viernes, 26 de febrero de 2016

Las manzanas del Paraíso - Grupos de Google

Las manzanas del Paraíso - Grupos de Google Las
Manzanas del Paraíso




 Un mercader de poco existo y un tanto miserable,
un vendedor de estiércol que  seco se
usaba como encendedor de fuegos , este vendedor  que se llamaba Said, viajaba siempre  por la Ruta de la Seda, transportando diversas
mercancías de Oriente a Occidente . Se trasladaba de un pueblo a otro con su
mujer Saray .  para sobrevivir recolectaban
pasto seco para los camellos, insectos comestibles , y de vez en cuando un
puñado de secos  dátiles,  sacaban un poco de leche de cabra , todo esto
y el estiércol  lo vendían a los viajeros
que cruzaban la ruta de la Seda:  en
verdad una vida dura y amenazada a cada momento.  Said cazaba los roedores  del desierto para apoderarse de carne y su
piel y hacía cuerdas con las fibras de ciertas raíces, que intentaba vender en
las caravanas.
Sólo
bebía el agua salobre y lodosa  que
encontraba en los pozos enfangados.

Un día tomó
una ruta poco frecuentada  hacia Persia y
diviso un pequeño y deshabitado oasis. Said  encontró ahí un manzano con pequeños frutos,  para él deliciosas manzanas, que eran en
realidad pequeñas e insípidas , e incluso un poco digamos cargadas de enormes
semillas amargas. Pero le parecieron para él las mismas manzanas del Edén, o
incluso para él, esto sería el descubrimiento del mismo Edén,  al degustarlas pensó  que era el fruto del verdadero paraíso lo que
acababa de deslizarse por su lengua.

Pensó llevar
la noticia al Rey sobre su descubrimiento y se puso en camino hacia Bagdad. A
su llegada, tras un penoso viaje, le contó su historia de  que había encontrado el mismo Paraíso con sus
manzanas  a los guardias reales , y según
la práctica establecida tomaron nota de su historia , y fue admitido ante el Majestad
de Bagdad . Said se postró ante el Eminente Rey y le dijo:

-No soy
más que un pobre viajero de la Ruta de la Seda, atado al desierto donde el
destino impuesto por Dios  me ha hecho
nacer. No conozco nada más que el desierto y las rutas del comercio, pero lo
conozco bien palmo a palmo las dunas . Conozco todos los oasis que allí se
pueden encontrar. Por  tomando una ruta
alterna y entre las montañas del norte de Persia di con el mismo Paraíso y sus míticas
manzanas.
El Rey de
Bagdad ordenó una comisión a verificar tal dato. Toda la corte  observaba esto con duda y expectación . Tomando
la comisión  junto con Said unos rápidos
corceles estarían de ida y vuelta en dos días para traer las manzanas descritas
por Said. 
A los dos
días la comisión traía 40 manzanas de ese oasis; el Rey tomó una de ellas   y le
dio un buen  mordisco y su rostro no
expresó ninguna emoción, ni la más mínima sensación. Se quedó el Rey  meditativo y  pensativo un instante y entonces con una
fuerza repentina pidió a gritos  que el
hombre fuera llevado y encerrado en el más profundo de los calabozos, con la
orden estricta de que no viese a nadie. Said el mercader de estiércol de
camellos, asnos y reses, ese estiércol que cuando está seco sirve para encender
fuego  y cocinar , sorprendido y decepcionado,
fue encerrado en una mazmorra.
El Rey de
Bagdad , entonces dijo:
-Lo que
nada es para nosotros lo es todo para él, lo que es amargo para nosotros para él
es miel. Lo que para él  son las manzanas
del Paraíso no es más que una desagradable  y de mal sabor fruta para nosotros. Pero
tenemos que pensar en la felicidad de este  hombre que quiso compartir para el mundo las
manzanas del Edén -dijo el Monarca de Bagdad a las personas de su entorno, sorprendidos
 por su decisión.

Al
siguiente día hizo llamar a Said el Mercader de Estiércol de Camello. Dio la
orden a sus guardias reales  de que lo
acompañasen de inmediato fuera de la ciudad de Bagdad , hasta el comienzo del
desierto,  vendado de los ojos sin
permitirle ver los huertos de manzanos  a
las márgenes del río Tigris ni ningún establecimiento de frutas en Bagdad , sin
darle otros frutos  que los suyos  para comerlos, que jamás supiera el Sabor de
las auténticas manzanas . Cuando Said el Mercador de estiércol de camello se
iba del palacio antes de ser  vendado de
sus ojos, vio por última vez al Rey de Bagdad . Éste le dio mil monedas de oro
y le dijo:

-Te doy
las gracias pero jamás, jamás regreses a Bagdad o te cortare la Cabeza. Te
nombro guardián de tu Paraíso y sus manzanas . La administrarás en mi nombre.
Vigílala el Paraíso y sus manzanas  y
protégelas. Que todos los viajeros de la ruta de la Seda sepan que te he
nombrado para tal puesto.

Said el
Vendedor de estiércol de asno, feliz, besó la mano del  Rey de Bagdad y regresó rápidamente a su
desierto, pronto se instaló en el pequeño  Oasis con su Esposa Saray, con las monedas de
oro levantaron un bello palacio con cortesanos y todo, ahí los dos están aún
hoy  26 de Febrero de 2016,  y si, aunque es verdad  han pasado de esto más de 1500 años, ellos
siguen  custodiando su paraíso , en esa
otra dimensión paralela a la nuestra. Así, con el tiempo ellos idearon la forma
de modificar las manzanas , ahora son más grandes, jugosas y más deliciosas,  y claro ahora ellos están  comiendo sus deliciosas manzanas y compartiéndolas
a los visitantes .  Ahora ese Oasis es
más grande y lleno de bellos jardines, 
fuentes de agua y felicidad. Esta es la historia de Said el Vendedor de Estiércol
que se convirtió en un Nuevo Adán inmortal; seguro algún día que viajes por ahí
por la otra dimensión paralela  y por una
buena fortuna de Dios podrías llegar al Paraíso de Said y probar de sus
manzanas y ser como Said un Inmortal .    



Alcoseri 

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