el plan divino. (Herodes entonces,
cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los
niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores,
conforme al tiempo que había inquirido de los magos. Mateo 2:16).
La figura de Baphomet, con su dualidad barbada y pechos femeninos,
evoca la alquimia: no un demonio, sino el rebis, la fusión hermética. El Rebis es un concepto alquímico que representa la unión
de opuestos, particularmente la integración de lo masculino y lo femenino en
una sola entidad, simbolizando la perfección o el equilibrio. Proviene del
latín res bina, que significa "cosa doble". En la alquimia, se suele
representar como una figura andrógina con dos cabezas (una masculina y otra
femenina) o un ser con atributos de ambos géneros, a menudo acompañado de
símbolos como el sol y la luna, el azufre y el mercurio, o el cielo y la
tierra.
En el contexto de la masonería, el Rebis no tiene un rol central en los
rituales o enseñanzas oficiales, pero puede aparecer en discusiones esotéricas
o en ramas más místicas, como en ciertos grados del Rito Escocés Antiguo y
Aceptado, donde se exploran ideas alquímicas. Representa la idea de armonía y
la unificación de dualidades, un tema que resuena con los principios masónicos
de equilibrio y búsqueda de la verdad.
Asi, algunos han especulado que la imagen de Baphomet de Éliphas Lévi,
con su naturaleza dual (masculino/femenino, luz/oscuridad), comparte
paralelismos con el Rebis, aunque no son lo mismo. Sin embargo, esta conexión
es más interpretativa que histórica.
Hoy, muchos ven a Baphomet como
emblema de sabiduría superior, aunque sin pruebas documentales. Su nombre,
quizás del griego baphe (bautismo) y metis (sabiduría), sugiere un
"bautismo de conocimiento". Un equívoco común lo liga al mal
cristiano, pero en ausencia de dioses, Baphomet representa ambiciones
narcisistas elevadas a lo divino —un chivo expiatorio para acusaciones contra
órdenes secretas.
Volviendo a Lévi, su erudición lo impulsó del polvo de bibliotecas al
éxtasis práctico. No un mero sabio, sino un iniciado masón, autorizado por
ritos a desvelar verdades trascendentes. A diferencia de René Guénon, quien
podaba lo moderno de la ortodoxia, Lévi resolvió el dilema entre erudición y
práctica, fusionando sincretismos. En sus palabras: "En la soledad, entre
el trabajo iniciático, despertando las fuerzas instintivas y magnéticas, los
hombres se subliman y exaltan... personas sensibles caen fácilmente en el
éxtasis que les lleva a ver más allá de lo habitual." Así, ángeles,
hombres-luz y elfos luminosos emergen, visiones reales que no debemos mofar,
como advertía a los "viejos masones chamanes". Lévi separa
perceptivos de ciegos, abriendo el tercer ojo en éxtasis, similar a la
Transfiguración de Cristo: "Aconteció como ocho días después de estas
palabras, que tomó a Pedro, a Juan y a Jacobo, y subió al monte a orar; y entre
tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra, y su vestido blanco y
resplandeciente. Y he aquí dos varones que hablaban con él, los cuales eran
Moisés y Elías" (Lucas 9:28-30).
Estos fenómenos, para Lévi, son magnetismo natural: remolinos que
atraen y repelen, como electricidad atmosférica. Aquí yace el sincretismo del
ocultismo decimonónico, conciliando lo sobrenatural con la ciencia moderna,
influido por el mesmerismo. Lévi adapta estas fuerzas a la jerga científica,
tejiendo magia, Biblia y empirismo. En templos masónicos, vemos esta amalgama:
la Biblia sobre el altar, símbolos esotéricos en muros, liturgia que invoca
razonamiento científico.
El ocultismo del siglo XIX extendía este sincretismo al plano
ontológico, haciendo la masonería poderosa. En el siglo XX, desmitificada
—quizá por injerencia clerical—, perdió adeptos al volverse
"discreta" en vez de secreta. Hoy, en el siglo XXI, resurge como sociedad velada,
atrayendo a quienes huyen de lo profano. El "universalismo masónico"
arma un rompecabezas donde todo cabe, conceptos como entidades reales en la
mente humana.
El Simbolismo Velado de Baphomet: El Chivo Expiatorio y el Misterio
Divino
Baphomet no es dios ni demonio; es alegoría del chivo expiatorio, donde
caen los pecados en el Día de la Expiación, Yom Kippur. Como reza Levítico
16:8-10: "Y echará suertes Aarón sobre los dos machos cabríos; una suerte
por Jehová, y otra suerte por Azazel. Y hará traer Aarón el macho cabrío sobre
el cual cayere la suerte por Jehová, y lo ofrecerá en expiación por el pecado.
Mas el macho cabrío sobre el cual cayere la suerte por Azazel, lo presentará
vivo delante de Jehová para hacer la reconciliación sobre él, para enviarlo a
Azazel al desierto." Azazel, quizás un demonio del desierto o un lugar
remoto, recibe el pecado transferido.
Levítico 16:21-22 añade: "Y pondrá Aarón sus dos manos sobre la
cabeza del macho cabrío vivo, y confesará sobre él todas las iniquidades de los
hijos de Israel, todas sus rebeliones y todos sus pecados, poniéndolos así
sobre la cabeza del macho cabrío, y lo enviará al desierto por mano de un
hombre destinado para esto. Y aquel macho cabrío llevará sobre sí todas las
iniquidades de ellos a tierra inhabitada; y soltará el macho cabrío en el
desierto."
Este ritual prefigura a Cristo,
como en Hebreos 9:26: "De otra manera le hubiera sido necesario padecer
muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los
siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para
quitar de en medio el pecado."
Y Hebreos 10:12-14: "Pero
Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un sólo sacrificio por los
pecados, se ha sentado a la diestra de Dios... Porque con una sola ofrenda hizo
perfectos para siempre a los santificados."
En la Cábala judía, Yom Kippur es el "Sábado de Sábados", día
de humillación donde el sumo sacerdote entra al Santo de los Santos, rociando
sangre sobre el propiciatorio. Dos cabríos: uno sacrificado, su sangre por
expiación; el otro, Azazel, liberado al desierto cargando pecados. Simboliza la
muerte de Cristo por el pecado (Romanos 6:23) y la remoción eterna de culpas
(Hebreos 9:26).
Ideas intrigantes sobre Baphomet emergen de las sombras históricas:
originado en 1098 como posible corrupción de "Mahomet" (Muhammad),
acusación cruzada contra Templarios.
En alquimia, representa "solve et coagula" —disolver y
coagular—, grabado en sus brazos por Lévi en Símbolo gnóstico de dualidad:
macho-hembra, luz-oscuridad, fertilidad como el dios Pan.
Alcoseri
Un Cuento Infantil con Raíces Masónicas
Bajo la superficie de los cuentos infantiles se esconden
mensajes ocultos, enigmas que aún hoy desconciertan a quienes buscan
descifrarlos. Entre ellos, Las Aventuras de Pinocho de Carlo Collodi no es una
excepción. Más allá de su moral sencilla y sus enseñanzas psicológicas de
transformación, este relato encierra un simbolismo masónico y carbonario que
Giovanni Malevolti explora en su obra Pinocchio, mio Fratello. Conocido por
millones y adaptado a casi todas las culturas, Pinocho ha moldeado la psique de
generaciones, muchas de las cuales ignoran que su origen está íntimamente entrelazado
con los secretos de la Masonería.
Para comprender esta dimensión oculta, debemos viajar a la
Italia del siglo XIX y conocer a Carlo Collodi, nacido como Carlo Lorenzini en
Florencia en 1826. Influido por los ideales de Giuseppe Mazzini, arquitecto de
la Italia unificada, Collodi impregnó sus escritos con una doctrina liberal que
buscaba despertar conciencias. Como señala Malevolti: “Collodi, al igual que
otros literatos de su tiempo, fue un puente entre la filosofía masónica y el
alma popular”. A mediados del siglo XIX, Collodi ingresó a la Masonería, una
hermandad que, junto con la Carbonería, moldeó a líderes como Garibaldi y
Mazzini. En un Italia recién unificada, donde el Papa se replegaba al Vaticano
y la Iglesia católica enfrentaba un declive, un francmasón italiano reflexionó:
“En aquel resurgimiento, se sentía la urgencia de reconciliar a Cristo con la
Masonería, la iglesia con la sociedad secreta”. Fue en este torbellino de ideas
donde Collodi publicó Le Avventure di Pinocchio en 1882, una obra que, a simple
vista, exalta la educación del pueblo y condena el vicio, pero que guarda
tesoros más profundos.
El Nacimiento de un Símbolo
La historia comienza con Geppetto, un maestro carpintero
que, con un deseo ardiente, suplica bajo la Estrella Azul por un hijo. Esa
noche, el Hada Azul insufla vida al muñeco de madera, advirtiéndole: “Sé bueno,
Pinocho, y algún día serás un niño de verdad” (Pinocchio, Walt Disney). Pepito
Grillo, nombrado su conciencia, lo guía, aunque en la obra original, Pinocho,
en un arranque de furia, lo aplasta. Según Malevolti, “el Hada Azul representa
la sabiduría divina que inicia al profano, mientras que Pepito Grillo es la voz
interior que el neófito debe aprender a escuchar”. Este muñeco, tallado de un
leño vivo, encarna el potencial humano, una “materia prima” que, con amor y
trabajo, asciende de lo mineral a lo espiritual.
El Camino Iniciático
Pinocho, sin embargo, nace amoral y dormido, un “muerto
viviente” atrapado por sus pasiones. Como dice Collodi en su texto: “Pinocho
era un títere sin juicio, guiado sólo por caprichos”. Sus mentiras alargan su
nariz, un símbolo de ataduras terrenales que Malevolti interpreta como “el
reflejo de los agregados psicológicos que esclavizan al alma”. Sus orejas de
burro y su vida errante lo hunden en el karma, pagando con sufrimiento cada
mala acción. Hasta que, en su momento más oscuro, es tragado por una ballena,
un eco del profeta Jonás. “Como Jonás en el vientre del pez tres días y tres
noches, Pinocho desciende a la cámara de reflexiones masónica”, escribe
Malevolti, evocando las palabras de Mateo 12:40: “Así estará el Hijo del Hombre
en el corazón de la tierra”.
La Muerte Mística y el Renacimiento
Dentro de la ballena, a la luz de una vela, Pinocho medita
y decide transformarse. Expulsado al mar abierto, el agua lo purifica, un
bautismo que Malevolti asocia con el “nacimiento segundo” de Juan 3:3: “El que
no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”. Aunque
parece ahogarse, esta “muerte mística” es el preludio de su renacimiento. Al
salvar a Geppetto, el Hada Azul lo recompensa: “Por tu corazón valiente, serás
un niño de verdad” (Pinocchio, Walt Disney). Este acto heroico marca su ascenso
de profano a iniciado, un tema recurrente en cuentos como Blancanieves o La
Bella Durmiente.
La Visión de Disney
Walt Disney, otro masón, adaptó la obra con maestría,
suavizando a Pinocho para hacerlo más querido, pero preservando su esencia
espiritual. Releer o revivir Pinocchio es redescubrir, como sugiere Malevolti,
“un viaje de autoconocimiento donde el alma despierta de su letargo”. H.P.
Blavatsky, en Isis sin Velo, añade: “La ballena simboliza el templo iniciático,
un lugar de prueba y revelación”. Así, entre leños y estrellas, Pinocho nos
invita a mirar más allá, a encontrar la chispa divina que yace en cada uno.
Uno de los libros que aborda el cuento de Pinocho desde un
punto de vista masónico o esotérico es "Pinocchio, mio Fratello"
(Pinocchio, mi Hermano) de Giovanni Malevolti. Este ensayo explora las
influencias masónicas en la obra de Carlo Collodi, sugiriendo que "Las
aventuras de Pinocho" contiene un simbolismo oculto relacionado con el
camino iniciático y el despertar espiritual. Malevolti argumenta que la
historia puede leerse en dos niveles: uno profano, como un cuento infantil, y otro
masónico, donde personajes como el Hada Azul y Pepito Grillo representan
elementos de sabiduría divina y conciencia espiritual. Malevolti autor del libro basa su análisis en el
contexto histórico y cultural de la Italia del siglo XIX, así como en las
interpretaciones esotéricas de la transformación de Pinocho de títere a niño
real. Este libro ofrece una perspectiva fascinante para quienes buscan entender
las capas más profundas de la narrativa.
Alcoseri
Sientes un Dolor en el Alma
¿Por qué es ese Dolor y cómo aliviarlo?
Hoy, 25 de agosto de 2025,
quiero invitarte a una reflexión profunda y honesta. Dime, ¿cuántas veces en
este mismo día te has sentido apesadumbrado, como si las circunstancias te
abrumaran , o simplemente exhausto de cargar con tu propia sombra? , pero este
día , solamente es otro mal día igual a los anteriores , pero las cosas podrían
cambiar para ti y mejorar. Estamos atrapados en el torbellino de nuestra mente,
arrastrados por una corriente incesante de pensamientos y preocupaciones que nos aplastan, nos juzgan y se repiten como
un eco interminable. "No eres lo suficientemente bueno", nos
susurran, y lo peor es que hemos aprendido a creerles ciegamente. Pero imagina
si te revelara que existe una masónica práctica ancestral, casi velada en
secreto, capaz de romper ese ciclo vicioso. Una técnica masónica empleada por
hermanos en prolongadas sesiones de introspección durante las Tenidas en la
Logia, diseñada para disolver el rencor que albergamos hacia nosotros mismos y
acallar el ruido mental que nos consume.
Esto no es una simple rutina
de relajación superficial. Hablamos de un método transformador, respaldado por
investigaciones científicas y custodiado por siglos de sabiduría esotérica. Una
disciplina que no te pide fe en deidades ni renunciar a tu vida cotidiana, sólo
la voluntad de confrontarte a ti mismo, cara a cara, por primera vez en mucho
tiempo. Sin embargo, advierto: este sendero no es fácil. Demanda coraje para
enfrentar el dolor que has esquivado durante años. ¿Estás preparado para
desenterrar lo que yace oculto tras tus pensamientos más sombríos? ¿Listo para
desmantelar los patrones invisibles que han minado tu serenidad interior?
Entonces, inhala profundamente y acompáñame en este viaje masónico.
Seguro que como masón has sentido que al sesionar en
una Tenida en logia , algo cambia que te hace relajarte al menos durante el
periodo que estas dentro del Templo Masónico, pero esta experiencia de tranquilidad
puede prolongarse durante tu vida cotidiana.
¿Te has sentido alguna vez
como un náufrago a merced de tu propia mente? Como si las ideas surgieran de la
nada, tomaran las riendas y te llevaran a deriva sin aviso. Si es así, no estás
sólo en esa tormenta. La cruda realidad es que la mayoría transita la vida en
ese estado de inconsciencia, pensando en exceso, sintiendo poco y reaccionando
sin comprender las raíces de esas respuestas. Todo inicia con una noción sutil
pero destructiva: la idea de que algo falla en nosotros. Nuestra cultura nos
inculca desde la infancia que no somos suficientes. La publicidad lo refuerza
con sutileza diaria: necesitas un cuerpo ideal, un coche lujoso, un estilo de
vida de revista. Sólo entonces serás feliz. Así se forja la cárcel. Comenzamos
a perseguir, a acumular, a huir, siempre tras un vacío que nunca se llena. Y
cuando caemos, cuando erramos, nos volvemos verdugos de nosotros mismos,
culpándonos por no medirnos a la altura.
Ese sentimiento de
insuficiencia se convierte en un coro interno implacable, voces críticas que
retumban en la cabeza: "Eres un fracaso. Nadie te quiere de veras. Jamás
cambiarás". Para tantos, esta es la melodía cotidiana de la existencia. Y
cuando se arraiga, moldea la realidad tangible. No es mera figura retórica; la
neurociencia demuestra que patrones negativos persistentes reconfiguran el
cerebro, amplificando ansiedad, depresión y autodesprecio. Por eso, aun
inmersos en confort material, nos sentimos cada vez más inquietos por dentro.
Las estadísticas son elocuentes: naciones líderes en prosperidad económica,
como Estados Unidos y el Reino Unido, se hunden en índices de felicidad global,
mientras los suicidios, especialmente entre jóvenes, escalan a cifras
alarmantes. ¿Cómo se explica? Hemos construido el mundo más cómodo de la
historia, pero también el más inhóspito para el alma.
La mente contemporánea es un
campo de batalla donde el adversario no acecha afuera, sino dentro. Lo más
pérfido: tiene tu voz, conoce tus vulnerabilidades y murmura sin pausa. Pero
aquí las cosas toman un giro fascinante, porque según la Masonería, el dilema
no radica en los pensamientos mismos, sino en el apego que les concedemos. Eso
lo transforma todo. ¿Estás dispuesto a cuestionar lo que crees sobre ti mismo?
¿Puedes visualizar lo que ocurriría si descubrieras que la paz anhelada ya
reside en tu interior, sepultada pero viva?
Permíteme revelarte algo
crucial. Existe una práctica mental ancestral, extraída de textos antiguos
vinculados a la Cábala Judía y que son retomados por masones de todo el mundo,
que despierta regiones cerebrales ligadas a la intuición, la claridad y la
manifestación. Investigadores recientes han examinado sus efectos y confirmado
que se pueden medir y explicar científicamente. Por mucho tiempo, este saber se
mantuvo oculto, no del tipo que se difunde libremente en redes sociales.
Algunos dolores no se ignoran; se acumulan en silencio, se
disfrazan en la vorágine diaria hasta que el cuerpo colapsa, la mente se
quiebra y el mundo parece desintegrarse. Eso le sucedió al masón Hermano Elías
Cuenca . Si alguna vez has caminado al filo entre mantener las apariencias y
estallar por dentro, su historia podría resonar contigo. Antes de ingresar en
la fraternidad, Elías Cuenca antes de convertirse en Masón era un joven empresario activo entre la Ciudad
de Monterrey y la Ciudad de México. Superficialmente, todo fluía: eventos
sociales, ambiciones, una carrera ascendente. Pero en las sombras, su mente era
un laberinto explosivo. Depresión, ansiedad, traumas pendientes y una voz
interna cruel lo acechaban, repitiéndole que era un impostor, que nada bastaría
para satisfacerlo . Hasta que un día, su cuerpo gritó "basta".
Despertó en un Hotel de la Ciudad de México con opresión en el pecho y sudor
helado. Creyó en un infarto, pero lo que lo derrumbaba no era físico: era el
peso de una vida erigida en huida de sí mismo.
Ese colapso no es exclusivo
suyo. ¿Cuántas veces has sofocado tu dolor con distracciones? ¿Cuántas has
recurrido a trabajo excesivo, redes, placeres efímeros, comida o alcohol para
no mirar adentro? Elías Cuenca huyó de
sí hasta agotar los caminos, y al tocar fondo, comprendió una verdad que muchos
evadimos toda la vida: el dolor evitado es la clave de la liberación. Así,
aceptó la invitación de un masón y se unió a una Logia masónica. Al principio
en Logia , por desesperación pura, no buscaba elevación espiritual , sólo
alivio del sufrimiento. Se encontró en una Tenida ya de aprendiz de Masón,
aislado del mundo exterior, al menos por esos momentos en logia por fin sintió
paz , pero saliendo de Logia de nuevo enfrentando una tormenta interna tan
feroz que intentó fugarse de nuevo del mundo profano . En un arrebato de
pánico, regreso a Logia, llegó a otro Taller Masónico donde fue acogido
fraternalmente , pero, salió de nuevo al
mundo profano y literalmente corrió por
la calle, dominado por terror abrumador. Pero allí, bajo la lluvia y el
desorden, algo mudó. Se detuvo, respiró y captó que no huía del mundo profano ,
sino de sí mismo.
He aquí un punto crucial:
puedes mudar de ciudad, empleo o pareja, pero sin introspección, tu sufrimiento
te seguirá como una sombra fiel. Es el dolor no procesado el que sabotea
decisiones, lazos y paz. Como afirmó Carl Jung: "Lo que resistes,
persiste; lo que aceptas, se transforma". Con esa epifanía masónica , Elías
Cuenca regresaba constantemente a Logia a asistir a Tenidas. Pasó días en
reflexión solitaria y decidió: "Aprendo a coexistir con mi dolor o me
destruye". Ese fue el viraje, el arrojo de cesar la fuga. Pero surge una
paradoja potente: en vez de erradicar el dolor, lo convirtió en objeto de
meditación durante la Tenida. Transformó el sufrimiento en sendero, dejó de
buscar culpables en el pasado. Se enfocó en la sensación pura del dolor en el
alma, observándola como una herida abierta, sin juicios ni etiquetas, sólo con
presencia absoluta.
¿Puedes concebirlo? Estar con
tu dolor sin borrarlo, racionalizarlo o evadirlo. Eso requiere una fortaleza
que pocos poseen, porque el abismo no es fin, sino portal a la transformación.
Cuando todo se desmorona, sólo perdura lo auténtico. En ese vacío, El
Francmasón Elías Cuenca experimentó un
amor inédito: el amor propio. Pero cuidado, este amor no es el glamoroso de
libros de autoayuda o posts virales. Es un amor callado, compasivo, sutil, como
acunar un ave herida con delicadeza. Y en ese abrazo de compasión, la curación
inicia. ¿Es factible hallar sosiego en el dolor más hondo? ¿Puede lo que más
evitas liberarte? Tal vez lleves heridas ancestrales, creyendo imposible
acallar la voz que te dice "no bastas". Pero ¿y si ese dolor fuera el
camino, aguardando ser acogido?
Profundicemos, porque aquí se
desvela el secreto masónico genuino. Llega un momento en el viaje interior
donde las palabras fallan, la mente se agota de teorías y el corazón desfallece
de sufrir. Fue entonces cuando el Q:. H:. Elías Cuenca descubrió la práctica masónica de transmutar
el sufrimiento en meditación durante la Tenida, no para deshacerse de él, sino
para acogerlo con profundidad. Ese es el arcano que pocos osan aplicar, pues
exige confrontar el dolor con los ojos del espíritu abiertos. En la Logia, la
sensación para Elías era de sacar un puñal de su pecho, girando lento pero
saliendo poco a poco, un tormento físico y emocional en su interioridad en
ocasiones que ninguna evasión mitigaba. Intentaba razonar, revivía abusos,
rechazos, fracasos, pero cuanto más hurgaba, más se hundía. Hasta que optó por
lo impensable: cesar la narrativa y sentir el dolor crudo, sin defensas ni
excusas.
Por alguna razón el Masón
Elías Cuenca comenzó su curación emocional , había dado pronto con la clave
masónica , de autocuración , de resolver su problemática, la Masonería de por
si, no nos ayuda jamás a resolver
nuestros problemas , sino que hace algo mejor, nos muestra el camino a que nosotros mismos nos sanemos y nos
ayudemos.
Ese es el núcleo: en lugar de
resistir, observa; en vez de juzgar, acepta; en lugar de odiarte por sufrir,
ofrece amor a esa parte herida. Suena simple, pero choca con nuestro
condicionamiento. Nuestro instinto es distraernos, entumecernos o buscar remedios
externos. Esta práctica dice: "Siéntate, respira y siente".
Científicamente, no es misticismo; estudios de neuroplasticidad, como los de
Richard Davidson en la Universidad de Wisconsin, prueban que prácticas de
compasión y atención plena remodelan zonas cerebrales ligadas al bienestar y la
resiliencia. Al dirigir amor a tu dolor, alteras tu neurología. No es poesía:
es fisiología.
El Masón Elías Cuenca visualizó su dolor como un animal herido, un
pájaro con ala rota. En vez de rechazarlo, lo sostenía con cuidado: "Estoy
aquí contigo", le decía a su tristeza. Poco a poco, el monstruo interno se
volvía familiar, y amigable . Y en ese acogimiento, algo milagroso ocurría: el
dolor menguaba, la desesperación se evaporaba. Pero no es magia; es
entrenamiento, con repetición, paciencia y disposición a fallar y reiniciar.
Por eso, el enfoque en la meditación no es silenciar la mente ni erradicar
pensamientos —esa es una falacia común—. La esencia es el retorno: notar que te
perdiste en divagaciones y, con gentileza, volver a la respiración, al cuerpo,
al ahora. Elías Cuenca el Masón lo
resume así: sólo tres movimientos en la meditación: presencia, distracción y
regreso. Cada retorno fortalece el músculo mental, declarando que eliges no ser
esclavo de pensamientos, retomando el timón, liberándote paso a paso.
Imagina aplicar esto en tus
momentos más lacerantes, no como escape, sino como acto consciente; no para
olvidar, sino para transmutar; mirando la herida y diciendo "Te veo y te
acepto", en vez de "Esto no debió ocurrir". Ese es el antídoto
al auto-odio. El secreto: convertir el dolor en meditación, en puente, en
portal. Descubres que no temías el dolor, sino la resistencia a él. Pero ¿es
viable vivir en paz con cicatrices profundas? ¿Silenciar el remolino mental sin
huir de la vida? La respuesta está más cerca de lo imaginable.
Para reforzar esta verdad,
recordemos las palabras del Evangelio de Tomás, un texto apócrifo antiguo
y rechazado por la Iglesia Católica, pero que ilumina el reino interior. En el dicho 70,
Jesús afirma: "Lo que tienes dentro de ti te salvará si lo sacas a la luz.
Lo que no tienes dentro de ti te matará si no lo tienes dentro de ti".
Esta enseñanza resuena con la necesidad de traer a la superficie lo oculto en
nosotros, transformando el dolor reprimido en salvación. Similarmente, en el
dicho 3 del mismo Evangelio de Tomas: "El reino está dentro de vosotros y
fuera de vosotros. Cuando os conozcáis a vosotros mismos, entonces seréis
conocidos, y comprenderéis que sois hijos del Padre vivo. Pero si no os
conocéis, vivís en la pobreza y sois esa pobreza". Aquí, se enfatiza el
autoconocimiento como puerta a la plenitud, recordándonos que la paz no se
busca afuera, sino en el reconocimiento de nuestra esencia divina.
Y si todo lo anhelado ya
morara en ti, cubierto por estratos de pensamientos, traumas y
condicionamientos. ¿Y si la felicidad no fuera efímera, sino un estado
consciente accesible ahora, incluso en días turbulentos? Esa es la promesa
audaz de la Masonería: libertad poniendo orden en el caos. No ausencia de
problemas, ni paz inmutable, sino la habilidad de no ser devorado por la perniciosa charla interna . Estar con
tristeza, ira o miedo sin sucumbir. Ser el vasto cielo, no las nubes pasajeras.
Como dicen los maestros: "No eres tus pensamientos; eres el
observador". Esta noción, abstracta al inicio, tiene bases espirituales y
científicas. La neurociencia confirma que la meditación altera el cerebro,
engrosando la corteza prefrontal —como mostró Sara Lazar en Harvard—, mejorando
autocontrol y empatía.
Los antiguos lo sabían antes
de los escáneres, y El Q:. H:. Elías Cuenca , tras años en Tenidas silenciosas,
emergió con una nueva relación con sus pensamientos: ya no combatía ni huía;
los veía venir y partir como olas en la orilla. Eso es libertad: no reaccionar,
elegir. Lo bello: requiere una Logia Personal , no siempre una Logia Física ,
requiere de aislamiento perpetuo, sólo dedicación diaria —minutos de sentarte,
respirar, observar— con consistencia y amor. Esta práctica es subversiva:
arrebata poder al sistema que lucra con tu inseguridad, restaurando tu
soberanía mental.
¿Notas cómo la sociedad
moderna es una factoría de distracciones? Cada alerta, feed interminable,
tendencia nos aleja de nosotros. Estar presente es revolucionario: un ser
presente no consume por falta, no se compara por normas, no se odia por
adoctrinamiento. El Q:. H:.
Elías Cuenca , al retornar a su interioridad, no era el mismo: no por
iluminación súbita, sino por pactar con su oscuridad. El dolor que lo aplastaba
se volvió aliado; el rumiar mental, una nube distante. Descubrió amarse no pese
a heridas, sino a través de ellas. La práctica se profundiza al entender que no
esperas perfección para la paz: la paz es el suelo de la sanación; el amor
propio, el bálsamo en la hemorragia.
Para ilustrar cómo detener la
charla interna, recordemos un cuento de Nasrudin, el sabio sufí
enloquecido de sabiduría . Un día, un
discípulo angustiado le preguntó a Nasrudin: "¿Cómo silencio el parloteo
incesante en mi cabeza? Mis pensamientos no paran, como un mercado
ruidoso". Nasrudin sonrió y respondió: "Es sencillo. Sólo promete no
pensar en un camello blanco durante el próximo minuto". El discípulo lo
intentó, pero inmediatamente su mente se llenó de camellos blancos galopando.
"¡Maestro, ahora no puedo dejar de pensar en ellos!", exclamó.
Nasrudin rio: "Ahí está la lección. Cuanto más luchas por expulsar los
pensamientos, más se multiplican. En cambio, obsérvalos como nubes: vienen,
pasan, sin aferrarte. La charla se aquieta cuando dejas de combatirla".
Esta anécdota nos enseña que el silencio mental surge no de fuerza, sino de
aceptación gentil, alineándose con la práctica masónica.
Otro dicho del Evangelio de
Tomás refuerza esto, en el 5: "Reconoce lo que está ante tu vista, y lo
que está oculto se te revelará. Pues nada hay escondido que no llegue a
manifestarse". Al observar sin juicio, lo interno se desvela, disolviendo
el caos. Y en el dicho 77 del mismo Evangelio de Tomás dice: "Yo soy la
luz que está sobre todos. Yo soy el todo. De mí salió el todo, y a mí retorna
el todo. "Corta un trozo de madera, y allí estoy yo. Levanta la piedra, y
allí me encontrarás". Esto evoca la presencia divina en todo, incluso en
nuestro interior turbulento, invitándonos a hallar lo sagrado en el dolor
cotidiano.
Esta libertad no es sólo
personal: al liberarte de la cárcel mental, te vuelves más presente para otros,
más compasivo. Imagina despertar y, en vez de rechazarte a ti mismo por
imperfecciones, agradecer la vida; ver pensamientos turbulentos y decir:
"Los noto, pero no los sigo". Estar en el ojo del huracán con pies
firmes en la conciencia. Sí, exige práctica, caídas y levantadas, compasión
diaria, pero recompensa cada instante. ¿Listo para cesar la huida de ti mismo?
Para creer que mereces amor sin "arreglarte" antes. Tal vez la
revolución sea estar presente con todo tu ser, sin censura ni vergüenza:
aceptar lo que eres con ternura y valor.
Si has llegado hasta aquí,
algo en ti ya se transforma. Sutil, pero real: un espacio de silencio entre
pensamientos, una mirada curiosa hacia ti.
Esta práctica masónica no
promete paz vacía; es una llamada valiente a intimar con tu dolor, abrazar lo
evitado, dejando de ser rehén de historias hirientes para escribir un capítulo
nuevo: tú, entero, imperfecto, digno de amor.
Quiero compartir algo
personal. Hace 30 años, cuando era aprendiz de masón , aún , me sentía perdido
en el laberinto de lo profano . Me
sentía ajeno a la Logia, me sentía sin guía, sin mapa: sólo una mente inquieta
y la sensación de no encajar en el Mundo profano , ni en el mundo masónico. Una
noche de insomnio, me senté en el suelo, cerré los ojos y respiré. No por
espiritualidad fingida, sólo para detener la fuga. Sin fanfarrias, sentí paz:
un minuto de paz. Bastó para recomenzar. Tal vez hoy sea tu instante. Si esto te conmovió, inhala
hondo. Seguro tienes una pregunta
que cargas hace años; hay dos puertas frente a ti donde encontrar la respuesta a tu pregunta ,
al abrir la primera revela un masónico secreto ancestral que ignoras, pero sientes en
el corazón seria una revelación . La otra puerta te regresa al mundo profano de
todo los días ¿Cuál eliges? Decide con el alma. Te veo allí al otro lado
de la puerta .
Alcoseri
Ahora responde con sinceridad,
cuántas veces sólo hoy te has sentido inadecuado, insuficiente, o simplemente cansado
de ti mismo vivimos atrapados en nuestra propia mente como si fuéramos arrastrados
por una corriente de pensamientos que nunca se detiene. Pensamientos que nos
aplastan, que nos juzgan, que repiten sin cesar. No eres lo suficientemente
bueno y lo peor, aprendimos a creerles. Pero, ¿y si te dijera que existe una
práctica milenaria casi secreta, capaz de romper ese ciclo? Una técnica budista
usada por monjes en largos retiros silenciosos, capaz de disolver el odio que
sentimos hacia nosotros mismos y silenciar el caos mental. Esto no es otra
técnica superficial de respiración. Estamos hablando de un método
transformador, validado por estudios científicos y resguardado bajo siglos de
sabiduría ancestral. Una práctica que no te exige creer en dioses ni abandonar
tu vida moderna, sólo estar dispuesto a enfrentarte a ti mismo de frente por primera
vez. Pero cuidado, este camino no es cómodo. Requiere valentía para mirar el
dolor que has evitado durante toda tu vida. ¿Estás listo para descubrir lo que
realmente se esconde detrás de tus pensamientos más oscuros? ¿Preparado para
romper con los patrones invisibles que han saboteado tu paz interior? Entonces,
respira una vez más y ven conmigo. ¿Alguna vez te has sentido como si
estuvieras a merced de tu propia mente? Como si los pensamientos simplemente
aparecieran, tomaran el control y te arrastraran a donde quisieran sin previo
aviso. Si es así, no estás sólo. La verdad incómoda es que la mayoría de las
personas vive en ese estado sin siquiera darse cuenta. Pensamos demasiado,
sentimos muy poco, reaccionamos sin entender lo que está detrás de esas
reacciones. Y todo comienza con una idea sutil, pero devastadora, la de que hay
algo mal en nosotros. Vivimos en una cultura que nos enseña desde temprano que
no somos suficientes. La publicidad lo repite todos los días sutilmente, claro.
Necesitas un cuerpo diferente, un auto nuevo, un estilo de vida que sólo existe
en los comerciales. Sólo así serás feliz. Y así nace la prisión. Empezamos a
buscar, a consumir, a correr, siempre detrás de algo que en el fondo nunca llena.
Y cuando fallamos, cuando tropezamos, comenzamos a odiarnos a nosotros mismos
como si fuéramos culpables por no serlo bastante buenos. Ese sentimiento de
insuficiencia se transforma en voces internas, críticas implacables que
resuenan dentro de la mente. Eres un fracaso. Nadie te ama de verdad. Nunca vas
a cambiar. Para muchos, esta es la banda sonora diaria de la vida. Y cuando
esos pensamientos se vuelven frecuentes, moldean la realidad. Esto no es sólo
una metáfora. Estudios en neurociencia muestran que los patrones de pensamiento
negativos constantes reconfiguran físicamente el cerebro, reforzando estados de
ansiedad, depresión y desvalorización personal. Por eso, aún rodeados de
comodidad material, vivimos cada vez más incómodos emocionalmente. Los datos no
mienten. Países como Estados Unidos y Reino Unido, que encabezan el desarrollo económico,
se han desplomado en los rankings de felicidad global. Al mismo tiempo, los
casos de suicidio, principalmente entre jóvenes adultos, alcanzan niveles
alarmantes. ¿Cómo es posible? Creamos el mundo más cómodo de la historia, pero
también el más insoportable para habitar por dentro. La mente moderna se ha
convertido en un campo de batalla donde el enemigo no está afuera, está dentro.
Y lo más traicionero tiene tu voz, sabe dónde duele y susurra todo el tiempo.
Pero aquí es donde las cosas se ponen aún más extrañas, porque según el
budismo, el problema no son los pensamientos en sí, sino el apego que creamos
hacia ellos. Y eso lo cambia todo. ¿Estás preparado para cuestionar todo lo que
crees sobre ti mismo? ¿Puedes imaginar lo que pasaría si descubrieras que la
paz que tanto buscas ya está dentro de ti? Ahogada viva. Ahora, hay algo que necesito
contarte. Existe una práctica mental milenaria extraída de textos antiguos
relacionados con la Biblia que permite desbloquear partes del cerebro vinculadas
con la intuición, la claridad y la manifestación. Recientemente, investigadores
analizaron los efectos de esta técnica y comprobaron que sus resultados sí
pueden explicarse y medirse con la ciencia. Durante mucho tiempo, este
conocimiento fue ocultado y no es el tipo de tema que suele ser bien aceptado
en las redes sociales. Por eso, preparamos un video completo explicando esta
técnica y lo publicamos exclusivamente en nuestro sitio web. Puedes verlo ahora
escaneando el código QR en la pantalla o dando clic en el enlace de la
descripción o en el primer comentario fijado abajo. Algunos dolores no pueden
ser ignorados. se acumulan en silencio, se camuflan en la prisa del día a día
hasta que el cuerpo se detiene, la mente se derrumba y todo alrededor parece
desmoronarse. Eso fue exactamente lo que le ocurrió al monje budista Gelong
Tupten. Y si alguna vez has sentido que vives al límite entre mantener las
apariencias y explotar por dentro, quizás su historia no esté tan distante de
la tuya. Antes de convertirse en monje, Tupten era un joven actor que vivía
entre Londres y Nueva York. A primera vista, todo parecía ir bien, fiestas,
ambiciones, una carrera en ascenso. Pero tras bambalinas, su mente era un campo
minado. Depresión, ansiedad, traumas no resueltos y una voz interna cruel lo acompañaban
todo el tiempo, repitiéndole que era un fracaso, que nada de lo que hiciera
sería suficiente. Hasta que un día su cuerpo dijo basta. despertó en Brooklyn
con un dolor en el pecho y sudor frío. Pensó que estaba teniendo un infarto,
pero lo que realmente lo estaba derrumbando no era una falla física, era el
peso insostenible de una vida construida en fuga de sí mismo. Ese momento de
colapso no le pertenece sólo a él. Cuántas veces has intentado silenciar tu
dolor con distracciones? ¿Cuántas veces te has anestesiado con exceso de
trabajo, redes sociales, sexo, comida, alcohol? Sólo para evitar mirar hacia
adentro, Tupten huyó de sí mismo hasta que ya no había a donde correr y cuando
tocó fondo, comprendió una verdad que muchos de nosotros pasamos la vida entera
evitando. El dolor que evitas es la llave de tu liberación. Por eso decidió
aceptar la invitación de una amiga e ingresar en un monasterio budista. Al
inicio, por puro desespero, no buscaba iluminación, sólo quería dejar de
sufrir. Y así fue como se encontró encerrado en un retiro de 4 años sin
contacto con el mundo exterior, enfrentando una tormenta interna tan feroz que
en cierto momento intentó escapar. Literalmente, en un ataque de pánico, saltó
el muro del monasterio y corrió por la carretera, dominado por un miedo
avasallador. Pero ahí, en medio de la lluvia y el caos, algo cambió. se detuvo,
respiró y entendió que no era del monasterio de lo que quería huir, era de sí
mismo. Y aquí está un punto crucial. Puedes cambiar de ciudad, de empleo, de
relación, pero mientras no mires hacia adentro, tu sufrimiento seguirá
acompañándote como una sombra. Es el dolor no procesado el que sabotea tus
decisiones, tus vínculos y tu paz. Como decía el filósofo Carl Jung, aquello a
lo que te resistes persiste y aquello que aceptas se transforma. Con esa
comprensión, Tupten pidió volver. Pasó días en un pequeño tráiler reflexionando
y decidió, "Oprendo a convivir con mi dolor o este me destruye." Ese
fue el giro, el valor de dejar de huir. Pero aquí surge una paradoja poderosa.
En lugar de intentar eliminar su dolor, decidió usarlo como objeto de
meditación. Transformó el sufrimiento en camino, dejó de buscar explicaciones,
dejó de escarvar en el pasado en busca de culpables. En vez de eso, se
concentró en lo que realmente importaba, la sensación cruda del dolor en el
cuerpo. Era como si observara una herida abierta, sin juicios, sin etiquetas, sólo
presencia. ¿Puedes imaginar lo que significa eso? Estar con tu propio dolor sin
intentar borrarlo, racionalizarlo o huir de él. Eso exige una fuerza que pocos
conocen, porque el fondo del pozo no es un lugar de final, es el portal de la
transformación. Cuando todo se derrumba, sólo queda aquello que es verdadero. Y
fue en ese vacío, en ese punto cero de la existencia donde Tupten comenzó a experimentar
algo nuevo, una forma de amor que nunca había sentido, el amor hacia sí mismo.
Pero atención, este tipo de amor no es el que venden en libros de autoayuda ni
en publicaciones de redes sociales. Es un amor silencioso, compasivo, casi
invisible. Es como sostener un pájaro herido entre las manos con ternura. Y en
ese gesto de compasión hacia uno mismo, la sanación comienza. ¿Será posible
encontrar alivio en medio del dolor más profundo? ¿Será que aquello que más
evitamos sentir puede en realidad liberarnos? Tal vez aún estés cargando
heridas antiguas. Tal vez sientas que nunca lograrás silenciar la voz que te
dice que no eres suficiente. Pero, ¿y si ese mismo dolor fuera el camino? ¿Y si
sólo estuviera esperando ser acogido? Vamos más hondo, porque es en este punto
donde el verdadero secreto budista comienza a revelarse. Hay un punto en la
jornada espiritual en el que las palabras no bastan, es cuando la mente se
cansa de teorías y el corazón está exhausto de tanto sufrir. Fue en ese momento
cuando Top descubrió algo que lo cambiaría todo, la práctica budista de
transformar el sufrimiento en un objeto de meditación, no para deshacerse de
él, sino para acogerlo profundamente. Ese es el secreto que pocos se atreven a
aplicar, porque exige enfrentar el dolor de frente con los ojos del alma bien
abiertos. Durante el retiro, la sensación era como un cuchillo clavado en el
pecho, girando lentamente, un tormento físico y emocional que ninguna fuga
aliviaba. Intentaba racionalizar. Volvía a episodios del pasado, buscaba explicaciones
para aquella angustia, abuso, rechazo, fracasos, pero entre más escarvaba, más
hondo caía, hasta que decidió hacerlo impensable, dejar de contar la historia y
empezar a sentir el dolor sin defensas, sin justificaciones, sólo sentir. Aquí
está el núcleo de la práctica. En lugar de resistir, observa. En lugar de
juzgar, acepta. En lugar de odiarte a ti mismo por estar sufriendo, ofrece amor
a esa parte herida. Parece sencillo, pero va en contra de todo lo que fuimos
condicionados a hacer. Nuestro impulso es distraernos, adormecernos o buscar
soluciones externas. Pero esta práctica dice, "Siéntate, respira y
siente." Científicamente, esto no es misticismo. Estudios sobre
neuroplasticidad, como los conducidos por Richard Davidson en la Universidad de
Wisconsin, muestran que las prácticas de compasión y atención plena remodelan
áreas del cerebro relacionadas con el bienestar y la resiliencia emocional. Es
decir, al dirigir amor hacia tu propio dolor, literalmente modificas tu
estructura neurológica. No es sólo poético, es fisiológico. Tupten comenzó a
imaginar su dolor como un animal herido, un pájaro con el ala rota. En vez de patearlo
para alejarlo, lo sostenía con cuidado. "Estoy aquí contigo", le
decía a su propia tristeza. Y poco a poco lo que antes era un monstruo interno
se volvía algo familiar, algo que podía acoger. Y en ese acogimiento algo extraordinario
sucedía. El dolor perdía fuerza, la desesperación se disolvía. Pero esto no es
un pase de magia, es un entrenamiento. Y como cualquier entrenamiento exige
repetición, paciencia y disposición para fallar y comenzar de nuevo. Por eso,
el enfoque de la meditación no está en callar la mente o dejar de pensar. Esa
es una ilusión común. La verdadera práctica es el regreso. Es darte cuenta de
que te perdiste en los pensamientos y con gentileza volver a la respiración, al
cuerpo, a la hora. Tupten explica que sólo hay tres movimientos en la meditación:
estar presente, perderse y regresar. Y es en ese regreso donde el músculo de la
mente se fortalece. Cada retorno es una declaración silenciosa de que estás
eligiendo no ser dominado por los pensamientos, estás retomando el control.
Estás poco a poco liberándote. Ahora imagina aplicar esto en las situaciones
más dolorosas de tu vida, no como una fuga, sino como una práctica consciente,
no para olvidar, sino para transformar, para mirar la herida y en lugar de
decir esto no debería haber pasado, decir, "Te veo y te acepto." Ese es
el verdadero antídoto contra el odio hacia uno mismo. El secreto está en transformar
el dolor en meditación, el dolor en puente, el dolor en portal. Cuando haces
esto, descubres que lo que más temías no era el dolor en sí, sino la
resistencia a él. Pero, ¿de verdad es posible vivir en paz incluso con cicatrices
profundas? ¿Es posible silenciar el torbellino mental sin huir de la vida? Hay
una respuesta y está más cerca de lo que parece. [Música] Y si todo lo que
siempre buscaste ya estuviera dentro de ti, pero cubierto por capas de
pensamientos, traumas y condicionamientos. Y si lo que llamamos felicidad no
fuera una emoción pasajera, sino un estado de conciencia disponible aquí y
ahora, incluso en los días difíciles, esa es la promesa más audaz y más
liberadora del budismo, la posibilidad de experimentar libertad incluso
mientras el caos continúa alrededor. Pero, ¿qué es esa libertad? Al final de
cuentas definitivamente no es ausencia de problemas, tampoco la conquista de un
estado de paz permanente e inmutable. La verdadera libertad es la capacidad de
no ser dominado por todo lo que sucede dentro de ti. Es estar con la tristeza,
con la rabia, con el miedo, sin ser devorado por ellos. Es ser la inmensidad
del cielo y no las nubes que lo atraviesan. Como dicen los maestros tibetanos,
"Tú no eres tus pensamientos, tú eres quien observa." Esa idea, que puede
sonar abstracta a primera vista, tiene fundamentos profundos, tanto espirituales
como científicos. La neurociencia ya comprobó que practicar meditación altera
de manera significativa la estructura del cerebro, principalmente en las
regiones asociadas al autocontrol, la empatía y el bienestar. En un estudio
dirigido por Sara Lazar de la Harvard Medical School se observó que meditadores
experimentados presentaban un engrosamiento de la corteza prefrontal, la región
asociada con la toma de decisiones y la autorregulación emocional. Pero los
antiguos ya lo sabían mucho antes de que existieran los escáneres cerebrales y
por eso Tupten, después de años en silencio, emergió con algo más valioso que
respuestas, una nueva relación con sus pensamientos. Ya no necesitaba
combatirlos ni huir de ellos. Simplemente reconocía que venían y se iban como
olas que se levantan y se disuelven en la arena. Eso es libertad. Libertad de
no reaccionar, libertad de elegir. Y lo más bello es que esto no exige un
monasterio en el Himalaya ni 4 años de reclusión. sólo exige la disposición
diaria de sentarse, respirar y observar pocos minutos al día, pero con
consistencia, con sinceridad, con amor. Esa práctica, además de silenciosa, es
subversiva porque le quita el poder al sistema que lucra con tu inseguridad, te
devuelve la soberanía de tu propia mente. ¿Ya te diste cuenta de cómo la
sociedad actual funciona como una fábrica de distracciones? de cómo cada
notificación, cada feed infinito, cada nueva tendencia nos aleja más y más de
nosotros mismos. Estar presente hoy es un acto revolucionario porque un ser presente
no consume por carencia, no se compara por estándar y no se odia por condicionamiento.
Top ten cuenta que al volver del retiro ya no era el mismo. No porque se
hubiera iluminado, sino porque había hecho las paces con su oscuridad. El dolor
que antes lo aplastaba, ahora era su aliado. El pensamiento excesivo, antes un
veneno constante, ahora era sólo una nube observada a lo lejos. Y lo más
impresionante, descubrió que podía amarse a sí mismo, no a pesar de sus heridas,
sino a través de ellas. Y es aquí donde la práctica se vuelve realmente
profunda, cuando entiendes que no necesitas esperar a que la vida sea perfecta
para sentir paz. La paz no es algo que llega después de la sanación. Es el
suelo donde la sanación sucede. Y el amor propio no es un premio reservado para
quien ya superó todo. Es el remedio que te sostiene mientras aún estás sangrando.
Pero hay más. Esa libertad no es sólo individual. Cuando te liberas de la
prisión mental, te vuelves más disponible para el otro, más presente para tu
familia, más amable con tus amigos, más compasivo incluso con los desconocidos.
Y eso transforma al mundo porque transforma las relaciones. Imagina ahora cómo
sería vivir así, despertar y en vez de odiarte por no ser perfecto, sentir
gratitud por estar vivo, mirar a los pensamientos turbulentos y decir,
"Los veo, pero no necesito seguirlos." Estar en el centro del huracán
y aún así mantener los pies firmes en la tierra de la conciencia. Sí, esto
requiere práctica, requiere caer y levantarte, requiere compasión por ti mismo
todos los días, pero vale cada segundo. ¿Estás listo para dejar de huir de ti
mismo? Para dejar de creer que necesitas arreglarte antes de amarte. Y si la
verdadera revolución fuera simplemente estar presente con todo lo que eres, sin
censura, sinvergüenza, tal vez la libertad que tanto buscas no esté en cambiar
quién eres, sino en finalmente aceptar todo lo que ya eres con ternura y
valentía. Si llegaste hasta aquí, algo dentro de ti ya comenzó a cambiar. Tal
vez sea sutil, casi imperceptible, pero así es como toda transformación real
comienza, con un pequeño espacio de silencio entre un pensamiento y otro, con
una nueva forma de mirarte a ti mismo, no con juicio, sino con curiosidad y
ternura. Ah, y no olvides hacer clic en el enlace de la descripción o en el
primer comentario fijado para acceder al contenido completo sobre la técnica revelada
en un capítulo oculto de la Biblia. Un conocimiento poderoso que fue mantenido
en secreto por más de 15 años y que ahora vuelve a estar disponible. La
práctica budista que revelamos aquí no es una promesa vacía de paz eterna. Es
una invitación valiente a volverte íntimo con tu propio dolor, a abrazar lo que
siempre quisiste evitar, porque al hacerlo dejas de ser reen de las historias
que te hirieron y comienzas a escribir un nuevo capítulo donde el protagonista
eres tú, entero, imperfecto y aún así digno de amor. Quiero contarte algo
personal. Hace años yo también me sentía perdido. No tenía monasterio, no tenía
maestro, no tenía mapa, sólo una mente inquieta y una sensación constante de no
pertenecer a ningún lugar. Una noche, en medio de un insomnio, me senté en el
piso de la sala, cerré los ojos y simplemente respiré. No para meditar ni para
parecer espiritual, sólo para dejar de huir. Y en ese momento, sin fuegos artificiales,
sin revelaciones místicas, sentí algo raro. Paz, un minuto de paz. y fue
suficiente para empezar de nuevo. Tal vez hoy sea ese tu momento. Así que si
este video te tocó de alguna forma, respira profundo. Y ahora haz algo todavía
más simple. Dale like, comenta aquí abajo y suscríbete al canal. No seas esa
persona que medita 10 minutos y olvida apoyar a quien te ayudó a llegar hasta
aquí. Eh, nosotros estamos aquí creando contenido para elevar tu conciencia,
pero un pequeño like no mata a nadie, al contrario, alimenta el algoritmo del
dharma. Y antes de irte volando con el viento de la hora, déjame hacerte una
invitación que tal vez cambie el rumbo de tu camino. Hay dos videos apareciendo
en la pantalla ahora mismo y puedo asegurarte, uno de ellos responde a una
pregunta que llevas cargando desde hace años. El otro, bueno, digamos que
revela lo que nadie se atreve a contar sobre cierto secreto ancestral que
probablemente ignoras, pero que sientes en lo más profundo de tu corazón. ¿Cuál
vas a elegir? ¿La llave o el espejo? Elige con el corazón. Te veo allá.
Cuando ideas masónicas fueron
robadas para darles un mal uso
El Francmasónico Libro
Prohibido
En las luminosas sombras
veladas de la Masonería esotérica, donde los símbolos ancestrales guardan
secretos que trascienden el tiempo, se oculta un conocimiento prohibido incluso
a la mayoría de los masones iniciados, y se refiera a el arte de moldear
la mente humana como un escultor esculpe la piedra perfecta. Imagina, lector
curioso, un grimorio tan letal que una agencia de inteligencia global lo plagió
sin pudor, sólo para sepultarlo en las
profundidades de sus archivos clasificados. No se trata de mera ficción ni de
leyendas olvidadas; es una crónica real, entrelazada con los rituales masónicos
que prometen iluminación, pero que en realidad rompen las cadenas invisibles
que sujetan al alma humana. ¿Qué ocurriría si las técnicas de confusión
simbólica, empleadas en las iniciaciones masónicas para deliberadamente desorientar
al neófito y a la vez revelarle "la
luz", se convirtieran en armas de control masivo en manos inapropiadas?
Prepárate, porque lo que sigue podría desmantelar las ilusiones que creías
tuyas, arrastrándote a un laberinto donde la realidad se disuelve como niebla
al amanecer.
Recordemos en el Catecismo Masónico donde se
dice:
¿Cuál es entonces nuestro
secreto masónico?
El secreto de la Masonería es
inviolable por su naturaleza y se conserva hoy tan puro como cuando se
encontraba en los Templos de la India, de la Samotracia, de Egipto y de la
Grecia. El que no estudia cada uno de nuestros grados, no comprende bien sus símbolos
ni tampoco su oculto significado, podrá vanagloriarse con los títulos pomposos
de Mason, hacer señas mas o menos extravagantes y pronunciar palabras
judío-bárbaro-helénicas, pero no será nada ni sabrá nada que ignore cualquier
persona de mediana educación, mientras que el que los haya comprendido dominará
con su secreto a las personas y a las cosas.
Esta es una parte demasiado
intrigante de leer en las liturgias masónicas.
Todo comienza con un velo de
inocencia: un cuento infantil, Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis
Carroll, cuya narrativa caótica de conejos apresurados y diálogos absurdos
oculta una brecha en la lógica humana. En los círculos esotéricos de la Masonería
Azul, donde los 3 grados exploran el simbolismo alquímico y la transmutación
del espíritu, este caos narrativo resuena como un eco de antiguos rituales. L.
Ron Hubbard, el controvertido fundador de la Cienciología –cuyas ideas beben de
corrientes ocultas similares a las masónicas–, lo vio no como arte, sino como
una puerta a la psique. Desarrolló la "Técnica de Alicia en el País de las
Maravillas", un método que sumerge al sujeto en un torbellino de
contradicciones, similar a las pruebas de desorientación en las logias
masónicas, donde el candidato, vendado y confundido, debe renacer en la verdad
oculta.
El cerebro, privado de su
ancla lógica, entra en un pánico sutil, aferrándose a cualquier salvavidas
aparente. Como bien profetizó Nostradamus en su Centuria V, Cuarteta 96: "En medio del gran mundo la rosa, Por
nuevos hechos sangre pública derramada: A decir verdad se tendrá boca cerrada,
Entonces según la necesidad llegará tarde el esperado "
Aquí, la "rosa" –símbolo rosacruz
vinculado a la Masonería esotérica– evoca esa verdad velada, donde las bocas
callan ante la manipulación, y el "esperado" surge como un falso
salvador en medio del caos. En ese instante de vulnerabilidad, la primera idea
"lógica" se implanta sin resistencia, reprogramando el ser sin que lo
note. Hubbard, en los años 50, instruía a leer fragmentos confusos de Carroll
en voz alta, creando un cortocircuito mental: absurdos, emociones erráticas,
preguntas sin fin. Luego, una sugerencia sutil: "Confía en mí; sólo yo te guío". Y así, la semilla de control
se arraiga, reminiscentes de los juramentos masónicos que atan la lealtad
eterna.
Pero el velo se rasga aún
más. Décadas después, en 1961, emerge el Manual de Interrogatorio de
Contrainteligencia KUBARK de la CIA, un tomo que transforma esta técnica
esotérica en un arma estatal. Pasajes enteros copiados de Hubbard, sin crédito,
como si los secretos masónicos se filtraran a los pasillos del poder secular.
¿Por qué una élite de inteligencia robaría de una doctrina controvertida?
Porque funciona con precisión aterradora, desmantelando resistencias, borrando
creencias, insertando nuevas realidades. No sólo extraen confesiones; forjan conversiones,
reemplazando el "yo soy" por un "yo creo en ti". George
Orwell, en su distopía 1984, lo capturó con escalofriante claridad: "El
poder consiste en destrozar mentes humanas y recomponerlas en nuevas formas de
tu propia elección." En el contexto masónico, esto evoca la "muerte
simbólica" del iniciado, donde el ego se quiebra para renacer alineado con
la hermandad oculta.
Esta alquimia mental no se
confinó a sótanos de interrogatorio. Como un virus esotérico, escapó a la
publicidad, la política y las redes sociales, democratizada para el control
masivo. Piensa en los algoritmos que te bombardean: un video de euforia, seguido
de pánico; un meme motivador, luego una denuncia divisiva. Es el
"fractionation" hipnótico, alternando emociones para profundizar la
susceptibilidad, un eco de los rituales masónicos que oscilan entre oscuridad y
luz. Nostradamus lo vislumbró en Centuria I, Cuarteta 96: " Aquel
que tendrá a su cargo destruir, Templos y sectas cambiados por fantasía: Más a
las rocas que a los vivientes dañará, Mediante lengua adornada con orejas
recogidas." Interpretado en clave masónica, habla de un "nuevo
sabio" manipulando mentes "atadas" en la oscuridad, como los
discípulos en logias secretas.
Hoy, esta técnica se disfraza
de empoderamiento: gurús en reels de 30 segundos, cursos que prometen claridad
tras la confusión. ¿Tus creencias son tuyas, o implantadas por voces maestras
en el arte masónico de la ilusión? Orwell advierte en 1984: "Quien
controla el pasado controla el futuro. Quien controla el presente controla el
pasado."
En la Masonería esotérica, el control del
"pasado" simbólico –rituales ancestrales– moldea el presente,
convirtiendo seguidores en siervos leales.
¿Y si tu timeline es un
templo masónico digital, donde la iniciación nunca acaba? Estudios recientes
confirman que oscilaciones emocionales rápidas aumentan la persuasión en un
48%, vendiendo no productos, sino identidades reprogramadas. El experimento de
Milgram en 1962 demostró que el 67% obedecería órdenes letales bajo autoridad
aparente; hoy, esa autoridad es un check azul o un algoritmo. Chase Hughes lo
llama "ingeniería de identidad": no sólo influyen decisiones, secuestran tu "quién
soy". En tribus digitales, como logias modernas, la pertenencia ofrece
estabilidad falsa en el caos.
Pero hay un giro final, un
secreto masónico que podría liberarte: documentos antiguos, extraídos de textos
bíblicos censurados por el Vaticano, revelan técnicas de conciencia elevada,
usadas por influyentes masones para
manifestar realidades. Estudios científicos validan cambios cerebrales reales.
Nostradamus, en Centuria IX, Cuarteta
51: " Contra
los rojos sectas se alinearán,Fuego, agua, hierro soga para la paz se
consumirá,AI punto de morir quienes hayan maquinado,Menos uno que más que todo
al mundo arruinará. "
¿Alude a un "uno" masónico, un gran
arquitecto digital, uniendo fuerzas contra la verdad?
Recuerdo aquella noche en que
deslicé mi dedo por la pantalla, hipnotizado por un flujo de ira y esperanza,
hasta que me detuve y cuestioné: "¿Son mías estas ideas, o rebanadas
emocionales servidas por un gran maestro invisible?" Ese despertar inició
mi viaje.
Alcoseri
Imagina un libro tan subversivo que una de las agencias más secretas del
mundo lo copió palabra por palabra, sólo para intentar borrar su existencia. No es
ficción; es una historia real. Un manual diseñado no para informar, sino para
reprogramar mentes, con una guía de manipulación psicológica tan potente que se
filtró en gobiernos, redes sociales y, aunque no lo creas, en tu vida
cotidiana. ¿Qué sucede cuando las técnicas de control mental, nacidas en
oscuros cuartos de interrogatorio, se disfrazan de motivación en TikTok o
Instagram? Cuando el guion que doblegaba espías se recicla para vender cursos,
crear gurús y convertir seguidores en leales discípulos, ese libro deja de ser
un simple texto: se transforma en un código, un atajo directo al alma humana.
Este relato no trata sólo de un
plagio histórico. Es sobre cómo nos hicieron creer que controlamos nuestras
decisiones mientras algoritmos, frases astutas y ciclos emocionales moldean
nuestra identidad. ¿Realmente sabes qué deseas, o te programaron para querer lo
que te ofrecen? Respira hondo, porque lo que estás a punto de descubrir podría
cambiar cómo ves el mundo.
Todo comienza con algo aparentemente inocuo: Alicia en el País de las
Maravillas, de Lewis Carroll. Su conejo apresurado, diálogos absurdos y un
universo sin reglas inspiraron, sin pretenderlo, una de las técnicas de
manipulación más peligrosas jamás creadas. L. Ron Hubbard, el polémico fundador
de la Cienciología, vio en esa confusión narrativa no un cuento, sino una
grieta en la lógica humana. Así nació la "Técnica de Alicia", un
método que sumerge a la mente en un laberinto de contradicciones hasta que pierde
todo anclaje con la realidad.
Cuando el cerebro se ve privado de lógica, entra en un pánico silencioso,
como un náufrago que se aferra a cualquier resto flotante, aunque sea afilado.
En ese momento de caos, la primera idea "lógica" presentada se
absorbe como verdad absoluta, sin filtros ni cuestionamientos. Es el instante
en que la mente se vuelve vulnerable, y lo más aterrador: la persona no lo
percibe. En los años 50, Hubbard instruía leer fragmentos ilógicos de Carroll
en voz alta para desestabilizar al oyente. Absurdos, cambios emocionales
bruscos y preguntas sin respuesta creaban un cortocircuito mental. Entonces,
una sugerencia sutil: "Confía en mí, sólo yo te guiaré". Y así comenzaba la
reprogramación.
Este método no era mera teoría; era práctico y letal. Ignorado fuera de
la Cienciología durante años, todo cambió en 1961 con la desclasificación
parcial del Manual de Interrogatorio de Contrainteligencia KUBARK de la CIA.
Este grimorio de manipulación contenía pasajes casi idénticos a los de Hubbard,
copiados sin crédito ni mención. La CIA transformó esta técnica en una
herramienta oficial de interrogatorio. ¿Por qué una agencia de élite plagiaría
ideas de un escritor de ciencia ficción? Porque funcionaba con una eficacia
escalofriante, destruyendo resistencias mentales, borrando creencias e
implantando nuevas ideas. No buscaban confesiones; querían conversiones,
reemplazar el "yo soy" por un "yo creo en ti".
Piensa en cómo esto se refleja hoy en técnicas de ventas, discursos
religiosos o estrategias de influencers. El patrón es idéntico: confusión,
promesa de claridad, solución única. Lo que antes se aplicaba en cámaras de
interrogatorio ahora brilla en videos de autoayuda, charlas motivacionales y
reels de 30 segundos. El disfraz cambió, pero el guion es el mismo.
Aquí viene el giro: esta técnica ya no se limita a espionaje o guerras.
Se democratizó y se aplica en ti diariamente, sin que lo notes. Si unas frases
inconexas pueden desmontar tu sentido de realidad, ¿qué queda de tus creencias,
decisiones o identidad? ¿Son tuyas, o programadas por quienes dominan el arte
de la confusión?
Un secreto aún más inquietante: documentos antiguos, supuestamente
extraídos de textos bíblicos censurados, revelan una técnica mental oculta por
siglos. Usada por influyentes para alcanzar niveles superiores de conciencia,
estudios científicos confirman que altera patrones cerebrales. Por su
sensibilidad, el video completo está en nuestro sitio oficial. Escanea el QR o
haz clic en el enlace en la descripción o comentario fijado.
El manual KUBARK de la CIA, desclasificado años después, detalla con
precisión quirúrgica cómo desestabilizar a alguien con narrativas
contradictorias, privación sensorial y emociones erráticas. No buscaban
información; insertaban verdades alternativas, quebrando el ego hasta dejar la
mente lista para aceptar órdenes. Conocido como "softening up", este
ablandamiento psicológico era una tortura invisible. La víctima, sin saberlo,
abrazaba cualquier idea como refugio.
Esta técnica escapó de los sótanos de inteligencia, mutando como un
virus. Se fusionó con hipnosis de Milton Erickson y psicología conductual,
creando una guerra invisible contra la mente. Lo que destruía enemigos ahora
construye aliados obedientes. Y aunque creas que el mundo cambió desde los 60,
la tecnología sólo lo hizo más
eficiente. Los métodos pasaron de documentos secretos a algoritmos, de armas
ocultas a modelos de negocio.
Considera el "fractionation" hipnótico: alegría intensa, luego
miedo; un recuerdo dulce, seguido de culpa. Desliza tu feed y observa: humor,
tragedia, motivación, conflicto político. No es casualidad; es ingeniería
emocional. Un estudio de 2022 en el Journal of Social Influence revela que
estos cambios emocionales aumentan un 48% la aceptación de mensajes
persuasivos, sobre todo si vienen de figuras de autoridad. Tu timeline es un
campo de batalla donde likes, filtros y frases de impacto son armas, e influencers
y algoritmos, los soldados. El objetivo: tu atención, tu lógica, tu identidad.
No venden sólo productos; venden
pertenencia, una nueva versión de ti, pero sólo si sigues el método. Esto no es motivación; es
ingeniería conductual disfrazada de estilo de vida. Primero erosionan tu
confianza, luego ofrecen una alternativa seductora. Cansado y emocionalmente
manipulado, cedes, creyendo haber encontrado sentido. Pero si tu feed está
diseñado para manipularte, ¿qué queda de tus decisiones auténticas?
El experimento de Milgram (1962) mostró que el 67% de las personas
obedecerían órdenes letales sólo por una
autoridad. Hoy, esa autoridad es un check azul o un algoritmo optimizado. Chase
Hughes lo llama "ingeniería de identidad": no sólo manipulan elecciones, sino quién eres. Cuando
tu identidad es secuestrada, defender ideas ajenas se siente como proteger tu
existencia. Las tribus digitales, con sus narrativas y líderes carismáticos,
ofrecen estabilidad en el caos, pero salir es casi imposible.
El giro final: no eres el espectador, eres el producto. Cada clic y
comentario alimenta una IA que aprende a mantenerte atrapado. Nunca sabrás qué
video te quebró, qué frase te desarmó o cuándo dejaste de pensar para sólo aceptar. La pregunta no es si fuiste
manipulado, sino cuántas versiones de ti probaron hasta que encajaste en su
narrativa.
Respira y reflexiona: ¿quién serías sin esas influencias impuestas? Si
llegaste hasta aquí, algo en ti ya sospecha que las piezas no encajan. Este no
es un relato de denuncia; es un espejo. Su reflejo puede incomodar, pero
también liberar. Hace años, deslizaba mi celular, hipnotizado por un carrusel
de emociones, hasta que me detuve. Miré al espejo y me pregunté: "¿Son
mías estas ideas, o sólo repito lo que
un algoritmo me sirvió?" Ese momento lo cambió todo. Ahora, comparto esto
contigo.
. Únete a quienes cuestionan, no sólo consumen.
La Iniciación
Masónica es una Metamorfosis del Ser Humano
En los profundos recovecos
de la psique colectiva humana, donde lo cotidiano roza lo extraordinario, la
iniciación masónica se alza como una metamorfosis profunda, uno oasis en medio
del caótico mundo profano, una transmutación alquímica que rehace para
bien la esencia misma de una persona. No es un simple rito ni un hito pasajero;
es la chispa que enciende un nuevo comienzo, como caer por la madriguera del
conejo blanco hacia un mundo donde nada es lo que parece. Como exclamó Alicia
en Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll, "¡Más curioso y
más curioso!", capturando esa mezcla de asombro y desorientación al
adentrarse en lo desconocido. Iniciarse en Masonería, en verdad, es empezar de
nuevo, renacer espiritualmente, como dijo Jesús: "Si no volvierais a nacer
de nuevo, no entraríais en el Reino de Dios" y muchos masones aseguran que
la iniciación en Masonería es nacer nuevamente. Aquí, el Reino no es sólo un paraíso lejano; simboliza el estado
iluminado de la iniciación, donde el alma despierta de su letargo.
Imagina a un joven
buscador, como Alicia persiguiendo al Conejo Blanco, tropezando en este viaje
transformador. Nuestros padres biológicos nos guían en los primeros años,
nutriendo nuestro cuerpo hasta que anhelamos independencia, abriéndonos camino
por los senderos enmarañados de la vida. Pero la verdadera libertad exige más:
un renacimiento espiritual, facilitado por un padre del alma, mucho más crucial
que cualquier tutor terrenal. Este mentor espiritual, similar al Oruga que
pregunta a Alicia "¿Quién eres tú?", nos obliga a enfrentar nuestro
yo más profundo. En la mecánica cuántica, esto refleja el principio de
incertidumbre: no podemos conocer con precisión nuestra posición y nuestro
impulso en la vida; la iniciación provoca un salto cuántico, colapsando
posibilidades en una nueva realidad donde el ser se redefine.
Este conocimiento no
es filosofía abstracta; es una autognosis visceral que desentraña los hilos de
la existencia. ¿Cuál es la verdadera naturaleza del mundo? ¿Por qué esta era de
caos y cambio? ¿Qué acecha tras el velo de la muerte? La iniciación desvela
estos misterios, descifrando símbolos y claves como un rompecabezas críptico en
los juicios absurdos del descrito País de las Maravillas . Pero aquí está el
giro que te atrapa: no todos encuentran este camino. Todos llevamos una semilla
dormida dentro, un potencial para la trascendencia, pero sin un cultivador, un
jardinero del espíritu, se marchita en el suelo de la rutina. Imagina un jardín
olvidado, cubierto de maleza y silencio, donde las semillas yacen sin regar. La
mayoría deambula por la vida así, con su potencial sin realizar, porque
encontrar un verdadero padrino espiritual es tan raro como tropezar con el
campo de croquet de la Reina de Corazones sin invitación.
En las tradiciones
veladas de la masonería, este linaje vibra con una autoridad ancestral,
emanando de un Polo espiritual eterno, un faro vivo en cada era. Asi, sólo aquellos sintonizados con esta
fuente pueden transmitir la chispa, convirtiéndose en maestros que, según su
destino, podrían o no pasarla. No se trata de instituciones grandiosas ni de
espectáculos públicos; esos pertenecen al mundo exotérico, a las ondas
superficiales. La iniciación verdadera florece en las profundidades esotéricas,
como el acertijo del Sombrerero Loco: "¿Por qué un cuervo es como un
escritorio?"—una pregunta aparentemente absurda que fuerza a la mente a
doblarse, revelando conexiones ocultas. Reforzando esto, la mecánica cuántica
ofrece un paralelo: el entrelazamiento cuántico vincula al maestro y al
discípulo como partículas entrelazadas, influyéndose instantáneamente a través
del velo de la separación, sus destinos entrelazados en una danza de
iluminación compartida.
Cuidado, sin
embargo, con las ilusiones. Los líderes religiosos públicos, con sus sermones y
ceremonias, a menudo chocan con este camino interno, confundiendo el mapa con
el territorio. Un maestro podría llevar una máscara pública, guiando a las
masas, mientras guarda una jerarquía espiritual privada, tal vez en el profundo
Irfan del sufismo, donde la sabiduría fluye como un río invisible. La
iniciación no es un sacramento producido en masa; es una obra maestra única,
creada personalmente por el mentor para el discípulo, como un artista moldea
arcilla en forma. Cada alma se convierte en un lienzo ofrecido a lo divino,
aprobado en un momento de sublime reconocimiento. ¡Y qué instante! Como Alicia
encogiéndose y creciendo en un abrir y cerrar de ojos, la iniciación catapulta
de la oscuridad a la luz cegadora—un colapso de superposición cuántica donde lo
mundano y lo metafísico ya no coexisten, sino que se funden en unidad.
Esto no está atado a
ritos mortales ni a órdenes terrenales; es más allá, intemporal, sobrenatural.
Incluso la masonería, con sus profundos métodos, es sólo un portal, un medio para acercarse a lo
inefable, no el fin en sí mismo. El maestro masón no es un gurú semidivino,
sino un mortal que ha vislumbrado el horizonte y señala el camino, sin saber si
el aspirante llegará a la cima o se quedará en los valles. Olvida las nociones
occidentales de votos monásticos o doctrinas eclesiásticas; son tan inadecuadas
como aplicar geometría euclidiana a los paisajes deformados del país de las
maravillas de Alicia . De hecho, un outsider no iniciado, libre de teologías
rígidas, podría captarlo antes, deslizándose por el ojo de la cerradura como
Alicia tras su poción "Bébeme".
Lo que realmente
cautiva, arrastrándote inexorablemente hacia adelante, es el cambio radical: el
viejo yo se disuelve, dando paso al "hombre nuevo" que Jesús imaginó.
Los profetas encarnaron esto—la Baraka de Mahoma, una bendición viva, perdura
no como reliquia histórica, sino como una fuerza vibrante, transmitida a través
de cadenas de iniciados. Es real, palpable, como la dualidad onda-partícula: el
iniciado existe en estados corpóreo y etéreo, navegando realidades invisibles.
Y ahora, adéntrate
en el corazón de la masonería—no es un simple club de secretos, sino un
laberinto académico – esotérico que
rehace tu visión del mundo, desafiándote a mirar a través de prismas de
simbolismo. ¿La escuadra y el compás? Encarnan el equilibrio, lo material
enfrentado al arco espiritual, como campos cuánticos armonizando partículas.
Como Aprendiz, tallas tu piedra bruta, puliendo imperfecciones en pruebas que
recuerdan los encuentros de Alicia con la Duquesa o la Tortuga Falsa—absurdos
pero esclarecedores. Asciende a Compañero, y las artes liberales se despliegan:
la geometría no es sólo líneas y
ángulos, sino el plano del cosmos, revelando orden en el aparente caos.
Pero el cénit es el
grado de Maestro, enfrentando la muerte y la resurrección, un simbolismo que
resucita el alma, haciéndote meditar sobre tu legado eterno. Ecos antiguos
resuenan—desde los misterios egipcios hasta las armonías
pitagóricas—entrelazados en rituales que susurran acertijos que sólo los persistentes descifran. ¿Qué te
atrae? ¿El encanto de los símbolos, el ritmo de los rituales o su huella
sombría en el tapiz de la historia? Al pasar este comunicado masónico en tu
mente, comprende: la iniciación no es un fin, sino un comienzo eterno, que te
llama a preguntarte, como Alicia al final del juicio, "¡No sois más que un
mazo de naipes!"—desechando ilusiones por la verdad profunda que espera.
¿Perseguirás al conejo o te quedarás en lo ordinario? La elección, querido
lector, es tuya, pero una vez comenzada, esta travesía no te soltará.
Alcoseri
Un masón bien vestido, masón otro mal vestido
Imagina un libro tan poderoso, tan subversivo, que una de las
agencias más secretas del planeta lo copió palabra por palabra y después
intentó borrar cualquier rastro de su existencia. Esto no es ficción, es
historia real, un manual creado no para informar, sino para reprogramar mentes.
Una guía de manipulación psicológica tan eficaz que atravesó fronteras. se
infiltró en gobiernos, redes sociales y, créelo, incluso en tu rutina, sin que
lo notaras. Pero, ¿qué pasa cuando técnicas de control mental creadas en
cuartos oscuros de interrogatorio son recicladas como motivación en las redes?
Cuando el mismo guion usado para quebrar espías comienza a usarse para vender
cursos, crear gurús y transformar seguidores en siervos, el libro que la CIA
copió no era sólo un texto, era un
código, un atajo hacia la mente humana. Este video no trata sólo de un plagio histórico. Trata de la
manera en que nos hicieron creer que estamos en control. Mientras algoritmos,
frases bien colocadas y ciclos emocionales esculpen día tras día nuestra
identidad. ¿Crees que sabes lo que quieres? ¿O será que fuiste programado para
desear lo que te ofrecieron? Ahora respira profundo porque lo que vas a
descubrir aquí puede cambiar tu forma de ver el mundo que te rodea. Todo
comienza con algo aparentemente inofensivo, un libro infantil. Alicia en el
país de las maravillas, con su conejo apresurado, sus diálogos ilógicos y un
universo donde las reglas no tienen sentido, inspiró sin querer una de las
técnicas más peligrosas jamás registradas en el campo de la manipulación
psicológica. La fayet Ron Hobard, el controvertido fundador de la cienciología,
percibió el poder de ese tipo de confusión narrativa, no como arte, sino como
una brecha, un colapso deliberado en la lógica común. A partir de eso, desarrolló
lo que llamó la Ales in Wonderland Technique, una estrategia que sumerge al
interlocutor en un laberinto de contradicciones hasta que pierde por completo
la referencia de la realidad. El cerebro humano, cuando se ve privado de la
lógica secuencial, entra en un estado de pánico silencioso. Intenta aferrarse a
cualquier cosa que parezca sólida, como un náufrago que se agita en alta mar y
se agarra incluso de un pedazo de madera puntiagudo. Lo que importa es
sobrevivir. En términos neurológicos, esto significa que en el punto máximo de
la confusión, la primera información lógica presentada es absorbida como
verdad, sin filtros, sin crítica. simplemente aceptada. Ese es el momento
exacto en que la mente se vuelve vulnerable y lo más aterrador, la persona ni
siquiera se da cuenta de que fue reprogramada. Hubert describió este proceso en
los años 50, cuando aún se hablaba poco sobre comportamiento de masas, redes
neuronales o influencia subliminal. En sus textos orientaba a los practicantes
a leer en voz alta fragmentos confusos del propio libro de Leis Carroll para
desestabilizar al oyente. La secuencia de absurdos, frases sin sentido, cambios
abruptos de emoción, preguntas sin respuesta, creaba un corto circuito en la
mente. Y entonces, en medio del caos, una sugerencia simple, puedes confiar en
mí o sólo yo puedo mostrarte el camino.
Y listo, la programación había comenzado. Ese método no era teoría, era
práctico y peligroso. Sin embargo, durante años fue ignorado fuera del círculo
de la cienciología hasta que algo inesperado ocurrió. Décadas después, en 1961,
salió a la luz un documento de la CIA. El Kubark Counter Intelligence Interrogation
Manual, un verdadero grimorio de manipulación conductual, fue parcialmente
desclasificado y para sorpresa de quienes lo leyeron con atención, ahí estaba.
Descripciones casi idénticas al método de Hobard. Pasajes enteros copiados,
palabra por palabra, sin crédito, sin referencia. La CIA había transformado
aquella técnica esotérica en una herramienta oficial de interrogatorio. Pero
eso plantea una cuestión aún más perturbadora, porque una agencia de
inteligencia de élite copiaría algo de una religión controvertida fundada por
un escritor de ciencia ficción. La respuesta es simple y brutal. ¿Por qué
funciona? Porque independientemente de su origen, el método funcionaba con una
eficacia aterradora para destruir resistencias mentales, borrar creencias e
insertar nuevas ideas. Los agentes no querían solamente arrancar verdades de
los prisioneros, querían reescribir sus mentes. No buscaban confesiones, sino conversiones,
sustituir el yo soy original por un yo creo en ti. Transformar humanos en
receptores programables y eso lo lograron. Piensa ahora en cómo esto se parece
a ciertas técnicas de ventas, algunos discursos religiosos, a las estrategias
de ciertos mentores de internet. La estructura es la misma. Primero, confusión.
Después promesa de claridad. Enseguida una solución vendida como la única
salida. Ese ciclo, desorientación y entrega se convirtió en el pilar invisible
de casi toda forma moderna de persuasión. Lo que antes se practicaba en cámaras
de interrogatorio militar, hoy aparece en videos de autoayuda, conferencias motivacionales
y reels de 30 segundos. Cambió el disfraz. Pero el guion es el mismo. Pero hay
un giro. Esta técnica ya no está limitada a situaciones de emergencia, guerra o
espionaje. Fue democratizada y está siendo aplicada en ti todos los días sin
que lo notes. La pregunta que surge es tan desconcertante como el propio
método. Si tu sentido de realidad puede ser desmontado con media docena de
frases inconexas, ¿qué sigue siendo realmente tuyo? ¿Será que tus creencias, tus
decisiones, incluso tu identidad son elecciones libres? o son resultados
programados por voces que dominaron el arte de la confusión. Antes de
continuar, tengo algo importante que contarte. Documentos antiguos revelaron una
técnica mental que fue mantenida en secreto por más de 100 años, supuestamente
retirada de la misma Biblia. ha sido usada por personas influyentes para
acceder a un nivel de conciencia y manifestación que va mucho más allá de los
métodos comunes. Hoy, estudios científicos demuestran que esta técnica
realmente provoca alteraciones específicas en el patrón de actividad cerebral,
lo que confirma su eficacia. Como el contenido puede ser sensible para algunas
plataformas, decidimos publicar el video completo enseñando todo únicamente en
nuestro sitio oficial. El acceso está en el código QR que aparece en la
pantalla o dando clic en el enlace de la descripción o en el primer comentario
fijado abajo. En 1961, la CIA dio un paso que trascendió cualquier noción de
ética u originalidad. Copió casi literalmente la técnica de manipulación mental
creada por L. Ron Hob, el mismo que ya era blanco de críticas por sus ideas controvertidas
dentro de la cienciología. El documento Qubark Counter Intelligence
Interrogation Manual desclasificado años después contiene instrucciones
detalladas sobre cómo desestabilizar por completo el sentido de realidad de un
individuo. Lo más aterrador, no hay ninguna mención a Howard, ningún crédito, sólo silencio. Pero el silencio, en este caso,
grita. El manual de la CIA detalla con precisión casi quirúrgica cómo confundir
a un sujeto mediante narrativas contradictorias, privación sensorial, cambios
súbitos de emoción y frases sin lógica aparente. La intención nunca fue obtener
información verdadera, fue insertar verdades alternativas. Ya no se trataba de
interrogar, era una forma sofisticada de reprogramar, de quebrar el ego, el
sentido de identidad, hasta que la mente estuviera lo suficientemente limpia
como para aceptar cualquier orden. Esta táctica se volvió conocida como
softening up, es decir, el ablandamiento psicológico del individuo, una especie
de tortura invisible donde la víctima no se da cuenta de que está siendo
desmantelada. Y en ese punto cualquier idea introducida es recibida como
alivio, como refugio, como verdad. Y lo más perturbador, esa técnica no se quedó
encerrada en los sótanos de la inteligencia. Se escapó. Como un virus de
laboratorio que se adapta al entorno encontró nuevas formas de sobrevivir, la manipulación
dejó de ser exclusiva de las agencias de seguridad y se extendió a otros
territorios, publicidad, política, religiones y con el avance de la tecnología,
redes sociales. Pero hay un detalle que pocos notan. El manual de la CIA no sólo copiaba a Howard, lo refinaba, añadía
elementos de hipnosis desarrollados por Milton Ericson, el abuelo de la
hipnoterapia moderna e incorporaba estudios emergentes de la psicología
conductual de la época. Era una fusión peligrosa de misticismo esotérico,
ciencia experimental e intereses geopolíticos. era en esencia el nacimiento de
la guerra invisible contra la mente. Lo más paradójico, la misma técnica usada
para destruir a un enemigo después fue reutilizada para conquistar aliados. La
lógica era simple. Si puedes quebrar a alguien, también puedes reconstruirlo a
tu manera. Un nuevo yo, más obediente, más alineado, más útil. Y tal vez estés pensando,
"Pero eso fue en los años 60, el mundo cambió, ¿verdad?" La respuesta
corta, no. La respuesta larga, la tecnología lo volvió todo aún más eficiente.
Los métodos dejaron de estar en papeles confidenciales y migraron a los
algoritmos. Lo que antes era un arma oculta se convirtió en un modelo de negocio.
Pero la raíz sigue siendo la misma. Desorientar para dominar. La pregunta que
flota ahora es todavía más inquietante. Si hasta la CIA recurrió a esta técnica
por su poder de dominación, ¿cuántos otros desde entonces también la han usado?
Y peor aún, ¿será que hoy se utiliza con un propósito todavía más sigiloso? No sólo para obtener control, sino para moldear
quién cree ser. ¿Y qué pasa cuando esa manipulación deja de aplicarse de uno en
uno y se vuelve masiva, automatizada e invisible? Durante décadas, imaginamos
que la manipulación psicológica era algo reservado a los bastidores de la
guerra, algo distante, sombrío, aplicado en salas de interrogatorio donde
agentes de traje arrancaban confesiones en nombre de la seguridad nacional.
Pero poco a poco las fronteras entre guerra y mercado, entre información e
influencia comenzaron a desvanecerse. Lo que antes servía para quebrar la
resistencia de espías fue adaptado para algo todavía más lucrativo, conquistar
la mente de consumidores y seguidores. La transición fue casi imperceptible
mientras los medios se enfocaban en los avances tecnológicos visibles, nuevos
celulares, redes sociales, asistentes virtuales. El verdadero progreso ocurría
detrás de las cortinas. Algoritmos aprendiendo cómo inducir emociones humanas
en ciclos adictivos, confusión, alivio, caos, promesa. La misma secuencia
descrita por Howard y perfeccionada por la CIA, ahora incorporada por
plataformas que dicen únicamente querer conectar personas. Y aquí entra un
concepto devastador, el fractionation, una técnica hipnótica que alterna
estados emocionales para profundizar la susceptibilidad. Funciona así. Alegría
intensa, seguida de miedo repentino. Un recuerdo dulce, seguido de un
disparador de culpa. Un video de superación, seguido de una denuncia política.
La oscilación emocional rompe la lógica lineal del pensamiento y la mente
agotada se rinde. Desliza tu feed por 60 segundos. Fíjate en los picos emocionales.
Ves un video de humor, después una tragedia, luego un éxito motivacional y
enseguida una pelea política. Eso no es casualidad. es ingeniería emocional.
Estudios como el publicado en el Journal of Social Influence en 2022 muestran
que los cambios emocionales rápidos aumentan hasta en un 48% la aceptación de
mensajes persuasivos, especialmente cuando son transmitidos por figuras con
apariencia de autoridad. Y así la timeline se convirtió en el nuevo campo de
batalla. Las armas, likes, videos cortos, filtros, frases de impacto, los
soldados, influencers carismáticos y algoritmos invisibles. Y el objetivo, tu
atención, tu lógica, tu identidad. Lo más perverso es que no venden únicamente
productos, venden pertenencia, venden tribu, venden una nueva versión de ti
mismo, más fuerte, más libre, más consciente. Pero sólo si sigues el método, compras el curso, aceptas
el código. Esto no es motivación, esto es ingeniería conductual disfrazada de
estilo de vida. Las técnicas que desestabilizaban prisioneros ahora forman
parte de un proceso sutil de cultificación masiva. Primero te quitan la
confianza en tus creencias. Después presentan una alternativa personalizada con
la estética adecuada, con el lenguaje de tu burbuja, con la seducción de la exclusividad.
Y tú, sin darte cuenta cedes porque estás exhausto, porque estás emocionalmente
ciclado, porque sientes que al fin encontraste algo que tiene sentido, pero
aquí está la verdad incómoda. Si tu timeline está compuesta por emociones
manipuladas, ¿qué queda de auténtico en tus decisiones? ¿Será que el próximo
video que vas a ver es una elección o sólo otro comando disfrazado de sugerencia? ¿Alguna
vez has tenido la sensación de estar en control de tus decisiones, pero algo en
el fondo te dice que hay algo extraño en el aire, como si tus preferencias, tus
opiniones, incluso tus deseos hubieran sido de alguna forma instalados sin tu permiso.
Eso no es paranoia, es un patrón. El verdadero truco de la manipulación moderna
es que no necesita parecer manipulación. se presenta como empoderamiento, pero
detrás de las frases motivacionales y del carisma calculado está la misma
secuencia: romper, insertar, repetir. Y si piensas que eres demasiado fuerte
para ser influenciado, recuerda esto. El experimento de Milgram en 1962 mostró
que el 67% de las personas fueron capaces de aplicar descargas letales a otro
ser humano sólo porque una figura de
autoridad les dijo que era necesario. Y eso sin tortura física, sin drogas, sólo comando, repetición y un ambiente controlado.
Hoy el ambiente controlado se llama internet. La bata blanca fue sustituida por
una palomita azul, un fed optimizado, una promesa de éxito y seguimos
obedeciendo. Compramos, compartimos, defendemos con uñas y dientes ideas que
nunca cuestionamos realmente porque ya estamos dentro del guion, ya pasamos por
las etapas de la técnica confusión, desestabilización, identidad,
reprogramación. Chase Huges llama a esto ingeniería de identidad. La manipulación
no se detiene en tus elecciones. Afecta tú quién soy yo. Y cuando la identidad
es secuestrada, lo demás sigue, porque no sólo estás creyendo en algo, te has convertido
en eso. Y ahora cualquier desacuerdo parece una amenaza a tu propia existencia.
Por eso las tribus digitales son tan poderosas, porque ofrecen algo que el cerebro
desea desesperadamente en tiempos de caos, pertenencia, la ilusión de
estabilidad en medio del colapso emocional. Y cuando entras en una tribu con
una narrativa bien definida, un enemigo común y un salvador carismático, es
casi imposible salir. La mente ya fue capturada y aquí está el giro final. Ya no
eres el público, eres el producto. Cada clic, cada comentario, cada segundo de
visualización alimenta a una inteligencia artificial que aprende en tiempo real
cómo mantener tu mente ocupada, fragmentada y receptiva. Estás dentro de un
laboratorio y el experimento es continuo. El objetivo ya no es vender, es
moldear, condicionar, dirigir tus elecciones sin que siquiera te des cuenta de
que estás eligiendo. Y lo más aterrador, nunca sabrás exactamente dónde
comenzó, cuál fue el video que te rompió, qué frase hizo que bajaras la
guardia, en qué momento dejaste de pensar y comenzaste simplemente a aceptar. A
estas alturas, la pregunta ya no es si fuiste manipulado, es cuántas versiones
de ti mismo fueron probadas hasta que una finalmente encajó en la narrativa que
te dieron. Ahora respira y pregúntate, ¿quién serías si borráramos todas las influencias
que te fueron impuestas? Vamos a cerrar este recorrido con algo aún más íntimo,
porque detrás de todo esto y quizá todavía exista una forma de recuperar lo que
te pertenece por derecho, tu conciencia. Si llegaste hasta aquí, no fue por casualidad.
Tal vez algo dentro de ti ya sentía que las piezas no estaban encajando, que
tus opiniones, tus deseos, incluso tus miedos no nacieron sólo de tu experiencia, sino de algo cuidadosamente
sembrado a lo largo del camino. Este video no es una denuncia, es un espejo y a
veces el reflejo que vemos en él puede ser incómodo, pero también puede ser
liberador. A. Y no olvides hacer clic en el enlace de la descripción o en el
primer comentario fijado para descubrir cómo líderes y celebridades han estado
utilizando esta técnica ancestral para manifestar objetivos con precisión y por
qué fue deliberadamente censurada durante siglos. Recuerdo una vez hace años
que estuve deslizando la pantalla del celular por horas hipnotizado. Era como si
cada video supiera exactamente lo que yo quería ver. Un momento de enojo, otro de
esperanza. Después un gurú diciéndome que estaba desperdiciando mi vida hasta que
me detuve. Miré al espejo y me pregunté, "¿Estas ideas son realmente mías
o sólo estoy repitiendo lo que me sirvieron
en rebanadas emocionales a través de un algoritmo?" Fue ahí cuando todo
comenzó a cambiar. Empecé a investigar, cuestionar, desconstruir y hoy estar
aquí compartiendo esto contigo es parte de ese proceso. Y ahora hablemos en
serio, pero con ligereza. Si este video te sacudió un poco o mucho, dale like,
comenta tu punto de vista, aunque sea polémico, y suscríbete al canal. No
tenemos algoritmo, pero sí tenemos alma. Y oye, no dejes ese botón de
suscripción ahí solito. Ya casi está llorando de abandono. Haz click y únete a
la tribu que cuestiona. Y no sólo consume.
Ah, y antes de salir, mira esto. Ahora mismo aparecen dos videos aquí en la
pantalla. Uno revela lo que realmente está detrás de un fenómeno moderno que
parece inofensivo, pero esconde códigos ancestrales. El otro trata sobre una
figura tan enigmática que su existencia todavía genera debates encendidos en
las sombras del poder. Pero sólo míralo
si estás listo para que tus certezas se desgarren como páginas de un diario
secreto. ¿Cuál de ellos te atreves a enfrentar primero? Nos vemos del otro
lado.
El llamado Masónico
Un llamado Hacia lo Eterno
Entendamos que el mundo que ves a tu alrededor —con sus edificios,
calles y rutinas diarias— es sólo la
superficie de un vasto océano de realidades ocultas. Hasta hace unos años, yo
vivía convencido de que esta era la única verdad: un universo explicado
únicamente por la ciencia o, en su defecto, por las doctrinas religiosas que me
inculcaron en la infancia. Como tantos otros, crecí con lecciones de catecismo
y aulas universitarias llenas de
ecuaciones, donde lo intangible se descartaba como mera ilusión. Pero, ¿y si te
dijera que un simple artículo en una revista como Año Cero puede desatar una
cadena de eventos que te lleva a cuestionar todo? Ese fue mi punto de
inflexión, el momento en que la masonería irrumpió en mi vida, no como un club
secreto de conspiraciones, sino como una puerta hacia un reino invisible, pero
palpable, que transforma cómo percibes la existencia misma.
Mi curiosidad por la masonería surgió de ese artículo de la Revista Año Cero que me resultó fascinante,
que pintaba a los masones no como guardianes de tesoros materiales, sino como
exploradores de misterios ancestrales. Decidí indagar más, y lo que comenzó
como una búsqueda casual se convirtió en una serie de "casualidades"
—o sincronías, como prefiero llamarlas ahora— que me guiaron hacia mi
iniciación. Al cruzar el umbral de la logia, no sólo me uní a una fraternidad; contacté con ese
"mundo invisible" que menciono. Era real, concreto, aunque
imperceptible para los no iniciados. Recuerdo vívidamente esa sensación durante la ceremonia: como si
una venda se quitara de mis ojos, revelando capas de significado que antes
ignoraba. Esto resuena con las palabras de la liturgia del grado de Aprendiz,
donde se enfatiza la transición de la oscuridad a la luz. Esta frase captura
perfectamente esa revelación inicial, donde el iniciado pasa de la ignorancia a
un atisbo de conocimiento oculto, simbolizando el velo que se levanta sobre lo
esotérico.
A partir de ahí, mi vida masónica se llenó de experiencias
inexplicables, como si el universo conspirara para mostrarme más y más. Un día,
en el lobby de la Gran Logia del Estado de Nuevo León, un hermano masón —al que
sólo había visto una vez, sin
intercambiar palabra— se acercó con una invitación misteriosa. No revelaré su
identidad, por respeto a la discreción que nos une, pero era una figura bien conocida en el mundo esotérico- masónico . Nos
sentamos en un salón vacío, y con seriedad me confió que yo era el único con
quien podía hablar de un tema delicado. Mencionó su conexión con una escuela de
misterios milenaria llamada Sarmug , remontándose a la Antigua Babilonia —un
nombre que yo había leído en libros esotéricos, pero que descartaba como
reliquia histórica. Al principio, dudé: ¿estaría fantaseando, como yo lo había
hecho al leer sobre esa escuela nacida en Babilonia ? Le sugerí consultar a un
erudito de la logia, experto en tales temas, pero su respuesta fue tajante:
"Con él no es el asunto". Para reforzar esta idea, piensa en cómo la
masonería misma enseña que el conocimiento no se revela a todos por igual; en
el grado de Compañero, se habla de ascender por una escalera de tres, cinco y
siete peldaños hacia la Cámara Media, simbolizando un progreso selectivo. Esta
progresión ilustra que los misterios se desvelan sólo a quienes poseen ciertas cualidades, tal como
me invitaron a esas reuniones exclusivas.
Asistí a esas sesiones, donde se reunían masones y otros con
"características especiales". Las instrucciones masónicas recibidas
hace 30 años aún resuenan en mi mente
con fuerza arrolladora, expandiendo mi percepción más allá de lo ordinario. Lo
más asombroso fue aprender un lenguaje en clave —complejo, pero sólidamente
lógico— que me permitió detectar patrones invisibles en el mundo cotidiano.
Imagina ir al cine y, de repente, descifrar mensajes ocultos en guiones de
Películas de Hollywood, no sólo símbolos esotéricos fugaces, sino estructuras
enteras que comunican ideas profundas. Lo mismo ocurría en libros, discursos
políticos, canciones pop e incluso en caricaturas animadas. ¿Con quién se
comunican los creadores esotérico- masones al insertar estas claves? Sólo con quienes poseen la llave, un minúsculo
porcentaje de la humanidad. Esta noción refuerza la idea de que el conocimiento
esotérico permea culturas enteras: la Biblia, la mitología griega, la
náhuatl... todas están tejidas con estos códigos. Para ilustrar, considera cómo
en el grado de Maestro Masón se enfatiza la preservación de secretos a través
de símbolos y palabras sagradas ." Dice Hiram : Además, que no daré la Secreta Gran Palabra Masónica en
ninguna otra manera o forma que aquella en que la recibí, y entonces en un
susurro en claves te la daré ."
Este compromiso con la
discreción resalta cómo el lenguaje esotérico actúa como un puente al mundo
invisible, protegiendo verdades que podrían alterar la percepción colectiva.
En la masonería, este lenguaje oculto en claves es omnipresente, pero
muchos hermanos lo pasan por alto, incluso tras años en la logia. Observo cómo
puntos cruciales —símbolos, rituales— se ignoran, limitando el potencial
transformador. Sin embargo, esta capa esotérica no es un fin en sí misma; es un
peldaño hacia estados de conciencia superiores. Yo mismo dejé de obsesionarme
con estas claves secretas en masonería hace más de una década, evolucionando hacia
exploraciones más profundas en mi propio ser interior. Pero su encanto
persiste: nos recuerdan que la realidad es multifacética, y que buscar lo
invisible enriquece la vida. ¿Te has preguntado alguna vez si tu mundo
cotidiano esconde mensajes similares? La masonería me enseñó que sí, y que el
verdadero llamado es atreverse a descifrarlos, paso a paso, hacia una
comprensión mayor. Si sientes esa inquietud, quizás sea tu turno de responder
al llamado masónico.
Alcoseri
El Símbolo Iniciático del Laberinto en Masonería
Un Viaje Hacia el Autodescubrimiento
El laberinto representa un arquetipo universal en la mitología y el
esoterismo, simbolizando el tortuoso camino de la existencia humana, lleno de
pruebas, ilusiones y revelaciones. No es sólo un enigma espacial, sino una metáfora del
viaje interior donde el individuo enfrenta sus sombras para alcanzar la
iluminación. En su esencia, evoca la lucha contra fuerzas internas caóticas,
similar a cómo el héroe mitológico debe navegar por pasadizos engañosos para
confrontar un monstruo central, emergiendo transformado.
El Mito del Minotauro y el Laberinto de Creta: Orígenes Históricos y
Mitológicos
El mito griego del Minotauro, una criatura híbrida con cuerpo humano y
cabeza de toro, se origina en la Creta minoica alrededor del 1500 a.C. Según la
leyenda, el rey Minos encargó al ingenioso arquitecto Dédalo construir un vasto
laberinto bajo el palacio de Cnosos para encerrar al Minotauro, nacido de la
unión antinatural entre la reina Pasifae y un toro blanco enviado por Poseidón
como castigo divino. Este ser devoraba anualmente a siete jóvenes atenienses
como tributo, hasta que Teseo, guiado por el hilo de Ariadna, penetró en el
laberinto, mató al monstruo y escapó, simbolizando la victoria de la razón
sobre la bestialidad.
Arqueológicamente, el palacio de Knossos, excavado por Arthur Evans en
1900, se considera la inspiración real del laberinto: un complejo de más de
1.300 habitaciones interconectadas, con frescos que muestran rituales de salto
sobre toros, posiblemente el origen del mito del Minotauro como representación
de acrobacias mortales o sacrificios humanos. Investigaciones modernas, como un
estudio de 2018 en Cosmos Magazine, concluyen que no existió un "laberinto
subterráneo" literal bajo el palacio, sino que la complejidad
arquitectónica minoica alimentó la leyenda. Además, el mito podría remontarse
al antiguo Egipto: Heródoto describió en el siglo V a.C. un "laberinto
egipcio" en Hawara, un templo funerario de Amenemhat III (alrededor del
2000 a.C.) con 3.000 habitaciones y pasadizos intrincados. En 2008, escaneos
con georradar revelaron una estructura masiva subterránea que coincide con esta
descripción, potencialmente el mayor hallazgo arqueológico de la historia.
Significado Simbólico de la Iniciación Masónica a la Confrontación
Interior
En contextos esotéricos, el laberinto encarna el proceso iniciático, un
sendero de pruebas que lleva al centro sagrado del ser. Filósofos como Platón,
en el siglo V a.C., lo usaron como metáfora de situaciones enredadas que exigen
astucia para resolver, asociándolo al arquitecto Dédalo. Para las tradiciones
hierofánticas, representa la concentración de lo divino en el cosmos, un
microcosmos de peligros, andanzas y liberación espiritual.
En la masonería, el laberinto simboliza los tres viajes del neófito: un
recorrido desde la oscuridad occidental (muerte y poniente) hacia el oriente
luminoso (nacimiento y luz), culminando en el Ara Sagrada para la
"resurrección" simbólica de Hiram Abiff, figura crística que rompe
cadenas de ilusión. Durante la era gótica (siglos XII-XIV), los masones
operativos incorporaron laberintos en catedrales como Chartres, donde el camino
zigzagueante simula avances y retrocesos del alma, fomentando perseverancia. Aunque
muchos fueron destruidos por el clero, resurgieron en el siglo XX, como en la
Catedral de Évry (años 90), fusionando simbolismo con psicoanálisis y
globalización.
El Minotauro personifica las pasiones viles y el "yo animal"
que debe ser vencido, como Teseo representa al aprendiz masón avanzando vendado
por el piso ajedrezado del templo. Ariadna, con su hilo, evoca la intuición y
fraternidad que guían la salida, mientras Ícaro advierte contra la imprudencia
en la búsqueda de conocimiento. En el siglo XXI, este mito revive en la cultura
pop, desde videojuegos donde jugadores enfrentan "monstruos" en
mundos virtuales hasta laberintos de jardines renacentistas como Versalles, que
invitaban a introspección y pasiones ocultas.
Influencias en el Esoterismo y la Magia: Citas de Éliphas Lévi
Éliphas Lévi, en su obra seminal Dogma y Ritual de Alta Magia
(1854-1856, conocida en inglés como Transcendental Magic), explora temas de
iniciación y simbolismo que resuenan con el laberinto como viaje interior.
Aunque no menciona directamente el Minotauro, Lévi enfatiza la confrontación
con enigmas míticos y fuerzas internas, comparables al sphinx como guardián de
misterios. En el capítulo sobre iniciación, escribe: "Iniciación es un
preservativo contra las falsas luces del misticismo; equipa a la razón humana
con su valor relativo y poder proporcional", destacando cómo el adepto
debe navegar ilusiones para alcanzar la verdad, similar a sortear el laberinto.
Lévi también vincula el simbolismo mágico a la maestría sobre lo
oculto: "Saber, osar, querer, callar: tales son las cuatro palabras del
mago, inscritas en las cuatro formas simbólicas del esfinge". Esta fórmula
evoca el enigma del sphinx —un monstruo híbrido como el Minotauro— que el
iniciado debe "despojar" para heredar su sabiduría, paralelizando la
victoria de Teseo. Otro pasaje relevante: "El mago debe ser capaz de
evocar los genios por la fuerza de la simpatía y el ministerio de fuerzas
naturales", sugiriendo que el ritual mágico, como el hilo de Ariadna, guía
a través de "laberintos" psíquicos hacia la iluminación. Lévi ve la
magia como autodescubrimiento, donde confrontar demonios internos libera el
potencial divino, alineándose con la mutación central del laberinto.
Dimensiones Modernas de Psicoanálisis, Ciencia y Cultura
El psicoanálisis, inaugurado por Freud, interpreta el laberinto como el
subconsciente: recovecos de pensamientos reprimidos donde el Minotauro encarna
tabúes sexuales y perversiones. Kafka lo usó para describir burocracias
modernas como figuras laberínticas, mientras Picasso humanizó al Minotauro en
sus obras, explorando violencia, nacimiento y relaciones humanas. La astronomía
amplía esta metáfora al cosmos, con telescopios desentrañando "laberintos
estelares", manteniendo su rol como representación universal.
En anatomía, estructuras como el oído interno (llamado "laberinto
óseo") o las circunvoluciones cerebrales —pliegues que habilitan complejas
conexiones neuronales para inteligencia y emoción— evocan laberintos carnales.
Incluso en la masonería contemporánea, foros en internet se convierten en
"laberintos de ideas", con figuras controvertidas como Aleister
Crowley o los Jóvenes Turcos ilustrando sus sombras éticas, contrastadas por
filántropos como los Shriners.
Juegos ancestrales como Serpientes y Escaleras o el Juego de la Oca, y
modernos como laberintos en parques o videojuegos, activan la psique, generando
foco mental y "egrégoros" colectivos. En laberintos naturales
actuales, visitantes experimentan los cuatro elementos: tierra para la lucha
sombra-luz, aire para lo sagrado-profano, agua para sabiduría y fuego para
ansiedades modernas.
Una Invitación Eterna
El laberinto trasciende épocas y artes —de la filosofía al cine, de la
música al psicoanálisis— como símbolo de permanencia humana. No resuelve todos
los misterios, pero invita a reflexionar sobre nuestro destino: ¿de dónde
venimos, adónde vamos? Como masones o buscadores, debemos guiarnos por
prudencia, recordando el proverbio: "El imprudente viajero no sabe de
dónde viene ni adónde va". En este tránsito vital, a menudo un laberinto,
la victoria sobre nuestro "Minotauro interior" promete libertad y
luz.
Alcoseri
El Masón Grandilocuente y el Masón Simple y
Conciso
En una Logia Masónica,
enclavada en el centro de una gran ciudad, se reunían hermanos masones, y dos
de ellos tenían estilos que contrastaban tanto como el día y la noche, estaba
Mariano Puzo el Masón Grandilocuente y José Dormiros el Masón sencillo pero directo.
El Grandilocuente era un masón
de palabras floridas y rebuscadas. Su voz potente y clara resonaba en la Logia
como un arroyo cristalino, tejiendo discursos llenos de metáforas, citas
clásicas y giros poéticos. Cuando hacia el uso de la palabra en la Tribuna de
la Elocuencia, los hermanos se quedaban embelesados, atrapados por la cadencia
de su voz y la elegancia de sus frases. Hablaba de la grandiosa trayectoria de
masones ,de la luz masónica y los
secretos del universo con tal pasión que parecía que las mismísimas columnas
del templo vibraban. Sin embargo, cuando terminaba, los hermanos masones luego
de los aplausos extendidos, se miraban entre sí, confundidos. "¿Qué dijo concretamente
y exactamente el Q:. H:. Mariano Puzo?", se preguntaban. Sus palabras,
aunque hermosas, eran como nubes: majestuosas, pero difíciles de atrapar. Nadie
podía repetir con claridad sus enseñanzas, y al salir de la Logia, sus
discursos se desvanecían en sus mentes como el eco en las montañas.
Por otro lado, estaba José Dormiros el Masón de pocas palabras pero conciso , un Masón
de palabras simples, casi tímido. No dominaba el arte de la oratoria, y cuando
le tocaba hablar desde la Tribuna de la Elocuencia , su voz era baja pero
perfectamente audible , sus frases cortas y sus ideas masónicas simples. No citaba a filósofos ni adornaba sus
discursos con grandes figuras retóricas. Pero había algo en él que calaba hondo
en los hermanos masones presentes. Una noche, durante una tenida, se levantó y,
con voz serena, dijo: "Hermanos, la masonería no está en las palabras que
decimos, sino en los actos que hacemos. Sed justos, sed humildes, sed
hermanos" y dijo unas cuantas envolventes cosas más , que no llevaron mas de 3 minutos .
Luego tomó su plaza. El silencio llenó la Logia, pero no era un silencio vacío;
era un silencio lleno de comprensión. Sus palabras, aunque pocas, eran como
piedras talladas: sólidas, claras, eternas. Cada hermano masón de la Tenida
salió esa noche con su mensaje grabado en el corazón, y años después, aún
recordaban aquellas sencillas lecciones .
Con el tiempo, los masones de
la Logia comenzaron a entender una verdad profunda: Mariano Puzo el Masón
Grandilocuente inspiraba con su arte, mientras arrancaba aplausos y triples
baterías de jubilo, pero sus palabras se perdían en su propia grandeza. El
Masón Sencillo
José Dormiros en su hablar , en cambio, con su humildad y
claridad, dejaba una huella imborrable, ya que le hablaba al alma y a la
esencia de los oyentes . Y así, los
hermanos aprendieron que la verdadera elocuencia no está en la belleza de las
palabras, sino en la fuerza de su significado y en la sinceridad del corazón
que las pronuncia.
Y desde entonces, en aquella
Logia, se cuenta la historia de estos dos masones como un recordatorio: en la
masonería, como en la vida, lo que importa no es cuánto hablas, sino cuánto
logras que te escuchen y sobre todo que te entiendan e invites a los masones oyentes a la acción
masónica.
Alcoseri
La Épica Aventura del Masón que Casi Atrapa a la Verdad (y se Tropezó
con la Mentira)
Érase una vez, en un rincón polvoriento de la historia masónica, un
hermano masón de mandil impecable llamado Rodolgo García, un tipo siempre con más entusiasmo que un aprendiz en su
primera tenida. Rodolgo no era cualquier masón: tenía una misión épica, digna
de un caballero de la Tabla Redonda o, al menos, de alguien que se ha leído los
3 catecismos de la logia de cabo a rabo. Su obsesión era nada menos que atrapar
a la Señora Verdad, esa dama escurridiza que todos buscan, pero que parece
tener un doctorado en escapismo.
Rodolgo, con su compás en una mano y su escuadra en la otra (y
probablemente un café en la tercera, porque los masones siempre parecen tener
una mano extra para las emergencias), estaba a punto de lograrlo. ¡Sí, señores!
La Señora Verdad estaba allí, a un paso, brillando como un faro en el Oriente,
con su aura de sabiduría y su sonrisa de "sé algo que tú no". Rodolgo
ya casi podía sentir el roce de su túnica mística cuando, de repente cuando su
mano tocaba ya a la Señora Verdad, un alarido desgarrador rompió el silencio
como si alguien hubiera pisado un erizo en la oscuridad.
“¡Auxilio! ¡Socorro! ¡Miren hacia acá que tengo una Noticia
perturbadora! ¡Tengo una noticia más jugosa que el chisme de la Tenida de
anoche!”
La voz, chillona y con un dejo de drama de telenovela, hizo que Rodolgo
diera un brinco. Su instinto de buen samaritano (y un poco de curiosidad
morbosa, admitámoslo) lo obligó a soltar a la Señora Verdad, que aprovechó para
escabullirse más rápido que un político en un debate sobre ética. El Q:. H:. Rodolgo
García, con el corazón en la garganta, se giró hacia la fuente del grito.
“¿Por el Gran Arquitecto, pero qué cosa pasa?” preguntó, esperando encontrar una
emergencia digna de un superhéroe masónico.
Allí, en medio de un sendero polvoriento, estaba una figura señalando
hacia el Septentrión con un dedo tan insistente que parecía estar dirigiendo el
tráfico en hora pico. “¡Mira estas huellas! ¡Son de la Señora Verdad! ¡Corre,
que se te escapa por allá!”
Rodolgo, con el ceño fruncido y una ceja arqueada como si estuviera
resolviendo un enigma , preguntó: “Oye, y tú, ¿quién eres?”
La figura, con una risita que sonaba a villana de caricatura,
respondió: “Soy la Señora Mentira, ¡encantada de conocerte!” Y siguió apuntando
a el Septentrión , como si estuviera vendiendo entradas para un concierto de
rock en la dirección equivocada.
Rodolgo se quedó petrificado, con la mandíbula en el suelo y el mandil
a punto de caérsele. “¡Maldita Señora Mentira! ¿Me estás diciendo que dejé
escapar a la Señora Verdad, que ya la tenía prácticamente abrazada, por tu
grito de ‘¡ayuda, que me caigo!’? ¡Esto es más bajo que vender un compás de
plástico en una subasta masónica!”
La Señora Mentira, sin inmutarse, se encogió de hombros y dijo: “Mira, Rodolgo,
te estoy dando una pista. Sigue esas huellas y encontrarás a la Verdad. ¡Confía
en mí!” (Spoiler: nunca confíes en alguien que dice “confía en mí” mientras
señala en la dirección equivocada).
El Francmasón Rodolgo García , rojo de furia y con ganas de escribir un
ensayo masónico titulado Por qué la Mentira Merece una Expulsión de la Logia,
gritó: “¡Eres el colmo, Señora Mentira! ¿Tonta o cómplice? ¡Por tu culpa perdí
a la Verdad! ¡Estaba tan cerca que ya sentía el olor a sabiduría y pergamino
antiguo! ¡Y ahora me mandas a correr al Septentrión como si fuera un masón persiguiendo un grado que no existe!”
Y así, entre el polvo del camino y las risas burlonas de la Señora
Mentira, Rodolgo aprendió una lección que vale más que todos los rituales del
mundo: cuando estés tras la Señora Verdad, no te dejes distraer por los gritos,
los chismes, las fake news de la logia o las malas publicaciones virales en los
foros masónicos de internet. Porque, como dice el refrán, “el chisme es como el
mandil mal puesto: todos lo notan, pero nadie lo arregla”.
Moraleja Masónica (y un Poquito Filosófica):
En la búsqueda de la Verdad, mantén tus oídos tapados ante los cantos
de sirena de la Mentira. Los chismes, las envidias, las calumnias y las
“llamadas de auxilio” en las redes sociales o en las tenidas son trampas
diseñadas para desviar a los iniciados. Como diría un venerable maestro con un
café en la mano: “Hermanos, la Verdad no se encuentra en el grupo de chismes
masónicos de WhatsApp de la logia. ¡Dejen de compartir memes masónicos y
pónganse a trabajar en su piedra bruta!”
Citas de Idries Shah para Reflexionar (y Reír un Poco Más):
“La verdad ha sido cortada en pedazos pequeños para que la gente no la
reconozca. Y luego, cuando la ven, creen que es un chisme.”
– Perfecto para cuando la Señora Mentira te envía a perseguir huellas
falsas en pasos perdidos .
“La gente prefiere creer en lo que le hace sentir cómodo, aunque sea
una mentira, que aceptar la verdad que los incomoda.”
“No busques la verdad sólo para
acumular conocimiento, sino para que te transforme. De lo contrario, sólo estás coleccionando datos como quien
colecciona mandiles.”
– Un recordatorio de que la Verdad no es un trofeo para presumir en la
logia.
“El tonto grita que ha encontrado la verdad, el sabio calla y sigue
buscándola.”
– Rodolgo, menos gritos y más pasos firmes hacia el Oriente, ¿vale?
Así que, hermanos y hermanas, la próxima vez que estén a punto de
atrapar a la Señora Verdad, no se dejen engañar por los alaridos de la Señora
Mentira. Y si ven a Rodolgo García corriendo hacia el Septentrión , denle un
grito: “¡Hermano, revisa tu GPS masónico, que vas en la dirección equivocada!”
Alcoseri
¿Cuál es el núcleo del auténtico ideal masónico?
El diseño trazado por el Gran Arquitecto del Universo para
el avance de la humanidad indica que la naturaleza nos equipa sólo hasta cierto
límite, dejando el resto a nuestros esfuerzos deliberados hacia el
autoperfeccionamiento. A través de lo que podríamos llamar "labor masónica
intencional", unos pocos selectos lograrán este crecimiento, mientras que
la gran mayoría no lo hará. Esto no es mera fantasía: es una verdad fundamental
que exige que lo abordemos con una perspectiva extraordinaria. Así como enviamos
a los niños a la escuela para aprender habilidades sociales y comprender
principios científicos, la naturaleza no nos obsequia con sabiduría innata.
Curiosamente, a pesar del vasto conocimiento que proporcionan las universidades
—como el hecho de que la matrícula en educación superior global ha aumentado a
más de 235 millones de estudiantes en todo el mundo en años recientes— muchos
aún perciben un vacío interior. Esta realización a menudo impulsa a individuos
maduros hacia la masonería, en busca de plenitud más allá de las enseñanzas
académicas, religiosas o familiares, con el objetivo de elevar su desarrollo
personal a nuevas alturas.
A menos que vislumbremos algo trascendente más allá del
ámbito secular cotidiano, nuestro rol en la sociedad podría parecer
completamente insignificante. Sin embargo, no todos los iniciados captan
plenamente el viaje masónico; requiere una orientación adaptada, casi
individualizada, dentro de la logia. Esta búsqueda implica trascender el mundo
mundano para acceder a estados elevados de conciencia a través de las prácticas
masónicas. Así, la naturaleza, el universo, los gobiernos, las religiones y las
ciencias no están invertidas en tu ascenso a una conciencia superior objetiva,
pero para aquellos impulsados por ambiciones más profundas, esta evolución
supera la mera maquinaria biológica. Como señaló perspicazmente P.D. Ouspensky:
"Alcanzar la conciencia está conectado con la liberación gradual de la
mecanicidad, ya que el hombre está completa y totalmente bajo leyes
mecánicas". Esto resuena con el llamado masónico a romper con la
existencia automatizada.
La sociedad nos moldea principalmente para encajar y operar
dentro de sus estructuras —a través de universidades, creencias, grupos
políticos y más—, sin embargo, persiste una intuición de que verdades más
profundas permanecen ocultas. Si los esfuerzos intelectuales o académicos por
sí sólos no pueden liberarnos, ¿qué puede hacerlo? Es inútil depositar
esperanzas en salvadores etéreos como ángeles o santos iluminados para
rescatarnos de la esclavitud condicionada. Entonces, ¿qué rol juegan los
masones en esta liberación? Son las enseñanzas de la logia las que ofrecen
caminos para liberarse de la rigidez intelectual, el dogma y las presiones
sociales. Mentores masónicos hábiles pueden encender este cambio, liberando
gradualmente al mundo de sus cadenas. Históricamente, la masonería, que remonta
sus raíces a los albañiles operativos del siglo XIV y se formalizó en 1717 con
el establecimiento de la Gran Logia de Inglaterra, ha influido en pensadores
como Voltaire y Mozart en sus búsquedas de crecimiento moral y filosófico.
Las percepciones masónicas centrales se vuelven claras una
vez que internalizamos su mensaje: existe un plano superior de conciencia. ¿Qué
implica esto? Es esa chispa innata de conciencia ilimitada dentro de cada
persona, sin confines por límites. En la masonería, la "labor
diligente" de refinar nuestra piedra en bruto —eliminando imperfecciones
para darle forma suave— sirve como un emblema potente para cultivar esta
conciencia. ¿Por qué la masonería no habla directamente de "trabajar en nuestra
conciencia"? Comunica a través de metáforas, alegorías y símbolos, al
igual que las parábolas bíblicas adaptadas al nivel de comprensión de cada
individuo. Como se establece en la Santa Biblia en Mateo 13:10-11: "Los
discípulos se acercaron y le preguntaron: '¿Por qué les hablas a la gente en
parábolas?' Él respondió: 'Porque a vosotros se os ha dado conocer los secretos
del reino de los cielos, pero a ellos no'". Muchos interpretan este
trabajo de la piedra de diversas maneras, y la masonería no impone doctrinas
rígidas.
¿Qué constituye un esfuerzo masónico verdaderamente
consciente, y qué significa comprometerse de manera consciente? Toda
experiencia masónica demanda compromiso. Una planta debe enraizar hacia abajo y
extenderse hacia arriba en busca de luz solar; un salmón lucha contra la
corriente para desovar. Estas son necesidades instintivas para la
supervivencia, no elecciones voluntarias. Para el masón, sin embargo, la
evolución hacia una conciencia superior requiere un esfuerzo voluntario —no
sólo para perdurar, sino para trascender. Recuerda la parábola del buscador
anhelando la iluminación: el maestro lo sumerge en un río hasta que jadea
desesperadamente por aire, y luego explica: "Cuando tu deseo por la
iluminación iguale tu frenesí por respirar, la lograrás". Esto subraya la
intensidad necesaria más allá de la mera supervivencia.
Al observarnos a nosotros mismos, discernimos nuestros
impulsos auténticos —aquellos que nos urgen hacia nuestra naturaleza superior,
llenando ese vacío interior con algo profundo. Sin embargo, algunas
motivaciones para unirse a la masonería son ilusorias, nacidas de malentendidos
como establecer contactos con figuras influyentes para ganancias materiales.
Aunque tales conexiones puedan existir —se estima que la masonería cuenta con
alrededor de 6 millones de miembros en todo el mundo, incluyendo líderes en
diversos campos—, el propósito verdadero de la orden se eleva muy por encima.
Ouspensky advierte sobre tales trampas: "La mayor barrera para la
conciencia es la creencia de que uno ya es consciente". Perseguir metas
menores nos esclaviza a los deseos, en lugar de liberarnos.
Existen esfuerzos legítimos, como esforzarse por el
automejoramiento o resolver luchas personales, y la mayoría entra en la
masonería a través de tales búsquedas. Pero el trabajo consciente genuino
trasciende esto: se arraiga en actuar sin apego a los resultados, similar a una
madre que nutre a su hijo por puro deber, o un masón que se ciñe el mandil
simplemente porque es requerido. Si se hace por recompensas, se desvía del
camino. Como lo expresa Ouspensky: "Cuando un hombre alcanza el desarrollo
mas completo que en general le es posible, alcanza la inmortalidad.".
Realizar lo necesario únicamente porque debe hacerse nos libera del egoísmo;
perseguir pagos alimenta el interés propio.
Esto distingue la labor masónica consciente de las faenas
diarias obligatorias. Se alinea con la visión de servicio al porvenir —como
plantar árboles de nogal, sin preocuparse por quién cosechará las nueces siglos
después. Los masones que logran la conciencia objetiva a través del desapego
deliberado y el esfuerzo se convierten en guardianes del futuro de la
humanidad. La masonería piensa en épocas —100 o 300 años adelante—, no en
momentos fugaces. Este vínculo orientado al futuro está entretejido en el trabajo
masónico consciente, preparando una era más brillante para todos. En esencia,
como describe un erudito masónico, es "un sistema para crear cambio en la
conciencia humana", acelerando nuestra evolución colectiva.
Alcoseri
El Gran Poder de la Mente Colectiva en Logia
Entendamos que cada pensamiento,
cada emoción y cada palabra que emites no se disipan en el vacío, sino que se
convierten en ondas sutiles que tejen el tapiz colectivo de la realidad. Esto
es lo que Hermes Trismegistus, el maestro de las ciencias ocultas, transmitió
hace milenios, y que la ciencia contemporánea empieza a validar a través de
conceptos como la física cuántica y la coherencia colectiva. Durante siglos, la
humanidad vio la vida como un teatro inmutable, donde los eventos ocurrían por
azar. Sin embargo, ¿y si te revelara que existe un código vibracional capaz de
reconfigurar el entorno compartido? Un código inscrito en la tercera ley
universal más potente: la ley de la vibración. Dentro de esta ley residen tres
fuerzas sutiles que no sólo impulsan la energía, sino que le otorgan
forma, trayectoria y sentido. Estas fuerzas se hallan en templos masónicos, en
textos herméticos y en símbolos que, para los profanos, son meros ornamentos,
pero para los iniciados, desvelan la llave para dominar el destino colectivo.
Hoy 18 de agosto de 2025, te invito a cruzar ese umbral donde la
ciencia y el esoterismo convergen, mostrando que la realidad no es un
sufrimiento pasivo, sino una creación grupal. Mientras esta verdad palpita en
tu conciencia, emerge una interrogante ancestral: ¿estás preparado para
despertar el poder que yace dormido en el interior colectivo? Pocos lo notan,
pero hay un abismo sutil entre la energía y la vibración. Es en ese intersticio
invisible donde radica la clave para forjar realidades compartidas. La energía
es el sustrato omnipresente que impregna todo: el calor en la piel, el fulgor
de una estrella lejana, la serenidad de un amanecer calmo. Es la materia prima
cruda, un vasto océano de potencial aguardando el primer impulso. La vibración,
por el contrario, es el aliento que anima ese océano, el viento que genera
crestas en aguas quietas, el latido que impone ritmo y orientación a lo que era
mera posibilidad. Sin vibración, la energía permanece inerte, un coloso silente
incapaz de generar formas o atraer vivencias. Pero al vibrar, la energía danza,
se reordena y se transforma en existencia.
Hermes Trismegistus enseñaba que todos portamos una vasta reserva de
energía vital, pero pocos la gobiernan con maestría. Muchos viven como hojas
arrastradas por el vendaval, reaccionando a adversidades y absorbiendo
vibraciones externas sin percatarse. Emiten miedo, cólera, incertidumbre, y
luego se cuestionan por qué el mundo les resulta opresivo. El alquimista
vibracional, en cambio, comprende que la realidad no es un baluarte
inexpugnable, sino un lienzo flexible que responde a los mandatos sutiles de la
mente. Imagina tu ser como un instrumento musical etéreo, proyectando tonos
invisibles a través de dimensiones. Cada pensamiento es una nota; cada emoción,
una sinfonía. Pensar en desdicha equivale a rasgar acordes lúgubres; pensar en
esperanza, a componer una oda radiante. Es en ese ámbito invisible donde se
erige la arquitectura verdadera de la vida, y cada frecuencia emitida moldea la
calidad de las relaciones, la salud, la prosperidad y la serenidad interior.
La física cuántica, eones después, corroboraría esto. El célebre
experimento de la doble rendija demostró que las partículas alteran su conducta
al ser observadas, como si respondieran a la conciencia que las escruta. El
mero acto de percibir modifica la estructura de la materia: no eres un
observador inerte; tu atención, impregnada de vibración, reconfigura lo que
denominas realidad. Visualiza el universo como un estanque sereno: cada
pensamiento o emoción es una piedra arrojada, generando ondas que se propagan y
retornan. Lanzas piedras de temor, y las ondas traen más razones para el
pánico; lanzas piedras de amor, y las ondas devuelven experiencias que nutren
ese amor. No es magia folclórica, sino una ciencia ancestral que ve el universo
como un campo sensible y receptivo.
Por ello, Hermes Trismegistus afirmaba en el Kybalion: "Nada está
inmóvil; todo se mueve; todo vibra." Esta vibración no es sólo individual, sino colectiva, formando lo que en
la masonería se conoce como el Egregor: una entidad psíquica nacida de la unión
de mentes, emociones y voluntades en un ritual o logia. El Egregor Masónico es
el espíritu vivo de la fraternidad, un ser etéreo que amplifica la energía
grupal, guiando a los iniciados hacia la iluminación y el control de la
realidad compartida. Como explica René Guénon en sus escritos sobre iniciación,
el Egregor distingue de meras entidades colectivas al ser una fuerza
consciente, alimentada por la cohesión mental de los masones.
Para hacerlo más intrigante, considera una anécdota histórica: durante
la construcción de la Gran Logia de Inglaterra en 1717, los masones invocaron
un Egregor a través de rituales herméticos, fusionando sus vibraciones en un
círculo de luz. Testigos narran cómo el aire se cargó de una presencia
palpable, inspirando visiones que moldearon el destino de naciones. Esta
técnica, arraigada en el hermetismo, une mentes para crear realidades elevadas,
y científicos modernos lo validan midiendo campos electromagnéticos colectivos
en grupos meditativos.
Hermes Trismegistus, en el principio de Mentalismo, declaraba: "El
Todo es Mente; el Universo es Mental." Esta mente universal se manifiesta
en el Egregor como una conciencia grupal, donde la vibración personal se funde
en lo colectivo. Otra cita relevante: "La mente, así como los metales y
los elementos, puede ser transmutada de estado en estado, de grado en grado, de
condición en condición, de polo a polo, de vibración en vibración."
Relacionado con el Egregor, resuena la Tabla Esmeralda: "Lo que está abajo
es como lo que está arriba, y lo que está arriba es como lo que está abajo,
para realizar el milagro de la Unidad." Aquí, la unidad alude a la fusión
de mentes en un Egregor, creando milagros colectivos.
Cristo, en un eco cristiano de esta idea del Egregor , proclamó en
Mateo 18:20: "Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí
estoy yo en medio de ellos." Esta presencia divina es análoga al Egregor,
una entidad espiritual que surge de la reunión intencional.
Dentro de la ley de la vibración, Hermes Trismegistus desveló tres
fuerzas ocultas que transforman no sólo la energía individual, sino la respuesta
universal: el fuego de la voluntad, el amor como frecuencia suprema y la
palabra como puente entre mundos. Estas no son meras poesías; son herramientas
vibracionales respaldadas por tradiciones herméticas y hallazgos científicos.
El fuego de la voluntad es la chispa interna que propulsa la existencia,
diferenciando al autómata del creador consciente. El amor, como frecuencia
suprema, disuelve separaciones; estudios muestran que el campo cardíaco es
5.000 veces más potente que el cerebral, expandiendo realidades. La palabra,
como puente, imprime patrones en la materia a través de mantras y afirmaciones.
En el Egregor Masónico, estas fuerzas se alinean: la voluntad tensa el
arco colectivo, el amor estabiliza la flecha, y la palabra la dirige.
Cualquiera puede activarlas con coherencia, pero en la masonería, se potencian
en rituales grupales. Tu cuerpo es una antena viva: chakras como portales, la
pineal como ojo del alma, la respiración como calibrador. En el Egregor,
múltiples cuerpos forman una orquesta cósmica.
La alquimia vibracional se practica diariamente: anclaje emocional,
visualización, vigilancia de trampas energéticas. En la masonería, esto se
eleva en logias, donde la persistencia crea patrones duraderos. El código de
Hermes es una tecnología viva: afina tu interior, y el Egregor amplificará tu
realidad.
Recuerda que una noche en un templo masónico: bajo velas parpadeantes
alrededor del Ara Sagrada, hermanos masones entre ellos el francmasón George Washington unieron
vibraciones, invocando un Egregor que iluminó las mentes con visiones
proféticas, y fueron capaces de fundar la Nación Norteamericana, y con esto
cambió el destino de la humanidad . Esa
conexión trasciende lo visible, y modifica la Realidad.
Datos Masónicos de George Washington
George Washington fue un masón destacado, cuya afiliación a la
francmasonería comenzó en su juventud y se extendió a lo largo de su vida,
influyendo en su liderazgo durante la Revolución Americana y su presidencia. A
continuación, te detallo los datos basados en fuentes históricas confiables,
incluyendo su logia inicial, fechas de iniciación, grados alcanzados, hermanos
de logia y otros aspectos relevantes.
Logia Masónica Principal
Washington se inició en la Lodge at Fredericksburg (posteriormente
renombrada como Fredericksburg Lodge No. 4), ubicada en Fredericksburg,
Virginia. Esta fue su "logia madre" y sigue activa hasta el día de
hoy bajo la Gran Logia de Virginia. Pagó dos libras y tres chelines para
unirse, una suma estándar en esa época para candidatos.
Año de Iniciación y Progreso en los Grados
Iniciación como Aprendiz (1er
grado): El 4 de noviembre de 1752, a los 20 años de edad.
Pasado a Compañero (2do grado): El 3 de marzo de 1753, poco después de
cumplir 21 años.
Elevado al Sublime Grado de Maestro Masón (3er grado): El 4 de agosto de
1753.
Estos tres grados (Aprendiz, Compañero y Maestro Masón) son los
fundamentales en la masonería simbólica o "azul". Washington completó
su progreso en nueve meses, un período típico para la época.
Grado Masónico Alcanzado
Washington alcanzó el grado de Maestro Masón, el más alto en la
masonería regular u oficial (3er grado). No hay evidencia de que haya
perseguido grados adicionales en ritos como el York o el Escocés Antiguo y
Aceptado, aunque fue honrado con membresías honorarias en varias logias.
Más tarde, en 1788, fue elegido
Venerable Maestro de la Alexandria Lodge
No. 22 en Alexandria, Virginia, cargo que ocupó hasta 1789. Esta logia,
originalmente Alexandria Lodge No. 39 bajo la Gran Logia de Pensilvania, cambió
a No. 22 bajo la Gran Logia de Virginia en 1790, y Washington fue su Maestro
Fundador (Charter Master).
En la Fredericksburg Lodge, Washington compartió hermandad con varios
miembros notables, muchos de los cuales sirvieron en el Ejército Continental o
la Milicia de Virginia durante la Guerra de Independencia. Algunos hermanos
destacados incluyen:
Hugh Mercer: General en el Ejército Continental, amigo cercano de
Washington; murió en la Batalla de Princeton.
George Weedon: General de brigada en el Ejército Continental, participó
en varias campañas clave.
William Woodford: General de brigada, luchó en batallas como Brandywine
y Monmouth.
Gustavus Brown Wallace (o Gustavus B. Wallace): Oficial en la
Revolución, vinculado a familias prominentes de Virginia.
Thomas Posey: Oficial y más tarde gobernador de Indiana; sirvió bajo
Washington.
Fielding Lewis: Cuñado de Washington (esposo de su hermana Betty
Washington), comerciante y fabricante de armas para la Revolución.
En una reunión específica el 1 de septiembre de 1753, estuvieron
presentes hermanos como Gowrie Waugh, John Black, Joseph Fox y Robert
Spotswood, entre otros. Washington asistió a sólo unas pocas reuniones en Fredericksburg:
documentadas el 1 de septiembre de 1753 y el 4 de enero de 1755.
En la Alexandria Lodge No. 22, Washington tuvo asociaciones con otros
masones prominentes, aunque no se detallan listas exhaustivas en las fuentes.
Notablemente, el Marqués de Lafayette (iniciado en 1777 en otra logia) fue un
asociado masónico cercano de Washington, aunque no era miembro original de
Fredericksburg.
Participación General: Washington asistió a aproximadamente nueve
reuniones masónicas durante su vida, priorizando sus deberes militares y
políticos. Rechazó ser Gran Maestro de una Gran Logia nacional propuesta, pero
apoyó la masonería como institución.
Eventos Notables: En 1793, como presidente, colocó la piedra angular
del Capitolio de EE.UU. en una ceremonia masónica, usando herramientas de su
logia y vistiendo un delantal masónico bordado por la esposa de Lafayette. Su
funeral en 1799 incluyó ritos masónicos.
Legado: El George Washington Masonic National Memorial en Alexandria,
Virginia, honra su memoria y alberga reliquias como la Biblia usada en su
iniciación y su delantal masónico.Fue el primero de 14 presidentes masones de
EE.UU.
Alcoseri
El Arqueómetro una obra
maestra esotérica
Antes de sumergirnos en el
texto enriquecido, permítanme ofrecer una explicación sencilla y cautivadora
sobre esta joya oculta del conocimiento. "El Arqueómetro", publicado
póstumamente en 1912 gracias al esfuerzo de amigos como el francmasón Papus, es la culminación de la visión de
Alexandre Saint-Yves d'Alveydre: un instrumento universal que actúa como
"clave de todas las religiones y ciencias de la antigüedad", uniendo
artes, arquitectura y sabiduría iniciática en un sistema armónico.
Imagínense un planisferio místico, una rueda
cósmica con círculos concéntricos, colores primordiales y símbolos que revelan
las correspondencias entre letras, sonidos, planetas y zodíacos, todo para
reformar sintéticamente las artes contemporáneas y guiar a la humanidad hacia
la regeneración espiritual.
No es sólo un
libro; es un portal a la tradición eterna, inspirado en revelaciones que
Saint-Yves atribuía a su esposa difunta, su "ángel guardián", y a
maestros ocultos.
Dividido en una parte filosófica que contrasta
el paganismo (caída y error) con el cristianismo (camino, verdad y vida), y una
operativa que despliega herramientas como un transportador de grados y una
regla musical, promete desentrañar los misterios del universo, desde la
aritmosofía sagrada hasta la doctrina rosacruz y cabalística.
Ahora, ¿qué es el sinarquismo
desde la perspectiva del Arqueómetro? En esta obra, el sinarquismo se presenta
como el gobierno armónico por excelencia, un principio cósmico de "regla
conjunta" que refleja la unidad orgánica del universo, oponiéndose al caos
de la anarquía.
Saint-Yves lo ve como un sistema inspirado en
el cuerpo humano: economía (nutrición), judicatura (circulación) y enseñanza
espiritual-científica (respiración), todo unificado bajo una élite iluminada
para fomentar la paz universal y la cooperación entre clases.
Conectado al Arqueómetro a través de su
énfasis en la síntesis de tradiciones antiguas, el sinarquismo es el fruto
práctico de esta "medida del principio" (Arka: sol divino; Matra:
matriz creativa), irradiado desde reinos ocultos como Agarttha, donde rige una
jerarquía metafísica.
¡Es la llave para reintegrar
al hombre caído en la luz divina, un llamado apasionado a la regeneración
social!
¿Y qué diferentes tipos de
sinarquismo han existido? El original de Saint-Yves es esotérico y utópico,
basado en sociedades secretas como los Templarios medievales, que controlaban
Europa con una tríada de poder económico, judicial y religioso.
Históricamente, se remonta a imperios antiguos
como el de Rama (alrededor de 6729 a.C.), donde gobernaba una élite espiritual.
En adaptaciones modernas, surge el sinarquismo
político: el francés de los años 1930 (como el grupo X-Crise o influencias en
Vichy, pro-Hitler y conspirativas); el mexicano (derechista y católico, opuesto
al comunismo); y versiones contemporáneas ligadas a teorías de conspiración,
como supuestas influencias en la Unión Europea o sociedades secretas como
Ergenekon en Turquía (2011, un grupo revolucionario planeando golpes de
Estado).
Otros tipos incluyen
interpretaciones ocultas, como las de Rudolf Steiner en reformas sociales, o
elitistas, donde un círculo interno de iniciados influye en las esferas
públicas.
¡Un concepto que ha evolucionado de místico a
polémico, siempre prometiendo armonía en medio del caos!
El Arqueómetro
¡Imagina el fuego de una
mente visionaria, encendida por el amor eterno y la búsqueda incansable de la
verdad cósmica! "El Arqueómetro" emerge como la joya culminante de la
obra de Alexandre Saint-Yves d'Alveydre, un monumento esotérico que comenzó a
forjarse en el dolor profundo tras la muerte de su amada María Victoria en
Versalles, en 1895.
En su soledad abrasadora,
Saint-Yves se entregó a esta creación titánica, una "herramienta
universal, clave de todas las ciencias y todas las artes", guiado, según
confidió a sus íntimos como Papus, F.-Ch. Barlet y Victor-Émile Michelet, por
el espíritu de su esposa, a quien invocaba como su ángel guardián.
Cuando la muerte lo reclamó el 5 de febrero de
1909, la obra quedó inconclusa, pero sus fieles amigos, unidos en la asociación
"Los Amigos de Saint-Yves" –expertos en música, arquitectura y
esoterismo–, se lanzaron con pasión a recopilar notas, bocetos y dibujos
dispersos. ¡Y en 1912, triunfantes, publicaron esta obra maestra, dividida en
una parte filosófica ardiente y una operativa revolucionaria!
En el vasto tapiz de este
artículo, sólo puedo esbozar las líneas maestras de este
edificio colosal, pero ¡qué edificio! La parte filosófica, titulada "La
Verdadera Sabiduría", se bifurca en dos polos magnéticos: "La
Sabiduría del Hombre y el Paganismo" y "La Sabiduría de Dios y el
Cristianismo". Cada una se desglosa en tres capítulos electrizantes. En la
primera, Saint-Yves denuncia con furia la "Regresión Mental, el Error
Triunfante y la Muerte Espiritual", una espiral descendente que azota
nuestra sociedad como consecuencia del paganismo rampante desde la antigüedad
hasta la historia europea.
En la segunda, con un fulgor redentor,
demuestra cómo el cristianismo ilumina el "Camino, la Verdad y la
Vida" –el sendero evangélico que eleva al hombre hacia la regeneración
espiritual.
¡Qué diagrama magistral! Evoca la Caída
adámica (regresión, error, muerte) y su antídoto, la Reintegración iniciática,
según las escuelas esotéricas. Paganismo y cristianismo se balancean en una
balanza cósmica, y es nuestro libre albedrío el que inclina la balanza hacia la
luz o las tinieblas.
La parte operativa del "Arqueómetro"
despliega un planisferio fascinante, que a primera vista evoca un zodíaco
místico (¡pero no lo es!), acompañado de un transportador de grados, un
estándar arqueométrico y una regla musical. ¡Este instrumento, según los planes
ardientes de su autor, aspira a ser el compás universal para artes,
arquitectura y ciencias iniciáticas!
Etimológicamente, "Arqueómetro"
fusiona dos raíces sánscritas: "Arka" (el sol, emblema del sello
divino) y "Matra" (la madre-medida, viva en el Verbo-Dios).
Esta unión evoca dualidades eternas:
Padre/Madre, Iod/He, Espíritu/Materia –¡un baile cósmico de principios
fertilizantes!
En este estudio apasionado, sólo rozo las líneas generales del planisferio
arqueométrico: una rueda hipnótica con seis círculos concéntricos rodeando un
séptimo central (siete en total, número de la iniciación), cuatro triángulos
equiláteros entrelazados como estrellas de David, y doce radios que dividen en
sectores de 30° correspondientes a las casas zodiacales.085d42 Iluminado por
los tres colores fundamentales –amarillo, rojo y azul (oro, gules y azur en
heráldica)– que, en sus amalgamas, generan nueve derivados, revelando números
sagrados: 3 (ternario creador), 4 (cuaternario regenerador), 7 (septenario
espiritual), 9 (disolución) y 12 (duodenario universal).
Ascendiendo desde la
periferia al centro, el círculo externo (rosa pálido) ostenta doce escudos con
letras adánicas y sus valores numéricos, flanqueados por alfabetos asirio,
siríaco, caldeo, samaritano y latino.
Siguen círculos con letras morfológicas, notas
musicales (siete, con repeticiones), signos zodiacales, símbolos planetarios
(siete, repetidos e invertidos) y un sexto vacío. El centro, dividido por una
línea horizontal, alberga al sur un pentagrama con la nota MI (punto central
del Arqueómetro) y al norte la letra solar.eb8cdf ¡Arka en el corazón, Matra en
los anillos! Esta visión nos enseña lecciones arrebatadoras: el centro irradia
luz (sol) y Palabra (MI) a través del universo, inmerso en espacio (planetas),
tiempo (zodíaco) y sensación (notas).
¡Y qué conexiones profundas!
Contiene la doctrina rosacruz de tres mundos: humano (círculos 1-2), angélico
(3-5) y divino (6-central); la cabalística de cuatro mundos: Acción (sexto),
Formación (segundo), Creación (tercero-quinto) y Emanación (central), nacidos
del En-Soph en el punto central.
La martinista, de Martinès de Pasqually,
muestra la Caída adámica desde el centro a la periferia (pérdida de la Palabra
en la oscuridad) y la Reintegración ascendente hacia la Luz.ededb6 ¡Incluso un
diagrama celular: núcleo (sexto), citoplasma (quinto-segundo), protoplasma
(primero), con genes eternos en el centro!
Dentro, cuatro triángulos
entrelazados: el del Norte (Palabra y Jesús, letras IeShO, valor 316,
Trinidad); Sur (María, Ma-Ri-Hâ, 248, Agua); Oeste (Ángeles, La-Ka-Za, 137,
Aire); Este (Cordero, HE-OU-T, 84, Fuego).
Juntos, dividen en doce casas para
correspondencias simbólicas. ¡Las Misiones y el Arqueómetro forman la espina
dorsal de Saint-Yves! Sus ideas inspiraron discursos apasionados, como en el
Congreso Internacional de Arbitraje y Paz en Bruselas (1882), donde defendió
con convicción su ideal sinárquico.
Comprometido con la polis, fundó en 1886 el
"Syndicat de la Presse Professionnelle et Économique" y ganó la
Legión de Honor en 1893. Protegió su legado con patentes en París (1903) y
Londres (1904).
¿Conexiones con la masonería?
¡Absolutamente intrigantes! Aunque Saint-Yves no pertenecía formalmente a
logias conocidas –rechazó una invitación de Papus al martinismo–, estaba
inmerso en órdenes masónicas y templarias, viendo a los Rosacruces y Templarios
como guardianes históricos del sinarquismo.
Sus amigos eran masones consumados: Papus
(Gérard Encausse), gran maestro martinista y miembro de la Orden Kabbalística
de la Rosa-Cruz; F.-Ch. Barlet, ocultista en sociedades masónicas; y
Victor-Émile Michelet, poeta esotérico ligado a círculos francmasónicos.
El Arqueómetro, con sus triángulos y símbolos,
evoca emblemas masónicos como la Estrella de David, y Saint-Yves influyó en
masones como Oswald Wirth.
¡Rumores infundados, como los
de Henri Coston, lo pintaron como gran maestro martinista, pero eran patrañas
sensacionalistas!
La posteridad ha olvidado
injustamente a Saint-Yves –ausente de diccionarios y enciclopedias–, quizás por
las controversias sinárquicas y la complejidad del Arqueómetro. ¡Pero qué
aventura temeraria y valiente es explorarlo! Un universo maravilloso se
despliega, y mi ambición ardiente es difundirlo al mundo entero.
¿Aún no entiendes de que va
el Arqueómetro?
¡Tranquilo, te lo explico
súper simple! El Arqueómetro es una especie de herramienta mística inventada
hace mucho tiempo. Es como un círculo grande con dibujos, letras especiales,
números, colores y signos del zodiaco. La idea era que artistas, como músicos o
pintores, lo usaran para crear cosas que estuvieran en armonía con el universo,
como si conectaran con algo más grande y espiritual. Piénsalo como una guía
para hacer arte con un toque cósmico.
¡Vamos a hacer esto aún más
simple! El Arqueómetro es como una rueda mágica, creada por un tipo llamado
Saint-Yves d'Alveydre en el siglo diecinueve. Imagina un círculo grande, como
un mándala, dividido en pedazos. Cada pedazo tiene cosas como letras hebreas,
números, colores, notas musicales y símbolos del zodiaco. La idea es que todo
esto está conectado con el universo, y usar el Arqueómetro ayuda a crear cosas
(música, pinturas, edificios) que tengan una vibra especial, como si estuvieran
en sintonía con las estrellas o el cosmos. Por ejemplo, digamos que eres un
músico. Usas el Arqueómetro como una guía. Miras el círculo y ves que hay una
parte con la nota do, el color rojo y el signo de Aries. Entonces, compones una
canción en tono de do, pensando en el color rojo (quizás algo intenso o
apasionado) y la energía de Aries (fuego, valentía). La idea es que tu música
no sólo suena bien, sino que tiene un significado más
profundo, como si estuviera alineada con el universo.
Vamos a imaginar cómo un arquitecto usaría el Arqueómetro
para diseñar un edificio, explicado bien sencillo. El Arqueómetro es como un
mapa circular con letras, números, colores, notas musicales y signos del
zodiaco, que supuestamente conectan con la energía del universo. Un arquitecto
podría usarlo así: Mira el Arqueómetro y elige una sección, por ejemplo, la que
tiene el color azul, la nota sol y el signo de Virgo. Esto le da una guía. El
azul sugiere calma y serenidad, sol puede inspirar una estructura equilibrada,
y Virgo representa orden y precisión. Entonces, decide diseñar un edificio,
como un templo o una biblioteca, con líneas muy limpias y organizadas (por
Virgo), usando tonos azules en las paredes o ventanas (por el color), y con
proporciones que sigan un patrón matemático que suene equilibrado, como la nota
sol. Por ejemplo, podría usar la proporción áurea en las medidas del edificio,
porque es un patrón que se siente armónico, como una melodía. El resultado
sería un edificio que no sólo es bonito, sino que se siente especial, como
si estuviera en sintonía con el cosmos.
El Arqueómetro, es esa
herramienta esotérica de Saint-Yves d'Alveydre, un círculo con letras, colores,
notas musicales y signos zodiacales para crear en armonía con el universo.
Lamentablemente, no hay evidencia directa de canciones, edificios u
organizaciones que usen explícitamente el patrón del Arqueómetro como guía en
su creación, porque es un concepto muy esotérico y poco documentado en
proyectos concretos. Sin embargo, puedo darte un ejemplo práctico de cómo
podría aplicarse y conectar con ideas de arquitectura o música. Imagina un
arquitecto que quiere diseñar un museo. Usa el Arqueómetro y elige la sección
con la nota mi, el color verde y el signo de Tauro, que representa estabilidad
y conexión con la tierra. Podría inspirarse para crear un edificio con
materiales naturales como madera o piedra (por Tauro), pintarlo con tonos
verdes (por el color) y diseñar espacios con proporciones basadas en la nota
mi, usando medidas que sigan patrones matemáticos armónicos, como los que se
encuentran en la música clásica. Un ejemplo real que se acerca a esta idea,
aunque no usa el Arqueómetro directamente, es la Ópera de Sídney de Jørn Utzon.
Su diseño se inspira en formas orgánicas y armónicas, como conchas marinas, que
podrían alinearse con la filosofía del Arqueómetro de conectar con el cosmos.
En música, no hay canciones documentadas que usen el Arqueómetro, pero piensa
en una pieza como Clair de Lune de Debussy. Su estructura melódica y su
sensación etérea podrían encajar con la idea de armonía cósmica que promueve el
Arqueómetro, aunque no hay prueba de que Debussy lo usara. En cuanto a
organizaciones, ninguna conocida lo menciona explícitamente, pero grupos
esotéricos como los rosacruces podrían haberse inspirado en ideas similares
para sus símbolos o rituales.
Alcoseri
¿Es la Mayéutica el
sistema operativo de la Masonería?
No pasa mucho tiempo
que cuando estamos en el proceso de la iniciación masónica, que te des cuenta
que la idea de la Masonería, al menos en ese momento de la iniciación , de que
las cosas apuntan en Logias Masónicas a un proceso de Mayéutica Socrática,
pasan los grados , las Tenidas , los mismos Ágapes y siempre esta presente
entre masones la Mayéutica.
Ya desde las antiguas tradiciones mistéricas
hasta las logias masónicas contemporáneas, se ha sostenido que el verdadero
conocimiento surge no de imposiciones externas, sino de una profunda reflexión
interior en pos de la verdad eterna. La masonería, como hermandad simbólica
dedicada al perfeccionamiento moral y espiritual bajo la guía del Gran
Arquitecto del Universo (GADU), encarna esta búsqueda, recordándonos que el
hombre es un constructor de su propio templo interior.
En siglos pasados,
innumerables pensadores, sabios y masones han intentado desentrañar los
senderos hacia respuestas profundas, predicando métodos para iluminar el alma.
Sin embargo, esta noble empresa ha generado teorías contradictorias, sembrando
dudas y divisiones que oscurecen el camino al conocimiento. En pleno siglo XXI,
el materialismo rampante y la lucha por la supervivencia dominan las
sociedades, dejando a las personas sumidas en una desorientación colectiva. El
ritmo acelerado de la vida, con sus vértigos, miedos y conflictos, erosiona la
coexistencia pacífica, transgrediendo límites éticos y endureciendo códigos
sociales. El ser humano se ve impulsado en una carrera alienante, persiguiendo
metas nebulosas sin pausa, ignorando a quienes quedan atrás y desatando
instintos primitivos.
Para mitigar este
caos, muchos recurren a escapes temporales como fármacos, alcohol o drogas, que
adormecen la conciencia pero incineran el cuerpo y esterilizan el espíritu. Los
problemas que nos rodean forman una cadena invisible, donde dramas individuales
parecen únicos pero convergen en patrones comunes: corrupción, inmoralidad e
insensibilidad que infectan todos los estratos sociales, degradando
especialmente a los poderosos. Aquellos que acumulan riquezas a costa de los
pueblos, orquestan guerras, perpetran injusticias o pervierten la ley, se
convierten en sombras de sí mismos, zombis ambulantes que propagan dolor y
sufrimiento. Estos individuos, alguna vez niños inocentes o jóvenes idealistas,
tal vez se hayan planteado preguntas trascendentales como "¿De dónde
venimos?", "¿Hacia dónde vamos?", "¿Qué es la vida?",
"¿Qué es la muerte?" o "¿Qué es el Universo?". Pero estos
destellos de curiosidad fueron eclipsados por la dinámica mundana o profana,
relegando la introspección espiritual a un segundo plano.
Frente a esta
encrucijada, la humanidad del siglo XXI tiene dos vías claras: A) Seguir
deslizándose por la ilusión de progreso, una montaña rusa de ascensos falsos y
caídas abruptas que culmina en parálisis superficial; o B) Reencontrar la
esencia perdida, invocando al GADU para formular preguntas que despierten la
conciencia y guíen hacia la luz interior.
Una práctica
sencilla y transformadora, alineada con los principios masónicos de autoexamen,
consiste en dedicar 30 minutos diarios a la quietud: sentarse en silencio, sin
movimiento, reconociéndose a uno mismo al pronunciar el propio nombre como una
afirmación de identidad. No de dirigir la mente, sino observarla vagar
libremente, permitiendo que los pensamientos emerjan sin control, esto ayuda al
autoconocimiento . Con el tiempo, surge
un contacto profundo con el yo interior, revelando resultados positivos. Este
sendero, trazado por grandes iniciados en los misterios antiguos —y reflejado
en los rituales masónicos—, afirma que todo ser humano puede acceder al saber
divino: basta con formular preguntas a la Inteligencia Superior, recibiendo
respuestas que brotan espontáneamente en la mente, como gotas homeopáticas de
conciencia.
Persistir en esta
disciplina fomenta equilibrio, armonía y un estado de felicidad auténtica,
nacido del despertar espiritual que cada uno porta como habitante de este
planeta. Es imperativo activar este espíritu para evitar su disolución en el
vasto universo. Históricamente, el esoterismo —del griego
"esôterikos", que significa "interior" o
"íntimo", refiriéndose a conocimientos, doctrinas y prácticas
reservadas a una élite selecta— ha guardado estos misterios para pocos, ya que
el conocimiento es poder y con él se domina a otros. Pero en nuestra era, el
esoterismo debe democratizarse, abriendo secretos y sellos a todos los
buscadores, permitiendo ascender hacia la plena conciencia y la libertad
interior, tal como promueve la masonería en su esencia inclusiva.
Aquí entra en juego
la mayéutica socrática, un método simple y accesible que todos podemos
entender: se trata de un proceso de "dar a luz" ideas, similar al de
una partera que ayuda a una mujer en el parto. Sócrates lo usaba para guiar a
sus interlocutores mediante preguntas, permitiendo que descubrieran por sí
mismos la verdad oculta en su mente, sin imponer respuestas. Esta técnica
resuena profundamente en el contexto masónico, donde las iniciaciones y
liturgias rituales operan de manera análoga, extrayendo sabiduría interna a
través de interrogatorios simbólicos que despiertan el alma del iniciado.
Platón, en su
diálogo Teeteto, describe vívidamente esta mayéutica a través de Sócrates,
quien se compara con una partera espiritual. Por ejemplo: "Mi arte de
partear tiene las mismas características que el de ellas, pero se diferencia en
el hecho de que asiste a los hombres y no a las mujeres, y examina las almas de
los que dan a luz, pero no sus cuerpos."
Aquí, Sócrates enfatiza su rol en ayudar a
"dar a luz" pensamientos verdaderos. Otra cita clave: "Lo más
grande que hay en mi arte es la capacidad que tiene de poner a prueba por todos
los medios si lo que engendra el pensamiento del joven es algo imaginario y
falso o fecundo y verdadero."
Esto ilustra cómo el método discierne entre
ideas ilusorias y genuinas. Además: "El dios me obliga a asistir a otros
pero a mí me impide engendrar."
Sócrates aclara que no genera conocimiento
propio, sino que facilita su emergencia en otros. Finalmente, al cierre del
diálogo: "Pues bien, Teeteto, si después de esto intentas quedar encinto
de otras cosas, si logras hacerlo, estarás lleno de cosas mejores gracias al
examen que hemos llevado a cabo ahora; si quedas estéril serás menos pesado y
más amable para los que se relacionan contigo, pues con sensatez no creerás
saber lo que no sabes."
Esta reflexión subraya el beneficio
purificador de la mayéutica, eliminando falsas creencias.
En la masonería,
esta aproximación socrática se manifiesta en las ceremonias de iniciación y las
liturgias de todos los grados, donde las preguntas no son meras formalidades,
sino herramientas mayéuticas para que el candidato "dé a luz" su propia
comprensión espiritual. Por instancia, en la iniciación al grado de Aprendiz
Masón, el Venerable Maestro formula preguntas como "¿Qué buscas en la
masonería?" o "¿Estás dispuesto a someterte a las pruebas para
conocerte a ti mismo?, ¿Cuál es el Secreto Masónico?", guiando al neófito
a reflexionar sobre su motivación interna y el templo simbólico que construye
en su alma, similar a cómo Sócrates extrae verdades ocultas. Esto evoca la
mayéutica al hacer que el iniciado descubra su potencial moral sin doctrina
impuesta.
En el grado de
Compañero, las liturgias incluyen catecismos con preguntas como "¿Cuáles
son las artes liberales y cómo se aplican a la vida masónica?" o
"¿Qué representa el compás en tu búsqueda de equilibrio? ¿Qué es la piedra
cubica para los compañeros? , ¿Qué significa la letra “G”? ", que impulsan
al masón a extraer significados personales de los símbolos, fomentando un
"parto" de ideas sobre armonía y conocimiento. Un ejemplo concreto:
el ritual pregunta "¿Por qué viajas del Occidente al Oriente?", llevando
al compañero a reconocer su viaje interior hacia la luz del GADU, desenterrando
verdades latentes en su conciencia.
En el grado de
Maestro Masón, la liturgia se intensifica con interrogatorios sobre la
resurrección simbólica, como "¿Qué significa la leyenda de Hiram Abiff
para tu espíritu? ¿Qué significan vuestra muerta y resurrección, ¿Qué simboliza
la Acacia?" o "¿Cómo reconstruyes tu templo interior tras la 'muerte'
simbólica?", que actúan como parteras del alma, ayudando a "dar a
luz" comprensiones profundas sobre inmortalidad y virtud. En todos los
grados, estos diálogos rituales —a menudo en forma de preguntas y respuestas
memorizadas— operan mayéuticamente, evitando intelectualizaciones egoicas y
permitiendo que respuestas fluyan desde la Conciencia Cósmica, disolviendo el
ego como enemigo distorsionador.
Al aplicar la
mayéutica en la mente dirigida a la Conciencia Cósmica, como en las prácticas
masónicas, emergen estados desconocidos: paliar enfermedades mediante
autoconocimiento, lograr objetivos trascendentes y dominar el yo para una
libertad interior plena. En este siglo, el esoterismo masónico debe extenderse
libremente, usando estos métodos para elevar la sensibilidad innata y
facultades del hombre, construyendo un mundo de hermanos iluminados.
Alcoseri
¿Qué tanto ha influido el
Modelo de Organización Masónica en la Formación Política de las Naciones?
La Logia Masónica Como Modelo
De Organización Exitosa
En los complejos laberintos de
la historia humana, donde los velos del misterio se entretejen con los hilos de
la realidad, la logia masónica emerge como un enigma viviente: una micro - sociedad
jerárquica, pero desprovista de tiranía absoluta. En una Logia Masónica ,
ningún individuo ostenta un poder temporal o espiritual ilimitado; la soberanía
brota de la colectividad misma, como un elixir destilado de la voluntad
compartida.
Imagina una asamblea de personas
—iguales en derechos, aunque diferenciados por deberes— unidos por juramentos
ancestrales y guardianes de secretos que separan el mundo profano del santuario
masónico iniciático. Su conducta, ritualizada como un antiguo grimorio, dicta
uniformidad en el atuendo y precisión en los gestos, evocando un orden cósmico
oculto pero sorprendentemente eficiente .
La Logia Masónica: Un
Arquetipo Oculto de Organización
Los principios que rigen esta
estructura se destilan en arcanos numéricos: tres para dirigir, cinco para
iluminar, siete para perfeccionar. Estos no son meros números, sino portales
simbólicos que invitan a una exploración profunda, donde cada rol resuena con
fuerzas esotéricas invisibles.
Historia Velada: Los Orígenes
en la Niebla del Tiempo
En los albores de la
francmasonería, sólo se susurraban los
nombres del Maestro y los Vigilantes, junto a "administradores"
nebulosos. Las dignidades y oficiales de Logia, como sombras luminosas emergentes, aparecían según la necesidad, pero
no dispersos en ideologías distantes. Al
principio de las primeras logias no existía la rigidez estructural que
conocemos hoy, aunque estas formas han evolucionado hasta formarse en algo bien
estructurado , pulido por siglos de rituales masónicos ocultos.
Los Tres que Dirigen: Pilares
de la Voluntad Arcana
El Venerable Maestro, el
Primer y el Segundo Vigilante encarnan operaciones primordiales, dirigiendo el
flujo del trabajo con una paradoja mística: representan valores elevados, pero
guían con autoridad práctica. Más allá del templo, forjan la comunidad de
hermanos como arquitectos del alma colectiva humana.
El Venerable Maestro: Preside
como un capitán estelar, vigilando el rumbo hacia la Verdad eterna. Encarnación
de la Sabiduría, concibe planes que la asamblea ejecuta con Fuerza para
engendrar Belleza. Deja atrás sus deseos personales, hablando en nombre del
todo. Porta la escuadra —símbolo de equidad y reconciliación de opuestos
fructíferos—, el mallete del poder
temporal y, en ritos flameantes, la espada flamígera emblema de lo espiritual. Su esencia
se nutre de la simpatía fraternal, un fuego invisible que ilumina el camino.
El Primer Vigilante: Guardián
de la disciplina, supervisa ceremonias, apoya al Maestro y reemplaza si el
destino lo exige. Instruye a los Compañeros, empuñando el nivel como emblema de
sumisión igualitaria ante la Ley universal. Representa la Fuerza al servicio
del bien común, asegurando la ejecución impecable.
El Segundo Vigilante: Sentado
al sur, bajo la luz meridiana, supervisa y educa a los Aprendices en los
misterios iniciáticos. Porta la plomada, urgiéndonos a perforar las apariencias
y desenterrar significados ocultos en alegorías y símbolos, como un alquimista
revelando el oro interior.
Las Cinco Luces: Iluminadores
del Velo
Compuestas por los tres
directores, más el Secretario y el Orador, estas luces disipan las tinieblas de
la ignorancia.
El Secretario: Memoria
encarnada de la logia, registra decisiones, vela por su cumplimiento y mantiene
lazos con la Gran Logia. Su pluma simboliza la perpetuidad del conocimiento, un
puente entre pasados y futuros etéreos.
El Orador: Guardián de la
conciencia colectiva, sentado en Oriente , es el fiscal de la Logia, conoce
tradiciones ancestrales y la constitución
de la Gran Logia y exige su
observancia. En ritos escoceses, resume debates con objetividad, custodiando la
Palabra como un sol radiante que irradia verdad.
Los Siete que la Hacen Justa
y Perfecta: Armonía Alquímica
Añadiendo al Tesorero y al
Maestro de Ceremonias, estos siete forman un círculo místico, evocando planetas
antiguos en un sistema cósmico inmaculado.
El Tesorero: Custodio de las
finanzas, asegura la prosperidad material, recaudando contribuciones y honrando
deudas, como un guardián de tesoros terrenales que sostienen el templo
espiritual.
El Maestro de Ceremonias:
Orquesta el ritual material, preparando el templo y recibiendo visitantes.
Asiste en ceremonias, un mercurio dinámico que fluye entre lo profano y lo
sagrado.
El Primer Experto (bautizador
ritual, preparador de iniciados, portador de la espada expelente).
El Hospitalario (mensajero de caridad,
recolector del Tronco de la Viuda, consolador de aflicciones); el Maestro
Adjunto (enlace con la Gran Logia, vigilante de armonía).
El Guarda Templo (custodio
del umbral, a menudo el ex Venerable descendiendo a la humildad como lección
esotérica). Otros roles, como la Columna de la Armonía o el Archivista, varían
por ritos, pero exigen el grado de Maestro en logias azules.
Simbolismo Oculto:
Correspondencias Celestes
Autores como Oswald Wirth
desvelan correlaciones cabalísticas: el Árbol Sefirótico, numerología arcana,
planetas gobernantes. El Venerable Maestro es El Sol (prosperidad expansiva);
el Primer Vigilante, Marte (fuerza combativa); el Segundo, Venus (armonía
relacional); el Orador, es el Planeta Tierra (hogar vital); el Secretario, Mercurio
(memoria reflectiva); el Primer Experto, Saturno (conocimiento antiguo); el
Maestro de Ceremonias, es la Luna (comunicación fluida). Estos siete, como
planetas conocidos por los antiguos, forman un microcosmos perfecto, alineado
con ventanas estelares, estrellas llameantes y el cuerpo humano —un templo vivo
en el vasto cosmos.
Esta organización, forjada
por tiempo y trabajo, libera una armonía secreta, quizá el verdadero elixir
masónico.
Paralelismos con el Mundo
Profano: Sombras de Influencia
En el ámbito corporativo, el
Venerable se asemeja a un presidente: elegido (a veces), pero sin apoyo
unánime, extrayendo "jugo" como limones descartables. Carece de
venerabilidad, priorizando ganancias sobre sabiduría, sin reconciliar opuestos ni
descender a roles humildes. El Primer Vigilante evoca un gerente general,
imponiendo ley desigual; el Segundo, un director de recursos humanos, formador
superficial. Funciones como Hospitalario o Guarde Templo se pierden en la
frialdad económica, donde no hay fraternidad ni filantropía.
En la vida familiar, ahora
atomizada en núcleos solitarios, antaño era un microsociedad expandida con
generaciones y sirvientes. El "presidente" trasciende la célula
básica, asimilándose a jefes tribales o reyes en sociedades antiguas —garantes
de gobierno por encima de contiendas. Sin embargo, faltan roles como Experto o
Maestro de Ceremonias, y la dimensión fraternal se diluye.
En microsociedades sociales
—asociaciones, corporaciones— hallamos ecos: presidentes, secretarios,
tesoreros. Pero ausentes están el Hospitalario (caridad profunda) o el Guarda Templo (humildad guardiana).
Un modelo intrigante surge
entre comunidades indígenas mexicanas: el jefe como animador moral y mediador
espiritual, con consejeros, instructores
y ancianos expertos. El jefe de la comunidad indígena mexicana cubre el
90% de funciones masónicas —tres directores como jefe y asesores, experto como
anciano— pero sin secretario , ni hospitalario , todo anclado en ritos
animistas donde mal y bien coexisten naturalmente.
¿Influencia Masónica en
Gobiernos Democráticos? Un Susurro Esotérico de Prestamos Masónicos al mundo
Profano.
Ahora, adentrémonos en el
velo más intrigante: ¿acaso los gobiernos democráticos, con su fachada de
igualdad y checks and balances, no beben de las fuentes masónicas ocultas?
Considera los fundadores de naciones modernas: George Washington, Benjamín
Franklin, Voltaire, Benito Juárez, Simón Bolívar —iniciados en logias, infundiendo principios
como libertad, igualdad y fraternidad en declaraciones revolucionarias. La
Declaración de Independencia estadounidense y la Revolución Francesa resuenan
con el juramento masónico: asambleas soberanas sin tiranía absoluta, jerarquías
de deberes (no poderes absolutos), y una soberanía derivada del pueblo, como la
logia de sí misma.
Imagina el Congreso o
Parlamento como una logia expandida: un presidente (Venerable) preside sin
dominio eterno, vigilado por vigilantes (líderes de oposición o comités) que
aseguran disciplina y educación cívica. Secretarios y oradores parlamentarios
custodian memoria y tradición legal, tesoreros manejan finanzas nacionales, y
"expertos" (asesores) preparan leyes como iniciaciones. Incluso el
checks and balances evoca la reconciliación de opuestos —escuadra masónica—
previniendo desviaciones de la "Verdad".
Pero el toque esotérico yace
en lo no dicho: símbolos masónicos en sellos nacionales (pirámide y ojo en el
dólar estadounidense), numerología oculta en estructuras (siete en cortes
supremas o comités clave, evocando perfección). ¿Prestamo consciente o sincronía
cósmica? Los masones, guardianes de conocimientos antiguos —de templarios a
egipcios—,infundieron un modelo "Rodolgo y perfecto" en estados
democráticos, donde la horizontalidad fraternal (voto igual) se entrelaza con
verticalidad simbólica (roles diferenciados). Sin embargo, a diferencia de la
logia, los gobiernos profanos pierden el secreto iniciático, deviniendo
maquinarias sin alma, propensas a corrupción donde el poder temporal eclipsa el
espiritual.
El Secreto Perdurable
El modelo masónico fusiona lo
horizontal (hermanos unidos por secreto) con lo vertical (deberes simbólicos),
culminando en siete que perfeccionan. Difiere de mundos profanos —corporativos,
familiares, sociales— y sin duda el modelo masónico inspiró democracias,
prestando su armonía esotérica. ¿Por qué siete la hace justa? Explora:
cabalísticamente, alinea chakras, planetas, virtudes. ¿Valor de nuestros
modelos actuales? Frágiles, mutando de patriarcales a atomizados.
Pero la logia perdura,
cíclica en progreso humanista, perpetuando ritos antiguos. En silencio y
observancia, el masón construye no sólo templos, sino la humanidad elevada —un
misterio que invita a ser desvelado.
Alcoseri
¿Es el Gran Arquitecto del Universo un Demiurgo?
El concepto del Demiurgo ha fascinado a pensadores a lo largo de la
historia, representando una figura que infunde vida y movimiento al universo
sin ser necesariamente el Dios supremo. Esta entidad podría no ser enteramente
benigna ni maligna, lo que plantea dilemas profundos para filósofos, teólogos
y, en particular, para los masones. Uno de los enigmas centrales es el origen
del mal en el mundo, un obstáculo recurrente en las reflexiones humanas. ¿Cómo
explicar el sufrimiento y el caos si el universo es obra de un creador divino?
Para aquellos que ven la creación como un acto directo de un Dios único y
bondadoso, surge la contradicción: si Dios es responsable de todo, ¿por qué
permite el mal? Como señala Platón en su diálogo Timeo, el Demiurgo, al ser bueno,
desea que todas las cosas sean lo más semejantes a él posible, sin envidia
alguna: "Era bueno, y en el bueno nunca surge envidia alguna respecto de
nada. Y, como no tenía envidia, quiso que todo llegara a ser lo más semejante
posible a él mismo" (Timeo).
Sin embargo, esto no resuelve el
problema, ya que imaginar un mundo perfecto futuro implica criticar la bondad
del orden actual.
En este contexto, Dios no actúa como causa inmanente de cada acción
humana, ni como un custodio directo del bien y el mal. Más bien, se presenta
como un gran arquitecto soberano, similar al Demiurgo descrito por Filón de
Alejandría, quien enfatiza que Dios está por encima y aparte de la creación. En
la masonería, este Dios es el Gran Arquitecto del Universo (GADU), no
necesariamente su creador directo ni su sostenedor constante; otros agentes,
incluyendo los propios masones, comparten la responsabilidad de la obra.
La humanidad siempre ha intuido la presencia de una inteligencia no
humana que guía ciertos aspectos de la creación: elevada, pero ni divina ni
bestial, ni perfectamente buena ni mala. No se trata de un Egregor formado por
mentes humanas, sino de algo anterior. Este Demiurgo no es infalible, pero sus
capacidades superan con creces las de los humanos sabios mortales. Podríamos
equipararlo a la inteligencia inherente en la naturaleza, esa "madre
sabia" que algunos llaman Demiurga. El término proviene del griego antiguo
dēmiourgos, usado en Atenas para
referirse a un artesano o trabajador público que proveía herramientas de bienestar a los ciudadanos. Aristóteles lo adoptó para describir al Gran
Artífice que crea y mantiene la vida en la Tierra, lo que
podría inspirar el apelativo masónico de Gran Arquitecto.
En la era de Aristóteles, la Tierra era el centro del universo, con astros
girando a su alrededor, haciendo natural concebir al Demiurgo como la fuente
trascendental de toda existencia. Hoy, con la visión no heliocéntrica y cosmológica moderna, debemos
repensar esta inteligencia: no a nuestra imagen, sino como un ser delegado para
ejecutar la obra universal, al menos en nuestro planeta.
La ciencia contemporánea empieza a sugerir un "Diseño
Inteligente" en patrones del ADN, evocando a un diseñador similar al GADU.
Observamos orden en el universo: galaxias, estrellas y moléculas orgánicas
expandiéndose desde un punto inicial indiferenciado. En los primeros momentos
del Big Bang, surge el orden con fotones, partículas y átomos que se organizan
en estructuras complejas. ¿Qué fuerza impuso este orden en lugar del caos?
Antiguas cosmogonías hablan de un ser que separa la luz de las tinieblas, una
intuición notable.
Los cátaros, perseguidos en la Cruzada Albigense de 1209, veían este
mundo como creación de un Demiurgo malévolo —identificado con Jehová del
Antiguo Testamento o el Dios católico—, un dios ciego que forjó un reino dual
de bien y mal, materia corrupta. No creían en la crucifixión de Jesús,
alineándose con gnósticos tempranos, y postulaban un Dios verdadero más allá,
indiferente a nuestras acciones. Sólo importaba prepararse para el encuentro
con el GADU, sin sacerdocios formales, distinguiendo entre creyentes y un
círculo iniciático.
Es valioso postular un ser supremo, pero diferenciarlo del conocimiento
energético cósmico evita confusiones. Como una gran explosión inicial que se
expande y eventualmente reconverge, mezclando bien y mal en un equilibrio
primordial.
La humanidad actual es una etapa primitiva en esta tarea cósmica. Esta
inteligencia elevada no es humana ni divina, ni omnipotente ni infalible, pero
trasciende nuestra visión. En dos milenios, figuras como Copérnico, Galileo y
Einstein han transformado nuestra percepción: la Tierra es un planeta más en
una galaxia entre millones. Debemos distinguir el Demiurgo —espíritu de la
Tierra— de una deidad universal incomprensible. Los pueblos antiguos rara vez
concebían dioses absolutos: Jehová era limitado, al igual que Ahura Mazda o los
dioses budistas. Los primeros cristianos heredaron esto, y sólo el pensamiento
griego equiparó a Dios con lo absoluto. Como argumenta Emil Cioran en EL ACIAGO
DEMIURGO, la omnipotencia divina es absurda: "Dios es amoroso pero no
omnipotente, u omnipotente pero no amoroso. No puede ser ambos".
Aceptar un dios limitado implica una fuente mayor más allá.
Convencido de una inteligencia benevolente pero finita detrás del
mundo, y de que el hombre sirve un propósito superior, surge alivio: la vida
tiene sentido sin un dios abrumador. La historia terrestre muestra una
transformación gradual de lo inanimado a lo consciente, con adaptaciones
ingeniosas y belleza que sugieren un plan cósmico. Si es obra de leyes ciegas,
es una maravilla; si de una inteligencia, merece reverencia. En el sistema
solar, el Sol podría ser esa inteligencia superior, creador de vida, con el
Demiurgo en rol subordinado: cuidador hasta que la vida se autogobierne.
Biólogos personifican la naturaleza como inteligente, traicionando un
reconocimiento subyacente. El Sol crea el patrón de vida; la Tierra, como
inteligencia pura, acepta su intención, pero el Demiurgo ejecuta la tarea,
apareciendo en mitos culturales. Mito e historia son gemelos: el primero
eterno, la segunda temporal. Postulamos cuatro conceptos: una Fuente Insondable
del universo; el Sol como dios del sistema solar; la naturaleza o biósfera como
unidad viva; y el Demiurgo como inteligencia planetaria. Este último no es
singular, sino uno y muchos, como el color azul presente íntegramente en
múltiples formas. El amor trasciende, inherente a la vida.
Profundizando en si el Gran Arquitecto del Universo (GADU) masónico es
un Demiurgo, surgen argumentos a favor y en contra, basados en perspectivas
filosóficas, gnósticas y masónicas.
Argumentos a favor:
Ambos se describen como arquitectos o artesanos del cosmos. En Platón,
el Demiurgo impone orden matemático al caos preexistente, similar al GADU como
diseñador racional y benevolente del universo en la masonería.
El GADU no es un creador ex
nihilo, sino un ordenador, resonando con el Demiurgo platónico.
Influencias gnósticas y esotéricas en la masonería: Algunos ven al GADU
como el Demiurgo gnóstico, creador del mundo material, opuesto a un Dios
espiritual superior. En gnosticismo, el Demiurgo es el "Gran
Arquitecto" del Antiguo Testamento, y la masonería incorpora elementos
simbólicos que podrían aludir a esto, como la emanación y la creación
demiúrgica.
Deísmo compartido: El GADU es un concepto inclusivo y deísta, no atado
a dogmas religiosos específicos, similar al Demiurgo como entidad intermedia,
no omnipotente, que delega en humanos (como masones) la perfección de la obra.
Argumentos en contra:
Benevolencia vs. malevolencia: En la masonería, el GADU es supremo y
bondadoso, sin connotaciones negativas, mientras que en el gnosticismo (algo
que ha influenciado en Cioran), el Demiurgo es un "mal demiurgo"
ignorante o malévolo, creador de un mundo defectuoso.
La masonería rechaza el dualismo
gnóstico, enfocándose en un Dios único y positivo.
Supremacía vs. subordinación: El GADU es el Ser Supremo, no un
intermediario delegado como el Demiurgo platónico o gnóstico. Rituales
masónicos lo invocan como el absoluto, no como un "dios inferior".
Ausencia de referencias explícitas: La masonería no menciona al
Demiurgo en sus textos o rituales; el GADU es un término neutral para Dios,
compatible con diversas fes, sin las implicaciones filosóficas negativas del
Demiurgo en tradiciones como la cátara o gnóstica.
En última instancia, si el GADU es un Demiurgo depende de la
interpretación: para un enfoque platónico-masónico, sí podría serlo como
artesano benevolente; para una visión gnóstica-cioraniana, implicaría aceptar
un creador imperfecto, lo que choca con el optimismo masónico. Como reflexiona
Cioran: "Para comprender cómo pudo haber creado, hay que imaginárselo a la
batalla con el mal, que es innovación, y con el bien, que es inercia".
Esta tensión invita a una
exploración más profunda del tema. Asi que, sigamos entonces con esta idea del
Demiurgo y el Gran Arquitecto del Universo. La tensión entre un creador
benevolente y uno que podría ser imperfecto plantea preguntas profundas. Por un
lado, en la visión platónica, el Demiurgo es un artesano que organiza el caos
con bondad, como dice Platón en el Timeo : Quiso que todo fuera bueno y nada,
en la medida de lo posible, fuera malo ( Timeo).
Esto encaja con la idea masónica
del Gran Arquitecto como un ser supremo que diseña con orden y propósito,
guiando a la humanidad hacia la mejora. Pero, por otro lado, la perspectiva
gnóstica, como la de los cátaros o la que Cioran explora en , ven al Demiurgo
como un creador defectuoso, atrapado en la dualidad del bien y el mal.
Cioran lo expresa así: El Demiurgo es un ser híbrido, ni ángel ni
demonio, que fracasa en su intento de imitar la perfección ( El mal demiurgo ).
En la masonería, el Gran Arquitecto del Universo (GADU) es un símbolo de
unidad, un concepto amplio que no se ata a un dogma religioso específico.
Podríamos argumentar que el GADU es un Demiurgo en el sentido
platónico: un ordenador del cosmos, no su creador desde cero. Esto lo respalda
la idea de que los masones son co-creadores, trabajando para perfeccionar la
obra del Arquitecto. Sin embargo, el gnosticismo complica esto al sugerir que
el Demiurgo es ignorante o incluso malévolo, algo que la masonería no acepta,
ya que el GADU es visto como intrínsecamente bueno.
Otro punto en contra es que el GADU no se presenta como un ser
subordinado, como lo es el Demiurgo en muchas tradiciones. En los rituales
masónicos, el GADU es el Ser Supremo, no un intermediario. Además, la masonería
evita especulaciones metafísicas profundas sobre el mal, enfocándose en la
moralidad práctica y la mejora personal.
Comparado con el Demiurgo cátaro, que crea un mundo material corrupto,
el GADU masónico inspira un universo de orden y armonía, más cercano a la
visión de Platón. Entonces, ¿es el GADU un Demiurgo? Dependería de la
percepción de cada quien y de la realidad concreta.
Alcoseri
El atractivo del Secreto
Masónico
El ambiente secreto en el que
se rodea y practica la Masonería constituye, en muchas maneras, para quien no
es masón, la característica más notable y atractiva de la Orden Masónica, y a
muchos esto los hace pretender ingresar a la Masonería.
La Masonería fue, es y
seguirá siendo secreta, invulnerable y perenne, por más esfuerzos que se hagan
por descifrarla, ya sea desde fuera o por curiosos que ingresan morbosamente en
la Masonería tratando de descorrer el velo de su misterio. Como bien señala
Éliphas Lévi en su obra Dogma y Ritual de Alta Magia, "El saber bastante
para abusar o divulgarlo, es merecer todos los suplicios; el saber cómo debe
saberse para servirse de él y ocultarle, es ser dueño de lo absoluto" La frase de Éliphas Lévi en "Dogma y Ritual de Alta
Magia" enfatiza la importancia de la discreción y el control en el
conocimiento. Sugiere que saber demasiado sin la capacidad de manejarlo o
mantenerlo en secreto es peligroso y, por lo tanto, merecedor de castigo. Por
otro lado, poseer el conocimiento para utilizarlo sabiamente y resguardarlo es
alcanzar un poder absoluto. En esencia, el texto resalta que el manejo ético y
estratégico del conocimiento es fundamental en la alta magia.
"El saber bastante para
abusar o divulgarlo, es merecer todos los suplicios":
Esta parte de la frase se
refiere a la idea de que el conocimiento, especialmente el conocimiento oculto
o de la alta magia masónica, puede ser peligroso si se utiliza de forma
imprudente o se revela indiscriminadamente. La divulgación no controlada de
este tipo de conocimiento puede llevar a consecuencias negativas, tanto para el
individuo como para otros, justificando así el "suplicio" metafórico.
"El saber cómo debe
saberse para servirse de él y ocultarle, es ser dueño de lo absoluto":
Esta parte de la frase
destaca la importancia del manejo ético y estratégico del conocimiento. La
capacidad de usar el conocimiento para el bien, al mismo tiempo que se mantiene
oculto de aquellos que no están preparados o no lo merecen, es lo que confiere
un verdadero poder. El "dueño de lo absoluto" se refiere a la
maestría y control que se obtiene al dominar el conocimiento y sus
aplicaciones. El Francmasón Lévi no sólo
habla de la acumulación de conocimiento,
sino de la necesidad de una profunda comprensión de cómo manejarlo y
protegerlo. La ética y el discernimiento son esenciales para la práctica de la
alta magia, según esta perspectiva.
La Masonería consiste en
cosas a simple vista simples, y por su propia simplicidad, irónicamente
difíciles de decodificar. La mente intelectualizada es el obstáculo para
hacernos con la realidad masónica; para entender la Masonería es necesario un
acondicionamiento mental sin rígidos
dogmas intelectuales . A lo largo de mucho tiempo de esfuerzos para
evolucionar hacia el desarrollo de una organización y constitución altamente
compleja con la cual contactar con ese universo para comprenderlo, somos
incapaces de comprender esta simplicidad y realizar esta operación de conectar
al hombre con la Divinidad, y por eso estamos obligados a luchar dolorosamente
mediante difíciles tareas para obtener ese grado correcto de simplicidad y
penetrar el velo, para encontrar nuestra esencia y nuestro Sí Mismo en la misma
Divinidad Superior.
La Biblia o Libro de la Ley se presenta a los
sencillos, aquellos con un corazón humilde y receptivo, como aquellos a quienes
Dios revela sus misterios y a quienes les da sabiduría. Jesús mismo afirma que
el Padre ha revelado cosas a los sencillos que ha ocultado a los sabios y entendidos
(Mateo 11:25). La Biblia también muestra que Dios guarda a los sencillos (Salmo
116:6) y les da entendimiento (Salmo 119:130).
La Biblia muestra que la
sencillez de corazón facilita la recepción de la verdad divina, mientras que la
soberbia intelectual puede ser un obstáculo.
En este sentido, el Bhagavad
Gita enfatiza la unión con lo divino a través de la devoción y la fijación de
la mente: "Bhagavan Sri Krishna dijo: Aquellos que fijan sus mentes en Mí,
y siempre Me adoran con gran y trascendental fe, son considerados por Mí los
yoguis más perfectos" (12:2).
"El arte de ser sabio es
el arte de saber qué es lo que debemos ignorar" –William James.
De manera similar, Lévi resalta la conexión
con lo absoluto mediante la gran obra: "La gran obra es, ante todo, la
creación del hombre por sí mismo, es decir, la conquista, plena y completa, que
hace de sus facultades y de su porvenir; es, especialmente, la emancipación
perfecta de su voluntad que le asegura el imperio universal del ázoe y el
dominio de la magnesia, es decir, un pleno poder sobre el agente mágico
universal"
Para aprender a pensar, es
necesario ejercitarse en aislarse y abstraerse. Esto se logra entrando en sí
mismo, mirando “hacia adentro” sin dejarse distraer por lo que pasa “afuera”.
Los antiguos comparaban esta operación con un descenso a los infiernos. Para el
pensador se trata de penetrar hasta el centro de las cosas, a fin de llegar a
conocer su esencia íntima. Debe aprisionarse el espíritu de las entrañas de la
tierra, hasta donde no se filtra ningún rayo del día exterior (según las
nociones proporcionadas por los sentidos).
En la Cámara de las
Reflexiones Masónicas que evoca a el seno de estas tinieblas absolutas, la
lámpara de la razón ilumina sólo unos fragmentos de esqueleto, que parecen
evocar espectros. Estos restos de osamenta figuran la realidad, tal cual
aparece si se la despoja de su decoración sensible. Es la verdad brutal,
privada del velo de las ilusiones, la verdad enteramente desnuda, que se oculta
en el fondo de un pozo. Este pozo, que termina en el centro del mundo, es el
interior del hombre. A él se hace alusión en la palabra “Vitriol” cuya
interpretación era un gran secreto entre los alquimistas. Las letras de que se
compone les recordaba la fórmula: “Visita Interiora Terrae Rectificando
Invenies Occultum Lapidem” (Visita el interior de la tierra y rectificando (por
purificaciones) encontrarás la Piedra oculta de los Sabios). Lévi alude a esta
purificación interior en términos similares: "Separar lo sutil de lo
espeso, en la primera operación, que es puramente interna, es franquear su alma
de todo prejuicio y de todo vicio; lo que se hace con el uso de la sal
filosófica, es decir, de la sabiduría; del mercurio, es decir, de la habilidad
personal y del trabajo, y, por último, del azufre, que representa la energía
vital y el calor de las voluntades" .
Esta piedra, la famosa Piedra
Filosofal, no es otra cosa que la “Piedra cúbica” de los francmasones. Es la
base de certeza que cada uno debe buscar en sí mismo, a fin de poseer la piedra
angular (el núcleo de cristalización) de la construcción intelectual y moral
que constituye la Gran Obra. Como explica Lévi, "La piedra filosofal es,
ante todo, necesaria, pero ¿cómo hallarla? Hermes nos lo dice en su tabla de
esmeralda: Es necesario separar lo sutil de lo fijo, con un gran cuidado y
atención extremada" .
En los misterios de Ceres en
Eleusis, el recipiendario representaba a la semilla sumergida en el suelo, que
sufría la putrefacción a fin de dar origen al nacimiento de la planta,
virtualmente encerrada en el germen. El profano sometido a la “prueba de la
tierra” está análogamente llamado a poner en juego las energías latentes que
lleva en sí. La iniciación tiene por objeto favorecer la plena expansión de su
individualidad.
El Bhagavad Gita refuerza
esta idea de purificación y control mental para la reflexión interior:
"Aquel hombre se hace uno con Dios y goza de la bienaventuranza
eterna".
En el encierro del futuro iniciado habrá un
pan y un cántaro con agua. Es la reserva alimenticia que en el fruto y en el
huevo sirve para alimentar el germen en vía de desarrollo. El sabio debe
aprender a contentarse con lo necesario sin hacerse esclavo de lo superfluo.
Los muros de la cueva contienen inscripciones como éstas: “Si la curiosidad te
ha encaminado hasta aquí, ¡vete!”. “Si temes que se te muestren tus defectos,
estarás mal entre nosotros”. “Si eres capaz de disimular, ¡tiembla!, se te
descubrirá”. “Si eres aficionado a las distinciones humanas, ¡sal! aquí no se
las conoce”. “Si tu alma ha sentido miedo, ¡no vayas más lejos”. “Si
perseveras, serás purificado por los elementos, saldrás del abismo de las
tinieblas, ¡verás la Luz!”. Estas sentencias están agrupadas alrededor de un
gallo y de un reloj de arena, emblemas pintados que acompañan las siguientes
palabras: “Vigilancia” (sobre tus acciones) “Perseverancia” (en el bien). El
reloj de arena es un atributo de Saturno, el Tiempo que se desliza disolviendo
las formas transitorias (putrefacción - color negro de los alquimistas). El
Gallo hace alusión al despertar de las fuerzas dormidas. Anuncia el fin de la
noche y el próximo triunfo de la luz sobre las tinieblas.
Alcoseri

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